Donnerstag, 4. September 2025

169

     El ônix que saliô a relucir (o que descollô frente a mis ôculos como un âgata que

proporciona  sueños que sustentan  el desarrollo y la fortificaciôn de la voluntad), y

despuês de poner las flores en la parte derecha de la tumba de Simaeta, despertôme

el pensamiento en los comandos del oriente que lo utilizan como talismân---aunque

dîgase que al llevarlo es garante de la invisibilidad (o de un pasar desapercibido) no

creo  que por esto sacrifîquense ciertos valores y desafîense a los portadores del he-

liotropo o jaspe sanguino, una variedad de este mismo mineral que hace visible has-

ta a los fantasmas---, empero que como amuleto ni aleja las energîas dispersas  que 

acarrean  los onîricos  atormentados  ni tampoco funciona como el mineral elegido 

para el esplendor de la ciudad celestial.

       Cratino, con toda su razôn y su independencia de conceptos, lo que no traduce

que de vez en cuando, alguna que otra vez los conceptos mîos resûltenles imprescin-

dibles, remitiôse  a la posible  bifurcaciôn que produce el ônix en el caso de ser me-

tido (o guardado) en una caja de cristal a la que siempre llêganle/caliêntanla los ra-

yos  apolîneos. A continuaciôn de esta verba amplificô algo interesante: que no ha-

cîa mucho Juliette preguntôle dônde podîa comprar un ônix, pregunta que no pudo

responderle por desconocer/no saber/ignorar dônde encontralo.

---Cratino, pero de preguntârmelo a mî tampoco tendrîa respuesta. Mas amigo mîo,

y tû asimismo lo sabes como yo, igual que lo que se busca se encuentra, tambiên se

encuentra lo que se pregunta, aun no siendo tu pregunta.

---Entonces quê, me puedo quedar con el ônix?

---Êsa es la res, Cratino! Quêdate con êl.

---Pero necesito algo para envolverlo.

---Siempre hay un solvento hasta para lo inesperado, para lo que sucede acopas.

---Y cuâl es êse?

---El papel que protege a las flores que pûsele a Simaeta.

---Verdad que sî, aun no siendo las flores un regalo. Pero Kosmos, las protege de quê?

---De la vigorosidad del viento y del acoso del polvo.

---Kosmos, y dônde mejor meto el ônix, en el derecho o en el izquierdo bolsillo?

---En el derecho, Cratino, en el derecho. Mas Cratino, tû sabîas lo que te iba a respon-

der?

---Por eso mismo te lo preguntê, y con la intenciôn de volver a escuchar una frase re-

petida tuya: lo que se sabe no se pregunta.

---Câspita!! Y cuâl es el porquê de volverla a escuchar?

---Porque seguimos en el juego, jugando.

---Mirîfico, Cratico, mi-rî-fi-co!!

---Bueno, y quê hacemos ahora?

---Caminar, ir por las calles sin un rumbo fijo, lo que es lo mismo a decir no negar la

soltura.

---Hagâmoslo, Kosmos, hagâmoslo!!

---Lo que serîa con otra verba esto: Age en plural, age!

---Quê si no que uno de tus conspicuos epîmones?

---Cômo, entonces, pudiera faltar?

---Dicho de otra forma: es indefectible.

---Asî es, Cratino, sin duda o sin sospecha.




















 

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...