Freitag, 20. Februar 2026

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         Convencido estoy que de ser exiguo el anâlisis dominarîa la materia que presenta su

contenido  en un espacio mental  determinado, siendo por esta misma razôn que extraigo/ 

saco todo lo posible de la cuestiôn, del asunto, del tema. De funcionar bien mi nemôsine,

aunque  claramente hasta un  momento/instante del pasado no con demasiada separaciôn

del presente, la sapiencia de un ser querido lumbrô mi ignorancia con su decir de que na-

da es tan dador de conocimiento como el examen; pero, y debido al querer mantener una

actitud  recalcitrante, esta verba no fue para mî tan relevante ni motivo de la transforma-

ciôn  de mi obstinamiento/terquedad, mas pasô que con los años me fui dando cuenta de

que  por hacerle  poco caso al  decir  susodicho  era que los problemas existenciales que 

tuve  que enfrentar no los pude solucionar, hasta que un dîa empecê a examinar y con el 

transcurrir  del tiempo adquirî un conocimiento, el que hasta hoy me ha servido para ha-

llarle el solvento a cualquier tipo de problema.

--Kosmos, la mesa estâ servida, asî que deja de pensar, ven y abre la boca.

--Allâ voy, Aspasia, por quê me llamas?

        En realidad no estaba tan famêlico como para atiborrar el plato de comida, asî que

lo que me servî fue una mînima cantidad de sustentos, mas Aspasia sî que tenîa la nece-

sidad  de comer mâs que  nunca, ya que segûn su verba lo  ûnico que hasta el momento

habîa ingerido era un pedazo de panetela de chocolate despuês de recibir el diploma de

graduaciôn. Normalmente, y mâs debido a la costumbre que por hacer dieta, ella no co-

me muchitanto en la cena, motivo por el cual no descartê la posibilidad de que mâs tar-

de  tuviera una pejiguera estomacal, allende que una molestia que detesta porque pudie-

ra acarrear  otros malestares en  el cuerpo, verbi gratia fastidio de testa, pero como a la

postre y al cabo la necesidad impera tendrîa poco caso un decir aconsejable.

      No ser harina de otro costal el tragar sin masticar, ya que engullir asimismo pudie-

ra causar indisposiciôn. Verdaderamente como tema estâ relacionado, tiene atingencia

con lo que reluce en este momento, es decir la cena, mas entendiendo que cuando es lo 

hambriento  lo que gobierna esta locuciôn verbal quêdase como/no pasa de ser un pim-

pante decorativo, o un  ornamento al que recurre mi verba con el fin de enriquecerse a 

ella misma  con una perla  expresiva, con el en-sî de un pronunciamiento que acentûa/   

resalta un enfocamiento que centra su interês en aquello que por disîmil, tanto de lo vi-

siado  como de lo que por  seguidilla deja  de ser  original, alcanza altura y empolla al

huevo que apellîdase sistâltico.

--Kosmos, me puedes hacer el favor de pasarme el plato con las rodajas de remolacha,

que aûn mis labios no estân manchados de rojo?

--Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Vaya color como sîmbolo de....

--De eso mismo  secuestrador mîo, aunque  sin un toro para trasladarme de un lugar a

otro.

--Câspita Aspasia!! Tus lecturas recientes con la mito/logia tienen que ver?

--Kosmos, la lectura de tu novelôn no es reciente.

--Como que culpable de tu aprendizaje soy!!

--Pero por culpable te adoro, te permito que entres en mî y me poseas, te adueñes de

mis formas cândidas y sobresalientes, que me beses hasta quedar tus labios sin hume-

dad y el gran acicateante sin la dadorîa que me provoca la risa y el salto.

--Repito: por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

--Kosmos, la cena es tan sôlo la primera parte en funciôn de festejar mi graduaciôn; la

segunda, la que ademâs de satisfacer la vehemencia es garante de una fruiciôn mayor,

serâ la que por excelencia me harâ feliz. 

       Mas en lo que comîamos contêle Aspasia sobre la visita de Forligen, la llamada de

Cratino  para  darme la noticia  del nacimiento de su hija, el encuentro con mi tîo en la

feria de los viernes, lo que comprô Metôn en la subasta y mi presencia en el apartamen-

to de êste con el fin de abrir par de orificios en la pared, resultando de mayor interês pa-

ra ella lo de la llegada al mundo de la hija de su amiga Juliette.

--Kosmos, y te dijo Cratino cômo estaba Juliette?

--Me dejô saber que tanto Julieta como Juliette deberîan quedarse un dîa mâs en el hos-

pital de maternidad.

--Ah, estâ bien. Pero sabes que me extraña?

--Quê? Am-pli-fî-ca-lo!!

--Que Juliette no me haya llamado para darme la noticia.

--Aspasia, y desde cuândo Juliette es una criatura que se preocupa por/ tiene en cuenta

 sus amistades de años?

---Tienes razôn al plantear una pregunta como êsta, que tû tambiên la conoces, pero en

este  caso la situaciôn  cambia, es totalmente diferente. No sê, me parece que cada vez

mâs Juliette se separa de mî; si la comparo con la chica que conoci en la escuela es del

todo otra persona.

--Es posible que sea como dices, mas si la aprecias llâmala, que a pesar de lo que pasa,

pudiera  pasar, de poco  sirve pensar que si no funciona una cosa tampoco funciona la

otra. Prueba primero y, despuês, saca la conclusiôn.

---Quê si no de ti que una verba como êsta. Y en fin, que ya terminê de comer....

---Te interrumpo por lo siguiente: porque sê como sigue tu verba.

---Ah sî, cômo?

---Con esta pregunta: nos vamos al cuarto?

---Exacto!! Y quê me respondes?

---Que nos vamos sin dilaciôn alguna.

---Cômo no saber que êsta serîa tu respuesta.






 



















 











 







  





 




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