Samstag, 28. Februar 2026

192

        Segûn dicen algunos especialistas, que asimismo ciertos y determinados doctos aun

sin diploma, porque no solamente un tîtulo acadêmico es la prueba de que quien lo tenga

domina un conocimiento relativo de mûltiples y variadas cosas, que de facto la experien-

cia y la observaciôn, la dedicaciôn y el estudio, la curiosidad y el asombro son formas de

adquirir/conseguir/lograr una sûmula de nociones sobre lo que sea, que no es convenien-

te una fijaciôn profunda en momentos en que tiênese un malestar, ya que esta misma ob-

sesiôn  puede influir en todo proceso de sanamiento/curaciôn. Ahora bien, y aunque sea

un apoyo/sostên, una diamantina riqueza con la que el hombre cuenta, la inteligencia no

harîa falta  como para darse cuenta uno de que el decir de êstos y de aquêllos conduce a

una sola y ûnica  conclusiôn: que si no es conveniente una cosa es muchitanto mejor ha-

cer todo lo posible por olvidarla, en no concentrarse en ella, lo que precisa/exacta/justa-

mente  yo estoy  haciendo, pero como es un hacer que no favorece en nada a mi mundi-

llo creativo, y yo sin  crear  sentirîame mâs huero que el mismîsimo vacîo, quê otro ha-

cer no serîa mâs contributivo que ponerme a escribir y desarrollar mis ideas? Entonces

fui a mi estudio.

       Vînome de maravilla que la nocturna tuviera una temperatura fresca, porque amên

de refrescar mi estudio (omphalos de mi mundo) acicata, y estimular significa que apa-

rezca  la verba con mâs facilidad, que aunque no sea la exacta/precisa puêdola trabajar

hasta que por cercanîa o conveniencia encaje/pegue con el verso o el texto en fluencia.

Pero  allende de la temperatura hay otro factor esencial/imprescindible, de magna rele-

vancia: el mutismo. Un mayûsculo error es el de pensar que el mutismo mata/aniquila/

revela, y ostensiblemente que tomarîalo como una manera o de alongar o de mantener

una proyecciôn mental incorrecta, lo que a su vez es sustento para la identidad ôntica,

mas de regresar a la alcheringa, y con el propôsito sui generis de humedecer la aridez

substancial  del sujeto que  asî lo piensa, la sentencia de Electra, verbi gratia, pone de

manifiesto [algo asî como] una admoniciôn que clara que el silencio es favorable: En

silencio, en silencio, paso breve.

      No deberîase olvidar que lo nuevo que sale al mundo tiene un movimiento dentro

de un espacio infinito mas limitado, algo que saco a puesto, a colocaciôn con el fin de

hacer notar que el paso no es inmôvil, y con tal apellido (breve) significa que recorrer

una distancia determinada no dura mucho, mas que esta distancia, y transformada por

mi  magîn, no es otra  que la de separa al observador del objeto, que no al observador

de lo observado por ser una desuniôn/divisiôn imposible, lo que traduce que el objeto

no es lo observado sino un componente [de una totalidad] que bûscase/quiêrese tener

por  satisfacer afanes especîficos/concretos; y esto, si es que es digno de nombrar por

el  ponderamiento que deja y el orgullo que refuerza, es indubitablemente una grandî-

sima parte de mi laboro con la palabra.

       Siendo sincero, porque estando frente a mis ôculos sobresale inevitablemente, la

foto  con el grabado magistral en cuero que ya he mencionado mâs de una vez, y que 

repito  la mantengo  protegida del polvo al estar dentro de mi libreta de notas, resûlta-

me de ingente ayuda para empezar a escribir, para dejar en la hoja un carnaval de pin-

celadas  polîcromas, y si  apellîdolas asî mâs es debido a que mi magin caracterîzase

por  el pastiche de colores  que por sencilla y llanamente nombrar el primer adjetivo

que  pudiêrame  parecer el  adecuado/tempestivo. No falta en el amante de la palabra

escrita  el saber  de que  lo que penetra por los ojos, no ya para validar sino mâs bien

para ajustar, es conditio sine qua non para que lo eyectado verbalmente no sea exiguo, 

que tampoco endeble, y en ûltimo caso maculado por la parvedad de posibilidades de

salidas y entradas fantasiadas/elucubradas/inventadas, caso que como tal deslustra sin

un remedio pudiente. 



   













    







 




 




 








 

       




  

Mittwoch, 25. Februar 2026

191

       A pesar de no ser la primera vez que los veo, que los contemplo/atisbo, los bien for-

mados  componentes corporales  de Aspasia, allende que a toda flor, penetraron por mis 

ôculos como estrellas de una constelaciôn mâgica, razôn por la cual comencê a sentirme

como poseîdo por un hechizo en lo que caminaba de la puerta del cuarto a la cama. Una

detallada descripciôn no serîa lo mâs conveniente, porque si de contra que ya mi cuerpo 

estaba  cien por ciento listo para entrar en  atingencia le doy mâs atizamiento a la flama

concupiscente con el fuelle de una dilucidaciôn minuciosa/exhaustiva, quê otra cosa no 

pudiera pasarle que empezar a desprender/soltar humo por el exceso o la recarga de ca-

lor. Pues entonces quê? Nada de punto a la raya y que continûe la letra.

      Una hora despuês tuve que levantarme por el motivo siguiente: por la sed que enor-

me/tremenda  tenîa, una necesidad urgente de beber/tomar agua que jâmas/nunca antes

recuerdo  haberla tenido; al contrario, lo que hasta cierto punto activa mi pensar, segui-

do  al encuentro con  la materia que sofoca, transforma  breve y acicata sentîame como

repleto de este elemento vital. Pensando, educirîa que por el aforismo del oscuro oriun-

do  de Êfeso el cambio lûdica aquî un rol fundamental, pero que en vez de ser uno que

caracterizarîase por una lôgica mâs bien distînguese por lo que posee/tiene de insôlito.

Aquî  encuentro  como pintojos de una identidad fuera de lugar, pero no en un sentido

extra-ordinario sino en uno que por estar sustentado por la disimilitud de factores cali-

ficativos sobrepasa la media, o sea, la medida (estructurada y) por la cual entra en ca-

ja/ encaja/tiene que ver/pega lo que normalmente onômase cotidiano.    

          Mas si por una parte esta necesidad; por la otra, la que a su vez es tambiên total-

mente nueva, en lo que bebîa agua frîa directamente de la botella de un malestar en los

Dydimoi  comencê a padecer, lo que pudiera ser debido a los estirones y apretones que

les dio  Aspasia no solamente  para ella sentirse la dominante, sino que asimismo para

tener  fruiciôn  ocasionando algo de dolor, lo que en realidad es una bûsqueda de gozo 

que satisface su infaltable actitud/conducta perversa. A la postre y al cabo no es un ma-

lestar  tan fuerte como para no poderlo soportar; pero como estâ en la parte que con la

fecundaciôn tiene que ver en un mînimo porciento me preocupa, aun careciendo yo del

(mâs) minûsculo  deseo de ser  progenitor, de  hinchar un barrigôn para traer al mundo

una  identidad  desconocida mâs engendrada por mî mismo. De mâs estarîa decir, y de

acuerdo a una fundamentaciôn estoica, que lo que pasa tiene que pasar porque pasando

pasa, por lo menos en su etapa mâs vigorosa y con su contenido mâs austero, lo que tra-

duce indubitablemente una invitaciôn al conformismo, o a practicar una virtud que ape-

llidarîa esencial, mas contando con la posibilidad del solvento al alcance de mis manos

el  estoicismo queda en un  segundo plano. Y cuâl es el  susodicho  solvento? Echarme 

agua frîa en los Dydimoi. 



 



 



 






        











   

     

Freitag, 20. Februar 2026

190

         Convencido estoy que de ser exiguo el anâlisis dominarîa la materia que presenta su

contenido  en un espacio mental  determinado, siendo por esta misma razôn que extraigo/ 

saco todo lo posible de la cuestiôn, del asunto, del tema. De funcionar bien mi nemôsine,

aunque  claramente hasta un  momento/instante del pasado no con demasiada separaciôn

del presente, la sapiencia de un ser querido lumbrô mi ignorancia con su decir de que na-

da es tan dador de conocimiento como el examen; pero, y debido al querer mantener una

actitud  recalcitrante, esta verba no fue para mî tan relevante ni motivo de la transforma-

ciôn  de mi obstinamiento/terquedad, mas pasô que con los años me fui dando cuenta de

que  por hacerle  poco caso al  decir  susodicho  era que los problemas existenciales que 

tuve  que enfrentar no los pude solucionar, hasta que un dîa empecê a examinar y con el 

transcurrir  del tiempo adquirî un conocimiento, el que hasta hoy me ha servido para ha-

llarle el solvento a cualquier tipo de problema.

--Kosmos, la mesa estâ servida, asî que deja de pensar, ven y abre la boca.

--Allâ voy, Aspasia, por quê me llamas?

        En realidad no estaba tan famêlico como para atiborrar el plato de comida, asî que

lo que me servî fue una mînima cantidad de sustentos, mas Aspasia sî que tenîa la nece-

sidad  de comer mâs que  nunca, ya que segûn su verba lo  ûnico que hasta el momento

habîa ingerido era un pedazo de panetela de chocolate despuês de recibir el diploma de

graduaciôn. Normalmente, y mâs debido a la costumbre que por hacer dieta, ella no co-

me muchitanto en la cena, motivo por el cual no descartê la posibilidad de que mâs tar-

de  tuviera una pejiguera estomacal, allende que una molestia que detesta porque pudie-

ra acarrear  otros malestares en  el cuerpo, verbi gratia fastidio de testa, pero como a la

postre y al cabo la necesidad impera tendrîa poco caso un decir aconsejable.

      No ser harina de otro costal el tragar sin masticar, ya que engullir asimismo pudie-

ra causar indisposiciôn. Verdaderamente como tema estâ relacionado, tiene atingencia

con lo que reluce en este momento, es decir la cena, mas entendiendo que cuando es lo 

hambriento  lo que gobierna esta locuciôn verbal quêdase como/no pasa de ser un pim-

pante decorativo, o un  ornamento al que recurre mi verba con el fin de enriquecerse a 

ella misma  con una perla  expresiva, con el en-sî de un pronunciamiento que acentûa/   

resalta un enfocamiento que centra su interês en aquello que por disîmil, tanto de lo vi-

siado  como de lo que por  seguidilla deja  de ser  original, alcanza altura y empolla al

huevo que apellîdase sistâltico.

--Kosmos, me puedes hacer el favor de pasarme el plato con las rodajas de remolacha,

que aûn mis labios no estân manchados de rojo?

--Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Vaya color como sîmbolo de....

--De eso mismo  secuestrador mîo, aunque  sin un toro para trasladarme de un lugar a

otro.

--Câspita Aspasia!! Tus lecturas recientes con la mito/logia tienen que ver?

--Kosmos, la lectura de tu novelôn no es reciente.

--Como que culpable de tu aprendizaje soy!!

--Pero por culpable te adoro, te permito que entres en mî y me poseas, te adueñes de

mis formas cândidas y sobresalientes, que me beses hasta quedar tus labios sin hume-

dad y el gran acicateante sin la dadorîa que me provoca la risa y el salto.

--Repito: por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

--Kosmos, la cena es tan sôlo la primera parte en funciôn de festejar mi graduaciôn; la

segunda, la que ademâs de satisfacer la vehemencia es garante de una fruiciôn mayor,

serâ la que por excelencia me harâ feliz. 

       Mas en lo que comîamos contêle Aspasia sobre la visita de Forligen, la llamada de

Cratino  para  darme la noticia  del nacimiento de su hija, el encuentro con mi tîo en la

feria de los viernes, lo que comprô Metôn en la subasta y mi presencia en el apartamen-

to de êste con el fin de abrir par de orificios en la pared, resultando de mayor interês pa-

ra ella lo de la llegada al mundo de la hija de su amiga Juliette.

--Kosmos, y te dijo Cratino cômo estaba Juliette?

--Me dejô saber que tanto Julieta como Juliette deberîan quedarse un dîa mâs en el hos-

pital de maternidad.

--Ah, estâ bien. Pero sabes que me extraña?

--Quê? Am-pli-fî-ca-lo!!

--Que Juliette no me haya llamado para darme la noticia.

--Aspasia, y desde cuândo Juliette es una criatura que se preocupa por/ tiene en cuenta

 sus amistades de años?

---Tienes razôn al plantear una pregunta como êsta, que tû tambiên la conoces, pero en

este  caso la situaciôn  cambia, es totalmente diferente. No sê, me parece que cada vez

mâs Juliette se separa de mî; si la comparo con la chica que conoci en la escuela es del

todo otra persona.

--Es posible que sea como dices, mas si la aprecias llâmala, que a pesar de lo que pasa,

pudiera  pasar, de poco  sirve pensar que si no funciona una cosa tampoco funciona la

otra. Prueba primero y, despuês, saca la conclusiôn.

---Quê si no de ti que una verba como êsta. Y en fin, que ya terminê de comer....

---Te interrumpo por lo siguiente: porque sê como sigue tu verba.

---Ah sî, cômo?

---Con esta pregunta: nos vamos al cuarto?

---Exacto!! Y quê me respondes?

---Que nos vamos sin dilaciôn alguna.

---Cômo no saber que êsta serîa tu respuesta.






 



















 











 







  





 




Montag, 16. Februar 2026

189

      Ahora bien, y en lo atinente a la pared con mâs dureza para abrir los dos huecos, la

del cuarto fue la ideal para que el taladro la penetrara; aunque eso sî, y por ser un tala-

dro  senecto, el estrêpito serîa ineludible, pero de poca duraciôn por ser solamente dos

orificios a hacer. Poniêndome en funciôn de este trabajo agarro el taladro, empero de-

plorablemente  no  llegâbale la  corriente, razôn  por  la cual infôrmole a Metôn sobre 

esto. Segûn lo que me dice êl, y despuês de hacer un esfuerzo para recordar, la ûltima

vez que lo utilizô  fue cuando  mudôse para mi edificio, de lo que hace ya nada mâs y

nada menos que siete años, y que desde entonces hasta hoy estuvo al alcance del pol-

vo y de la  humedad. A  continuaciôn de esta verba, lo que ni me extraña ni me asom-

bra por no ser un consumista paradigmâtico de herramientas para un fin determinado

que funcionan  con electricidad, dîceme que me olvide de los huecos, ya que en reali-

dad no estaba interesado en comprar un nuevo taladro, pero que me daba las gracias

por la ayuda que pidiôme.

--Sabe usted, Metôn, que para cualesquier cosas que usted necesite puede contar con-

migo.

--Ya sê, Kosmos, ya sê, mas aun asî tu tiempo es tu tiempo, tu vida es tu vida, lo que

significa  que si en algûn momento  necesito tu ayuda y estâs ocupado, responsabili-

zândote con lo que te debes responsabilizar, el contar contigo no serîa posible, y que

no  por esto padecerîa de un  malestar que tampoco de una rabia por resentimiento.

--Pero que conste, Metôn, que mi verba nada tiene que ver con protocolarismo con el

objetivo de caer bien, de granjearme su afecto/simpatîa.

--Eso me consta, Kosmos, que sê el tipo de persona que eres. Y escucha esto: regresa

a tu apartamento libre de un pensar que traiga, como consecuencia, un anâlisis por el

cual tu tranquilidad se afecte o tu bienestar no llegue a su cien por ciento.

--Muchitantas gracias por su verba, Metôn, mas antes de regresar desêole una bonita

noche, que usted pueda dormir sin que salga a escena la imago de un taladro.

--Esto de que no salga a escena la imago de un taladro no es un deseo, sino mâs bien

una de las ocurrencias como producto de tu jueguito, pero estâ bien y ojalâ que no.

        Cuando lleguê a mi vivienda, y en cuestiones de segundos debido a esto: a que

sôlo son 16 escalones los  que separan el apartamento de Metôn del mîo, lo primero 

que  penetra por mis ôculos es el diploma de graduaciôn de Aspasia puesto en la pa-

red, razôn mâs que basta para quedar yo impresionado, porque nunca he sido testigo

visual de verla a ella con un martillo y clavo en sus manos. Puedo entender que tra-

tândose de algo significante hâgase lo que nunca hîzose, empero aun asî mâs tarde, 

despuês de (la cena o de) que cenemos  no faltarâ la pregunta correspondiente/ade-

cuada/ pertinente/ tempestiva.  

       Lo segundo que penetra por mis ôculos es el chelo encima del sofä. Al parecer

Aspasia  habîase  ocupado de  dejarlo como nuevo, porque  tan lîmpido estaba que 

cualquiera que lo viese pensarîa que recientemente fue comprado. Hasta donde sê,

y durante  todo el tiempo que el chelo  estuvo en la catedral barroca, una limpieza

asî  nunca fue posible, y no debido a la carencia de tiempo sino mâs bien a la indi-

ferencia, ya que como lo mâs relevante para Aspasia era la propina que ganâbase

diariamente, la que  utilizaba para pagarse una parte de su estudio musical, la lim-

pieza de su instrumento dâbale igual. 

       Suponer que a partir de hoy hay un cambio de realidad no es algo que merez-

ca la  pena cuestionarlo a travês/por medio de una confrontaciôn verbal, que tam-

poco enfatizarlo como si tratârase de un dar por cierto tenido en mente gracias a

un câlculo/examen rigurosamente hecho o estrictamente trabajado, que no menos

apoyado  por un garbo volitivo  que en su funciôn mâs conspicua calienta a aque-

llo que por ser garante de un beneficio, aun siendo êste un estîmulo (o un alicien-

te  para con-formar  imâgenes  superlativas) que no es sempiterno, incrementa la

sûmula de ciertas y determinadas ganancias existenciales: reconocimiento, acep-

taciôn, inclusiôn  de la bonanza  en un programa  ludicativo y al servicio de una 

amistad insoslayable por ser dadora de lo menester.  



 






    



 




     


199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...