Dienstag, 11. November 2025

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      Media hora despuês, y cuando el camarero vino con una bandeja que soportaba el

peso de los tres platos y el de la botella de vino, nos impresionô la cantidad de comida

que por ethôs sirven en este bistro, por lo que tuve la necesidad de hacerle esta pregun-

ta al camarero:

--Y todas las criaturas que vienen a este bistro dejan el plato limpio?

--Las de Kuala Lumpur son las ûnicas, y hasta repiten; pero, y por supuesto, coman y

hasta donde  puedan, que de todas es igual, porque estê el plato limpio o no el precio 

es el mismo, no cambia en absoluto ni se puede regatear.

--Negociar un precio en un restaurante? Nunca lo escuchê.

--Con el tiempo que llevo trabajando aquî te puedo decir que sî ha sucedido, sobre to-

do con gentes atrevidas, sin conciencia de respeto y petulantes por el oficio que tienen

que les  da poder. Y en fin, les deseo un buen apetito, y si quieren algo mâs solamente

tienen que levantar la mano.

--Parêceme que la mano se va a quedar abajo, mas sî necesito que me traiga un plato

extra.

--Pequeño, mediano o grande?

--Grande!

---Regreso enseguida.

      Y vaya quê causalidad, el plato era de la misma marca que las tazas de cafê con le-

che que yo tengo: Winterling, razôn por la cual hîceme estâ pregunta en voz alta: Por 

quê en este bistro, y en vez de asiaticas, las tazas que hay son de Deutschlad?

--Kosmos, me parece que esto estâ al revês: un paîs asiâtico comprândole a Alemania.

--Amigo mîo, en este mundo actual hay viramientos por todas partes.

--Kosmos, y cuâl es la  importancia de la marca del plato, si como plato da lo mismo

que sea de cualquier parte?

--Forligen, tu pregunta remite a la funciôn del plato, y en este sentido tienes razôn, pe-

ro no todo el mundo confôrmase con esta funciôn.

--O sea, tû no te conformas.

--Has captado correctamente! 

--Pero te pregunto: por quê no te conformas?

--Forligen, retira la pregunta, si es que no quieres oîr un discurso.

--Cratino, un discurso por una cosa tan simple?

--Lamentable que tû, y conociendo bastante bien a Kosmos, hagas esta pregunta.

--Forligen, de verdad quieres que te la responda?

--Deja, Kosmos, deja, quêdate callado.

--Forligen, y no te vires ahora, porque chocarîas con su mirada, pero Isabela no deja

de mirar hacia acâ.

--Cratino, te agradezco el aviso, pero de que mire no me importa, ya no me importa.

      Un rato despuês, y a pesar de lo que dijo, Forligen dejô muestra de inquietud por

lo  siguiente: por la  llegada de una criatura  que no dejô de caminar hasta llegar a la

mesa donde Isabela comîa, pero como Cratino y yo habîamos visto su carta de iden-

tidad, en el bosque de los liberales, sabîamos quiên era: el abogado Triptolemo Eleu-

sis.

--Kosmos, Cratino, por quê ustedes se miran?

--Forligen, porque nosotros sabemos de quiên trâtase la criatura que estâ con tu ex-

novia.

--Ah sî? Y quiên es. Kosmos?

--El abogado Triptolemo Eleusis!

--Nunca imaginê que Isabela relacionârase (pudiera relacionarse y) con una persona 

con ese oficio.

--Nôtase/resalta/descolla que lo tuyo es la mûsica.

--Kosmos, quê tû me quieres decir con esto, que...

--Que de tu magîn salen las musicalidades atrayentes, que no un conocimiento concre-

to/especîfico/preciso de lo que puede hacer una fêmina o cuando tiene necesidad de al-

go, o cuando desea lograr lo que se propone (propuso) sin que ludique un rol significan-

te (significativo) la sûmula de las edades.

--Kosmos, ya sê que como mûsico estoy en otro mundo, pero/lo que no quiere decir que

sea un ignorante.

--Ignorante no es el tempestivo adjetivo.

--Ah no, y entonces cuâl me pega?

--Dejêmoslo aquî, que ya tienes bastante con saber que Isabela no quiere saber mâs na-

da de ti.

      Mâs porque êrale menester, que hacerlo con la intenciôn de llamar la atenciôn, y sin

aûn haber terminado de ingerir toda la comida, Forligen saca la guitarra del nuevo estu-

che comprado en el extranjero, y a continuaciôn de la afinaciôn debida, porque segûn el

aunque la  guitarra estê  protegida desafînase un poco por la temperatura, interpretô una

de sus  ûltimas canciones con un texto no sôlo espeluznante sino que asimismo comple-

jo. Insôlitamente acêrcase a la mesa de nosotros Triptolemo, coge una silla y la pone jus-

tamente  frente por frente a Forligen, y como a un niño que cântanle para que duêrmase

escuchô  la canciôn. Llegada  a su final êsta, Forligen hâcele dos inteligibles preguntas,

refiriêndose la primera al porquê del interês por escuchar algo nada fâcil de entender; la

segunda, al escaso sentido de la caballerosidad con una fêmina que sin reparo/negaciôn/

oponencia  permitiô un  comensal en su mesa. Mas antes de responder Triptolemo saca

del bolsillo derecho de su saco un tabacôn exento de la cinta (o del sello) que revela la

marca, y con un fôsforo cuasi del mismo tamaño del producto de la planta solanâcea lo

prende, y entonces dice:

---Mûsico, claramente que sê cômo te llamas, porque si fuiste novio de Isabela cômo

no saberlo.

---Eso quiere decir que Isabela se lo dijo ahora?

---Y tiene alguna importancia cuândo me lo dijo? Escucha, Forligen, no estoy aquî pa-

ra ponderar algo que ya no tiene remedio, que fue parte de tu pasado y, como tal, un in-

deleble recuerdo, sino mâs bien para preguntarte, y en el caso de que la tengas, si es po-

sible comprarte una grabaciôn de tus temas. Pero antes de que me respondas, te respon-

do tus dos preguntas.

--Oîgo sus respuestas, Abogado.

--La atracciôn por tu canciôn, que no es lo mismo que interês, y a pesar de que estâ lle-

na de metâforas, dêbese a que mucho antes de ser abogado tocaba la guitarra, empero

no acûstica sino elêctrica, y tambiên componîa como tû. Respecto a la segunda pregun-

ta nada tiene que ver el sentido de caballerosidad, y si dejê sola por unos minutos a Isa-

bela  fue porque ella misma me dijo que no pasaba nada si el deseo mîo era el de escu-

charte de cerca.

--Gracias por sus respuestas! Y por su pregunta le informo de que sî, que tengo varias

grabaciones de mis temas, pero que no de las recientes canciones.

--Pero tendrâs grabaciôn de êstas, no?

--Sî, claro, pero demora mâs o menos seis meses.

--Entiendo! Bueno, hâgamos una cosa: nos ponemos de acuerdo, fijâmos una fecha pa-

ra pasar por tu casa y oîr tus grabaciones viejas, y si me gustan te las compro sin rega-

tear el precio. Estâ bien?

--Perfecto!! Dême su nûmero de telêfono para dejarle saber cuândo puede pasar.

-- 078 456 56 78. 

--Ya lo tengo!  

--Entonces espero tu llamada.

--Quede seguro de ella.

--Magnîfico!! 






 



 



 







 



 





   

















 























      

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