Dienstag, 7. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (917)

     El aforismo salido de la boca del flamen recientemente ( melius est enim du-

bitare de occultis quam litigare de incertis) dejô cierta resonancia en la testa de

Kosmos, razôn por la cual êste pensôlo en otro sentido una vez procesado (con-

venientemente) por su magîn, ya que a partir de su originalidad ideâtica hâcese

posible tanto la gran manipulaciôn [de jaez positivo y en funciôn de una abertu-

ra gaya de encuentros diamantinos] mascarada como la destrucciôn con disimu-

lo de los enjuiciamientos proyectados con prejuicio, algo que para êl no era rea-

lizar un examen adecuado de alguna fluencia verbal ni tampoco de perîstasis di-

sîmiles, fuesen ya con cortica duraciôn o alargadas, endebles o pudientes, diver-

tidas o con tedio, inveteradas o actuales, atizantes o complejas, con particulares

embadurnamientos funcionales o impolutas, caracterîsticas que como tal sî que

nada tienen que ver con el hontanar de la sentencia breve arraigada a De genesi

ad litteram, que si no su incunabula.  

      Empero si por un lado lo anterior, amên que no pasô de pasar por la testa de

Kosmos, algo que ya dîjose porque tan sôlo lo pensô; por el otro, algo que pasô

volitivamente y exento de una pregunta, el cazador hace uso de la verba con tan

sôlo el objetivo de clarar el tipo de jabalî del que tratâbase: Castilianus, y el que

a su vez ya estaba cuasi listo para llegar a las bocas, seguido al mirîfico mêtodo

del cocinero de Irlanda de asarlo con mayûsculo fuego.

----Pero sabe usted una cosa, cazador?

----Si usted no me la dice, leñador de Britania, cômo puedo saberla?

----Que este tipo de jabalî es raro vêrsele por las cercanîas de Albula, ya que es-

tâ completamente fuera de zona, de su lugar tîpico,

----Al parecer hoy en dîa a los animales les estâ pasando lo mismo que a muchî-

simas personas de todo el mundo.

----Que serîa, cazador...

----Trasladândose de un lado a otro por razones bien concretas.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que hasta del mismo y

bosque cercano a Albula alimêntanse el turilupino y el begardo.

----Kosmos, y a quê viene este excurso?

----Didâscalos, a que y en primer lugar al hablar sobre cambios de zona êstos es-

tân en una que no es la suya; en segundo, que en ese bosque pasan cosas no muy

normales menos que mâgicas.

----Un turilupino y un begardo, no es esto otra inventiva de las tuyas?

----Câspita, flamen!!, que debo volver a decir que yo no invento, sino que recuer-

do?

----Yo creo que êse es el mayor problema, sî, cômo no?

----Amplifique cuâl es, flamen, amplifîquelo!!

----Que cuando se te oye hablar es difîcil la distinciôn entre lo que es recuerdo y

lo que invento, aunque segûn tû recuerdas.

----Cazador, recuêrdase usted de la ûltima vez que nos vimos en el bosque suso-

dicho?

----Claro, claro que sî, y?

----Que despuês de usted decirnos dônde estaba la puerta del pasadizo, y al entrar

yo con la antorcha, adentro me encontrê con estos personajes.

----Entonces tales personajes te concomitaban, Kosmos?

----No flamen, no!!, amplifique en plural porque conmigo estaban Kosmithôs y

Kalîas.

----Yo tambiên me recuerdo de ese dîa, ya que nos encontramos en ese bosque.

----Cierto, Golemo, que no se me ha olvidado---dice el cazador.

----Y acaso son testigos el cazador o Golemo de la existencia de esos personajes?

----Yo nunca los he visto, y miren que paso tiempo en ese bosque---dice el caza-

dor.

----Y yo tampoco, aunque asimismo entro bastante en el mismo bosque, lo que y

no tanto como usted, cazador---suelta Golemo.

----Kosmos, como que creo que no te creen, no?--.dice el astrôlogo Sula.

----No hay testigo ninguno, ya que yo soy el ûnico.

----Me agrego a la lista de los que no han visto a esos personajes, que yo que sî

voy bastante a ese bosque---agrega el leñador de Britania.

----Y punto a la raya y que continûe la letra. Y quê me dice usted, cazador, del ja-

balî Baeticus?---pregunta Kosmos.

----Que es mâs pequeño que el Castilianus y con un pelaje mâs oscuro.

----Êsa es la res!!, tal respuesta esperaba.

----Quiên sabe la respuesta le hace falta una pregunta?---  pregunta el didâsca-

los filosôfico.

----Nôtase que fieles somos a la repeticiôn.

----Kosmos, a la repeticiôn o a la pregunta?---fisga el flamen.

----A la primera, por ser mêtodo indefectible en la Kosmona.

----Quê buen color que tiene ese Castilianus!---afirma el flamen.

----Gracias a mi maridito, el gordito---dice Meli a la vez que abraza al cocine-

ro de Irlanda.

---Gracias flamen!!, y no demoren en llevar sabor a sus lenguas---dice el coci-

nero de Irlanda.

----Hasta sûdale la atingencia con la triple diosa: los tres zarcillos!!

----Quê, Kosmos, es un recuerdo lo que acabas (de)cir?

----Una suntuosa pregunta de la que no sê la respuesta---dice Kosmos y rîe.

 

     Non plus ultra de una media hora del comienzo de la fruiciôn por ingerir la

masa cârnica, un pneuma del oeste inclina la flama de la hoguera hacia la car-

pa que cubrîa toda la extensiôn de la mesa donde estaban los comensales, mas

êstos ni diêronse cuenta de que la carpa empezaba (parsimônicamente) a que-

marse por una de sus esquinas. Tuvo que pasar un tiempo mâs para que enton-

ces la signora Lacrusea percatârase de que la lona abrasâbase por el flamîgero,

instante en que un tanto desesperada alza la voz y dice:

---Fuego, fuego, se quema la carpa, se quema!!

---Flamen, que hoy es el 21 de Julio, aunque no haya sido un templo el que....

----No ves, Kosmos?, se cumpliô mi preocupaciôn.

----Parece que no es cierto eso de que plus vident oculi quam oculus---dice el

tîo de Kosmos.

---Porque de facto fueron dos ojos los que vieron, menos que cuatro, el fuego?,

pregunta el tîo de Kosmos.

---Y entonces vese menos?----pregunta Kosmos.

----Ademâs de la repeticiôn, a ustedes les encanta el viramiento--dice el flamen.

----De utilitate credendi!!---afirma el tîo de Kosmos.

----En las direcciones que câmbianse---agrega Kosmos.
















































 

















 

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