Donnerstag, 29. Januar 2026

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       Entonces, y despuês de atiborrar la copa de Forligen con la dadorîa de Baco, dêjole

saber que el propietario de la bicicleta era el arquitecto Cristiano Olivio Gobîn, empero

asimisno  que el anillo guardado en la mediana cajita azul Isabella no lo aceptô, motivo

de la no aceptaciôn que no ignoraba y razôn por la cual saquêlo, a puesto, a colocaciôn.

Maravillôme que a pesar de la atingencia que tuvo con Isabella, Forligen pensara que el

rechazo del anillo pudiera ser una forma de eludir el hacer creer el interês raudo por una

prenda de valor de oro o de plata, por lo que tûvele que recordar lo que pasô en la fiesta

del general, lo  que es  calaña de que  Isabella  siêntese mejor dando lo que hay que dar

(compasiôn, conflicto, amistad, sexo, etc ) en  una ocasiôn determinada que seduciendo

por las prendas que llêvanse. Allende, de lo que fui testigo en vivo y en directo no hace

muchitanto  en el bus nocturno, Isabella sabe/domina/conoce cômo enfocar lo que dice

sin  darle  pâbulo al  interlocutor de recurrir a una verba oponente o a la refutaciôn, aun

no siendo  lo que expresa  con palabras tan mayûsculo como para ponerle corona, lum-

bre diamantina para reluzca o resalte.

--Lo que pasô en la fiesta del general. Vaya nochecita para la traiciôn!!     

--Forligen, no creo que en realidad trâtese de felonîa, sino de una debilidad humana.

--Cômo Kosmos? Quê, defiendes a Isabella, la que poco conoces?

--Es cierto que no la conozco mucho, mas por lo que hemos conversado, hasta el mo-

mento, puêdote  asegurar que es basto como para saber de ella, calcularla, en cuâl es-

quema encaja y en cuâl resbala.

--Entonces, y de acuerdo a lo que acabas de decir, tû crees que sea capaz de tener una

relaciôn con un camarero, con Emilio?

--Claramente que sî, amên que un camarero asimismo tiene lo que a ella hâcele falta.

Pero dime una cosa: tû tienes algo contra Emilio?

--Por quê tû crees que deberîa tenerlo?

--Câspita!! Me respondes con una pregunta.

--No, Kosmos, no, no tengo nada, pero sabes quê? No me caen muy bien los camare-

ros y, como tal, no los tolero/soporto.

--Forligen, esto es un prejuicio, o una falsa imago que te has hecho de ellos. Te pudie-

ra decir, y por experiencia propia, por lo empîrico, que mâs de una vez ha pasado que 

la criatura considerada/valorada/tenida en cuenta por una opiniôn a priori puede termi-

nar siendo si no tu mejor amigo alguien que te darîa la posibilidad de entrar en diâlogo

o tener una comunicaciôn cercana en momentos dîficiles, de tristeza, cuando quien en-

tona o canta es el gallo de la melancolîa.

--Suenan bonitas/conmovedoras tus palabras, pero me llenas otra vez la copa?

--Age para mî mismo, age!!

--Verdaderamente este vinito estâ totalmente exento de adjetivo. Dônde lo compraste?

--En el negocio de Cristina, la que mejor se inclina cuando es propicia la ocasiôn.

--Kosmos, es impostergable mi risa!!

--Pues no dêjesla para despuês, mâs tarde, pero cuando acabes de reîrte me puedes re-

velar el porquê de tu pregunta de si Isabella era capaz de tener una relaciôn con Emi-

lio?

--Mi risa jamâs ha sido muy larga; que se caracterice por su alargamiento es imposi-

ble; y, entonces, la respuesta a tu pregunta es la siguiente: porque alguno de los faran-

duleros del bar  nocturno, y  desconociendo, sin  saber  que mi  relaciôn con Isabella 

habîase roto, me  informô de  que habîa  visto a êsta y a Emilio cogiditos de la mano.

    [Taladrando en la piedra para encontrar la sustancia, una frase que ocurriôseme ha-

ce ya  bastante cuando leîa un libro referente al trabajo de los alquimistas, que Emilio

haya  llamado a Isabella  en el ûltimo  viaje en el  bus nocturno, y en el que yo estaba

presente, no  es otra cosa que la  prueba de que tanto la esencia masculina como la fe-

menina habîan entrado en relaciôn, pero hasta este momento sin un desarrollo del po-

tencial y la capacidad  con los que cuenta. Hasta  este punto final mantiênese claro el

asunto, y como tal sin necesidad de destacarlo ni con un subrayamiento ni con una lî-

nea colorida tachando la letra, empero por lo que acaba de decir Forligen oscurêseme

un  poco el  tema, a no ser que la susodicha cogida de mano fuese vista por ese faran-

dulero dîas o semanas  antes al viaje de Isabella en el bus nocturno, lo que de ser asî, 

de esta manera, dilucidarîa  que la llamada de Emilio tenîa una razôn, un sentido, el 

porquê  bâsico de su  proyecciôn, aun desconociendo êl el medio de transporte en el 

que estaba Isabella].

 --Forligen, y no dîjote el farandularo cuândo fue que los vio?

--No, kosmos, no, no me lo dijo. Pero igual, que no me interesa. 

--No sê por quê parêceme que......

--Que quê, kosmos?

--Olvîdalo, sâcalo de un pensar. Y dime: Tienes algo que hacer o algûn plan para las

doce del dîa?

---Ninguna de las dos cosas. Por quê preguntas?

---Porque posiblemente voy al apartamento de Cratino....

---Posiblemente?

---Es que como estâ en el hospital de...

---En el hospital? Le pasô algo?

---De seguirme interrumpiendo ....

---No te interrumpo mâs! A ver, di, habla, explica.

---Estâ en el hospital de maternidad, porque naciô su hija Julieta, y me llamô para in-

formarme de que a eso de las doce del dîa regresarîa a casa.

---Entonces vino al mundo en estos ûltimos dîas, no?

---Anoche, a la una y media de la madrugada.

---Cratino padre!! Increîble!! Dejândote hablar puedo saber el porquê de tu pregunta si

tenia algo que hacer o algûn plan para esa hora.

---Y si lo sabes, vienes conmigo o no?

---Claramente que sî! Pero como nos queda aûn tiempo, terminamos de tomarnos la bo-

tella?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Vaya pregunta original que me

haces a mî.

---Kosmos, si te la hago no es a tî?

---Caîste en la zalagarda del lûdico incesante, el que no tiene Ende.

---Quê si no? Tu jueguito!!












 



 



 



 
















 





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