Sonntag, 12. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (919)

    Seguido a un câlculo cêlere por parte de Kosmos, operaciôn matemâtica hecha

a la vez que caîan sobre el fuego varios cubos de agua, la carpa podîa desmontar-

se en 120 segundos, a pesar de su extensiôn de 380 de largo y 180 de ancho.

----Y de quê sirve eso, si ya cuasi que el fuego estâ por su mitad?

----Flamen, no de muchitanto ora mas de algo para mî mismo.

----Si lo dices, Kosmos, no te lo refuto, que no quiero buscarme de gratis un dis-

curso en medio de este calor.

----Êsa es la res, flamen, êsa!!

----Pide la aridez de mi lengua un vaso de Estigia.

----Mondo lirondo, vate, que se fue usted a fondo, a la antigüedad, y en êsta sus

arcaicos poetas con la forma de onomar un lîquido menester---dice Kosmos.

----Kosmos, yo que te capto sûbito, y por lo que dijiste en lo atinente a la carpa,

cuâl posible senil estarîa pasando por otra locaciôn?

----Didâscalos, que câptalo a usted mâs sûbito aûn, no serîa otro posible que el

nacimiento del hijo de Filipo?

----Eureka!!, que no dudo de tu captaciôn de esa manera.

----Kosmos, quê manera de tener tû obsesiôn con los nûmeros: cuândo naciô?

----Golemo, si de creer usted que padezco de obsesiôn, entonces de quê los pi-

tagôricos, los que creîan que en las numerales reflejâbanse todas las cosas?

----Tôn prôton ellos en sostener, ademâs, que el universo entero, todo êl, com-

pleto, era armonîa musical y nûmero---agrega el didâscalos filosôfico.

----Eso he oîdo, mas como no es mi campo no sê mucho---dice Golemo.

----"De lo que no puêdese hablar es mejor callar": conoce usted esta mâxima?

----No, kosmos, la desconozco.

----Tenga usted, vate, un vaso de Estigia.

----Gracias, cibiosactes, gracias!!

----Yo que estoy cerca del universo sî que creo en lo sostenido por los pitagôri-

cos---dice el astrôlogo Sula que agrega: aunque eso sî, jamâs me levantarîa tan

temprano como ellos.

----Y eso que levantâbanse mâs tarde que los monjes benedictinos...

----Flamen, que yo me acuesto casi cuando êstos se levantan sin necesidad de

antes un canto gregoriano para arrumbar el sueño.

----Câspita, flamen, que Sula ha dejado una mirîfica amplificaciôn.

----No me extraña tu defensa, que tambiên que dormilôn eres, Kosmos.

----Mas con cuâl diferencia: de forma, de orden o de posiciôn?

----Quê preguntas, kosmos, quê?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, de los tres tipos de di-

ferencia, flamen.

----Pero verdad que ustedes ni habiendo fuego se callan---acentûa Dido.

----"El principio de todas las cosas es aquello a partir de lo que genêranse"

----Entonces como que el fuego es tal principio, Kosmos?

----Diez puntos a su majestad por una pregunta tan exquisita...

----Kosmos, que nunca he sido brusca; que si no, entonces, cômo podrîa ser y

majestad?

----Y repito eureka!!, mas por su pregunta, majestad.

----Gracias, didâscalos, gracias!!

----Kosmos, quê me dices del estudio de las figuras?---pregunta Golemo.

----Que añade, en lo atinente a los principios del nûmero de la aritmêtica, el y

principio de la extensiôn.

---Me asombra su pregunta, Golemo, porque dentro del campo del que usted y 

no sabe mucho, hay un vînculo, una relaciôn con las numerales.

----Didâscalos, y el hecho de no saber mucho significa no saber poco?

---Êsa no es una pregunta cientîfica sino una de un philôsophos.

----No he olvidado que soy arquîatra, didâscalos, no!!

----Iatrikôn, Golemo, Iatrikôn!!

----Otra palabra para el oficio que hago?

----Otra, "mêdico", otra!!

---Aplaudo el saber que ustedes dominan, y hasta siento envidia, pero los puedo

pedir una cosa?

----Amplifîquela usted, signora Lacrusea, amplifîquela---pide Kosmos.

----Se pueden callar por lo menos cinco minutos, que ya me siento como marea-

da?

----Bravo por su pregunta, bravo!!---afirma Dido.

----Una pregunta para nosotros difîcil de responder, mas haremos el intento, y

aunque metâ recârguese la meta por el cûmulo de pavesas por la lengua deteni-

da---amplifica Kosmos.

----Y risas del didâscalos filosôfico que agrega: tâ metâ tâ physikâ.

----Me da el beneplâcito para concomitar a su risa, didâscalos?---pregunta Kos-

mos.


    De entrar en el anâlisis concreto [ que claro estâ no se realizô] obtendrîase y

un balance menester, uno para constelar visiones subyacentes que resultan mu-

chas veces de gelatina por carecer de una estructura gruesa, Kosmithôs hubiê-

rale sacado mâs provecho a lo que sucediô en forma de parangôn en su mental

espacio; comparar el fuego que estâbase aplacando con aquel de hace (ya) mu-

chitanto tiempo que dirimiôle la forma a una cazuela donde êl mismo hervîa y

unas hojas de Taxus con el objetivo de hacer una infusiôn, la que de facto bas-

tarîa para satisfacer el gusto de una ingente suma de gente debido al recipiente 

donde saltaban las burbujas como consecuencia del brollar, como si por efecto

del borbotar brincasen en busca de una imposible altura, a no ser que êsta de y

consuno con valoraciones verbales transitivas llamârase asî teniendo la medida

centimetrada, que es lo mismo a decir de cuasi nada.

     El tîo de Kosmos, y a raîz de lo anterior sacado de su puesto y comunicado

a lo general, o sea, a los presentes que por sumatoria llegaban a colectivo que

quisiêralo o no participaba de la batahola, de ahî que tendrîa sentido la lôgica

peticiôn de un mutismo breve---de no haber bullicio por quê pedir silencio?---,

mâs que bien acordâbase de aquel lejano dîa de lo acaecido con la cazuela, ya

que êl mismo cargô unos cuantos cubos de agua como si el causante del fuego

hubiese sido êl, sin agregar los malestares que tuvo musculares a pesar de su y

preparaciôn como secutor, razôn por la cual entendiô la pejiguera como algo e

ilôgico e intempestivo, menos que imposible o flagelo  (por alguna acciôn co-

metida (de)sgracia de la que no recuêrdase, por haber desaparecido sin dejar y

las coordenadas para que pudiesen hallarlo?). En fin, que tela marinera sin de-

clamaciones del grupal, sin la vehemencia discursiva de alguno de los presen-

tes, sin el impulso atrabiliario de un padeciente de iracundia dominado por lo

compulsivo que engendra espeluznamiento exento de control.

     Mas aun asî, es decir, de que la precariedad de la verba fue posible, algo y

logrado gracias al intento mâs arriba susodicho, no quiere decir que haya pa-

sado como desdên por los oîdos de Kosmos lo ûltimo amplificado por su tîo;

al contrario, escuchôlo con tanto aprecio que cuasi como que en compulsivo

quisiera convertirse êl, empero como aûn la escasez de verba era vâlida deci-

diô (volitivamente) mover la lengua mâs tarde, despuês, movimiento que co-

mo tal cumpliâ con un metâ con cierto peso, plûmbeo. 


















 



















  

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