Freitag, 9. April 2021

La cazuela de Vitelio (857)

 

        A raîz de acomodarse en su preferida dureta, la que en la cocina llevaba al-

go de tiempo ocupando espacio en el mismo sucucho, el leñador de Britania co-

menzô a ingerir unas tortas de trigo preparadas por êl mismo, pero raudo dândo-

se cuenta de que el sabor no era el mismo al que tenîan ayer, sin que esto convir-

tiêrase en el motivo conspicuo de no comêrselas con sumo deleite, con el iguali-

to del dîa anterior. Entregado a esta actividad de fruiciôn con lo que sustenta, que 

no debe ser exiguo por cuestiones de costumbre, la que por extensiôn es la madre 

de si no todos de mâs (dirîase) de un vicio, contempla a travês de la ventana del y

mismo recinto la intensidad del color prieto del humo que ascendîa hasta en el fir-

manento disiparse. Interesado (entonces) por saber el porquê de lo que observaba

no dilaciona en pensar en visitar la casa de Kalîas ---exento de un pensar llevarse

las tortas que faltâbanle por masticar. Ya listo para salir, y asegurândose de que el 

cerrojo de la puerta quedara bien pasado, percâtase de la presencia de la oveja Ca-

pricho a poquitîsimos metros de êl, la que mirâbalo con tanta fijeza como queriên-

dole decir que la sacara a dar una vuelta.    

     Lo que diole pâbulo a Kalîas de posicionarse frente al espejo fue por la extraña

reacciôn de uno de sus halcones al mirarle el rostro, y no por alguna tendencia nar-

cisista hasta el momento desconocida. En la reflejante superficie pudo indubitable-

mente comprobar el porquê de la reacciôn susodicha, la que debiôse al color negro

que su semblante tenîa; y tan intenso, ademâs, que la jeta a primera vista pudiera y

resultar la de otro, de lo que sale entonces que el halcôn sintiêrase confuso y a todo

trance demostrara la respuesta a un incentivo. Sin muchitanto desespero en recupe-

rar su identidad, la que de todas maneras por un embadurnamiento no perderîa, aci-

calôse el rostro con destacada parsimonia con un paño de seda que despuês tuvo y

que botar, ya que tan maculado quedô que no valîa la pena su conservaciôn, el lim-

piarlo con un cepillo que apellîdase de madera. Conclûyese entonces que el paño a

la gaveta no regresarîa, de donde sacôlo sin buen mêtodo o con distinguida pericia,

de las que entre algunas mâs sobresalientes pudiera clasificarse ilustre, o si no que

algo pimpante de acuerdo a la concepciôn de una regia asignatura. Empero el espe-

jo no estaba dentro de la cuadratura de la casa. sino que colgaba de un clavo hundi-

do en la madera de la caseta del patio, casa minûscula destinada a guardar una can-

tidad de tarecos y antiguallas----de facto recuêrdase que fue aquî donde Kosmithôs

encontrô el crôtalo---al alcance del polvo.

----Ese rostro de negro me recuerda la mâscara de un actor trâgico.

----No me ha asustado usted, leñador de Britania, porque ya lo habîa visto a travês

del espejo---dice Kalîas que pregunta: y eso que usted pasa por aquî, que me visita

ahora?, allende que agrega: si yo le recuerdo la mâscara de un actor trâgico, usted 

me incita a pensar a mî en Filôxeno.

----No me diga, y por quê?----indaga el leñador de Britania a la vez que come las y

tortas de trigo.

----Por ser un prototipo de glotôn!!, por eso....

----Pero porque las coma quiere decir que soy glotôn, como usted dice?

----Eso me parece, no otra cosa.

----Bueno, si usted lo dice. Y dîgame, Kalîas: quê quemaba en ese latôn oxidado?

----Unos viejos papeles que (ya) ni sirven para colecciôn.

----Estaban amarillos?

----Tambiên asî, tambiên por senectud, eso!!

----Y viejos de cuândo?

----Del tiempo de Vologeso, del que pasô...

----Y tanto no pasô el tiempo como Vologeso?

----Pasaron los dos, pasaron: a uno lo vi en persona; al otro, con la conciencia...

----Espêrese un momentico, Kalîas, que ahora usted me recuerda a los contertulios

de la Kosmona con ese jueguito verbal.

----Y acaso tal jueguito es propiedad (sôlo) de ellos?

----No se trata de propiedad, sino de un mêtodo, de una aplicaciôn o de un vicio.

----Pues no me compare que, si me tumba, no soy de cartôn.

----Cômo?

----Olvîdese de lo dicho y dîgame: no quiere pasar a casa y tomarse unos traguitos,

que asî pasaran mejor las tortas por la garganta?

----No me parece mala idea, de acuerdo.

----Y esa oveja es Capricho, no?

----Y cômo la reconociô?

----No se acuerda usted que fue ella la que descubriô dônde habîa caîdo uno de mis

halcones fenecidos?

----Verdad que sî, no me acordaba....

----Bueno, pasemos adentro, vamos!!























 


 




  



 

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