Al canto de finalizada la llamada, y dejando calaña de un mejor estado de ânimo, lo
que significa que si yo quisiêralo pudiera tener un intercambio de verba con ella sin ne-
cesidad alguna de ponerle limitaciones a mi facundia, Aspasia preguntôme que creîa
yo sobre la lejanîa, el distanciamiento de Juliette. Nada difîcil de entender que esta pre-
gunta debîase a que Juliette aun no habîala llamado ni tan siquiera para decirle cômo
sentîase despuês del parto, mas como es sensato no decir nada si es que algo desconôce-
sê, que no por gusto dijo Wiittgenstein que de lo que no se puede hablar es mejor callar,
y de lo desconocido no puêdese hablar, respondîle que si a pesar del pasar, de lo que es-
tâ sucediendo, aun consideraba a Juliette como una buena amiga que llamârala.
--Kosmos, tû me conoces lo suficientemente bien como para saber quê puedo hacer, y
que no de acuerdo a mi forma de ser, a mi naturaleza, asî que eso de llamarla......
--Aspasia, ostensible que te conozco, mas tû sabes, y no solamente por experiencia si-
no que asimismo por ser una criatura instruida, que si uno quiere puede igual la natura-
leza que tenga y la identidad o que define o distingue.
--Eso de que si uno quiere puede....no sê, tengo mis dudas, mis tropiezos concienciales.
Hay algo mâs, y mâs fuerte, que el querer, y no me digas que lo amplifique. Por quê?
Porque lo desconozco.
--Câspita!! Y si lo desconoces cômo sabes que es algo mâs fuerte?
--Porque lo siento, se apodera de mî....me aprieta como tentâculos pulposos.
--Sabes una cosa? Me ha encantado lo de tropiezos concienciales y me aprieta como
tentâculos pulposos.
--Me gusta que te guste!
--Ocûrreseme algo.
--De quê se trata?
--Que puedo llamar a Cratino para preguntarle si puedes venir conmigo a su apartamen-
to, si es que ese algo mâs fuerte no lo impide.
--Esto ya es otra cosa, y muy diferente, totalmente distinta por ser tû el que llama, y al
buen amigo tuyo.
--No creo que Cratino dîgame que no, mas debemos ir despuês de las doce del dîa.
--Por quê?
--Porque la progenitora de Juliette estâ de diez a doce.
--Cômo? Tû no me dijiste que Juliette no querîa saber nada....
--Sê cômo termina tu pregunta. En lo atinente pregûntele a Cratino, y respondiôme que
êl no sabîa quiên le dio la direcciôn de su apartamento a Juliana.
--En fin, que Juliana la sabe.
--Êsa es la res!! Concêdeme un par de minutos para llamar a Cratino.
--Concedidos!!
Es por todo el mundo sabido que los cambios mayores dilaciônanse en suceder,
porque menesteran del tiempo para que la transformaciôn no sea endeble; mas existen
los cambios menores que nada tienen que ver con el tiempo, sino que mâs bien o con
un antojo o con una decisiôn. Si digo esto no es con el objetivo de fijar la base de mi
prôximo discurso; sâcolo a puesto, a colocaciôn por esta razôn: por decirme Cratino
que en vez de nosotros ir a su vivienda, Juliette, Julieta y êl vendrîan a nosotros, una
resoluciôn tomada por Juliette por ser la ûnica manera de escapar de las dos horas con
la presencia de su progenitora, y que llegarîan en media hora, motivo por el cual Aspa-
sia sobre el pucho fue en busca de los utensilios de limpieza. Tocarîame a mî, enton-
ces, el trabajo de ordenamiento, aunque sinceramente dicho el reguero que habîa tanto
no era, (y) lo que significa que terminarîa en un periquete.
Fue una tremendîsima excepciôn que Aspasia encendiera el radio para escuchar
mûsica clâsica, la mûsica que encântale mas que jamâs/nunca la oîdo cuando hace lo
que estâ haciendo, amên que hacedero por no ser la primera vez que lo ha hecho, y lo
que traduce que la repeticiôn de lo mismo hace posible que hâgase algo con facilidad,
sin que esto sea garante de lo perfectivo. Sacando lasca de la masa esta, que dê o pue-
da dar perfecciôn cualesquier cosas no es tan relevante como la concentraciôn, un
componente mental que sî es garante de que lo que estâ haciêndose hâgase sin pensar
en nada mâs que en el hacer con fijeza. Tengo en cuenta, no pierdo de vista ni paso
por alto la preparaciôn que hay que tener para que uno quede exento de la atracciôn
por algo que interpônese entre el sujeto y el objeto en el momento finito en que es so-
lamente una cosa la que debe mirarse, mas no creo que sea imposible esta expresiôn;
la que yo, poiêsicamente, apellido con barba: el que quiere, puede, y queriendo puê-
dese tener una preparaciôn. Êsa es la res!!
--Kosmos, olvîdate de la res y concêntrate en lo que tienes que hacer.
--Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Si tû supieras que yo estaba
en eso.
--En quê?
--En lo de la concentraciôn.
--Ah!! So?
--Aspasia, desde cuândo estâs interesada por el alemân?
--Kosmos, no es que lo estê, sino mâs bien que se me pegô el so por no ser difîcil de
decir, ademâs que corto.
--Ah so!!
--Quê, te burlas?
--La mofa es fundamental para engendrar en el interlocutor el motivo de entrar en li-
za con la criatura que bûrlase.
--Pues sabes quê? Sigue burlôn, que ahora no estoy para entrar en combate/lucha/co-
lisiôn contigo.
--Quê, estâs concentrada?
--Kosmos, si tû no quieres que te golpee la testa con el trapeador.....
--Risas, Aspasia, risas!!
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