Montag, 19. Mai 2025

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      Siete minutos despuês lleguê a mi apartamento. Lo primero que preguntôme Aspa-

sia fue sobre el  envîo del anillo a Irene, respondiêndole yo que como encontrême con

ella  mandârselo por correo no hizo falta. Conociêndola como la conozco tuve que di-

lusidarde dônde fue el encuentro, mas con el propôsito de no atizar la llama de su celo-

sîa  sî que no dîjele lo de la invitaciôn a tomar cafê, lo que allende eludirîa darle pâbu-

bulo de que hiciêrame mâs de una pregunta, aun estando su estado anîmico algo ende-

ble  por la  cuestiôn de la diarrea. Reconociô  que un encuentro en un lugar como este

(la estaciôn de policîa) inquieta/desespera/exacerba, amên de resultar ingrato por esto

indefectible  que caracterîzale: el color  verde tanto de las paredes como el de los uni- 

formes, a lo que ûnese ese jaez de mirada austera/penetrante y poco  confiable, empe-

ro por ser un reconocimiento que yo considero una perogrullada ni fueme menester ni

imprescindible sacar a puesto, a colocaciôn una de mis ocurrencias, de mis pinceledas,

de mis provocativas dadorîas procesadas por la maquinarîa de mi magîn.

---Kosmos, cuando es el silencio el que en ti impera eso quiere decir que....

---Que al ñudo serîa decir lo siguiente: punto a la raya y que continûe la letra.

---Sabes quê? Que me parece que debes cerrar un poco los ojos, los que se te cierran

solos.

---Y tû quê vas a hacer?

---Kosmos, lo que sî no voy a hacer es ir a la catedral barroca a tocar el chelo.

---Lo que traduce que harâs/harîas cualesquier cosas quedândote en casa.

---Exacto!

---Nos vemos, despuês, mâs tarde, Aspasia.

          Siempre fue de mi interês sacarle provecho a todo lo que sucede acopas, empe-

ro esta vez, y seguido a poner la testa en la almohada, lo que sucediô inesperado cau-

sôme  pejiguera: las explosiones de dinamitas provenientes de la zona donde hâcense

las excavaciones, lo que significa que en vez de sacarle provecho al retumbante estrê-

pito maldije al responsable de poner los explosivos, lo que de nada servirîa porque no

me  oye. Cômo entonces  poder dormir con este ruido mayûsculo? Con el objetivo de

darle  un poco de viveza a mis ôculos, cuâl mejor solvento que asperjarlos en seguida

con el agua frîa del grifo? Poniêndome en funciôn de esto penetro en el baño, pero al

estar Aspasia duchândose mis ôculos abriêronse tanto que el sueño se me quitô, moti-

vo  por el cual dîjele que su cuerpo es como un elixir mejor que cualquier solaz en la

cama o en el sofâ, verba que ella valorô como una forma persuasiva y con el propôsi-

to concreto de hundirme en lo humectante que, como tal, quita la aridez. A la postre y

al cabo es y no es lo que valora, o sea, que de acuerdo a estas dos posibilidades la pre-

valencia de un existente o coge fuerza o no la coge, o termina afogarando o queda co-

mo  un estîmulo cuando se le recuerda, o enciende la vehemencia o esclaviza a la pa-

siôn dentro de las rejas de una cârcel prioritaria, en el sentido, claramente, de un auto

encierro por voliciôn, o da lo que se quiere o sustituye con alguna mentira, o ralentiza

un proceso o transforma en pavesa lo que fruiciôn parecîa. Y en fin, que de seguir par-

lando de una lista ahogarîame con mis propias palabras, salî del baño y me fui a mi es-

tudio, centro/hontanar mirîfico de las fluencias diamantinas.

     El ûltimo de los supuestos cantores [que granjeôse la fama gracias a su talento que

no por mediaciôn de una amistad con influencia] fue expulsado del escenario de la sa-

la  de concierto  mâs prestigiosa/relevante  de esta ciudad, y el que no quiso colaborar 

con la prensa debido a lo siguiente: a que si ordinarimente las noticias que salen de ês-

ta o estân exageradas o transformadas, extraordinariamente engendran la duda, porque 

mâs allâ de lo comûn/habitual creer con certeza  en algo cuesta onerosos pensamientos. 

Esa informaciôn penetrô por mis oîdos seguido a encender la radio que tengo en mi es-

tudio tantîsimamente inveterada, empero como aûn funciona bien y puedo----si de vez 

en cuando con alguna interferencia no querêllome por la ataraxia que caracterîzame--- 

escuchar mûsica cuando estoy leyendo no aprêmiame cambiarla por otra de fabricaciôn 

actual. Mas eso sî, lo que no saliô por (su) la bocina fue el porquê de haberlo echado del 

susodicho  lugar, lo que  no creo que tenga algo que ver con la sensatez, sino (que) mâs

bien con alguna estrategia bien pensada para eludir la resonancia de sus seguidores mâs

fieles, de sus erastes a su canto. Tal vez mi compinche Forligen sepa un poco mâs, estê

mâs enterado al respecto por estar dentro del mundillo musical (o de la mûsica), aun sa-

biendo  que êl le desagradan ciertas cosas porque con ellas no puede hacer nada, lo que

por extensiôn tiene atingencia con un fundamento prâctico garante de un equilibrio: de

nada  sirven  las tenencias/posesiones convertidas en carga. Como cuasi todo tiene rela-

ciôn (o estâ relacionado), cômo no tener presente/en cuenta una latinizaciôn que yo pu-

diera apellidar infinita, en el sentido de que nunca acâbase/limîtase ni por lo que de fac-

to le es ajeno: sub galli cantum, mas que yo pincelo para darle mâs colorido: antes del

cantar del gallo lo sacaron de la escena.

        Al parecer, y a pesar de su valoraciôn a raîz de la verba que dîjele: que su cuerpo

es  como un elixir mejor que cualquier solaz en la cama o en el sofâ, Aspasia quedôse 

con  ganas de tener  fruiciôn y por venir a mi estudio en ese estado (taxativamente) de 

eleutherîa, lo  que tradûcese  como que el huevo quiere sal. Mas si esto es interesante

mâs  lo es la danza que pusieron en la radio, la que  recordôme la danza lasciva aquea

que solamente bailaban las gentes desvergonzadas en estado de embriaguez: el cordax,

la  que como tal, y mâs de una vez, saquê a puesto, a colocaciôn en mi novelôn. Aun-

que  Aspasia no  tenga conocimiento musical de esta danza no estâ ajena a su nombre

por conocerlo de mi novelôn, empero como acabo de decir que musicalmente no pue-

de reconocerla ni sus piernas ni su cintura tendrîan ese acicate como para dejar calaña

de un movimiento seductivo, lo que no quiere decir que por esto su forma de imantar-

me no sea posible, porque de facto es aguja al imân con solamente observar cômo con

su pericia se mueve, cômo penetra en mî previo a que un contacto comience a desarro-

llarse, a que expulse su temperatura el volcân del mor.



 











 





 

















  


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