Freitag, 14. November 2025

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      Y quê buenîsimo muchitanto saber que Triptolemo en el pasado (autodidâcticamen-

te) tocô la guitarra elêctrica y compuso algunos temas, lo que traduce que posee un in-

herente talento musical, y el que tal vez/a lo mejor no desarrollô por este motivo: por el

de tener (claramente) decidido desde aquel entonces estudiar para ser abogado. Y si es-

to lo doy como una posibilidad, mejor dicho, si esto sâcolo a puesto, a colocaciôn como

una posibilidad no es otro el porquê que el siguiente: porque cuando entrô en verba con

Forligen  no dijo la razôn  por la cual no aprovechô su talento. Sea como fuere es igual,

ya que lo mâs relevante es el presente, dimensiôn del tiempo que por estar en medio de

las dimensiones pasado y futuro, donde la resonancia de lo que fue y del câlculo/la idea/

la ilusiôn de lo que serâ ludican un rol significativo, es la justa, la conveniente, la propi-

cia para  hacer un anâlisis coralino que favorece/enriquece el existencial actual, y valo-

rado êste  como el indefectible para que a la virtud no fâltale su ejercicio---sin el ejerci-

cio constante  de la potencia no es garante un cien por ciento de la eudemonîa---cuales-

quier dudas de que si hîzose lo correcto o no o tendrîan menos peso, o simple/llanamen-

te quedarîan anuladas.

       Dejo a un lado los empollamientos causales, si es que puedo apellidarlos asî hasta

el momento en que un academikus plantee un problema deîctico que sea blanco de mis

preferencias nominativas, para informar que como no pudimos ingerir todita la comida,

y  para que no fuese botada, que no son pocas las criaturas que sucumben en este mun-

do---segûn Leibniz es entre los posibles el mejor---por carencia de sustentos/de alimen-

taciôn, hice  taxativamente lo que dîjome  el camarero: que el caso de que quisiêramos

algo mâs  que levantâramos la mano. A pesar del poquitîsimo trabajo en el bistro, por-

que  si cuando llegamos los presentes  podîan contarse con los dedos, como dije, pero

ahora sôlo  terminaban de comer Isabela y Triptolemo, el camarero vino siete minutos

despuês  justificando su  dilaciôn con cierta  pericia en el manejo de la protocolaridad,

a la  que de facto no  enfrentême por la llenura que tenîa que impedîa que la verba flu-

yese con vigorosidad y soltura. Y en fin, que esto preguntêle:

--Nos puede facilitar algo para llevarnos la comida que no pudimos comer por ser mu-

chitanta?

---Claramente que sî! Pero antes de traerles lo que necesitan debo, y por una cuestiôn

del programa, preguntarles si desean tomar cafê o algûn postre.

---Cômo, un ûltimo plato? Quê va!! Nada de mâs platos que estamos hasta el gaznate

atiborrados de sustento.

---Pido disculpa por mi pregunta, pero debî hacerla por la cuestiôn susodicha. Regre-

so râpido con lo que pueden llevarse la comida que no se pudieron comer.

---Seguro que raudo regresa? 

       Como ya habîa pensado en esto no cogiôme de sorpresa: que como yo era el ûni-

co que tenîa una bolsa tendrîa que  llenarla con los tres medianos potes plâsticos con

la comida  que no  pudimos comer, mas como la distancia que separa el bistro de mi

apartamento  es de  doscientos metros, o sea, una  distancia corta, el peso de la bolsa

no afectarîame  mucho, no serîa el  motivo de algûn  malestar en los hombros, o que 

en la clavîcula quedara la marca de la  correa. Formando parte del trato al cliente, el

camarero  nos concomitô hasta la puerta, la abriô y nos dijo que esperaba volvernos

a ver, que nuestra presencia se repitiera, porque era un honor para el colectivo de la-

boro del bistro  que el cliente diera muestra de preferencia, y la que a su vez favore-

ce al incremento del prestigio, de la reputaciôn del pequeño restaurante asiâtico, pe-

ro con el fin de eludir una promesa, una esperanza, yo solamente dîjele que la comi-

da estaba exquisita---a pesar de no ser un erastes de la comida asiâtica, reconozco lo

que hay que reconocer---, mas que era demasiada.

---No es la primera vez que un cliente que no es de Kuala Lumpur, o de alguna loca-

lidad asiâtica, se queja  por la cantidad de comida, pero te digo una cosa: aquî tene-

mos un buzôn de quejas y sugerencias, asî que si lo deseas...

---No, camarero, no, no es necesario, queda entre nosotros, porque en realidad desa-

grâdanme tal buzôn.

---Y a mî tambiên, pero como el restaurante no es mîo no puedo quitar el buzôn de

donde estâ. No sê si me entiendes? Me entendiste?

---Cômo no entender una verba facilîsima, sin circunloquios y complicaciones?

---Muy bien, entonces les deseo que tengan una buena noche y hasta la prôxima.

---Gracias muchitantas!! Igual, buena nocturna, camarero.

        Aproximadamente a veinte metros del bistro Forligen agâchase para sacar una

piedrecita de la suela del zapato, mas como frente a êl habîa una bicicleta tirada en

el suelo fîjase que habîa una cajita metida en la parte de abajo del asiento y de color

azul. Interesado  en saber lo que  protegîa la cajita la coge y la abre, y tanto Cratino

como yo somos testigos visuales de cômo abre la boca, pônese la mano derecha de-

lante y afirma: no, no puede ser, increîble!

---Forligen, quê es lo que ser no puede, lo que insôlito es?

---Kosmos, este anillo de compromiso âureo. Pero lo que acabo de afirmar mâs bien

es debido a que esta cajita estê escondida aquî.

---Forligen, y si analizamos la res, podemos llegar un poco lejos, educir posibles de

acuerdo a lo examinado de la cosa.

---Tampoco es que ahora tengamos que convertirnos en investigadores por una caji-

ta con un anillo de compromiso.

---Cratino, quê tû crees, o que aportas?

---Kosmos, que primero tendrîamos que saber a quiên pertenece esta bicicleta, por-

que el anillo no parece barato.

---Interesante tu decir, porque si el anillo no parece barato quiere decir que el que lo

comprô tiene basto peculio para comprarlo; pero, y lo que despiêrtame la reflexiôn,

porque traslâdase de un lugar a otro con una bicicleta?

---Tû quieres decir que quien tenga suficiente dinero no monta bicicleta?

---Êsa es la res!

---No lo creo asî, tû estâs esquematizando.

---Esquematizando o exactivando?

---Kosmos, sea como fuere mantengo mi verba de que primero tendrîamos que.....

---Que saber quiên es el propietario/dueño de la bicicleta.

---Câspita!! Lo que nos sobra es tiempo y lo que nos espera es madrugada.

---De acuerdo, Kosmos, pero por lo menos busquemos un lugar desde el que poda-

mos observar sin ser vistos.

---De mi parte, Forligen, no hay oponencia. Y de la tuya, Cratino?

---Tampoco, Kosmos, tampoco.
























 








  













 






 






  



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