Al penetrar en la vivienda de mi tîo, y antes de que dijêrale el motivo de mi visita, me
sentê en la hamaca, ya que siendo êl un erastes del tê fue en busca a la cocina de la tetera
y dos tazas. Con el fin de darle movimiento a la cama colgante comencê a balancearla sin
poner los pies en el piso, y sin dilaciôn de un salto encima de mis piernas cayô el gato, el
que mirôme de la misma manera que cuando estaba miccionando, mas cuando regresô mi
tîo de la cocina de otro brinco fue a parar a la cesta donde de vez en cuando duerme, ha-
lla beneficioso/imprescindible solaz.
Como dos partes de una familia corta entramos en verba, aunque asimismo en contac-
to despuês de un considerable tiempo que no nos veîamos, que no nos contemplâbamos
frente a frente, jeta cerca una de la otra en rol o representaciôn, sin que tuviese brillo
la escena donde tiene lugar el protagonismo. Por este intercambio de palabras supo inteli-
giblemente mi tîo el porquê de mi presencia, mas lamentablemente dejôme saber que los
diarios los habîa echado en la basura porque convirtiêronse en manjar de las cucarachas,
aunque asimismo en una tremenda pejiguera para el gato. Con el propôsito de eludirme
el pensar de que todo estaba perdido, dîceme que la directora actual de la escuela El faro
de luz no era una amigona de êl, empero que por conocerla con tiempo basto sabîa que
era una criatura amable y servicial, allende que siempre dispuesta a buscarle el solvento
correspondiente/adecuado/tempestivo a cada situaciôn que presentârase y, como tal, que
fuera a verla y le hablara de lo que yo querîa saber, pero que lo hiciera sin complejidad
y complicaciôn verbales, dos cosas que no soporta/tolera/admite....perdona.
---Y puêdese saber su ônoma?
---Kosmos, se llama Paulina.
---Câspita!! Espero que no apellîdese Bonaparte.
---Eso no lo sê, Kosmos, pero quê tiene que ver el apellido?
---Que quê tiene que ver? Que Paulina Bonaparte es una criatura celebêrrima.
---Vas a empezar a jugar con tu conocimiento?
---Y todo lo que empieza no termina?
---A ver, kosmos, cômo termina el juego?
---Que de antecederle a Paulina el adjetivo santa, la martirizada en Roma en el s. III;
mârtir e hija de un carcelero....
---Sabes quê? Se terminô el jueguito.
---Êsa es la res! Acabôse ora, en este instante, que como tû sabes es....
---Eternidad, Kosmos, eternidad. Harto de escucharlo.
---No ya el de mi visita, sino el horror de mi repeticiôn.
---Como que me coges para tus cosas?
---Tû sabes que sâcole provecho a todito lo que escucho y pâsame.
---Quê, si no? FUERA DE JUEGO, irâs a ver a Paulina, la que ni es santa ni tiene el
apellido Bonaparte?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Se terminô o no el jueguito?
---Y por lo que te preguntê quiere decir que quiera continuar con êl? Solamente repe-
tî lo que dijiste.
---Y la repeticiôn no es....
---Kosmos, te acabarâs de largar?
---Risas, tîo, ri-sas!!
Una hora despuês, y si este tiempo debido a que como êrame menester tomarme
un buen cafê pasê por el cafê la Ilusiôn, lleguê a El faro de luz. Diome pâbulo de jovia-
lidad observar la escuela primaria pintada, con todos los cristales de las ventanas lim-
pios y la cisterna entre rejas lujosas, mas êstas con una altura exactamente de un metro,
y en funciôn, claramente, de protecciôn. En lo atinente a la pintura y al acicalamiento
de los cristales son dos cosas que en mi periodo de escolario eran imposibles, y no por
carencia de recursos o del personal adecuado, sino mâs bien porque la indiferencia, la
despreocupaciôn y el desinterês imperaban por aquellos años, preponderaban como as-
pectos caracterîsticos de un colectivo dirigente mâs al tanto de la austera disciplina, de
la regañina o el castigo y del alzamiento de la voz como mêtodo de engendrar intimi-
daciôn. Al parecer, y despuês de una sûmula considerable de años, este contacto con
la escuela refrescôme la nemôsine, porque cômo dilucîdase que si antes de estar aquî
no recordâbame de nada, ora pude acordarme de algo.
En lo que dejâbame llevar, o sea, en lo no hacîa un esfuerzo o no forzaba el traba-
jo independiente de la conciencia, a la zaga de mi una voz fêmina pregûntame que yo
pintaba en medio del patio de la escuela sin el benêplacito pertinente, razôn por la cual
di media vuelta--- por repeticiôn la misma que aprendî en la academia siempre y cuan-
do es necesaria---para responderle lo siguiente:
---Señora, esta fue mi escuela primaria, y precisamente por esto la miraba sin cansan-
cio.
---Puedo entender que sientas algo de nostalgia, pero por la cuestiôn de la responsabi-
lidad que tengo debo estar al tanto de todo desconocido que se presenta sin mi permi-
so.
---Sin su permiso? Entonces es usted la directora?
---Correcto!! Soy la directora. Por quê preguntas?
---Porque sê su ônoma.
---Porque sabes mi ônoma. A ver, cômo me llamo?
---Paulina!
---Y cômo supiste mi nombre?
---Concêdeme usted cinco minutos?
---De acuerdo!! Pero sôlo cinco, no mâs.
Suelta con la verba, mas midiendo su extensiôn, dêjame saber Paulina que por
la descripciôn fîsica que le di de mi tîo no acordâbase (de) que lo hubiese visto en al-
gûn momento ni del pasado ni del presente, con lo que no querîa decirme que êl fue-
se un mentiroso, un aprovechador de una ocasiôn, u otra cosa parecida de la que se
valiô para lograr un cierto y determinado convencimiento, hacer creer lo que pudie-
se ser creîdo, la transformaciôn de una desilusiôn en esperanza.
---Paulina, a lo mejor regresa su nemôsine cuando menos espêreselo.
---Pero de todas maneras dale las gracias a tu tîo por lo que te dijo de mi. Y como te
dije....cuâl es tu nombre?
---Kosmos, Paulina, ni ônoma es Kosmos.
---Y como te dije, Kosmos, por la responsabilidad que tengo carezco de mâs tiempo,
asî que si en otro momento deseas pasar sôlo tienes que llamarme a este nûmero, y
hacemos una cita. De acuerdo?
---Totalmente, Paulina, de acuerdo cien por ciento.
---Perfecto!! Entonces hasta entonces.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen