Con su masa correspondiente, su peso adecuado y su tamaño preciso es en
el fuego puesto un agrisado jabalî por el cazador. Segûn cuenta êste, y algo que
tuvo que hacer debido al acercamiento del arquîatra Golemo, quien algo intere-
sado en saber cômo habîa sido la caza en un periquete formulô la pregunta per-
tinente ( o si no que tempestiva), la mayor dificultad con la que viose enfrenta-
do fue con una capa gruesa neblinosa que descendiô tan bajito hasta cuasi tapar
la mitad de los ârboles, fenômeno que como tal carecîa de una concreta o justa
dilucidaciôn por la razôn de no ser normal que sucediera en el mes de Julio en
las cercanîas de Albula; asimismo que como consecuencia resultaba para la vis-
ta una pejiguera sostenida en el sentido de la acarreante obnubilaciôn que (lôgi-
camente) provocaba, y la que a su vez hacîa menester que multiplicâranse inde-
fectiblemente los disparos de flechas, ya que un solo tiro de êstas era imposible
que diera en el blanco por lo dicho anteriormente, que atravesase a la presa con
el primer halôn de la cuerda del arco. Agrega que allende del fenômeno susodi-
cho, cosa relevante para un cazador al tener en cuenta que la fauna en derredor
puede ser causante de que la caza dilacionese un poco mâs de lo que por consi-
deraciôn o valoraciôn necesita de tiempo, una sûmula de conejas intentaban lu-
dicar con el jabalî y un par de lupus de morderlo, a lo que juntâbase que cuatro
serpientes de salirse al paso, elevar sus cabezas y abrir sus bocas de facto sem-
piternamente perniciosas por el tôsigo que portan.
----Sabe usted una cosa, cazador, que si hubiera sido yo hubiese abandonado y
sûbito la zona, y no tanto por las conejas, sino por los lupus y las serpientes.
----Claramente lo entiendo, Golemo, porque uno huye de lo que teme, pero en
mi caso ya el temor estâ superado, porque me he tenido que enfrentar con ani-
males mâs agresivos y violentos, que yo le puedo decir que es la mejor y mâs
efectiva escuela de superaciôn.
----Estas palabras de usted, cazador, me recuerdan las dejadas dichas por la y
pareja de pastores que me criaron; y oriundos, como usted sabe, de Cantabria.
----Pero eran pastores, no cazadores, no?
----Exacto!!, mas como siempre estaban en los bosques en busca de hojas, raî-
ces, hongos y de mâs elementos funcionales que utilizaban como la base de la
medicina natural, la experiencia dentro de este ambiente les dejô algo de sabi-
durîa de animales...
----Creo mejor decir de cômo tratarlos una vez que estuviesen cerca, que sî y
debe ser un conocimiento, porque tan sôlo un mal gesto puede ser causante y
de ataque.
----Cayô un rayo en un lago de Cantabria y se descubriron doce hachas!!
----Flamen, quê tiene que ver eso con lo que nosotros hablamos?
----Golemo, no acaba usted de mencionar la palabra Cantabria?
----Ah, sôlo por eso?
----Basta con tan sôlo una palabra para que se despierte toda la memoria.
----Si usted lo dice, flamen.
----Bueno, no quiero interrumpirlos, asî que sigan hablando.
----Gracias, flamen, gracias!!
----De nada, cazador, de nihil!!
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen