El empollamiento cismâtico de una idea analizada, la que ha su vez a tras-
cendido dejando varias especulaciones, y no sôlo como un chisme efîmero en-
tre corcheste puesto por un paseante querubînico, sino que tambiên como una
conjentura ontolôgica subrayada con esmero, no fuera a ser que la tinta por y
ser mala la embadurnara, la expuso Kosmos sobre el pucho a la valoraciôn in-
faltable sobre el tema del malum futurum, y el que ademâs consigo trae sus y
correspondientes desventajas, sus adecuados escollos y sus atribulaciones a-
ferentes, ya no decir las justas que encajarîan en un kairôs del porvenir. A sa-
ber no fue otra que la idea de la mâscara que tiene grabada un rostro, y si pre-
cisamente êsta menos que otra exenta de algûn semblante, el que a partir y de
sus caracterîsticas imantarîa a un observador o le diera pâbulo de rechazo por
motivo de que lo sobresaliente de algûn detalle acarreârale asombro o desdên,
por no perder de vista o tener en cuenta su cercanîa con ella, poca distancia y
que prevalece a cualesquier refutamientos de jaez criticôn, y en funciôn de re-
batir lo ya teniente de una determinada escenificaciôn de consuno con el dinâ-
mico rol histriônico que no es precario, sino que tal vez breve por concesiôn y
del propio artîfice, pero que tiene desarrollo, preponderancia o centralidad en
El bullicio en el silencio.
Mas respecto a êste, y no antes de quedarse asombradîsimo Kîntlico debi-
do mâs que todo a la titularia encontrada por Kosmos, la que ademâs revela y
que en el mutismo hay bullicio, êl mismo parêcele recordar a ese personaje y
de Sabinsqui al hablar Kosmos de aquel niño pequeño encontrado en una ces-
ta de Junco, y en una de las nocturnas en que Kosmos dêjalo saber con su for-
ma tîpica o su verborrea habitual en la ciudad del ocio y en una de las cuadra-
turas especîficas de entre las que tiene la casa de Sunev, o sea, la de ese recin-
to donde puede contemplarse el frutero de madera de Junco. Mas Kosmos in-
mediatamente rectifica, ya que Kîntlico estaba totalmente equivocado en lo y
atinente al personaje onomado, siendo êsta la razôn entonces de que Kosmos
vuelva a tomar la palabra para decir:
----Kîntlico, si es verdad lo del frutero de madera de Junco es falso lo que y
usted ha dicho del personaje de Sabinsqui, porque no trâtase la leyenda celta
de êste sino mâs bien del bardo Taliesin, asî que usted estâ en una ligera con-
fusiôn.
----Tremendîsima distancia que hay entre uno y otro, Kîntlico, ademâs que y
en nada se parecen---dice Vercingetorix.
----Ah, disculpen la confusiôn, mas cômo es posible que yo haya caîdo en tal
error?---pregunta Kîntlico de Kostâ.
----Câspita!!, que es cierto porque es imposible, Kîntlico!!---afirma Kosmos.
----Kosmos, sabes una cosa?
----Amplifîquela, Kîntlico, amplifîquela!!
----Que yo nunca he entendido eso de que es cierto porque es imposible, ya y
que si es cierto es posible, no?
----Mire usted, Kîntlico, escuche con destacada atenciôn. Esta proposiciôn, di-
gamos, no pertenece al estagirita, mas partiendo de su definiciôn de imposible
es que yo mâs bien utilîzola para intentat decir sobre aquello cuyo contrario es
necesariamente verdadero; y entonces, para que comprêndalo, no es mentira su
confusiôn por suceder respondiendo algo que debe ser necesariamente verdade-
ro, por eso es posible que usted haya caîdo en el error, ya que solamente asî us-
ted estâ en funciôn de algo cierto: no es el error un oponente a lo que no es ye-
rrar?
----Si de comprender se trata, Kosmos, sôlo comprendî la definiciôn de imposi-
ble, ya que lo demâs estâ un poco complicado; pero da igual, que yo, que no soy
de instituciôn como ustedes, me basta con saber que tuve confusiôn.
----Vaya pastiche entre uno personal y uno posesivo pronombres!¨
----Cômo?
----Da igual, que usted no es de instituciôn.
---Lo acabo (de)cir, Kosmos. Pero dime: cuândo comenzaste El bullicio en el si-
lencio?
----Hace ya rato, mas aûn no es mucho.
----Verdaderamente eso de bullicio me deja perplejo donde tiene lugar. Quê me
dirîas si escucharas: El silencio en la palabra?
----Aconsêjole que retire sûbito la pregunta, que si no tendrâ una respuesta larga.
----Estoy de acuerdo con el consejo, Kîntlico, que no serîa usted ûnicamente la y
vîctima de la cuchilla del discurso---suelta el didâscalos filosôfico.
----Motus primo primi!!---afirma el tîo de Kosmos.
---Quê agregas o amplificas, Kosmos?---pregunta el didâscalos filosôfico.
----Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit; est: ergo ergo sum.
----Realizando sustituciones por cosas iguales, la igualdad se mantiene---acentûa
el tîo de Kosmos.
----Cosas iguales por afectividad sensible?
----Es cierto porque es imposible!!
----Êsa es la res, Quintus Septimius Florens Tertullianus--y risas de kosmos.
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