Antes de coger el bus en el que tanto los mâsculos como las fêminas
podîan tener una experiencia sexual efîmera, ya que al estar cuasi siempre
atiborrado era ineludible el roce o que las criaturas pegâranse unas con las
otras hasta llegar a la parada que ponîale Ende a la fruiciôn gratuita, uno y
de los mûsicos del barrio [que como ya dejê saber tiene el ônoma Strawins-
ky] chîflame desde el balcôn de su casa, grita mi nombre y dîceme seguida-
mente:
----Kosmos, recuerda, o que no se te olvide la deuda que aûn tienes conmi-
go. Ya he esperado bastante, pero tratândose de ti esperarê un poquito mâs.
Empero como era un mûsico que asimismo tenîa una suntuosa preparaciôn
acadêmica, allende que un gran admirador de dos artîfices que yo apellido
celebêrrimos ( Hermann Hesse y Thomas Mann), la verba trabajada capta-
rîala râpido, y por tal razôn barruntôle esto:
---Los talentos que esperânse a posteriori de una espera son los que duran
mâs.
---Que si no de ti esperar que una coloraciôn como êsta. Los tendrê, enton-
ces, no por menos tiempo. Que tengas un buen dîa, que si no un buen via-
je.
Y pregûntame Aristarco:
---Y êse quiên es, Kosmos?
---Un mûsico que yo aprecio mucho por la preparaciôn que tiene.
---Y a cuânto asciende la deuda?
---Te digo despuês, mâs tarde.
---Y por quê te dijo eso de que tengas un buen viaje?
---Tû mismo te vas a dar cuenta, tendrâs la respuesta en breve.
---Y adônde vamos a dar la vuelta?
---Aristarco, vas a dejar de preguntar? Simplemente sîgueme, que yo soy
buen guîa.
Y en lo atinente a que soy buen guîa, cômo pudiêraseme olvidar que
en aquel tiempo en que mi tîo concomitâbame a la catedral barroca unos
turistas asiâticos pagâronme para que los llevase a un famosîsimo restau-
rân donde ingerîase la mejor langosta de la zona caracterizada por la opu-
lencia del turismo; amên que tan fresca, lo que traduce que cuasi acabadi-
ta de sacar de la mar, que tanto su olor como su masa podîan resultar una
tentaciôn inevitable. Los turistas eran ocho (cuatro hombres y cuatro mu-
jeres), y con el peculio que me dieron --si en la actualidad no da para mu-
cho en aquel entonces sobraba--como unas castañuelas quedê, amên que
impresionado por la razôn de que nunca habîan tocado mis manos tantos
pesos juntos.
--Kosmos, tû puedes caminar tan râpido y pensar a la vez, al mismo tiem-
po?
---Câspita Aristarco! Y quê tiene que ver una cosa con la otra? Sabes lo
que decîa el înclito Nietzsche?
---Cômo, si ni tan siquiera conozco a êse? Quê decîa?
---Que caminando suceden los mejores pensamientos, aunque no dijo que
si caminando lento o râpido.
Pero caminar, y como es movimiento [que para Descartes es el aspecto y
que mâs interesâbale someter a una ley de conservaciôn] en un cuerpo no
es retardado por el choque con otro en proporciôn a lo que êste resîstasele,
sino sôlo en proporciôn a lo que su resistencia sea sobrepasada, y que al y
ceder a êste [al primer cuerpo], recibe en sî la fuerza de movimiento que
el otro pierde.
---Contra, Kosmos, contra, recontra y requetecontra.
---Sôlo lo difîcil es estimulante, vuelvo ya ni sê cuântas veces a decir des-
de que empecê a decirlo.
---Pero, Kosmos, que dijiste: desde que empecê a decirlo, porque tambiên
podrîa ser: vuelvo ya ni sê cuântas veces a pensar desde que empecê a pen-
sarlo?
---Aplausos, Aristarco, a-plau-sos!! Mira, observa, divisa u ocula.
---Quê Kosmos, quê?
---La parada del bus.
---Quê, que yo tengo que montarme en ese bus con la mala fama que tiene?
Pues sabes quê? Conmigo no cuentes. Quê va!! Nada de eso, de bus. Ahora
entiendo el porquê de que te haya dicho Forligen: que tengas un buen viaje.
---Ya te dije que la respuesta a tu pregunta la tendrîas en breve, no?
---No lo he olvidado, Kosmos. Dime: no podemos caminar?
---Quieres tener un mejor pensamiento?
---Como que le sacas provecho a todo. Nada de mejor pensamiento, simple-
mente quiero tener mi cuerpo alejado de sudores y de otras cosas.
---Pues entonces a caminar, a darle al calzado la posibilidad de que su suela
gâstese mâs râpido.
---Y si nos quitamos los zapatos?
---Ensûcianse los pies, que no vivimos en la confederaciôn helvêtica.
---Entonces que se gasten las suelas.
---Age en plural, age!!