Donnerstag, 26. März 2026

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       Al canto de finalizada la llamada, y dejando calaña de un mejor estado de ânimo, lo

que significa que si yo quisiêralo pudiera tener un intercambio de verba con ella sin ne-

cesidad  alguna de ponerle  limitaciones  a mi  facundia, Aspasia preguntôme que creîa 

yo sobre la lejanîa, el distanciamiento de Juliette. Nada difîcil de entender que esta pre-

gunta  debîase a que Juliette  aun no habîala  llamado ni tan  siquiera para decirle cômo

sentîase despuês del parto, mas como es sensato no decir nada si es que algo desconôce-

sê, que no por gusto dijo Wiittgenstein que de lo que no se puede hablar es mejor callar,

y de lo desconocido no puêdese hablar, respondîle que si a pesar del pasar, de lo que es-

tâ sucediendo, aun consideraba a Juliette como una buena amiga que llamârala. 

--Kosmos, tû me conoces lo suficientemente bien como para saber quê puedo hacer, y

que no de acuerdo a mi forma de ser, a mi naturaleza, asî que eso de llamarla......

--Aspasia, ostensible que te conozco, mas tû sabes, y no solamente por experiencia si-

no que asimismo por ser una criatura instruida, que si uno quiere puede igual la natura-

leza que tenga y la identidad o que define o distingue.

--Eso de que si uno quiere puede....no sê, tengo mis dudas, mis tropiezos concienciales.

Hay  algo mâs, y mâs  fuerte, que el querer, y no me digas que lo amplifique. Por quê?

Porque lo desconozco.

--Câspita!! Y si lo desconoces cômo sabes que es algo mâs fuerte?

--Porque lo siento, se apodera de mî....me aprieta como tentâculos pulposos.

--Sabes una cosa? Me ha encantado lo de tropiezos concienciales y me aprieta como

tentâculos pulposos.

--Me gusta que te guste!

--Ocûrreseme algo. 

--De quê se trata?

--Que puedo llamar a Cratino para preguntarle si puedes venir conmigo a su apartamen-

to, si es que ese algo mâs fuerte no lo impide.

--Esto ya es otra cosa, y muy diferente, totalmente distinta por ser tû el que llama, y al

buen amigo tuyo.

--No creo que Cratino dîgame que no, mas debemos ir despuês de las doce del dîa.

--Por quê?

--Porque la progenitora de Juliette estâ de diez a doce.

--Cômo? Tû no me dijiste que Juliette no querîa saber nada....

--Sê cômo termina tu pregunta. En lo atinente pregûntele a Cratino, y respondiôme que

êl no sabîa quiên le dio la direcciôn de su apartamento a Juliana.

--En fin, que Juliana la sabe.

--Êsa es la res!! Concêdeme un par de minutos para llamar a Cratino.

--Concedidos!!

          Es por todo el mundo sabido que los cambios mayores dilaciônanse en suceder, 

porque menesteran del tiempo para que la transformaciôn no sea endeble; mas existen 

los  cambios menores que nada tienen que ver con el tiempo, sino que mâs bien o con

un antojo o con  una decisiôn. Si digo esto no es con el objetivo de fijar la base de mi 

prôximo  discurso; sâcolo a  puesto, a colocaciôn  por esta razôn: por decirme Cratino 

que en vez de nosotros  ir a su vivienda, Juliette, Julieta y êl  vendrîan a nosotros, una

resoluciôn tomada por Juliette por ser la ûnica manera de escapar de las dos horas con

la presencia de su progenitora, y que llegarîan en media hora, motivo por el cual Aspa-

sia  sobre el pucho fue en  busca de los  utensilios de limpieza. Tocarîame a mî, enton-

ces, el trabajo de ordenamiento, aunque sinceramente dicho el reguero que habîa tanto

no era, (y) lo que significa que terminarîa en un periquete.  

        Fue una  tremendîsima excepciôn que Aspasia encendiera el radio para escuchar

mûsica clâsica, la  mûsica que encântale mas que jamâs/nunca la oîdo cuando hace lo

que estâ haciendo, amên que hacedero por no ser la primera vez que lo ha hecho, y lo

que traduce que la repeticiôn de lo mismo hace posible que hâgase algo con facilidad,

sin que esto sea garante de lo perfectivo. Sacando lasca de la masa esta, que dê o pue-

da  dar  perfecciôn  cualesquier  cosas no es tan  relevante como la concentraciôn, un

componente mental que sî es garante de que lo que estâ haciêndose hâgase sin pensar

en  nada mâs  que en el  hacer con fijeza. Tengo en cuenta, no pierdo de vista ni paso 

por alto la preparaciôn  que hay que tener para que uno quede exento de la atracciôn 

por algo que interpônese entre el sujeto y el objeto en el momento finito en que es so-

lamente  una cosa la que debe mirarse, mas no creo que sea imposible esta expresiôn;

la  que yo, poiêsicamente, apellido con barba: el que quiere, puede, y queriendo puê-

dese tener una preparaciôn. Êsa es la res!!

--Kosmos, olvîdate de la res y concêntrate en lo que tienes que hacer.

--Por  el oro de las  retamas y la pûrpura de los brezos!! Si tû supieras que yo estaba 

en eso.

--En quê?

--En lo de la concentraciôn.

--Ah!! So? 

--Aspasia, desde cuândo estâs interesada por el alemân?

--Kosmos, no es que lo estê, sino mâs bien que se me pegô el so por no ser difîcil de

decir, ademâs que corto.

--Ah so!!

--Quê, te burlas?

--La mofa es fundamental para engendrar en el interlocutor el motivo de entrar en li-

za con la criatura que bûrlase.

--Pues sabes quê? Sigue burlôn, que ahora no estoy para entrar en combate/lucha/co-

lisiôn contigo.

--Quê, estâs concentrada?

--Kosmos, si tû no quieres que te golpee la testa con el trapeador.....

--Risas, Aspasia, risas!!



 









    




 




  




 

 



 

















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