Dirimirîase el cordôn que ûnenos de sacar êl a puesto, a colocaciôn una mentira
pincelada, aun tratândose lo anterior de un hipotêtico, mas que como posibilidad fu-
tura adhiêrese a la conciencia que en el presente trabaja con poquitîsimo cesar o que
procesa todo aquello que le da pâbulo de no parar, de mantener activo su mecanis-
mo suntuoso/poderoso. La razôn de lo que he dicho es la siguiente: la revelaciôn de
mi buen amigo Cratino de lo que leyô en el libro: la participaciôn de Juliette en un
mundo donde los pechos (cuasi) incesantemente desparrâmanse y el estimulante que
tienen êstos no deja de eyectar su vigor como el tronco de un ârbol. A pesar de ser
una verba que a todo trance atiza la flama de la fantasîa no es conveniente (ni sensa-
to) concentrarse en ella ( de faltar) si falta la criatura fêmina que escucharîale con
agrado, y tal vez en un estado que mâs de un vez he apellidado a toda flor, situaciôn/
condiciôn indefectible/fundamental para el desarrollo con soltura o de una pericia o
de un estilo proporcionante de la dominaciôn del sujeto, control y dominio meneste-
res en un momento en que lo imperante no es un lûdico de fichas, de trebejos en un
tablero encima de una mesa. Y ostensiblemente que sabe una cosa Cratino: que esta
Juliette del libro nada tiene que ver con su novia; pero êl, y aunque no sea ese tipo
de mâsculo que en pûblico/en colectivo acariciando/besando/tocando deja la prueba
de un conocimiento profundo sobre algo que acarrea (la) satisfacciôn, posee/tiene
una fantasîa mayûsula, por lo que no es de extrañarme que haya bifurcado el conte-
nido con el fin de esbozar una imago complaciente/deleitosa de su atingencia venu-
siana con Juliette.
---Kosmos, y aparte de lo que te dije, por quê algunos subrayamientos con un plu-
môn rojo? Es acaso esto nuevo?, porque hasta dônde sê tû jamâs subrayas con este
color?
---Cratino, tales subrayamientos no son mîos sino de Aspasia, razôn por la cual tûve-
le que decir que si volvîa a hacerlo cerrarîa la puerta de mi estudio con llave.
---Y quê te dijo ella?
---Que no hacia falta que la cerrara con llave, porque nunca mâs lo harîa.
---Y dônde estâ ella ahora?
---Fue a tu apartamento con el objetivo de preguntarle a tu novia sobre algo que me
pidiô de favor su progenitora.
---Cômo, que la madre de Juliette te pidiô de favor algo? Y dônde te encontraste con
ella?
---Exactivizo, Crativo, exactivizo! Ella apareciôse aquî no hace muchitanto.
---Me parece que me debes una dilucidaciôn, kosmos.
---Sobre el pucho te la doy. Abre oîdos!
Cuando terminê con la dilucidaciôn moviô la lengua Cratino con el têlos de
decirme que no creîa que Juliette estuviera de acuerdo en autorizar que diêranle a su
madre su nûmero de telêfono, lo que significaba que Aspasia perderîa su tiempo en
ir al Karakorum solamente para hacer la pregunta correspondiente a su vieja amiga,
queriendo decir con vieja que una amiga que conoce desde hace muchitanto tiempo.
A continuaciôn agrega que el miêrcoles, y despuês de la cena, Juliette quemô todas
las fotos de su progenitora que encontrô en una caja de cartôn que llevaba tiempo
debajo de la cama, un acto sîmbôlico de destrucciôn que deja mâs que claro que la
relaciôn madre-hija este dîa se rompiô, se transformô en pavesas.
---Cratino, y se puede (pudiera) saber el porquê de que precisamente el miêrcoles,
seguido a la cena, y no otro dîa de la semana?
---Kosmos, en esa cena del miêrcoles notê a Juliette si por un lado demasiado exci-
tada por su embarazo; por el otro, extremadamente taciturna por tener un recuerdo
que no me dijo cuâl fue.
---Una combinaciôn (demasiado excitada--extremadamente taciturna) muy especial,
que raramente sucede/tiene lugar, con dos estados oponentes/incompatibles. Cratino,
no te dijo el recuerdo, mas por quê no le preguntaste?
---Kosmos, tû sabes que cuando Juliette se encierra en sî misma es mejor quedarse
uno callado.
---No tanto asî, Cratino, sino mâs bien quedarse uno pensando la mejor forma de ha-
cer una pregunta, o sea, sin lastimar mâs lo que ya estâ lastimado o por un recuerdo
o por lo que sea. Amigo mio, que parêcete si vamos a dar una vuelta por el bosque
de los liberales, que hace rato que no la damos por allî?
---Que tal vuelta me parece una buena, porque pudiera acopas traernos dadorîas que
asimismo beneficios por ser una oportuna.
---Aplausos, Cratino, a-plau-sos!! Voy por mi bolsa y nos largamos.
Una mîmesis rauda engendrôme un vuelo corto: la de Afrodita de Knidos (que no
como una obra artîstica de Praxiletes, sino en persona y de espalda) paseando por es-
te bosque apellidado de los liberales, allende que concomitada por un gallo. Sobre el
pucho, cômo pasar por alto que serîa la ganadora en el concurso de las Haloas?, por-
que siendo un paradigma especioso de Kallipygos el premio no se lo quita nadie. Pe-
ro con el fin de que Cratino tambiên volara dêjoselo saber, agregando êl que esta ima-
go (o figura) es asimismo muy funcional para que un vate se inspire y escriba un ten-
zôn atiborrado de palabras edulcoradas y con elevada temperatura; sin embargo, y a
pesar de esta verba suya, comunîcame lo siguiente: que este tenzôn no lo leerîa por
este motivo: por el de que tales, las susodichas palabras sî que serîan el aliciente pa-
ra emprender un vuelo infinito. La contradicciôn (algunas veces) de su agente aca-
rrêame espeluznamiento, mas como en lo atinente a ella no muchitanto puedo hacer
que ingiênesela êl para lograr el control relativo de su segundo oculto, en la sombra.
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