Sonntag, 22. März 2026

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         Y  no  muchitanto  despuês de  haber terminado  con  mi improvisada discursiva, 

Aspasia  levântase con tremendîsimo mal humor, allende que molesta por yo no haber-

le dejado preparada la cafetera. Pudiera entender que su estado de ânimo no sea el ade-

cuado para tener un diâlogo, entrar en verba con ella con el fin o de fastidiarla o de ha-

cerla reîr, empero lo que sî no comprendo es el porquê de que estê disgustada por algo 

tan banal/insignificante: un poco de agua y unas cucharaditas de las simientes del cafe-

to molidas.[ No descarto que en un mînimo porciento yo tenga medida de culpa por ha-

berla malcriado al ofrecerme  voluntariamente para hacer cada mañana lo que no lleva 

muchitanto  trabajo por no ser algo  hacedero con  sûmula de complicaciones, mas  de 

esto  a que ella tome en serio la cuestiôn en sî son otras palabras]. Sabiendo/conocien-

do  que bloqueando el  orificio por  donde êntrale el agua al coco es la mejor soluciôn

contra todo  aquello que opôngase a un bienestar o a un beneficio, quê otra rerum que-

darîame por hacer que una con raudo efecto, y a saber la siguiente: la indiferencia; pe-

ro, y de acuerdo con los estoicos, la apatîa sabia.

      Ni pataletas ni rabietas improvisadas lograrîan eludir un desinterês causal. Ni es-

pasmos  ni contracciones cambiarîan el sentido de una aplicaciôn apabullante. Ni eri-

zamientos  patêticos ni intensos  sollozos  lenificarîan el potencial lingüîstico, y ni la

resistencia fingida pasarîa a tener un rol simulado, un conjunto de fundamentaciones

ad hoc que de faltar quedarîa la fiesta huera del alimento que sustêntala, que le da su

prolongamiento, su ser  como es, su eyectar pincelado a pesar de que todo no mantiê-

nese  igual, aunque un poco parecido al ayer y anteayer de un consumo verbal que de

facto empolla a un estilo expresivo.

        A la postre y al cabo, y porque conôceme lo basto como para darse cuenta, aun-

que sin detectar especîficamente la cosa como tal, sabe Aspasia cômo salir ganando,

lograr lo que quiere cuasi siempre con la misma triquiñuela seductora, que no depre-

cando  lo que desea repitiendo si no conocida una frase que escuchada deja resonan-

cia. No  hay que olvidar  que los oîdos mâsculos pierden reciedumbre cuando lo que

penetra en ellos da pâbulo de pasar a la acciôn----dice mi tîo---, empero yo mâs bien 

creo  que de lo que trâtase no es de otra cosa que de la subrutina masculina que actî-

vase por la vibraciôn del sonido y sin que intervenga ningûn factor coaccionador.

      Veinte  minutos despuês llâmame Cratino, y para decirme que si querîa podîa ir

a visitarlo, mas despuês de las doce del dîa, porque de la diez a las doce Juliette ten-

drîa  la visita de su  progenitora, la señora Juliana. Sobre el pucho de escuchar esto,

porque  hasta donde yo  sabîa Juliette negôse a que su madre supiera su nûmero de 

telêfono y su direcciôn, hîcele a Cratino la tempestiva pregunta, respondiêndome êl

que ni tenîa la mâs mînima idea de quiên le dio a Juliana la direcciôn. Con el fin de

no perturbar a mi buen amigo con mis preguntas tîpicas, las posibles a continuaciôn

de mi frase punto a la raya y que continûe la letra, fue que dîjele que estarîa presen-

te  en su apartamento en el  Karakorum en el susodicho horario, empero que si aûn

Juliana no  habîase ido  que dejâramelo saber, porque realmente no êrame apacible

contemplar  el semblante de una madre  que no vio a su retoño veintitrês años. Co-

mo  bien sabe Cratino que esta verba mîa ora nada tiene que ver con el lûdico, con

la marranada que repito y satisfâceme, dîjome que por lo mismo que yo habîa aca-

bado  de decir, Juliette  dîjole a su progenitora que mâs de dos horas no podîa que-

darse, alongar  la comodidad de  su tafanario en la silla donde estaba, una ocurren-

cia verbal que provocôme la risa. 

--Kosmos, no creas que estoy serio, pero pasa que mi risa es mâs silenciosa que la

tuya.

--Cratino, cômo desconocer  que las risas tienen diferentes niveles, o mejor dicho.

exactivando, dîsîmiles categorîas.

--Eso!! Lamentablemente tengo que colgar, porque debo ocuparme de darle la ma-

madera a Julieta....

---Por el oro de la retama y la pûrpura de los brezos!! Con los mâs de un ônoma que

existen para decir biberôn tû has dicho uno que....

---Ya sê, Kosmos, ya sê, pero fue el primero que me vino a la mente. Nos vemos.

---Al avîo, êsa es la res!! 

---Kosmos, y esto quê tiene que ver con lo que te dije?

---Te lo debî decir antes, mas llegô a puesto, a colocaciôn atrasado el decir. Sî, nos

vemos! Y hasta entonces, hasta despuês de las doce del dîa.



  



 








 












   


   




      


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