Y no muchitanto despuês de haber terminado con mi improvisada discursiva,
Aspasia levântase con tremendîsimo mal humor, allende que molesta por yo no haber-
le dejado preparada la cafetera. Pudiera entender que su estado de ânimo no sea el ade-
cuado para tener un diâlogo, entrar en verba con ella con el fin o de fastidiarla o de ha-
cerla reîr, empero lo que sî no comprendo es el porquê de que estê disgustada por algo
tan banal/insignificante: un poco de agua y unas cucharaditas de las simientes del cafe-
to molidas.[ No descarto que en un mînimo porciento yo tenga medida de culpa por ha-
berla malcriado al ofrecerme voluntariamente para hacer cada mañana lo que no lleva
muchitanto trabajo por no ser algo hacedero con sûmula de complicaciones, mas de
esto a que ella tome en serio la cuestiôn en sî son otras palabras]. Sabiendo/conocien-
do que bloqueando el orificio por donde êntrale el agua al coco es la mejor soluciôn
contra todo aquello que opôngase a un bienestar o a un beneficio, quê otra rerum que-
darîame por hacer que una con raudo efecto, y a saber la siguiente: la indiferencia; pe-
ro, y de acuerdo con los estoicos, la apatîa sabia.
Ni pataletas ni rabietas improvisadas lograrîan eludir un desinterês causal. Ni es-
pasmos ni contracciones cambiarîan el sentido de una aplicaciôn apabullante. Ni eri-
zamientos patêticos ni intensos sollozos lenificarîan el potencial lingüîstico, y ni la
resistencia fingida pasarîa a tener un rol simulado, un conjunto de fundamentaciones
ad hoc que de faltar quedarîa la fiesta huera del alimento que sustêntala, que le da su
prolongamiento, su ser como es, su eyectar pincelado a pesar de que todo no mantiê-
nese igual, aunque un poco parecido al ayer y anteayer de un consumo verbal que de
facto empolla a un estilo expresivo.
A la postre y al cabo, y porque conôceme lo basto como para darse cuenta, aun-
que sin detectar especîficamente la cosa como tal, sabe Aspasia cômo salir ganando,
lograr lo que quiere cuasi siempre con la misma triquiñuela seductora, que no depre-
cando lo que desea repitiendo si no conocida una frase que escuchada deja resonan-
cia. No hay que olvidar que los oîdos mâsculos pierden reciedumbre cuando lo que
penetra en ellos da pâbulo de pasar a la acciôn----dice mi tîo---, empero yo mâs bien
creo que de lo que trâtase no es de otra cosa que de la subrutina masculina que actî-
vase por la vibraciôn del sonido y sin que intervenga ningûn factor coaccionador.
Veinte minutos despuês llâmame Cratino, y para decirme que si querîa podîa ir
a visitarlo, mas despuês de las doce del dîa, porque de la diez a las doce Juliette ten-
drîa la visita de su progenitora, la señora Juliana. Sobre el pucho de escuchar esto,
porque hasta donde yo sabîa Juliette negôse a que su madre supiera su nûmero de
telêfono y su direcciôn, hîcele a Cratino la tempestiva pregunta, respondiêndome êl
que ni tenîa la mâs mînima idea de quiên le dio a Juliana la direcciôn. Con el fin de
no perturbar a mi buen amigo con mis preguntas tîpicas, las posibles a continuaciôn
de mi frase punto a la raya y que continûe la letra, fue que dîjele que estarîa presen-
te en su apartamento en el Karakorum en el susodicho horario, empero que si aûn
Juliana no habîase ido que dejâramelo saber, porque realmente no êrame apacible
contemplar el semblante de una madre que no vio a su retoño veintitrês años. Co-
mo bien sabe Cratino que esta verba mîa ora nada tiene que ver con el lûdico, con
la marranada que repito y satisfâceme, dîjome que por lo mismo que yo habîa aca-
bado de decir, Juliette dîjole a su progenitora que mâs de dos horas no podîa que-
darse, alongar la comodidad de su tafanario en la silla donde estaba, una ocurren-
cia verbal que provocôme la risa.
--Kosmos, no creas que estoy serio, pero pasa que mi risa es mâs silenciosa que la
tuya.
--Cratino, cômo desconocer que las risas tienen diferentes niveles, o mejor dicho.
exactivando, dîsîmiles categorîas.
--Eso!! Lamentablemente tengo que colgar, porque debo ocuparme de darle la ma-
madera a Julieta....
---Por el oro de la retama y la pûrpura de los brezos!! Con los mâs de un ônoma que
existen para decir biberôn tû has dicho uno que....
---Ya sê, Kosmos, ya sê, pero fue el primero que me vino a la mente. Nos vemos.
---Al avîo, êsa es la res!!
---Kosmos, y esto quê tiene que ver con lo que te dije?
---Te lo debî decir antes, mas llegô a puesto, a colocaciôn atrasado el decir. Sî, nos
vemos! Y hasta entonces, hasta despuês de las doce del dîa.
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