Y quê buenîsimo muchitanto saber que Triptolemo en el pasado (autodidâcticamen-
te) tocô la guitarra elêctrica y compuso algunos temas, lo que traduce que posee un in-
herente talento musical, y el que tal vez/a lo mejor no desarrollô por este motivo: por el
de tener (claramente) decidido desde aquel entonces estudiar para ser abogado. Y si es-
to lo doy como una posibilidad, mejor dicho, si esto sâcolo a puesto, a colocaciôn como
una posibilidad no es otro el porquê que el siguiente: porque cuando entrô en verba con
Forligen no dijo la razôn por la cual no aprovechô su talento. Sea como fuere es igual,
ya que lo mâs relevante es el presente, dimensiôn del tiempo que por estar en medio de
las dimensiones pasado y futuro, donde la resonancia de lo que fue y del câlculo/la idea/
la ilusiôn de lo que serâ ludican un rol significativo, es la justa, la conveniente, la propi-
cia para hacer un anâlisis coralino que favorece/enriquece el existencial actual, y valo-
rado êste como el indefectible para que a la virtud no fâltale su ejercicio---sin el ejerci-
cio constante de la potencia no es garante un cien por ciento de la eudemonîa---cuales-
quier dudas de que si hîzose lo correcto o no o tendrîan menos peso, o simple/llanamen-
te quedarîan anuladas.
Dejo a un lado los empollamientos causales, si es que puedo apellidarlos asî hasta
el momento en que un academikus plantee un problema deîctico que sea blanco de mis
preferencias nominativas, para informar que como no pudimos ingerir todita la comida,
y para que no fuese botada, que no son pocas las criaturas que sucumben en este mun-
do---segûn Leibniz es entre los posibles el mejor---por carencia de sustentos/de alimen-
taciôn, hice taxativamente lo que dîjome el camarero: que el caso de que quisiêramos
algo mâs que levantâramos la mano. A pesar del poquitîsimo trabajo en el bistro, por-
que si cuando llegamos los presentes podîan contarse con los dedos, como dije, pero
ahora sôlo terminaban de comer Isabela y Triptolemo, el camarero vino siete minutos
despuês justificando su dilaciôn con cierta pericia en el manejo de la protocolaridad,
a la que de facto no enfrentême por la llenura que tenîa que impedîa que la verba flu-
yese con vigorosidad y soltura. Y en fin, que esto preguntêle:
--Nos puede facilitar algo para llevarnos la comida que no pudimos comer por ser mu-
chitanta?
---Claramente que sî! Pero antes de traerles lo que necesitan debo, y por una cuestiôn
del programa, preguntarles si desean tomar cafê o algûn postre.
---Cômo, un ûltimo plato? Quê va!! Nada de mâs platos que estamos hasta el gaznate
atiborrados de sustento.
---Pido disculpa por mi pregunta, pero debî hacerla por la cuestiôn susodicha. Regre-
so râpido con lo que pueden llevarse la comida que no se pudieron comer.
---Seguro que raudo regresa?
Como ya habîa pensado en esto no cogiôme de sorpresa: que como yo era el ûni-
co que tenîa una bolsa tendrîa que llenarla con los tres medianos potes plâsticos con
la comida que no pudimos comer, mas como la distancia que separa el bistro de mi
apartamento es de doscientos metros, o sea, una distancia corta, el peso de la bolsa
no afectarîame mucho, no serîa el motivo de algûn malestar en los hombros, o que
en la clavîcula quedara la marca de la correa. Formando parte del trato al cliente, el
camarero nos concomitô hasta la puerta, la abriô y nos dijo que esperaba volvernos
a ver, que nuestra presencia se repitiera, porque era un honor para el colectivo de la-
boro del bistro que el cliente diera muestra de preferencia, y la que a su vez favore-
ce al incremento del prestigio, de la reputaciôn del pequeño restaurante asiâtico, pe-
ro con el fin de eludir una promesa, una esperanza, yo solamente dîjele que la comi-
da estaba exquisita---a pesar de no ser un erastes de la comida asiâtica, reconozco lo
que hay que reconocer---, mas que era demasiada.
---No es la primera vez que un cliente que no es de Kuala Lumpur, o de alguna loca-
lidad asiâtica, se queja por la cantidad de comida, pero te digo una cosa: aquî tene-
mos un buzôn de quejas y sugerencias, asî que si lo deseas...
---No, camarero, no, no es necesario, queda entre nosotros, porque en realidad desa-
grâdanme tal buzôn.
---Y a mî tambiên, pero como el restaurante no es mîo no puedo quitar el buzôn de
donde estâ. No sê si me entiendes? Me entendiste?
---Cômo no entender una verba facilîsima, sin circunloquios y complicaciones?
---Muy bien, entonces les deseo que tengan una buena noche y hasta la prôxima.
---Gracias muchitantas!! Igual, buena nocturna, camarero.
Aproximadamente a veinte metros del bistro Forligen agâchase para sacar una
piedrecita de la suela del zapato, mas como frente a êl habîa una bicicleta tirada en
el suelo fîjase que habîa una cajita metida en la parte de abajo del asiento y de color
azul. Interesado en saber lo que protegîa la cajita la coge y la abre, y tanto Cratino
como yo somos testigos visuales de cômo abre la boca, pônese la mano derecha de-
lante y afirma: no, no puede ser, increîble!
---Forligen, quê es lo que ser no puede, lo que insôlito es?
---Kosmos, este anillo de compromiso âureo. Pero lo que acabo de afirmar mâs bien
es debido a que esta cajita estê escondida aquî.
---Forligen, y si analizamos la res, podemos llegar un poco lejos, educir posibles de
acuerdo a lo examinado de la cosa.
---Tampoco es que ahora tengamos que convertirnos en investigadores por una caji-
ta con un anillo de compromiso.
---Cratino, quê tû crees, o que aportas?
---Kosmos, que primero tendrîamos que saber a quiên pertenece esta bicicleta, por-
que el anillo no parece barato.
---Interesante tu decir, porque si el anillo no parece barato quiere decir que el que lo
comprô tiene basto peculio para comprarlo; pero, y lo que despiêrtame la reflexiôn,
porque traslâdase de un lugar a otro con una bicicleta?
---Tû quieres decir que quien tenga suficiente dinero no monta bicicleta?
---Êsa es la res!
---No lo creo asî, tû estâs esquematizando.
---Esquematizando o exactivando?
---Kosmos, sea como fuere mantengo mi verba de que primero tendrîamos que.....
---Que saber quiên es el propietario/dueño de la bicicleta.
---Câspita!! Lo que nos sobra es tiempo y lo que nos espera es madrugada.
---De acuerdo, Kosmos, pero por lo menos busquemos un lugar desde el que poda-
mos observar sin ser vistos.
---De mi parte, Forligen, no hay oponencia. Y de la tuya, Cratino?
---Tampoco, Kosmos, tampoco.
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