Mittwoch, 25. Februar 2026

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       A pesar de no ser la primera vez que los veo, que los contemplo/atisbo, los bien for-

mados  componentes corporales  de Aspasia, allende que a toda flor, penetraron por mis 

ôculos como estrellas de una constelaciôn mâgica, razôn por la cual comencê a sentirme

como poseîdo por un hechizo en lo que caminaba de la puerta del cuarto a la cama. Una

detallada descripciôn no serîa lo mâs conveniente, porque si de contra que ya mi cuerpo 

estaba  cien por ciento listo para entrar en  atingencia le doy mâs atizamiento a la flama

concupiscente con el fuelle de una dilucidaciôn minuciosa/exhaustiva, quê otra cosa no 

pudiera pasarle que empezar a desprender/soltar humo por el exceso o la recarga de ca-

lor. Pues entonces quê? Nada de punto a la raya y que continûe la letra.

      Una hora despuês tuve que levantarme por el motivo siguiente: por la sed que enor-

me/tremenda  tenîa, una necesidad urgente de beber/tomar agua que jâmas/nunca antes

recuerdo  haberla tenido; al contrario, lo que hasta cierto punto activa mi pensar, segui-

do  al encuentro con  la materia que sofoca, transforma  breve y acicata sentîame como

repleto de este elemento vital. Pensando, educirîa que por el aforismo del oscuro oriun-

do  de Êfeso el cambio lûdica aquî un rol fundamental, pero que en vez de ser uno que

caracterizarîase por una lôgica mâs bien distînguese por lo que posee/tiene de insôlito.

Aquî  encuentro  como pintojos de una identidad fuera de lugar, pero no en un sentido

extra-ordinario sino en uno que por estar sustentado por la disimilitud de factores cali-

ficativos sobrepasa la media, o sea, la medida (estructurada y) por la cual entra en ca-

ja/ encaja/tiene que ver/pega lo que normalmente onômase cotidiano.    

          Mas si por una parte esta necesidad; por la otra, la que a su vez es tambiên total-

mente nueva, en lo que bebîa agua frîa directamente de la botella de un malestar en los

Dydimoi  comencê a padecer, lo que pudiera ser debido a los estirones y apretones que

les dio  Aspasia no solamente  para ella sentirse la dominante, sino que asimismo para

tener  fruiciôn  ocasionando algo de dolor, lo que en realidad es una bûsqueda de gozo 

que satisface su infaltable actitud/conducta perversa. A la postre y al cabo no es un ma-

lestar  tan fuerte como para no poderlo soportar; pero como estâ en la parte que con la

fecundaciôn tiene que ver en un mînimo porciento me preocupa, aun careciendo yo del

(mâs) minûsculo  deseo de ser  progenitor, de  hinchar un barrigôn para traer al mundo

una  identidad  desconocida mâs engendrada por mî mismo. De mâs estarîa decir, y de

acuerdo a una fundamentaciôn estoica, que lo que pasa tiene que pasar porque pasando

pasa, por lo menos en su etapa mâs vigorosa y con su contenido mâs austero, lo que tra-

duce indubitablemente una invitaciôn al conformismo, o a practicar una virtud que ape-

llidarîa esencial, mas contando con la posibilidad del solvento al alcance de mis manos

el  estoicismo queda en un  segundo plano. Y cuâl es el  susodicho  solvento? Echarme 

agua frîa en los Dydimoi. 



 



 



 






        











   

     

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