Samstag, 26. Juni 2021

La cazuela de Vitelio (856)

     Amplificâbale kosmos al didâscalos filosôfico una de sus recientes marranadas 

semânticas, a saber, que gustarîale que Constantino hubiêralo contratado para ha-

cer una estadîstica sobre los andantes por la via crucis, jugarreta tîpica de su cons-

picua facundia, aunque asimismo de su magîn incensante en cuestiones de estro y

pincelamientos con mayûsculo parimiento verbal. 

     Empero el didâscalos filosôfico, como un tiro de flecha, inmediatamente capta

que la coloraciôn seguro que debîase al uso repetido de la inveterada (ya) idea del

ojo asomante, y que precisamente por su condiciôn en el tiempo cada vez mâs iba

logrando lograr un retroceso, lo que tenîa un precio y un esfuerzo, sin detrimento

de la facultad propicia y sin envejecimiento de alguna otra con funciôn no (y) tan

perspicua, mas tan pudiente como los escudos que desafîan los disparos de Apolo,

los honcejos que revisten una relevancia por su longeva resistencia frente a las cli-

matizaciones cada vez diversas, las mûltiples estrategias de Onfalia para asegurar

la presencia de su amante---que por cierto, terminô tosigado----y las proyecciones

de Agatôn en la escena del teatro de una ciudad senecta, dando lo mismo que de êl

no hâyase conservado su Anteo mirîfico---pero cômo sâbese que fue asî si no se ha

conservado?, cosilla que tambiên da igual.

----Por el oro de la retamas y la pûrpura de los brezos!!; que usted sî, didâscalos,

que ha puêstole punto a la raya para que continûe la letra: tremendo!!------suelta

Kosmos.

    Consideraba Perrasiestes de Mocarês que las majestades antiguas no valîanse de

nadie para llevar a cabo un trabajo, que por sî solas ellas mismas eran ya un vicioso

trabajo de horas y de noches, de temporadas y kairôs, de volver a lo otorgado para y

relucir lo mayestâtico, sacarle el brillo a sus clemencias y filo a sus apuntamientos,

provecho al dato y deleite a los frutos del ârbol del ludicamiento, en el caso de que

êste no haya sido cortado por la concubina mâs celosa en el momento preciso de un

sueño con alongamiento.

----Esta vez, Perrasiestes, no dirîale cenutrio, mas sî que en algo su verborrea equi-

vôcase, deja resonancia incompleta, o si no que endeble penetra....

----Por lo que creo, Kosmos, que deberîamos hacer un brindis para celebrar la pala-

bra en su ausencia, êsa que siempre me dices y que ahora no estâ.

 ----No estâ mal, Perrasiestes, estâ usted mejorando, incorporândose con seriedad a

la fiesta: cuâl artîfice, por estos dîas, lee usted con atenciôn y esmerismo?  

----Leer yo?, quê va!!, quê dices?, pero te agradezco el reconocimiento....

----Mondo lirondo que, cuando reconozco, llegô a fondo....

----De extrañar que te quedes en la superficie, habiendo o no reconocimiento.

----Y risas de Kosmos.

----Oî la palabra brindis, cuândo empieza el tintineo de copas?----pregunta el tîo de

Kosmos.

----Primero tiene que, frente a nosotros, verticalizarse el cibiosactes---dice Kosmos.

----Cômo?----indaga Perrasiestes.

----Ora, Perrasiestes, sî que dêbole cenutrio decir.

----Perrasiestes, es que el cibiosactes no pudiera traer la botella estando horizontal.

----Gracias por el aclaramiento, didâscalos, gracias!!

----Tîpota Parakalô!!

----Cômo, quê usted acaba de decir?----fisga Kosmithôs.

----Quê le sigue al decir gracias, Kosmithôs?, algo habitual, comûn.

----Menos mal que no me respondiô mi padre----acentûa Kosmithôs mirando a Kos-

mos.

----Y retorno de la risa de Kosmos.




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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...