Samstag, 15. Juli 2023

1150, 91.

        Y ya mâs cerca de la puerta de su cuarto que cuando dejô a Dido aco-

modada e ingiriendo el conejo en los pulvinares, Kosmos encuêntrase con

Sunev en el mismîsimo medio del pasillo angosto. Êsta cumplîa con la ac-

tividad de leer un papel que asîa con algo de desdên, razôn por la cual pu-

diera pensarse que lo que leîa resultâbale ingrato, o que si no tan chocante

que mientras mâs raudo dejara de leerlo muchitanto mejor, magno solven-

to contra engorros silâbicos. Y entonces pregûntale Kosmos:

---Câspita!! A quê dêbese que agarres el papel con algo de desprecio?

---Cômo, cômo puedes saber que lo agarro asî?---pregunta Sunev a la vez 

que dobla el papel en dos.

---Te responderîa que es algo facilîsimo de saber, mas la dilucidaciôn del

porquê no es difîcil de facto es compleja, o tiene cierta complejidad, para 

ser mâs preciso.

---No me extraña que tû hables de complejo o de complejidad. Sabes quê?

---Que me olvide de la dilucidaciôn?

---Asî mismo, olvîdate de ella.

---Y puêdese saber quê leîas, quê penetraba por tus retinas o con taciturni-

dad o con fiesta?

---Ninguna de las dos cosas, sino que mâs bien unas palabras escritas por

Jancia con las que me comunica que este es el ûltimo mes que me paga el

alquiler.

---Y cuâl es la razôn, el motivo o el porquê de ser el ûltimo?

---El irse a vivir con Dolfopân Colunnecio.

---Vaya novedad, tremenda!! Entonces Sarambo tiene que pagar el alquiler

completo?

---Asî es si es que quiere seguir viviendo en mi casa.

---Y sabes si quiêrelo o no?

---Eso no lo sê. Pero sabes quê sî sê?

---Ya imagînome que trâtese de lo que hizo Kôs, no?

---Y cômo tû lo sabes?

---Porque cuasi me lo acaba (de)cir uno de los dos soldados. Dîjome ora mi

madre que estâ Kôs castigado.

---Tiene que aprender, que tu nieto no aprende a respetar las cosas de los de-

mâs. Y dônde estâ tu hijo, que como padre no hace nada excepto reirse?

---A quiên habrâ salido, a quiên? Estâ en la Kosmona, mas de lo que habla-

mos no sabe nada.

---No lo justifiques, que aunque lo supiese serîa igual, lo mismo.

---Si (tû) desêaslo hablo con Kôs.

---Ahora no, tal vez mâs tarde. Y tû quê haces a esta hora en palacio?

---Vine a buscar el frutero de madera de Junco.

---El frutero que trajo Jancia como regalo de Sarambo que te dio en el ûl-

timo âgape aquî en palacio?

---Êsa es la res, êsa!! Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

En quê otro lugar de Bedriaco hâcense âgapes?

---Kosmos, y acaso un âgape mayestâtico no pudiera hacerse, por ejemplo,

en un bosque?

---Muy raro que hâgase en tal lugar, rarîsimo!!

---Pero no es imposible, no?

---No es imposible porque es mentira!!

---Vas a empezar con tus aporîas?

---Las que asimismo tienen un final, ya que todo lo que comienza termina.

---Y cuâl es el precio que hay que pagar antes de que llegue la terminaciôn?

---Aplausos!! Una suntuosa o regia pregunta kosmônica.

---Bueno, kosmônico, me voy que quedê con Rubria en ayudarla a podar y

las plantas de su pertenencia.

---Al avîo, al avîo!!, que yo debo regresar a la Kosmona portanto el frutero

de madera de Junco despuês de mi estancia en la corte que debîa ser breve, 

mas que alargôse por el tropiezo con dos interlocutoras.


           Cinco minutos despuês, y antes de entrar en su cuarto para coger el

frutero, Kosmos penetra en el cuarto de Kôs, momento que êste aprovecha-

ba para unir cuatro sâbanas sentado en el suelo. 

-- Quê susto me has dado? Cômo pudiste entrar tan silenciosamente, ni que

fueras un fantasma?---pregunta Kôs.

---Cuestiones de pericia o dominio del paso. Pero sabes una cosa? Una en-

tidad como êsa no hâcele falta entrar; no le es ôbice ni un muro ni la pared

ni la puerta. Quê, te fugas por la ventana? Y por quê no por la puerta, la que

no estâ cerrada?

---Porque por la ventana nadie me ve, ademâs que es mâs divertido.

---Y cômo sabes que es asî si jamâs te has fugado por una ventana?

---No lo sê, me lo imagino.

---Kôs, olvîdate de lo que te imaginas que es sumamente peligroso, asî que

si te quieres fugar fûgate por la puerta, que yo sê que tû puedes escapar del 

alcance de alguna que otra mirada; pero dîgote una cosa, que no quiero que

despuês me digan cômplice, yo no supe nunca que te querîas fugar.

---Ni tan siquiera dirîa que entraste en mi cuarto.

---Y adônde piensas ir, quê vas a hacer?

---Tal vez vaya a casa del cazador, un tipo que me cae bien porque es sim-

pâtico.

---Sî, ya sê!!, que lo conozco muy que bien. 

---O si no a casa de ese mûsico, en el barrio de los Sigilarios, ya que su no-

via me dijo que cuando quisiera volviera a ir.

---Câspita!! Y cuândo tû conociste a Antîmaco y a Konfuza?

---En mi ûltima salida, y antes de llevarme las ropas de la novia del cocine-

ro de Irlanda.

---De lo ûltimo ya estoy enterado; de lo primero, me acabo de enterar. Y quê

hiciste con las ropas?

---Las escondî en un tûnel secreto.

---Un tûnel secreto?

---Asî es, uno que descubrî en el bosque cercano a Albula cuando regresaba

a palacio con los dos soldados de la guardia bâtara.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que eso no es un tû-

nel sino un pasadizo, y donde hay una divisa grabada en una piedra de estea-

tita en lengua latina.

---Una divisa, quê es eso?

---Olvîdalo, no deberîa habêrtelo dicho. Y cômo tû lo descubriste?

---En el momento en que estaba orinando.

---Orinando? Bueno, en el momento en que orinabas lo descubriste, mas cô-

mo pudiste esconder las ropas allî sin que los soldados te vieran?

---Cuestiones de pericia.

---Y risas de Kosmos que dice: te das cuenta de que por tales cuestiones tû

te podrîas fugar por la puerta sin que nadie te vea, menos que por la ventana

que es mâs peligroso?

---Creo que tienes razôn.

---Ademâs que experiencia, por lo que sê lo que dîgote. Pero sabes una cosa?

Por lo menos tu padre debe de estar informado de lo de la fuga, el que no es

tan severo como tu madre.

---Ya sê, ya sê que êl es mâs relajado; se parece mucho a ti.

---De tal tronco tal corteza!! Mira, has una cosa: esconde esas sâbanas para

que no dejes la prueba de que te querîas fugar por la ventana.

---Y ya tû te vas?

---Debo regresar a la Kosmona con el frutero de madera de Junco, que ya es-

toy atrasado.

---Estâ bien, y gracias por venirme a ver.

---Nos volveremos a ver pronto, mas no antes del paso del correspondiente 

tiempo; mientras, que es fundamental, estudia, repasa y lee: de acuerdo?

---Sî, abuelo, sî!!










































 











 


























 

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