Y seguido a la chanza que tuvo Kosmos de comportarse como un gua-
sôn para mortificar a Kôs, aunque en realidad tal modus de portarse de vez
en cuando utilîzalo con el têlos (sobre todo de) provocar al colectivo de la
Kosmona, lo que trae como consecuencia que los contertulios se defiendan
como soldados del ejêrcito de la verba, algo que a su vez contribuye a que
la participaciôn en el lûdico institucional multiplîquese, pâsale por la testa
al didâscalos filosôfico la idea de trabajar a fondo con el Logos pathetikôs,
algo que solamente serîa posible de convertirse êste en perîstasis amên que
separado del pastiche con la idea del ojo asomante, ya que segûn êl y a ul-
tranza, lo que traduce que estâ dejando claro que ni inferencias festivas ni
dudas con medida y peso lo dominan o lo acosan, una mezcla asî como ês-
ta si acaso sôlo funciona dentro de un marco donde sôlo prevalecen mîme-
sis construidas por el magîn, las que como tal son las adecuadas o tempes-
tivas para entrar en atingencia allî donde la sûmula de versos o preponde-
ra o descolla.
---Câspita didâscalos!!
---Por quê câspita, Kosmos?
---Porque estoy en total desacuerdo con que sôlo convertido en tema es que
puêdase trabajar a profundidad el Logos pathetikôs.
---Pero estâs de acuerdo con que sea escindido de la idea tuya, no?
---Esto me importa tres quênices, porque el pastiche quêdase como una de
las ideas iniciales a desarrollar en "El bullicio en el silencio".
---Entonces podemos entrar en verba para llegar a un acuerdo?
---Age en plural, age asî!! O punto a la raya y que continûe la letra.
---Didâscalos, mirîfico lo de que las mîmesis construidas por el magîn son
las adecuadas o tempestivas para entrar en atingencia allî donde la sûmula
de versos prepondera o descolla---reconoce el vate.
----Sensibilidad poiêsica, vate. Jaez de sensibilidad!!
---Pero realmente hace falta trabajar a fondo con el Logos pathetikôs?
---Dilucîdese usted, Venerabilis Inceptor.
---Kosmos, es que ya ustedes estân a diario con este logos, el que es como
la Pi constante.
---Tenga usted en su mâs cercana cuenta de que yo no fui el primero en ha-
blar de trabajarlo a fondo...
---Pero me acabas de pedir tû la explicaciôn, no el didâscalos, no?
---Eureka, Macco, eureka!!, que serîa usted bueno en el areôpago olîmpico.
---Didâscalos, es usted ahora el guasôn?
---Cômo usted cree eso, Macco, cômo?, aunque me rîa de la guasa.
---Y risas de Kosmos.
---Y dônde estâ tu nieto, Kosmos?---pregunta el Bury.
---Dêjeme terminar de reîrme y le respondo, que carezco de independencia.
---Yo lo vi yêndose a hurtadillas.
---Cômo, Vercingetôrix, cômo que yêndose a hurtadillas lo vio?
---Pensê que me di a entender, Temîganes.
---Temîganes, la a hurtadillas de un mancebo no es la misma que la de un y
adulto; hay entre las dos una gran diferencia.
---En fin, que si no crêase el excurso, entramos en verba para llegar al acuer-
do?
---Êsa es la res, didâscalos, êsa!!---afirma Kosmos.
Empero si por un lado êntrase en verba para llegar al acuerdo menester;
por el otro Kôs pasa por el barrio de los Sigilarios concomitado por los dos y
soldados de la guardia bâtara. Al estar frente por frente de la casa de Antîma-
co de Ocamitân, mas ignorando totalmente que êsta era la vivienda de êl, llâ-
male la atenciôn una señora que precisamente en ese momento abre la puerta,
enciende un cigarro y, poniêndose a fumar, dîcele algo a un pajarraco colori-
do posado en su hombro izquierdo, siendo entonces que dice uno de los sol-
dos:
---Kôs, la señora que estâs mirando es Konfuza, la novia de Antîmaco, el to-
cador del crôtalo y muy conocido en este barrio.
---Y ese pajarraco de varios colores, tambiên es de ella?
---No es un pajarraco, es el guacamayo polîcromo de su propiedad.
---Guaca quê?---pregunta Kôs acercando su caballo negro a la puerta.
---Y tû quiên eres?---pregunta Konfuza.
---Yo soy Kôsmythos, el hijo de Kosmithôs, el hijo de Kosmos, el hijo de la
reina, pero me dicen Kôs.
---Siempre un placer conocer a un integrande de la corte. Mi nombre es Kon-
fuza, y êste es mi guacamayo---dice Konfuza acariciando a êste.
---Konfuza, y quê usted le decîa al guacamayo?
---Nada de importancia para nosotros los humanos.
Y entonces aparecen Antîmaco de Ocamitan y el artista Malerei.
---Quê honor tener la presencia de los soldados bâtaros frente a la puerta de
mi casa, Y a ti, Kôs, te conozco de oîdas---dice Antîmaco de Ocamitan.
---Verdad, Antîmaco, verdad?
---Sî Kôs, sî!! Quiero decirte que tu padre aprendiô a tocar el crôtalo por mî;
lo conozco desde hace mucho tiempo. Saliste tan travieso como êl?
---Entonces, Antîmaco, si lo conoce hace rato sabrâ que êl disparaba con el
cochlear caracoles cuando era niño.
---Si mal no recuerdo me parece haber oîdo eso que dices, lo que ahora no
recuerdo por quiên. Y por quê lo dijiste?
---Porque yo hago lo mismo, con la diferencia que yo se los tiro a Lah.
---Lah? Êse no es el nombre del gato del cazador?
---Quê simpâtico Kôs, le tira caracoles a un gato---dice Konfuza.
---Quê mal educada eres!! Por quê interrumpes?---pregunta Antîmaco.
---Quê pesado, antîpâtico!!
---Entonces usted conoce al cazador, Antîmaco?
---Cômo no, Kôs, claro que sî!! La ûltima vez que lo vi fue en el reciente y
âgape en palacio. Pero, ademâs, Kôs, al cazador lo conocen cuasi todos los
habitantes de Bedriaco, ya que gracias a êl muchos de êstos comen carne y
fresca.
---Entonces tambiên sabe lo del suceso del gato en el âgape, no?
---Te refieres a cuando Lah saltô a los hombros de la estatua?
---A eso mismo me refiero, Antîmaco.
---Verdaderamente es todo un suceso, eso mismo es!!
Y en lo que esta dialogizaciôn tenîa lugar, puesto o colocaciôn, el otro
soldado miraba con fijeza a Malerei, y debido a la razôn de que era el mis-
mo soldado que arrestô a êste con Argos.
---Malerei, no se acuerda usted de mî, de que no hace mucho nos vimos en
este mismo lugar?
---Ya sabîa yo que su rostro me era conocido. No es usted el soldado que y
me llevô a palacio con Argos?
---Asî es, correcto!!
---Miren quê causalidad que se vuelvan a encontrar y, para colmo, en el y
mismo sitio---dice Antîmaco de Ocamitan.
--Y por fin usted encontrô lo que estaba buscando en la montaña de escom-
bros que hay dentro de la casa con el nûmero 459?
---Aûn no.
---Aûn no, y por quê no?
--Porque Antîmaco me invitô a tomarme unas copas, actividad en la que es-
tâbamos hasta ahora.
---Malerei se llama usted? No estaba usted no hace mucho hablando con Di-
do en palacio, y en el salôn de los recibimientos?---pregunta Kôs.
---Asî mismo, Kôs, allî estuve hace poco. Tû me viste?
---No!! Sôlo escuchê su nombre, sôlo eso---responde Kôs que pregûntale a
Konfuza: puedo tener por un momento al guacamayo?
---Claro que sî!! Mira, côgelo, pero ten cuidado no acercar mucho tus ojos
al pico, que a êl todo lo que sea redondo le resulta atractivo.
---Sabe usted una cosa, Konfuza?
---No!!
---En la novela que escribe Kosmos hay tambiên un guacamayo, mas si mal
no recuerdo muerto.
---El bullicio en el silencio---dice Antîmaco de Ocamitan.
---Y despuês me preguntas a mî por quê interrumpo---dice Konfuza.
---Oh, disculpa.
---Y tû la leîste, Kos?---indaga Konfuza.
---En realidad sôlo he leîdo alguna de las ideas iniciales que tiene Dido en
su cuarto.
---Kôs, ya nos tenemos que ir, que despuês tu madre se preocupa---dice uno
de los soldados.
---Mire, Konfuza, le devuelvo su guacamayo, y gracias por dejarme tenerlo.
--De nada, Kôs, de nada!! Cuando quieras pasar por aquî, que aquî tienes tu
casa para cuando quieres pasar.
---Lo mismo te digo, Kôs, que en realidad la casa es mîa---dice Antîmaco.
---Antipâtico, egoîsta y desconsiderado!! La casa es tuya, sî!!, pero quiên se
ocupa de ella?
---Kôs!!--dice el mismo soldado.
---Sî, ya sê. Bueno, me despido de ustedes y hasta la prôxima.
Y acopas sucede lo inesperado, y en el momento en que los soldados y
Kôs dan la espalda a los presentes, lo que no es otra cosa que el decir del po-
lîcromo guacamayo tres veces: Kôs. Kôs. Kôs.
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