Freitag, 21. Juli 2023

1151, 92.

        Pensaba Kosmos al dirigirse a la Kosmona con su paso de Held y portando 

el frutero de madera de Junco: tanto el ser de rigor como el "exactivizar" a partir 

de la idea del ojo asomante son dos formas de ponderamiento menesteres, allen-

de que dejantes de una resonancia como de toque campanado, empero quedâbale

indubitable que tales formas sôlo êl las desarrollaba exento de un posible cansan-

cio  del pensar, lo que  traduce que libre o de lo que detiene o de lo que engendra 

cortapisa. Mas a raîz de analizar coralinamente lo que êl mismo pensaba dio rau-

do con esta conclusiôn: exactivizar es asimismo cumplir con una exigencia inde-

fectible de traer a centralidad lo que no proviene de un acto volitivo, ya que todo

lo saliente de êste depende mâs de un querer concreto que de aquella soltura na-

tural con la que sobrepâsanse los toques imperativos de las acentuaciones conta-

minadas por la verba forânea, la que intenta colonizar esos espacios conciencia-

les  tanto endebles como demasiadamente dominados por Maya, la acarreante y

con pudiencia de los engaños mayûsculos aun siendo funcionales.

     Siete minutos despuês dêjale saber el didâscalos filosôfico a Kosmos de que 

por causa de la espera del frutero de madera de Junco los contertulios perdieron

el interês por el sufragio, siendo êsta la razôn por la que Kosmos puso el frutero

al lado de la pequeña estatua de Hermes cargando al niño Dioniso, aunque tam-

biên el momento tempestivo para estar en la palabra [que jamâs piêrdese como

obiectum] que resuena como matraca china. 

---Kosmos, por quê tû pusiste el frutero al lado de la pequeña estatua? Cuâl re-

lacion existe entre êsta y aquêl, a ver, dime?-----pregunta Temîganes de Alejan-

drîa.

---Sobre el pucho responderîale que mâs que atingencia trâtase de exactivizar

en el espacio medidas diferentes.

---Exactivizar? Primeta vez que escucho esta palabrita. De dônde la sacaste?

---Que de dônde saquêla? Vaya pregunta tonta la que usted ha hecho, Temîga-

nes.

---Temîganes, sabe usted una cosa?

---Cuâl, didâscalos, cuâl?

---Los resultados provenientes de un anâlisis entre el poson y el poion cuasi

siempre conducen a elaboramientos semânticos que impactan o asombran.....

---Didâscalos, entonces mi pregunta no es tonta, no?

---Espêrense un momentico para que no se forme el excurso. Desde cuândo

exactivizar es un producto de un minucioso estudio entre la cantidad y la cua-

lidad?

---Asonis, su pregunta revela que usted sabe lo que es exactivizar.

---Didâscalos, no lo sê tan bien como Kosmos, mas mâs o menos tengo una e

idea de lo que pudiera ser.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! 

---Kosmos, a quê dêbese sacar a puesto, a colocaciôn el epîmone tuyo?

---La figura retôrica que por antonomasia repîtese!!---afirma Vercingetôrix. 

---Asonis, por eso de que usted mâs o menos tiene una idea.

---Kosmos, no me crees que la tengo?

---Câspita!! Amplifîquela entonces. Êsa es la res!!

---Sabes quê, Kosmos?

---Quê, Asonis, quê?

---Que no amplifico nada, porque no me gusta que no me crean.

---A ver. A cuânto llega la cantidad?---pregunta el didâscalos filosôfico.

---Completamente seguro para decir que a dos.

---Correcta la cantidad, Vercingetôrix, mas dos quê?

---Didâscalos, el frutero y la pequeña estatua.

---Muy bien, Vercingetôrix. Y la cualidad?

---Una referente a Irlanda; la otra, a Grecia.

---Correcto, tîo de Kosmos, correcto!!

---Kosmos, nos dirâs quê tû entiendes por exactivizar o quê quieres de-

cir con eso?---pregunta Macco.

---Tanto el exactivizar como el ser de rigor son dos formas de pondera-

miento menesteres que funcionan en mi idea del ojo asomante.

---Quê me dice usted, Asonis, de su mâs o menos?

---Didâscalos, que estaba muy lejos de lo que acaba de revelar Kosmos.

---Imposible de que usted estuviera cerca, por eso el epîmone mîo.

---Y usted no dijo que no amplificarîa nada?---pregunta el Bury.

---Mire usted que râpido olvido un no me gusta.

---Kosmos, siento que no pudimos llevar a verba, o mejor dicho, que no

tuvo continuo la letra para dialogar sobre Arausio.

---Mas, didâscalos, el frutero ya estâ aquî en medio de la mesa; no se uti-

lizô para el sufragio mas seguro que servirâ para otra rerum.

---Verbi gratia?---pregunta el tîo de Kosmos.

---No dijo el estagirita: la paciencia es virtud?

---Eso, como acabas (de)cir, lo dijo êse, no nosotros.

---Ni que nosotros no dijêramos lo que han dicho otros convirtiêndole en

decir de los contertulios que sin cesar dicen---dice el didâscalos filosôfico.

---Y punto a la raya y que continûe la letra!!---afirma Kosmos.

---Con decires contertulianos?

---Puêdome reîr, didâscalos, puêdome?

---Beneplâcito concedido!!

---Entonces risa mîa!!

---Te concomito en tu padecer.

---Cômo que padecer?

---Cenutrio, siga usted impadecible, lo que acorta su salud.

---Cômo, Kosmos, cômo?

---Dêjeme terminar de reîr; luego, que ya no tendrê padecer, le explico.

---O sea, mâs tarde, no?

---No vuêlvole a decir cenutrio, porque ha captâdome bien.

---Cenutrio de dônde?---indaga el Venerabilis Inceptor.

---Le respondo para seguir en el juego: de Mocarês!!

---Ah, por allî pasô Filipo.

---Por lo mismo lo conocî.

---"Los grandes nacen de noche"!!

---Kosmos, una frase del hijo de Filipo.

---Macco, probaba conocimiento o hacîa examen.

---Cuânto me das de puntuaciôn?

---El mâximo!!

---Que llega...

---A diez!!

---Kosmos, quiên fue el tutor del hijo de Filipo?

---Cenutrio, me examina usted a mî?

---Y por quê no si todos participamos en el mismo juego?

---La diferencia del participante mejora su participaciôn.

---En fin, que esto es para nunca acabar---considera el Bury.

---No estâ obligado usted a quedarse porque tiene voliciôn.

---Gracias, Kosmos, por recordarme que la tengo!!

---De nada, Bury, de nada!!, que yo recuerdo y no invento.

---Que tû no inventas?

---Y retorno de la risa de Kosmos que dice: usted sî que no pasô el exa-

men, Bury.

---Kosmos, que yo sê del propietario de la frase.

---Frase, cuâl?

---Cenutrio, "yo recuerdo y no invento".

---Kosmos, mas quita la y.

---Bury, cinco puntos de diez.

---Me gusta la mitad, Kosmos.

---Quê, usted neutral?

---Conclusiones râpidas a partir de amplificaciones concisas!!

---Quê si no, didâscalos, quê?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.

---Tâ pros tô telos!!

---A cuâl fin si aquî nunca se acaba?---pregunta el Bury.

---Un cambio de significado del fin?---pregunta Kosmos.

---Una breve movida de la significante.

---Un cambio de la movida o una movida del cambio---dice el didâsca-

los filosôfico.

---Interesante perîstasis que merece letra!!---afirma Kosmos.

---No est res magna tacere?---pregunta el tîo de Kosmos.

---Pues câllate, quêdate en mutismo tû, con la res grande. 











































































Samstag, 15. Juli 2023

1150, 91.

        Y ya mâs cerca de la puerta de su cuarto que cuando dejô a Dido aco-

modada e ingiriendo el conejo en los pulvinares, Kosmos encuêntrase con

Sunev en el mismîsimo medio del pasillo angosto. Êsta cumplîa con la ac-

tividad de leer un papel que asîa con algo de desdên, razôn por la cual pu-

diera pensarse que lo que leîa resultâbale ingrato, o que si no tan chocante

que mientras mâs raudo dejara de leerlo muchitanto mejor, magno solven-

to contra engorros silâbicos. Y entonces pregûntale Kosmos:

---Câspita!! A quê dêbese que agarres el papel con algo de desprecio?

---Cômo, cômo puedes saber que lo agarro asî?---pregunta Sunev a la vez 

que dobla el papel en dos.

---Te responderîa que es algo facilîsimo de saber, mas la dilucidaciôn del

porquê no es difîcil de facto es compleja, o tiene cierta complejidad, para 

ser mâs preciso.

---No me extraña que tû hables de complejo o de complejidad. Sabes quê?

---Que me olvide de la dilucidaciôn?

---Asî mismo, olvîdate de ella.

---Y puêdese saber quê leîas, quê penetraba por tus retinas o con taciturni-

dad o con fiesta?

---Ninguna de las dos cosas, sino que mâs bien unas palabras escritas por

Jancia con las que me comunica que este es el ûltimo mes que me paga el

alquiler.

---Y cuâl es la razôn, el motivo o el porquê de ser el ûltimo?

---El irse a vivir con Dolfopân Colunnecio.

---Vaya novedad, tremenda!! Entonces Sarambo tiene que pagar el alquiler

completo?

---Asî es si es que quiere seguir viviendo en mi casa.

---Y sabes si quiêrelo o no?

---Eso no lo sê. Pero sabes quê sî sê?

---Ya imagînome que trâtese de lo que hizo Kôs, no?

---Y cômo tû lo sabes?

---Porque cuasi me lo acaba (de)cir uno de los dos soldados. Dîjome ora mi

madre que estâ Kôs castigado.

---Tiene que aprender, que tu nieto no aprende a respetar las cosas de los de-

mâs. Y dônde estâ tu hijo, que como padre no hace nada excepto reirse?

---A quiên habrâ salido, a quiên? Estâ en la Kosmona, mas de lo que habla-

mos no sabe nada.

---No lo justifiques, que aunque lo supiese serîa igual, lo mismo.

---Si (tû) desêaslo hablo con Kôs.

---Ahora no, tal vez mâs tarde. Y tû quê haces a esta hora en palacio?

---Vine a buscar el frutero de madera de Junco.

---El frutero que trajo Jancia como regalo de Sarambo que te dio en el ûl-

timo âgape aquî en palacio?

---Êsa es la res, êsa!! Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

En quê otro lugar de Bedriaco hâcense âgapes?

---Kosmos, y acaso un âgape mayestâtico no pudiera hacerse, por ejemplo,

en un bosque?

---Muy raro que hâgase en tal lugar, rarîsimo!!

---Pero no es imposible, no?

---No es imposible porque es mentira!!

---Vas a empezar con tus aporîas?

---Las que asimismo tienen un final, ya que todo lo que comienza termina.

---Y cuâl es el precio que hay que pagar antes de que llegue la terminaciôn?

---Aplausos!! Una suntuosa o regia pregunta kosmônica.

---Bueno, kosmônico, me voy que quedê con Rubria en ayudarla a podar y

las plantas de su pertenencia.

---Al avîo, al avîo!!, que yo debo regresar a la Kosmona portanto el frutero

de madera de Junco despuês de mi estancia en la corte que debîa ser breve, 

mas que alargôse por el tropiezo con dos interlocutoras.


           Cinco minutos despuês, y antes de entrar en su cuarto para coger el

frutero, Kosmos penetra en el cuarto de Kôs, momento que êste aprovecha-

ba para unir cuatro sâbanas sentado en el suelo. 

-- Quê susto me has dado? Cômo pudiste entrar tan silenciosamente, ni que

fueras un fantasma?---pregunta Kôs.

---Cuestiones de pericia o dominio del paso. Pero sabes una cosa? Una en-

tidad como êsa no hâcele falta entrar; no le es ôbice ni un muro ni la pared

ni la puerta. Quê, te fugas por la ventana? Y por quê no por la puerta, la que

no estâ cerrada?

---Porque por la ventana nadie me ve, ademâs que es mâs divertido.

---Y cômo sabes que es asî si jamâs te has fugado por una ventana?

---No lo sê, me lo imagino.

---Kôs, olvîdate de lo que te imaginas que es sumamente peligroso, asî que

si te quieres fugar fûgate por la puerta, que yo sê que tû puedes escapar del 

alcance de alguna que otra mirada; pero dîgote una cosa, que no quiero que

despuês me digan cômplice, yo no supe nunca que te querîas fugar.

---Ni tan siquiera dirîa que entraste en mi cuarto.

---Y adônde piensas ir, quê vas a hacer?

---Tal vez vaya a casa del cazador, un tipo que me cae bien porque es sim-

pâtico.

---Sî, ya sê!!, que lo conozco muy que bien. 

---O si no a casa de ese mûsico, en el barrio de los Sigilarios, ya que su no-

via me dijo que cuando quisiera volviera a ir.

---Câspita!! Y cuândo tû conociste a Antîmaco y a Konfuza?

---En mi ûltima salida, y antes de llevarme las ropas de la novia del cocine-

ro de Irlanda.

---De lo ûltimo ya estoy enterado; de lo primero, me acabo de enterar. Y quê

hiciste con las ropas?

---Las escondî en un tûnel secreto.

---Un tûnel secreto?

---Asî es, uno que descubrî en el bosque cercano a Albula cuando regresaba

a palacio con los dos soldados de la guardia bâtara.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que eso no es un tû-

nel sino un pasadizo, y donde hay una divisa grabada en una piedra de estea-

tita en lengua latina.

---Una divisa, quê es eso?

---Olvîdalo, no deberîa habêrtelo dicho. Y cômo tû lo descubriste?

---En el momento en que estaba orinando.

---Orinando? Bueno, en el momento en que orinabas lo descubriste, mas cô-

mo pudiste esconder las ropas allî sin que los soldados te vieran?

---Cuestiones de pericia.

---Y risas de Kosmos que dice: te das cuenta de que por tales cuestiones tû

te podrîas fugar por la puerta sin que nadie te vea, menos que por la ventana

que es mâs peligroso?

---Creo que tienes razôn.

---Ademâs que experiencia, por lo que sê lo que dîgote. Pero sabes una cosa?

Por lo menos tu padre debe de estar informado de lo de la fuga, el que no es

tan severo como tu madre.

---Ya sê, ya sê que êl es mâs relajado; se parece mucho a ti.

---De tal tronco tal corteza!! Mira, has una cosa: esconde esas sâbanas para

que no dejes la prueba de que te querîas fugar por la ventana.

---Y ya tû te vas?

---Debo regresar a la Kosmona con el frutero de madera de Junco, que ya es-

toy atrasado.

---Estâ bien, y gracias por venirme a ver.

---Nos volveremos a ver pronto, mas no antes del paso del correspondiente 

tiempo; mientras, que es fundamental, estudia, repasa y lee: de acuerdo?

---Sî, abuelo, sî!!










































 











 


























 

Donnerstag, 13. Juli 2023

1149, 90

 (en la ciudad del ocio)


           Con el objetivo de saber si aûn estaba libre la plaza de empleado de

limpieza entrô en conversa Endimiôn con Sarambo, mas por no estar acos-

tumbrado aquêl a hablar en voz alta tuvo que hacer un esfuerzo para poder

mantener una comunicaciôn inteligible, ya que con el estrêpito de los bibe-

rius  a esa hora en la taberna era imposible que un interlocutor oyese clara-

mente en el caso de hablarse bajito, siendo êsta la razôn de que despuês de

quince minutos de hablar cuasi gritando sintiera una pejiguera en el gazna-

te. Durante este tiempo de intercambio semântico entêrase Sarambo de dos

cosas: la primera, que Endimiôn habîa renunciado del todo a la posibilidad

que diole Dolfopân Colunnecio de unirse a la tribu germânica; la segunda,

la que de facto recordôle a Sarambo lo que sucediôle a êl mismo, que la ex-

pulsiôn de Bedriaco fue debido a un acto de agresividad y con el propôsito

de lenificar la actitud austera de Dido de no dejarlo regresar jamâs a la cor-

te como cocinero. Y entonces dijo Sarambo:

---Como a los dos nos echaron de Bedriaco tenemos un motivo en comûn.

---Cuâl es el motivo, Sarambo?---preguntô Endimiôn.

---Odiar a la reina!!

---Sarambo, usted me disculpa, pero al parecer tal odio usted no lo ha ma-

terializado.

---Adônde quiere usted llegar, Endimiôn, o que me quiere decir?

---Que el odio ha sido pensado pero no puesto en prâctica. Ademâs, sabe

usted una cosa? No deberîa usted odiar a Dido, porque...

----Porque quê, Endimiôn, porque quê?

----Porque ella le autorizô abrir una tienda en Bedriaco que lleva Angelicus.

----Cômo? Cômo usted lo supo?

----Yo escucho bastante, Sarambo; hablo menos para escuchar mâs.

----Me parece que con usted hay que tener cuidado con el decir, con lo que

se dice, pero quiero que sepa una cosa: Dido recibe ganancias.

----Lo que es normal, no?

---Endimiôn, usted puede empezar hoy mismo con el trabajo de limpieza?

---Cuândo, ahora?

---Mâs tarde, cuando cierre el local.

---Sî, de acuerdo!! A quê hora?

---Yo le aviso, porque no siempre cierro a la misma hora.

---Espero entonces, espero!!

---Mientras no sê que harîa usted, si quedarse aquî y irse a mi casa.

---Lo segundo, lo segundo!!

---Muy bien!, ya que allî podrâ conversar con Kîntlico de Kostâ y con Tubli-

des de Malamonta, los que sôlo salen de noche a la zona de Omonia.

---La zona de Omonia?

---Esa misma!! La zona que tiene que ver con las dadorîas venucianas.

---Ah, las que no dejan dormir o las enemigas de Morfeo.

---Cômo?, si precisamente por dejar un cansancio es que uno cae en la cama

exhausto.

---Mire, Sarambo, lo espero en su casa.

---Pues espêreme allî, Hasta entonces.


         Un rato despuês, y dejado saber por Kîntlico de Kostâ, entêrase de una

cosa Endimiôn: Jancia escribiôle una esquela a Sunev para decirle que el ûlti-

mo alquiler que pagâbale era el del mes en curso, algo que debîase especîfica 

y concretamente a que îbase a vivir  para siempre con el jefe de la nueva for-

maciôn de la tribu germânica Dolfopân Colunnecio.

--Kîntlico, y que tengo yo que ver con Jancia, con la que ni tan siquiera inter-

cambiê palabra alguna?---pregunta Endimiôn.

---Es que mire usted, Endimiôn, como aquî en la ciudad del ocio cuasi nunca

suceden cosas la mâs mînima que pase conviêrtese en noticia.

---Pero, Endimiôn, a mî sî me parece que algo tiene usted que ver con Jancia,

---Tû crees, Tublides, y quê es?---indaga Kîntlico de Kostâ.

---Dîgalo usted, Tublides, por favor---pide Endimiôn.

---Que por haber hecho con ella el viaje junto desde Bedriaco hasta aquî...

---Disculpe que lo interrumpa, pero le puedo asegurar que entre nosotros no

pasô ni la mâs râpida mirada ni el guiño de ojo mâs atrevido. Crees usted que

por bonita atrae la atenciôn de todos los hombre por igual? Ah. a propôsito de

atenciôn, me dijo Sarambo que ustedes sôlo salen de noche a la zona de Omo-

nia.

---Êsa es la zona donde hay mâs atenciôn aquî en la ciudad del ocio---dice Tu-

blides de Malamonta.

---Y debido a la cantidad de atenciôn que hay cômo no salir de noche a tal zo-

na?

---Y Sarambo nunca ha salido con ustedes a esta zona?---fisga Endimiôn.

---De vez en cuando sî, cuando no estâ de mal  humor y asî no se queja de lo

cara que es la zona.

---Sabes que me parece, Tublides?

---Quê, Kîntlico, quê?

---Que respecto a lo caro ahora se va a quejar mâs, o lo va a tener mâs en cuen-

ta en el futuro.

---Estâs queriendo decir que con el paso del tiempo por ser mâs viejo tendrâ y

mâs mal humor?

---No!! Me referîa a que como ya no estarâ Jancia para ayudar con el pago del

alquiler Sarambo tendrâ que pagarlo solo.

---Si voy entendiendo, la cosa es que Sarambo, y al pagar mâs, sentirîa mâs el

pago en la zona de Omonia?---pregunta Endimiôn.

---Pero ya esto nada tiene que ver con el buen o mal humor.

---Claro que no, clarîsimo, Kîntlico!! 

---Y dîganos, Endimiôn: Sarambo le dio el puesto de limpieza?

---Asî es, Tublides, asî es, me lo dio.

---Y cuândo comienza usted a laborar en la taberna?

---Me dijo Sarambo que hoy en la noche cuando cierre el local, mas que me y

avisaba porque no siempre lo cierra a la misma hora.

---Eso es cierto, completamente real---dice Kîntlico de Kostâ.

---Lo que pasa es, Endimiôn, que los biberius, y cuando estân ebrios, para que

salgan de la taberna cuesta trabajo.

---Entiendo!. A ver, dîganme una cosa: ustedes sabîan que Sarambo fue expul-

sado de Bedriaco?

---Por supuesto, Endimiôn, por supuesto!!--afirma Tublides de Malamonta.

---Por supuesto, no, porque cômo iba a suponerlo yo?

---Usted estâ igual que los poetas, o sea, poniendo la primera persona al final?

---Porque la ponga al final nada con la poesîa que ver tengo.

---Es usted un finalista, en el sentido que deja para el final tanto al verbo co-

mo a la primera persona.

---Eso es muy original de su parte, Kîntlico, pero ni poeta ni finalista.

---Endimiôn, y por quê sacô a relucir la pregunta de que si sabîamos de la ex-

pulsiôn de Sarambo?---pregunta Tublides de Malamonta.

---Porque el sacar de un lugar tambiên tiene que ver conmigo.

---Quê? Asimismo usted fue expulsado de allî?

---Y hace poco, recientemente. En otro momento explico el porquê.

---Pues sabe usted una cosa, Endimiôn, nosotros nos expulsamos solos del es-

trecho de España..

---Pero, Kîntlico, no es lo mismo que te expulsen al expulsar per se. Y cuâl es

la razôn?

---Un accidente que hubo con un sigynôn.

---Cômo, un accidente? Y si un accidente...

---Endimiôn, porque muriô una persona en este accidente.

---Y las leyes del estrecho de España no pudierôn reconocer que fue un acci-

dente?

---Con êstas no tuvimos que ver nada, sino con el hermano del fallecido, y el

me querîa matarme a mî.

---O sea, la ley de la venganza?

---Êsa, esa misma!!

---Quê les parece si ingerimos algo, que yo ya estoy famêlico?

---No sê a Endimiôn, Tublides, pero a mî me parece una que muy buena idea.

---Bien, Kîntlico. Y a usted, Endimiôn?

---Tublides, yo digo lo mismo que Kîntlico.

---Perfecto!! Entonces voy a preparar algo.
























 




































































  

Sonntag, 9. Juli 2023

1148, 89.

         Entre la "mar semântica con olas de razôn apasionada", una pincelada

creada por el vate y debido a la fluyente perîstasis en puesto, en colocaciôn,

recuerda Vercingetôrix, aunque su reminiscencia no fue del todo transparen-

te, o lo suficientemente clara como para detectar los detalles, a la tribu de y

los  volcas tectôsages cuando llevaba a la Galia meridional el tesoro prove-

niente del hipotêtico y sacrîlego robo con violencia del templo de Febo. En-

tonces, o a raîz de esta reminiscencia, algo que de facto no resultarîa extra-

ño, Kosmos sûbito clara que el Aurum Tolosanum fue la causa de perder la

batalla  contra los  teutones los romanos, empero que sôlo continuarîa la le-

tra si los contertulios estaban de acuerdo en dialogar sobre Arausio. 

          Como parte del lûdico enfatiza el didâscalos filosôfico la relevancia

que tiene el acto de levantar la mano como calaña de que todos los conter-

tulios estân de acuerdo con algo, empero como a lo referente aparecen tres 

oponencias, las  que corresponden a Temîganes, Asonis y Perrasiestes, me-

nester es el cambio en hacer la forma del sufragio.

---Entonces quê les parece si escribimos en un papelito un sî y un no, y de

acuerdo a lo que cada cual crea marca con una X o êste o aquêl?

---Esta forma me parece mejor, didâscalos, pero dîgame una cosa: los pa-

pelitos dônde los echamos?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.

---Una buena pregunta, Temîganes, porque aquî en la Kosmona no existe

ningûn recipiente côncavo o cuadrado---dice Asonis.

---Asonis, y sôlo en tales recipientes con tal forma pueden echarse papeli-

tos?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!; que yo tengo, contra la aporîa, el mejor solvento.

----Y cuâl serîa, Kosmos.

---Serîa no, es: el frutero de Junco que trâjome Jancia de la ciudad del ocio

y como dâdiva de Sarambo para êste que estâ aquî, o sea, yo.

---Pero no lo tienes aquî sino en palacio, tû que no estâs allâ,  no?

--- Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que no pêsanme

las piernas, didâscalos.

---Por lo que se entiende que puedes moverlas sin dificultad?

---Y risas de Kosmos.

---Kosmos, y lo vas a buscar ahora?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

---Cenutrio, lo que dêjase para despuês dêjase...

---Cômo, dêjase dos veces, con una no basta?

---Kosmos, por favor, ve en busca del frutero de Junco--pide el didâscalos

filosôfico.

---Al avîo, al avîo!!, dîgome a mî mismo.


             Al llegar a palacio Kosmos con el primero que entra en conversa-

ciôn breve es con uno de los dos soldados que concomitô a Kôs en la sali-

da reciente, y el que sûbito informôle de que su nieto apoderôse de las ro-

pas de Arete al haberlas dejado êsta en la orilla de Albula, aunque asimis-

mo de lo que habîa visto en vivo, en directo y a todo color. Mas si de algo

queda atônito el soldado es de que Kosmos riêrase tan profundamente a la

vez que miraba el firmamento en busca de no sâbese quê cosa, motivo por

el cual no dejô de calificar esta reacciôn de insôlita. Pero Kosmos, el que

allende de ser erastes conspicuo de eyectar tanto cosas inesperadas como 

provocativas constata con su mêtodo de examen el nivel de conocimiento

que tiene el interlocutor, amplifica que lo increîble es tan sôlo debido a la

interpretaciôn que tiênese de la "cosa en sî", lo que traduce que de acuer-

do a lo que interprêtese asî  serâ vista  (o considerada) la susodicha cosa,

y la que como tal distînguese del fenômeno. No obstante le da las gracias

muchitantas al soldado y dêjale saber que hablarâ con su nieto.

           Al pasar por los pulvinares Kosmos, Dido estaba en pleno disfrute

al ingerir el conejo preparado por el cocinero de Irlanda y, claro estâ, por

ser  indefectible, teniendo a  su lado la botellita de conditum paradoxum.

Al despertârsele la curiosidad por saber quê hacîa Kosmos en palacio, ya

que  normalmente êl  nunca aparece a esta hora, Dido lîmpiase los labios

con un mâppae y hace la siguiente pregunta:

---Y eso tû por aquî ahora, momento en que ademâs estân mâs fuertes los 

rayos apolîneos?

---Vine en busca de mi frutero de madera de Junco que estâ en mi cuarto.

---Quê, comen ahora en la Kosmona frutas?

---En el futero dejarânse caer los papelitos del sufragio.

---Cômo, sufragio en la instituciôn, desde cuândo?

---Nada circunspecto mas sî lûdico!!

---Ah, ya me parecîa raro, extraño e intempestivo. Quieres un pedazo de

conejo?

----Tû sabes que yo a esta hora no como nada. Has visto a Kôs, tienes la

idea de dônde puede estar?

----Estâ castigado en su cuarto por haberse llevado las ropas de Arete.

----Me acaba de contar uno de los soldados que saliô con êl sobre eso. 

----Tal vez es el mismo que dîjoselo a Sunev.

----No creo que sea el mismo, porque quê sentido tiene que dîgaselo a los

dos, a la madre y al abuelo.

----Kosmos, quê importa el sentido? 

----Que quê importa? Tû quieres oîr un discurso breve?

---Deja deja, que no estoy para discursos sino para el conejo. De verdad

que no quieres un trozo?

---Ya te dije que no.

---No. Tû me dijiste: tû sabes que a esta hora no como nada, no que no.

---Exacto!! Estaba poniendo a prueba tu nemôsine.

---Tû como siempre con tus exâmenes y pruebas; no cambias!!

---Câspita!!, que el cambio es lo ûnico que perdura, segûn el no claro de

Êfeso.

---Si estâs aquî para empezar con tus marradas verbales...

---Estoy yo aquî por haberme tû hecho una pregunta primera, no?, que si

no hubiese seguido de largo sin parar hasta llegar a mi cuarto.

---Buena memoria que tienes; la que no cambia.

---No estâs para discursos mas que sî para juego?

---De quiên se me habrâ pegado? Quiên me contagiô?

---Y risas de kosmos que pregunta: y ya sabe el cocinero lo que hizo su no

vîa en la rama del ârbol en Albula?

---A no ser que se lo hayan contado los soldados, lo que no creo. Mas Kos-

mos, si lo supiera quê?, que tû sabes que el cocinero no estâ en nada.

---Êsa es la res, es un fe-li-cia-no. Y Arete, ya regresô a palacio a toda flor?

---A toda flor no, sino cubierta con una manta.

---Y de dônde la sacô?

---Se la dio uno de los dos soldados.

---Entonces el que diosela no es el que hablô conmigo, sino el otro.

---Y cômo lo sabes?

---Lo sê porque no me dijo el que conmigo hablô que habîasela dado.

---Y si fue êl y no quiso decîrtelo?

---Y por quê ocultarlo?

---Quê sê yo, Kosmos, quê sê yo!! Cômo voy a saberlo?

---A lo mejor por la resonancia de palacio, la ascâlafa!!

---La ascâlafa funciona sôlo si alguien sabe algo y lo dice.

---Cierto!! Solo decires transmite despuês que alguien los dijo.

---Sôlo asî es posible que transmita.

---Te transmito que me voy!!

---Tu transmisiôn la puede saber todo palacio.

---Y risas de Kosmos.


        Y entonces yêndose a su cuarto para coger el frutero de madera de Jun-

co piensa Kosmos: la hyponoia del cognitio sensitiva, como la primera expe-

riencia de Kôs compatible con el mundillo venusiano o con atingencia y con

êste, como que pudiera embrollarlo en un sueño de imâgenes sofocantes, las

que de facto atizan o dan vida a un sentimiento, aunque sea êste de momento

para êl totalmente desconocido, inalcanzable y dador. Por otras razones, pero

sin perder el tener en cuenta que toda primera experiencia que funciona para-

lelamente con el mundillo susodicho pudiera penetrar por los ôculos hasta de

êstos apoderarse con rapidez ineludible, es que ciertos y determinados inicia-

dos cubrîanse sus ojos con înfulas, las que no quitâbanse hasta estar seguros

de  la ausencia absoluta del entramado proyectante, el que por sustituciôn no 

es otra cosa que el corpus que eyecta sus tenencias mâs întimas.



 











 






























    



  






 















Donnerstag, 6. Juli 2023

1147, 88.

        Y seguido a la chanza que tuvo Kosmos de comportarse como un gua-

sôn para mortificar a Kôs, aunque en realidad tal modus de portarse de vez

en  cuando utilîzalo  con el têlos (sobre todo de) provocar al colectivo de la 

Kosmona, lo que trae como consecuencia que los contertulios se defiendan

como  soldados del ejêrcito de la verba, algo que a su vez contribuye a que

la participaciôn en el lûdico institucional multiplîquese, pâsale por la testa

al didâscalos filosôfico la idea de trabajar a fondo con el Logos pathetikôs,

algo que solamente serîa posible de convertirse êste en perîstasis amên que

separado del pastiche con la idea del ojo asomante, ya que segûn êl y a ul-

tranza, lo que traduce que estâ dejando claro que ni inferencias festivas ni

dudas con medida y peso lo dominan o lo acosan, una mezcla asî como ês-

ta si acaso sôlo funciona dentro de un marco donde sôlo prevalecen mîme-

sis construidas por el magîn, las que como tal son las adecuadas o tempes-

tivas  para entrar en atingencia allî donde la sûmula de versos o preponde-

ra o descolla.

---Câspita didâscalos!!

---Por quê câspita, Kosmos?

---Porque estoy en total desacuerdo con que sôlo convertido en tema es que 

puêdase trabajar a profundidad el Logos pathetikôs.

---Pero estâs de acuerdo con que sea escindido de la idea tuya, no?

---Esto me importa tres quênices, porque el pastiche quêdase como una de

las ideas iniciales a desarrollar en "El bullicio en el silencio".

---Entonces podemos entrar en verba para llegar a un acuerdo?

---Age en plural, age asî!! O punto a la raya y que continûe la letra.

---Didâscalos, mirîfico lo de que las mîmesis construidas por el magîn son

las adecuadas o tempestivas para entrar en atingencia allî donde la sûmula

de versos prepondera o descolla---reconoce el vate.

----Sensibilidad poiêsica, vate. Jaez de sensibilidad!!

---Pero realmente hace falta trabajar a fondo con el Logos pathetikôs?

---Dilucîdese usted, Venerabilis Inceptor.

---Kosmos, es que ya ustedes estân a diario con este logos, el que es como 

la Pi constante.

---Tenga usted en su mâs cercana cuenta de que yo no fui el primero en ha-

blar de trabajarlo a fondo...

---Pero me acabas de pedir tû la explicaciôn, no el didâscalos, no?

---Eureka, Macco, eureka!!, que serîa usted bueno en el areôpago olîmpico.

---Didâscalos, es usted ahora el guasôn?

---Cômo usted cree eso, Macco, cômo?, aunque me rîa de la guasa.

---Y risas de Kosmos.

---Y dônde estâ tu nieto, Kosmos?---pregunta el Bury.

---Dêjeme terminar de reîrme y le respondo, que carezco de independencia.

---Yo lo vi yêndose a hurtadillas.

---Cômo, Vercingetôrix, cômo que yêndose a hurtadillas lo vio?

---Pensê que me di a entender, Temîganes.

---Temîganes, la a hurtadillas de un mancebo no es la misma que la de un y

adulto; hay entre las dos una gran diferencia.

---En fin, que si no crêase el excurso, entramos en verba para llegar al acuer-

do?

---Êsa es la res, didâscalos, êsa!!---afirma Kosmos.


        Empero si por un lado êntrase en verba para llegar al acuerdo menester;

por el otro Kôs pasa por el barrio de los Sigilarios concomitado por los dos y

soldados de la guardia bâtara. Al estar frente por frente de la casa de Antîma-

co de Ocamitân, mas ignorando totalmente que êsta era la vivienda de êl, llâ-

male la atenciôn una señora que precisamente en ese momento abre la puerta,

enciende un cigarro y, poniêndose a fumar, dîcele algo a un pajarraco colori-

do  posado en su hombro izquierdo, siendo entonces que dice uno de los sol-

dos:

---Kôs, la señora que estâs mirando es Konfuza, la novia de Antîmaco, el to-

cador del crôtalo y muy conocido en este barrio.

---Y ese pajarraco de varios colores, tambiên es de ella?

---No es un pajarraco, es el guacamayo polîcromo de su propiedad. 

---Guaca quê?---pregunta Kôs acercando su caballo negro a la puerta.

---Y tû quiên eres?---pregunta Konfuza.

---Yo soy Kôsmythos, el hijo de Kosmithôs, el hijo de Kosmos, el hijo de la

reina, pero me dicen Kôs.

---Siempre un placer conocer a un integrande de la corte. Mi nombre es Kon-

fuza, y êste es mi guacamayo---dice Konfuza acariciando a êste.

---Konfuza, y quê usted le decîa al guacamayo?

---Nada de importancia para nosotros los humanos.


       Y entonces aparecen Antîmaco de Ocamitan y el artista Malerei.


---Quê honor tener la presencia de los soldados bâtaros frente a la puerta de

mi casa, Y a ti, Kôs, te conozco de oîdas---dice Antîmaco de Ocamitan.

---Verdad, Antîmaco, verdad?

---Sî Kôs, sî!! Quiero decirte que tu padre aprendiô a tocar el crôtalo por mî;

lo conozco desde hace mucho tiempo. Saliste tan travieso como êl?

---Entonces, Antîmaco, si lo conoce hace rato sabrâ que êl disparaba con el

cochlear caracoles cuando era niño.

---Si mal no recuerdo me parece haber oîdo eso que dices, lo que ahora no

recuerdo por quiên. Y por quê lo dijiste?

---Porque yo hago lo mismo, con la diferencia que yo se los tiro a Lah.

---Lah? Êse no es el nombre del gato del cazador?

---Quê simpâtico Kôs, le tira caracoles a un gato---dice Konfuza.

---Quê mal educada eres!! Por quê interrumpes?---pregunta Antîmaco.

---Quê pesado, antîpâtico!!

---Entonces usted conoce al cazador, Antîmaco?

---Cômo no, Kôs, claro que sî!! La ûltima vez que lo vi fue en el reciente y

âgape en palacio. Pero, ademâs, Kôs, al cazador lo conocen cuasi todos los

habitantes de Bedriaco, ya que gracias a êl muchos de êstos comen carne y

fresca.

---Entonces tambiên sabe lo del suceso del gato en el âgape, no?

---Te refieres a cuando Lah saltô a los hombros de la estatua?

---A eso mismo me refiero, Antîmaco.

---Verdaderamente es todo un suceso, eso mismo es!!

 

       Y en lo que esta dialogizaciôn tenîa lugar, puesto o colocaciôn, el otro

soldado miraba con fijeza a Malerei, y debido a la razôn de que era el mis-

mo soldado que arrestô a êste con Argos.

---Malerei, no se acuerda usted de mî, de que no hace mucho nos vimos en

este mismo lugar?

---Ya sabîa yo que su rostro me era conocido. No es usted el soldado que y

me llevô a palacio con Argos?

---Asî es, correcto!!

---Miren quê causalidad que se vuelvan a encontrar y, para colmo, en el y 

mismo sitio---dice Antîmaco de Ocamitan.

--Y por fin usted encontrô lo que estaba buscando en la montaña de escom-

bros que hay dentro de la casa con el nûmero 459?

---Aûn no.

---Aûn no, y por quê no?

--Porque Antîmaco me invitô a tomarme unas copas, actividad en la que es-

tâbamos hasta ahora.

---Malerei se llama usted? No estaba usted no hace mucho hablando con Di-

do en palacio, y en el salôn de los recibimientos?---pregunta Kôs.

---Asî mismo, Kôs, allî estuve hace poco. Tû me viste?

---No!! Sôlo escuchê su nombre, sôlo eso---responde Kôs que pregûntale a

Konfuza: puedo tener por un momento al guacamayo?

---Claro que sî!! Mira, côgelo, pero ten cuidado no acercar mucho tus ojos

al pico, que a êl todo lo que sea redondo le resulta atractivo.

---Sabe usted una cosa, Konfuza?

---No!!

---En la novela que escribe Kosmos hay tambiên un guacamayo, mas si mal

no recuerdo muerto.

---El bullicio en el silencio---dice Antîmaco de Ocamitan.

---Y despuês me preguntas a mî por quê interrumpo---dice Konfuza.

---Oh, disculpa.

---Y tû la leîste, Kos?---indaga Konfuza.

---En realidad sôlo he leîdo alguna de las ideas iniciales que tiene Dido en

su cuarto.

---Kôs, ya nos tenemos que ir, que despuês tu madre se preocupa---dice uno

de los soldados.

---Mire, Konfuza, le devuelvo su guacamayo, y gracias por dejarme tenerlo.

--De nada, Kôs, de nada!! Cuando quieras pasar por aquî, que aquî tienes tu 

casa para cuando quieres pasar.

---Lo mismo te digo, Kôs, que en realidad la casa es mîa---dice Antîmaco.

---Antipâtico, egoîsta y desconsiderado!! La casa es tuya, sî!!, pero quiên se

ocupa de ella?

---Kôs!!--dice el mismo soldado.

---Sî, ya sê. Bueno, me despido de ustedes y hasta la prôxima.


         Y acopas sucede lo inesperado, y en el momento en que los soldados y

Kôs dan la espalda a los presentes, lo que no es otra cosa que el decir del po-

lîcromo guacamayo tres veces: Kôs. Kôs. Kôs. 






































 






























 





 




 






 










  

Montag, 3. Juli 2023

1146, 87.

       (en la Kosmona)


         Al canto a la amplificaciôn acopas de Kosmos, a fortiori no podîa fal-

tar esta pincelada del vate: remuêvense los peldaños de una escalera ficticia

por la que sube un artîfice para tocar las puntas de la brillosa Aldebarân, la

que oîda muy que bien por el artîfice dale pâbulo de agregar: la que de fac-

to  no es sometida a  proposiciôn fundamental por un agente que a ultranza

subsime.

---Por lo que ustedes dos acaban (de)cir tendrîa yo que dejar saber....

---Venerabilis Inceptor, dîgalo sencillamente sin decir que tendrîa usted que

dejar algo saber por la razôn o el motivo de lo que sea como fuere.

---Kosmos, escucha, que es lo que sigue: dos colores descollan como la so-

bresaliente estrella: el poêtico y el filosôfico.

---Câspita Macco!! No se ha olvidado que en igualdad de condiciones...

---No!! Estâs por el camino equivocado, y sabes por quê, Kosmos?

---Por quê, Macco? Amplifîquelo, age!!

---Porque no se trata de una explicaciôn sino que de un reconocimiento.

---Y re-conocer, no tiene algo de dilucidaciôn?

---Kosmos, reconocimiento y reconocer no son la misma cosa.

---Esto pônese interesante, porque lo que sigue ya tendrîa que ver con la

explicaciôn de que quê es reconocimiento y quê reconocer.

---Yo no creo que se ponga sino que lo pones tû asî: interesante!!

---Empiezan a tejer las arañas!!---afirma el vate.

---Los arâcnidos son los costureros imprescindibles cuando aparece lo y

onomado inextricable.

---O lo sencillo-complejo!!

---Bury, mejor que lo complejo-fâcil?

---Kosmos, lo que tendrîa su adecuada explicaciôn.

---Y entonces, Kosmos, quê es una cosa y quê la otra?---fisga Asonis.

---Como mismo lo puse (interesante) lo quito. Quê usted cree, Venerabilis

Inceptor, que soy amante de los apegos?

----Te responderîa que de lo que sî eres erastes es de lo pro-vocativo.

----No hay que darle a la verba un despuês de, que previo a que suceda ati-

za.

----Previo a que suceda atiza!! Me resulta atractiva la pincelada---dice y el

vate.

---Suntuoso que asî resûltele, vate!!---dice kosmos que agrega: hiere mis oî-

dos el galope de âgiles caballos.

---Los hiere por atracciôn?---pregunta el didâscalos filosôfico.

---Esa frase es la preferida de mi abuela---dice Kosmithôs.

---Lo ûnico que sê es que la de ella es la pre-ferida, mas que yo ora repito.

---Eureka!! Viva la re-peticiôn!!

---Y risas de Kosmos.

---Kosmos, la sûmula de caballos llega a tres: dos de la guardia bâtara y el 

negro de Kôs---dice Vercingetôrix despuês de echar un vistazo.


          Dos minutos despuês de un efîmero mutismo, momento en que todos

los contertulios quedâronse con fijeza mirando la puerta, traspasa el umbral

de êsta Kôs. Penetrô en la instituciôn dando unos incesantes saltos hasta lle-

gar a la mesa redonda, siendo entonces cuando pregûntale a Kosmos:

---Quê es Logos pathetikôs?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Acôsame un jovial

por oîrte hacer tal pregunta. Es "razôn apasionada". 

---Ah, a tu nieto no le dices: te explico despuês, mâs tarde, pero a tu hijo sî?

---Quê, Kosmithôs, estâs celoso?

---No didâscalos, nada de eso, sino que mâs bien es rescoldo cumulado.

---Rescoldo cumulado!! Ah bueno. 

---Nôtase la influencia de la instituciôn---dice el Bury.

---Kôs, y de dônde tû sacaste eso?---pregunta el tîo de Kosmos.

---En la sûmula de hojas que tiene Dido en su cuarto, y donde una de las

ideas es la el ojo asomante mezclada con ese logos.

---Un alegre doble por saber que has leîdo lo que escribî como ideas inician-

tes para el desarrollo de "El bullicio en el silencio"---dice Kosmos.

---Kosmos, y por quê Dido tiene en su poder tal sûmula?----indaga el tîo de

Kosmos que agrega: yo no la vî jamâs en el cuarto.

---El porquê de que têngala en su poder no es relevante.

---Kôs, y cômo supiste de que Dido la tenîa?---fisga el tîo de Kosmos.

---Y eso es importante?

---Vengan acâ, ninguno de ustedes dos quieren responder mis preguntas?

---Y risas de Kosmos y de Kôs.

---Sabes lo que sî fue importante?---pregunta Kôs.

---A ver, quê?

---Que pude entrar a su cuarto cuando ella no estaba, mas cuando me des-

pertê dormîa a mi lado.

---Te explicas, Kôs?

---Aprovechando que ella hablaba con un artista llamado Malerei, en el sa-

lôn de los recibimientos, entrê en su cuarto. Empecê a leer la sûmula enci-

ma de la cama, y unos minutos despuês me entrô sueño. Cuando abrî los y

ojos Dido dormîa, y con el objetivo de saber quê era ese Logos le dejê por

escrito una pregunta en un papelito que puse debajo del espejo. A continua-

ciôn abandonê el cuarto. Un rato despuês fui a la cocina, ya que pensê que

el cibiosactes me podîa decir lo que yo querîa saber, mas como no estaba y

en la cocina hablê con el cocinero de Irlanda, el que en ese momento tenîa

agarrado un conejo sin cabeza. Êl tampoco sabîa que era el logos, pero me

dijo que en la Kosmona podîa recibir la respuesta correcta. Y en fin, estoy

aquî.

---Que lo dices tû que estâs aquî y, entonces, no es un decir de fantasmas.

---Cômo, kosmos, cômo?

---No le hagas caso a tu abuelo que te fastidia, mortifica---dice el didâsca-

los filosôfico.














  
















































  

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...