Freitag, 24. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (925)

    Eso del empollamiento cismâtico de una idea analizada, la expuesta por Kos-

mos sobre el pucho a la valoraciôn indefectible sobre el temilla senil del malum

futurum, el trayente consigo de las correspondientes desventajas, los adecuados

escollos y las atribulaciones aferentes, activô el raciocinio del didâscalos filosô-

fico, su actitud de pensar no tanto ponderada por una concausa (condiciôn nece-

saria que no llega a ser una causa propiamente dicha [ synaitîon], algo que y en

latîn serîa el sine qua non), como por la potencia, la que por definiciôn del încli-

to de Estagira es el principio del cambio o del movimiento en otra cosa (o en la

misma en tanto que otra), por lo cual/lo que (Kath`ho) lo estâtico no es posible

porque la cosa muêvese. Como derivante de lo procesado, lo que vendrîa por y

(analogîa) exclusivo a ocupar un espacio huero, ya que al carecer la idea suso-

dicha de la atenciôn debida el sitio que pudiera ser su centro aûn no estaba car-

gado de resoluciones terminales----toda idea debe quedar al alcance de la escu-

cha, lo que es entonces su posiciôn, mas para estar posicionada hace primero y

falta un lugar, que es a su vez el que pertenêcele----,amplifica el didâscalos filo-

sôfico que todo calentamiento con algo de autoridad no sôlo depende de un in-

cesante o continuo estudio, sino que tambiên de zanjar en lo empîrico en busca

de lo quiditario de la mismîsima cosa, porque si sôlo prepondera lo primero se-

rîa posible entenderse como la defectuosidad en el funcionamiento del necesa-

rio equilibrio, en algo igualado al de la balanza que sopesa las partes del invisi-

ble todo, ya que siendo asî ni empece a la vista ni tampoco es de la atracciôn y

( de tal guisa) de un fornido mequetrefe con ansia de megalomanismo que no

deterge su doctor, su iatrikôn que no es de familia y que no vêsele en consulto-

rios. 

     Mas concierta pericia la lenguilla de Kosmos al amplificar cêlere algo dual:

Potencia y cambio, y Tales en remojo, lo que seguidamente conviêrtese benefi-

en el aliciente para entonces dejar explîcito el desarrollo de su maña, habilidad

que por repeticiôn ya sâbese que incluye al salto, al traslado de posiciôn con la 

ayuda del impulso. Empieza por dejar ostensible, que a pesar de que la "condi-

ciôn necesaria" no llegue a ser una causa propiamente dicha, algo que no quie-

re decir que aunque no lo sea perderîa su relevancia como condiciôn, si que es

imprescindible para todo aquel que tenga una sûmula de exigencias, aunque y

asimismo la aspiraciôn de llegar a un nivel mâs alto, al culmen, al punto eleva-

do mâs por el pneuma de la palabra, que es el caso que ocûpanos, que por el y

concreto hecho de pertenecer a una determinada geografîa con su indeleble na-

turaleza, lo que traducirîase entonces que es alto por razones especîficas y cla-

ras demostraciones de la mismîsima materia.

       El astrôlogo Sula no pierde el kairôs de en lo atinente al movimiento de la

cosa agregar unas palabras, las que hasta cierta punto bien que podrîa sacarlas

de su propia experiencia, de su vînculo de cada dîa con una retahîla de fenôme-

nos como resultado, precisamente, de una actividad de transformaciôn de las y

sustancias mâs elevadas y en correspondencia con la adecuada materia que y a

su vez que las anima asimismo les da reciedumbre y permanencia longevas. A

ciencia cierta tales sustancias favorecen un desarrollo que no es visible en cada

uno  de sus pasos, sino que solamente ya como un aspecto de los cuerpos celes-

tiales  divisados a travês de una lente dirigida hacia una posiciôn precisa, hacia

la que  por antonomasia deja como posible una revelaciôn, mas una mâs bien y

como  mîmesis y no  como algo que depende de la hermenêutica para ser com-

prendido  satisfactoriamente, que  de facto son figuras totalmente alejadas y de

una  inclinaciôn o  preferencia por versos o parrafadas, los que siendo lo que y

son sî que una interpretaciôn  necesitan, en el caso, si acaso, tal vez o a lo me-

jor  de que al  observador o llêguele una duda o la tempestiva sospecha que de

sopetôn  obligâselo a  buscar un claramiento, si no que el adecuado solvento y

dador de tranquilidad, conditio sine qua non que sî es (muy que) principal, infal-

table fijeza de lo que ofreciendo soluciôn con resonancia cupula.



 














 



  

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