Samstag, 4. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (915)

       Con su masa correspondiente, su peso adecuado y su tamaño preciso es en

el fuego puesto un agrisado jabalî por el cazador. Segûn cuenta êste, y algo que

tuvo que hacer debido al acercamiento del arquîatra Golemo, quien algo intere-

sado en saber cômo habîa sido la caza en un periquete formulô la pregunta per-

tinente ( o si no que tempestiva), la mayor dificultad con la que viose enfrenta-

do fue con una capa gruesa neblinosa que descendiô tan bajito hasta cuasi tapar

la mitad de los ârboles, fenômeno que como tal carecîa de una concreta o justa

dilucidaciôn  por la razôn de no ser normal que sucediera en el mes de Julio en

las cercanîas de Albula; asimismo que como consecuencia resultaba para la vis-

ta una pejiguera sostenida en el sentido de la acarreante obnubilaciôn que (lôgi-

camente) provocaba, y la que a su vez hacîa menester que multiplicâranse inde-

fectiblemente los disparos de flechas, ya que un solo tiro de êstas era imposible

que diera en el blanco por lo dicho anteriormente, que atravesase a la presa con

el primer halôn de la cuerda del arco. Agrega que allende del fenômeno susodi-

cho, cosa relevante para un cazador al tener en cuenta que la fauna en derredor

puede ser causante de que la caza dilacionese un poco mâs de lo que por consi-

deraciôn o valoraciôn necesita de tiempo, una sûmula de conejas intentaban lu-

dicar con el jabalî y un par de lupus de morderlo, a lo que juntâbase que cuatro

serpientes de salirse al paso, elevar sus cabezas y abrir sus bocas de facto sem-

piternamente perniciosas por el tôsigo que portan.

----Sabe usted una cosa, cazador, que si hubiera sido yo hubiese abandonado y

sûbito la zona, y no tanto por las conejas, sino por los lupus y las serpientes.

----Claramente lo entiendo, Golemo, porque uno huye de lo que teme, pero en

mi caso ya el temor estâ superado, porque me he tenido que enfrentar con ani-

males mâs agresivos y violentos, que yo le puedo decir que es la mejor y mâs

efectiva escuela de superaciôn.

----Estas palabras de usted, cazador, me recuerdan las dejadas dichas por la y

pareja de pastores que me criaron; y oriundos, como usted sabe, de Cantabria.

----Pero eran pastores, no cazadores, no?

----Exacto!!, mas como siempre estaban en los bosques en busca de hojas, raî-

ces, hongos y de mâs elementos funcionales que utilizaban como la base de la

medicina natural, la experiencia dentro de este ambiente les dejô algo de sabi-

durîa de animales...

----Creo mejor decir de cômo tratarlos una vez que estuviesen cerca, que sî y

debe ser un conocimiento, porque tan sôlo un mal gesto puede ser causante y

de ataque.

----Cayô un rayo en un lago de Cantabria y se descubriron doce hachas!!

----Flamen, quê tiene que ver eso con lo que nosotros hablamos?

----Golemo, no acaba usted de mencionar la palabra Cantabria?

----Ah, sôlo por eso?

----Basta con tan sôlo una palabra para que se despierte toda la memoria.

----Si usted lo dice, flamen.

----Bueno, no quiero interrumpirlos, asî que sigan hablando.

----Gracias, flamen, gracias!!

----De nada, cazador, de nihil!!



















 



 



 

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