Montag, 26. Mai 2025

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      Una hora despuês encuêntrome con Cratino, el que esperâbame sentado en la base

de la escultura le penseur. Por yo haber llegado con cinco minutos de atraso fue nece-

saria la pregunta que hîzome, empero al saber el motivo por el cual no lleguê puntual

reconociô  que la tardanza estaba justificada, pero un motivo que lo entristeciô un po-

co  por esta causa: por la  carencia total de contacto corporal con Juliette por padecer 

êsta  de un estado pusilânime  constante debido a que tuvo que vender sus veinte caji-

tas  de mûsica a un precio môdico. Ostensiblemente que si algo tiene relevancia para 

alguien  perderlo acarrea el estado correspondiente, lo que puêdese entender con faci-

lidad, mas lo que sî no quedôme claro fue el porquê de la susodicha venta, porque en

el caso de que sea por la falta de peculio Cratino tiene una herencia con la que puede

vivir por largo tiempo, y dudas no me quedan de que es una criatura con suntuoso co-

razôn. Empero una cosa es êsta; otra, que no soy de los que quedan en mutismo cuan-

do de lo que trâtase es de saber, de sacar de la masa las lascas pertinentes, la de hacer

la pregunta tempestiva, la indefectible en este momento:

--Cratino, y puêdese saber por quê Juliette vendiô sus queridîsimas cajitas de mûsica?

---Kosmos, la misma pregunta se la hice a ella, y sabes lo que me respondiô? Que no

me metiera en sus cosas, que no fuera chismoso.

---Una respuesta como êsta deja calaña, no de que tenga Juliette algo contra ti, sino

mâs bien de que hay algo que resuena dentro de ella que engêndrale malestar, que la

incomoda o la saca de una estabilidad emocional.

---Pudiera ser, Kosmos, pero quê, quê es eso como tal?

---Cômo saberlo? Sôlo sê que es algo, porque nada no puede ser. A ver, respôndeme:

Sabes si ha tenido algûn problema con sus padres, con alguna criatura cercana, verbi

gratia?

---Que sepa no. Pero ahora que tû preguntas, si te puedo decir que la amistad con Es-

meralda ya no es la misma que antes.

---Câspita!! Aûn resuena aquel problemilla?

---Problemilla? Dirîa problemôn, porque tû sabes que ellas se llevaban como herma-

nas.

---Como bien que sabes, amigo mîo, aquî todo, en este mundo, o cuasi todo, es cues-

tiôn de tiempo.

---Sî, ya sê, Kosmos, porque el tiempo ubica, proporciona la posiciôn adecuada en un

espacio determinado, pero sabes quê? Que el que tiene que aguantarla/soportarla/tole-

rarla...

---Eres tû, indubitablemente, porque no soy yo, mas recuerda que la paciencia es una

magna virtud.

---Cômo olvidarlo, Kosmos.

---Y algo por saber, Cratino: a quiên vendiô las cajitas de mûsica?

---A un vendedor en la feria de antigüedades. Por quê preguntas? No me vayas a decir

que, y ya sabiendo a quiên, se las compraras para devolvêrselas a Juliette.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Y de dônde sacar el peculio por

muy môdico que sea?

---Bueno, tû me dijiste que tu vecino Metôn te ayuda, no?

---Dîjetelo y te lo volverîa a decir, mas lo que no te he dicho es que no pedirîale pecu-

lio a êl para comprar algo que ya estâ vendido.

---Y por quê no? Ademâs, como puede saber êl que ya estâ vendido algo, a no ser que

se lo digas, claro?

---Cratino, aquî el que tiene que enfrentarse a una situaciôn determinada eres tû y, co-

mo tal, y para quitârtela de encima, amên que tû puedes por la herencia que tienes...

---Disculpa la interrupciôn, pero creo que aquî estâ la soluciôn contra lo que actual me

toca. Pero hay una cosa: cômo saber cuâl es ese vendedor?

---Escucha, Cratino. Para que sea una sorpresa, lo que podemos hacer es observar cada

una de las tiendas que hay en la feria del viernes, que seguro que encontramos al com-

prador de las cajitas.

---Y hoy es viernes. Vamos a la feria?

---Allî vamos, Cratino. Age en plural.

         Estando de acuerdo los dos, y con el fin de no llegar tan raudo a la feria, arrum-

bamos nuestros pasos por el camino mâs largo. Como caracterîzase por la inclinaciôn

que tiene puêdese contemplar una parte del puerto, mas en mi caso no es exactamen-

te esta contemplaciôn la que  estimûlame, sino  mâs bien la palabra puerto, como tal,

por ser una metâfora, de larga tradiciôn tanto aquea  como romana, para refugio. Que-

darîa decir intempestivo (o como una perogrullada) resaltar la atingencia que siempre

he tenido con la metâfora, empero sin hacer justicia con êsta como hîzolo un sobresa-

liente e înclito artîfice barroco, el que aûn resuena como matraca china a pesar de ser

por  muy pocos leîdo y entendido. En lo atinente a la inclinaciôn, y construida por fo-

râneos  trabajadores, lo que traduce que por mano de obra barata, y lo que conduce a

pensar en el beneficio que sacâronle, por este bajo precio, los funcionarios y agentes 

de una locaciôn concreta, cômo olvidar que servîanos de entretenimiento a mî y a los

de mi generaciôn? Y, entonces, pregûntole a Cratino:

---Te acuerdas cômo nos divertîamos tirândonos por esta inclinaciôn con los patines?

---Vaya tiempos aquellos, Kosmos, cômo olvidarlos. A ver, y tû te recuerdas quê me

pasô una vez?

---Que te fastidiaste el talôn de Aquiles, y tuviste mâs dolor que una lanza encajada

lanzada por êste.

---Bueno, que si no que tus exageraciones verbales.

---Câspita!! En todo caso de mis pinceladas trabajadas.

---Kosmos, tû crees que tengan sustentos los tiburones que llegan al puerto con el

agua contaminada?

---Cratino, y respecto a metâforas, los tiburones que estân adentro quieren salir; los

que êstan afuera entrar.

----Como que me recuerdas al artîfice inventor de los Ensayos, porque dijo algo pa-

recido, pero en vez de tiburones pâjaros y de puerto jaula.

----Contigo sî que no siempre funcionan los cambios o las transformaciones a partir

de una base ya establecida, que lôgicamente que sea asî por ser un buen lector.

----Sî, estâ bien, pero te revelo que aun (siendo como tû dices) con tanta lectura no

me recuerdo de todo lo leîdo.

----Cratino, eso pâsale a todo buen lector y precisamente por serlo.

----Tû me estâs fastidiando, no? Sabes, me suena incoherente. 

----Cratino que en condiciones de igualdad la respuesta mâs sencilla es la probable.

----Por lo que entiendo, la respuesta que me ibas a dar era compleja, no?

----Aplausos, Cratino, a-plau-sos!!

----Kosmos, mira quiên viene por ahî?

----El caballero de....?

----Ningûn caballero, en todo caso un lacayo de su propia enfermedad: de la tubercu-

losis.

----Aristarco!! Rato que no lo veîa.

----Ni yo tampoco. 

----Ya te dije que Sista lo dejô por Irene?

----No me acuerdo.

----Câspita! Eso no lo has leîdo.

----Entonces ahora nada tiene que ver que sea buen lector. Tus tâcticas verbales me

ayudan a permanecer en el juego.

----Claro (que lo sê), cômo no saberlo?

        Aristarco pisô un charco antes de llegar a nosotros; mojôse la bota sin transmitir

asco, porque no impoluta estaba el agua, pero insôlito resulta que a pesar de la incli-

naciôn el agua del charco no se saliô.

---Viejo amigo, de dônde vienes o adônde vas?

---Kosmos, vengo del puerto, y ahora con un pie mojado.

---Acabo de atisbar el accidente.

---Si tû le llamas accidente a meter un pie en un charco....

---Quê tal, Aristarco, cômo te lleva la vida?

---Cratino, que cômo me lleva la vida? En todo caso cômo me llevô con ella. Y adôn-

de van ustedes, al puerto? Si, porque estâ inclinaciôn termina allî.

---Pero nosotros no llegamos hasta el final de la inclinaciôn, porque antes nos desvia-

mos.

---En direcciôn a?

---La feria de los viernes.

---Puedo ir con ustedes?

---De mi parte no hay oponencia; de la tuya, Kosmos?

---Tampoco que no es tan poco como aparenta ser.

---Quê si no, Kosmos, quê?

---Êsa es la res, Aristarco.










































 










  




 





































  

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