Relevantes resonancias fueron despertândole a Kosmos la imago del artesa-
no y la del constructor, creacional permamente que dispara a fanegadas una llu-
via de cupulosa verba, hasta que llega a ser campana en el baricentro de las mil
y una centellas y del jolgorio de los truenos. Pero aquêllos tambiên, y de otra y
manera, resaltaban en el flamen seguido a una invocaciôn concreta al hacerse el
sacrificio al campo hasta completar la numeral doce.
----Allende que Tellus y Ceres, flamen, no?
----No te equivocas Kosmos, estâs claro, no fallas...
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, que de vez en cuando un
error jamâs estâ de mâs, de adorno o de sonajero.
----Ya sê, Kosmos, pero...
----Que punto a la raya y que continûe la letra, êsa es la res, êsa!!
----Entonces escucha: Vermactor para el primer arado del yermo; Raparator para
el segundo, e Inporcitor para la tercera y definitiva labranza. Incitor para la siem-
bra, Occator para el retoque del campo con el rastrillo, Satitor para la escardadu-
ra de la mala hierba con la azada, Subrincinator para arrancar los cardos, Messor
para la actividad de los segadores, Convector para el acarreo de las mieses, Con-
ditor para entrojar y Promitor para la entrega del grano y la troje.
----De tan bien que oî tengo los oîdos tupidos----dice Kosmos y rîe, mas agrega:
en este pastiche falta la presencia del demiurgo.
----Vaya supremacîa!! Di algo de êl, Kosmos, di!!
----Allâ voy, por quê me llamas?---y retorno de la risa.
Sin que llegase a convertirse concreta y especîficamente en una monografîa
por la tematizaciôn en curso, Vercingetorix ligeramente informado sobre êsta sa-
ca a puesto, a colocaciôn componentes de las Sagas Nôrdicas, descollando por y
razones de interês y conveniencia las mannsfylgja menos que las kynfylgja, que
de facto son mâs protectora de una colectividad sometida a un condicionamiento
que defensoras absolutas de lo gayo en potencia dosificado y distribuido en lo în-
timo o en lo particular de las esencias, ousîas o sub(s)tancias.
A raîz de la escucha se activa el magîn de Kosmos, razôn por la que desplaza
su decir sobre el demiurgo para poner en su lugar una idea sumamente coralina y
la que consiste en formar una numeral con chispa, ajetreo y fiesta, que no es otra
que la 777. Empero como se velera sobre lo creacional, a todo trance a la numeral
bûscale una justificaciôn, un motivo de que sea êsta y no otra, algo que encuentra
como sustancialidad para El bullicio en el silencio, para que siga avanzando mâs y
allâ de su mitad, con un supuesto viaje de Sabinsqui en el camarote nûmero siete,
te, el sêptimo dîa de un mes y con salida del navîo a las siete de la noche.
----Me parece, Vercingetorix, que usted es culpable de esta triple luminosidad, si
no que de que en tropel pueda pasar como flecha entre entidades desconocidas.
----Flamen, culpable por eso, no es mejor mâs luz que menos?---pregunta Vercin-
getorix.
----Por supuesto que sî, pero elaborada por el magîn de Kosmos [...] Sabe usted y
lo que vamos a tener que enfrentarnos despuês de trabajado tal supuesto y susodi-
cho viaje de Sabinsqui?
----De que Sabinsqui superarâ en visiôn a Visvakarman...
----Vaya brinco de sapo en una hoja de malanga!!, que el tramo separable entre las
Sagas Nôrdicas y Visvakarman es tremendîsimamente grande---señala Kosmos que
agrega: creo que por un instante dejamos tranquilo al que vigilaba a la vaca que pa-
sô el Bôsforo.
----Como que dentro de lo creacional etimologîas?
-----Êsa es la res, flamen, êsa!!---responde Kosmos.
----Entonces, Kosmos, tienes hacer para con el viaje de Sabinsqui?
----Câspita!!, que ya comienza el bullicio. Al avîo, al avîo!!
----Y risas de Vercingetorix y del flamen.