Mittwoch, 22. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (924)

       El empollamiento cismâtico de una idea analizada, la que ha su vez a tras-

cendido dejando varias especulaciones, y no sôlo como un chisme efîmero en-

tre  corcheste puesto por un paseante querubînico, sino que tambiên como una

conjentura  ontolôgica subrayada con esmero, no fuera a ser que la tinta por y

ser mala la embadurnara, la expuso Kosmos sobre el pucho a la valoraciôn in-

faltable  sobre el tema del malum futurum, y el que ademâs consigo trae sus y

correspondientes  desventajas, sus adecuados escollos y sus atribulaciones a-

ferentes, ya no  decir las justas que encajarîan en un kairôs del porvenir. A sa-

ber no fue otra que la idea de la mâscara que tiene grabada un rostro, y si pre-

cisamente êsta menos que otra exenta de algûn semblante, el que a partir y de

sus caracterîsticas imantarîa a un observador o le diera pâbulo de rechazo por

motivo de que lo sobresaliente de algûn detalle acarreârale asombro o desdên,

por no perder de vista o tener en cuenta su cercanîa con ella, poca distancia y

que prevalece a cualesquier refutamientos de jaez criticôn, y en funciôn de re-

batir lo ya teniente de una determinada escenificaciôn de consuno con el dinâ-

mico rol histriônico que no es precario, sino que tal vez breve por concesiôn y

del propio artîfice, pero que tiene desarrollo, preponderancia o centralidad en

El bullicio en el silencio. 

      Mas respecto a êste, y no antes de quedarse asombradîsimo Kîntlico debi-

do mâs que todo a la titularia encontrada por Kosmos, la que ademâs revela y

que en el mutismo hay bullicio, êl mismo parêcele recordar a ese personaje y

de Sabinsqui al hablar Kosmos de aquel niño pequeño encontrado en una ces-

ta de Junco, y en una de las nocturnas en que Kosmos dêjalo saber con su for-

ma tîpica o su verborrea habitual en la ciudad del ocio y en una de las cuadra-

turas especîficas de entre las que tiene la casa de Sunev, o sea, la de ese recin-

to donde puede contemplarse el frutero de madera de Junco. Mas Kosmos in-

mediatamente rectifica, ya que Kîntlico estaba totalmente equivocado en lo y

atinente al personaje onomado, siendo êsta la razôn entonces de que Kosmos

vuelva a tomar la palabra para decir:

----Kîntlico, si es verdad lo del frutero de madera de Junco es falso lo que y

usted ha dicho del personaje de Sabinsqui, porque no trâtase la leyenda celta

de êste sino mâs bien del bardo Taliesin, asî que usted estâ en una ligera con-

fusiôn.

----Tremendîsima distancia que hay entre uno y otro, Kîntlico, ademâs que y

en nada se parecen---dice Vercingetorix.

----Ah, disculpen la confusiôn, mas cômo es posible que yo haya caîdo en tal

error?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Câspita!!, que es cierto porque es imposible, Kîntlico!!---afirma Kosmos.

----Kosmos, sabes una cosa?

----Amplifîquela, Kîntlico, amplifîquela!!

----Que yo nunca he entendido eso de que es cierto porque es imposible, ya y

que si es cierto es posible, no?

----Mire usted, Kîntlico, escuche con destacada atenciôn. Esta proposiciôn, di-

gamos, no pertenece al estagirita, mas partiendo de su definiciôn de imposible

es que yo mâs bien utilîzola para intentat decir sobre aquello cuyo contrario es

necesariamente verdadero; y entonces, para que comprêndalo, no es mentira su

confusiôn por suceder respondiendo algo que debe ser necesariamente verdade-

ro, por eso es posible que usted haya caîdo en el error, ya que solamente asî us-

ted estâ en funciôn de algo cierto: no es el error un oponente a lo que no es ye-

rrar?

----Si de comprender se trata, Kosmos, sôlo comprendî la definiciôn de imposi-

ble, ya que lo demâs estâ un poco complicado; pero da igual, que yo, que no soy

de instituciôn como ustedes, me basta con saber que tuve confusiôn.

----Vaya pastiche entre uno personal y uno posesivo pronombres!¨

----Cômo?

----Da igual, que usted no es de instituciôn.

---Lo acabo (de)cir, Kosmos. Pero dime: cuândo comenzaste El bullicio en el si-

lencio?

----Hace ya rato, mas aûn no es mucho.

----Verdaderamente eso de bullicio me deja perplejo donde tiene lugar. Quê me

dirîas si escucharas: El silencio en la palabra?

----Aconsêjole que retire sûbito la pregunta, que si no tendrâ una respuesta larga.

----Estoy de acuerdo con el consejo, Kîntlico, que no serîa usted ûnicamente la y 

vîctima de la cuchilla del discurso---suelta el didâscalos filosôfico.

----Motus primo primi!!---afirma el tîo de Kosmos.

---Quê agregas o amplificas, Kosmos?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit; est: ergo ergo sum.

----Realizando sustituciones por cosas iguales, la igualdad se mantiene---acentûa

el tîo de Kosmos.

----Cosas iguales por afectividad sensible?

----Es cierto porque es imposible!!

----Êsa es la res, Quintus Septimius Florens Tertullianus--y risas de kosmos.

























 



 



 




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