(un año despuês)
Vese en la necesidad el saltimbanqui de arrumbar sus pasos a palacio para
ver al psilo, y debido a unas pesadillas ingratas que repetîanse desde hacîa ya
dos semanas. Mas sucediô que antes de llegar a la corte encuêntrase con Go-
lemo, y en el momento preciso en que êste desarraigaba una sûmula de plan-
tas que echaba en una inveterada cesta.
----Noto, percibo, detecto un cansancio en sus ojos, acaso usted no duerme o
no duerme mucho?
----No exactamente que no duerma, arquîatra, sino que me acuesto a dormir
y me despiertan unas desagradables pesadillas, siendo êste el motivo de que
vaya rumbo a palacio a consultar al psilo.
----Y quê tiene que ver el psilo con las pesadillas, cuâl es la relaciôn que êl
tiene con êstas?
----Mire usted, Golemo, que êl me salvô de la mordida del coralillo...
----Eso sî que tiene que ver con el conocimiento que tiene, mas êste nada tie-
ne que ver con desagradables pesadillas por no ser su mundo.
----Estâ usted seguro de lo que dice?
----Claro que sî!!, cômo no? Mire, saltimbanqui, escuche con atenciôn.
----Eso harê, a ver, de quê se trata?
----La medicina natural es el solvento contra sus pesadillas, por contar con y
una gran cantidad de plantas que resuleven su problema, el que es tan senec-
to como la misma historia del hombre.
----No sabîa que una planta tuviese ese poder de remediar, me acabo de en-
terar.
----Asimismo me enterarîa por usted de su conocimiento de la cuerda y de la
pericia que alcanza un acrôbata, por quê?, porque yo de eso no sê nada.
---Entiendo sus palabras por quererme decir que cada cual con su oficio, no?
----Ha entendido usted muy bien. Se acaba usted de enterar de lo que se ha
enterado porque precisamente usted carece del conocimiento que tengo yo.
----Entonces, Golemo, cuâl serîa la planta adecuada que me quitarîa las pe-
sadillas?
----Mire, llêvese êsta---dice Golemo a la vez que sâcala de la cesta---y con
ella puede usted hacer dos cosas: la primera, puede poner a sacar sus hojas,
y una vez que estên âridas las quema y las huele; la segunda, a manera de
infusiôn, y diariamente tres tazas.
----Me parece que mâs râpido es lo de la infusiôn, porque de esperar a que
la planta se seque significa que voy a seguir padeciendo algunos dîas mâs
de pesadillas, ya que una planta no sêcase de un dîa para otro.
----Pudiera pensar lo mismo que usted, mas yo como arquîatra, con el co-
nocimiento que tengo sobre medicina natural, me corresponde decir las y
cosas que podrîan hacerse con una planta determinada.
----Algo que le agradezco infinitamente, arquîatra, algo que le agradezco
asî.
----Le puedo asegurar que en par de dîas usted va a poder dormir placente-
ramente, sin pejigueras de ningûn tipo.
----Por lo que serîa de nuevo feliz, porque por no poder dormir las horas
necesarias hasta me estaba afectando el tener buen equilibrio en la cuerda.
----De nuevo feliz? Mire, saltimbanqui, no se complique usted con una e
ilusiôn y mejor diga: por lo que estarîa de nuevo contento, alegre o sose-
gado, por ejemplo.
----Sabe usted lo que mi abuelo decîa?
----Y cômo voy a saber eso.
----Que el tiempo de vida que tenemos es muy corto para ser feliz.
---Aplaudo lo dicho por el padre de su padre. Y disculpe que tenga que de-
jarlo, que aûn me quedan plantas por desarraigar.
----No hay problema, arquîatra Golemo, no lo hay. Y gracias por su ayuda,
gracias tantas!!
----De nada!!, y si de aquî a dos dîas usted no ve la mejorîa venga a mi casa,
visîteme, algo que no creo; pero bueno, que nada absoluto estâ escrito, allî
estarê a su disposiciôn: de acuerdo?
----De acuerdo, Golemo, de acuerdo!!
----Muy bien! Y tenga usted un buen dîa.
----Lo mismo para usted, lo mismo. Ah, espere, espere, arquîatra.
----Alguna pregunta, saltimbanqui?
----Sî!! Cuâl es el nombre de la planta que me dio?
----Eso no es importante, mas sî que usted no tenga mâs pesadillas.
----Bueno, igual, que de todas maneras se me olvidarâ el nombre.
Diez minutos despuês cuasi que ya estaba cerca el saltimbanqui de la y
tienda de campaña que montaba y desmontaba unas cuantas veces en la se-
mana, ya que debido a su oficio no podîa quedarse siempre en el mismo lu-
gar. allende que un tanto agradable y fresco como que asimismo envidiado
por los otros participantes en la funciôn del circo, no siendo otro el motivo
que por contar con la presencia de un fresno que propiciaba dos cosas: una,
la coloridad de sus hojas que dejaba en los ôculos un deleite de jaez estimu-
lante; otra, el embrisado que proporcionaba conspicuo, a su vez que impres-
cindible en los meses del año en que los flagelos apolîneos llegaban a tierra
inexorablemente. Mas si algo diole pâbulo de quedarse parado como que y
tambiên de padecer un estado estupefacto, dos cosillas que no esperaba por
suceder acopas, fue por una revelaciôn escuchada y que dejaba saber clara-
mente el nombre de la planta dadivada por el arquîatra Golemo. Entonces,
y sin dilaciôn ninguna, hace la correspondiente pregunta:
----Señor, quiên es usted y cômo sabe que la planta se llama asî?
----Yo soy un mago hiperôsmico, y sê que es un thymus vulgaris por el y
olor que le caracteriza: conoce usted la hiperosmia?
----No, señor, ni idea de lo que es.
----Es un trastorno caracterizado por una exagerada capacidad de percibir y
olores.
----Primera vez que oigo una cosa asî.
----Entonces usted padece de pesadillas, no?
----Asî es, señor, desde hace dos semanas no me dejan dormir del todo.
----El thymus vulgaris es una planta que, contra las pesadillas, es una que y
muy que buena; ûsase desde la alcheringa y deja resultados muy positivos.
----La planta me la acaba de regalar el arquîatra Golemo.
----Ha recibido usted un regalo de alguien que sabe lo que regala.
----Señor, y cuâl es su nombre?
----Manes de Nicôpolis.
----Un placer, Manes, por conocerlo. Yo trabajo para el circo como saltim-
banqui, y no muy lejos de aquî estâ la tienda de campaña donde descanso.
Y dîgame, Manes: por quê usted tiene un bastôn jorobado?
----Por cuestiôn de costumbre.
----Pero no es mejor uno recto?
----Por falta de costumbre con êste no podrîa caminar.
----Cômo, eso es un chiste , no?
----Nada de chiste, que a mî no me gusta.
----Increîble lo que usted acaba (de)cir; suena poco normal.
----Quê, lo del chiste o lo del bastôn?, porque (de)cir he acabado (de)cir dos
cosas.
----Lo del bastôn, no lo del chiste.
----Normal o anormal son tan sôlo consideraciones.
----Consideraciones, verdad?
----Sî, saltimbanqui, consideraciones. Y dîgame: sabe usted cômo usar el thy-
mus vulgaris?
----Sî, Manes, ya al arquîatra Golemo me informô al respecto.
----Perfecto!! Entonces ya me voy, que debo seguir paseando para vencer la
cojera, que si no camino se me duerme el pie.
----Esta bien, Manes, y a lo mejor alguna que otra vez nos volvemos a encon-
trar.
----Buena suerte, saltimbanqui, y pronta mejorîa.
----Gracias, Manes, gracias!!