Sonntag, 16. April 2023

1121, 62. En el segundo sistema.

          Sobre el pucho por lo que comunîcale el capitân orcivo, y por lo que

habîa quedado con Atabân y Flacius Ilyricus, Pandolfo Colunnecio barrûn-

tale  a êstos de la llegada de su hijo a la  corte de su majestad Dido, y en la

que celebrâbase un banquete caracterizado por la a fanegadas tanto de vino

como de comida, y en el que participaban cuasi toda la familia de la reina y

los compinches mâs cercanos a êsta, amên que los contertulios de la celebê-

rrima instituciôn: la Kosmona. Asimismo dêjale saber a los presentes oyen-

tes de que Dolfopân traîa con êl a un tal Evandro de Atella, un antiguo ami-

go de uno de los bructeros que ya forma parte de este sistema, y quien supo

por êste quiên me disparô la flecha el dîa de mi primera y ûltima cena en el

palacio. 

        Pero como al parecer lo anterior dicho engendrô una rauda resonancia

cia, el bructero susodicho presêntase como un disciplinado guerrero, saluda

a Pandolfo Colunnecio como si aûn estuviera preparado para el combate, a

pesar de ya carecer de las armas pertinentes mas que no olvidadas, y sin di-

laciôn dice:

----Mi fiel y senil amigo Evandro de Atella, el oriundo de la ciudad de las

danzas, y como tal excelente bailador; con êl pasê muy buenos momentos,

y sobre todo en la zona de Omonia.

----La zona de Omonia!! La conozco tan bien que pudiera recorrerla con

los ojos cerrados; en ella conocî a la que ya sê que es la madre de mi hijo

Dolfopân: Florentina: la carrusiana mâs bella, despuês de la presente por

aquî Circe, que trabaja en uno de los lupanares famosîsimos de esta zona

descollante---dice Pandolfo Colunnecio.

----Desconocîa que usted tenîa un hijo, Paldolfo---dice el bructero.

----Y yo tambiên no lo sabîa. Me fui del primer sistema a causa de un fle-

chazo del cazador ignorando completamente que Florentina habîa parido,

que yo la embaracê.

----Pandolfo, pero no acaba (de)cir usted que conociô a la que ya sabe y

que es la madre de su hijo?

----Asî es!! Pero lo supe aquî, y no hace mucho.

----Puêdese creer porque aquî todo es posible. Pero lo que no entiendo es

una cosa. Quê pretende llevando consigo su hijo a Evandro, el que nada y

tiene que ver con la tribu? Solamente por saber, porque yo le dije, de que

fue el cazador quiên le tirô la flecha a usted?

----La pretensiôn no la sê porque no me la revelô el capitân orcivo.

----No cree usted que sea por cuestiôn de venganza?

----Ya dije no hace mucho que no creo que trâtese de eso.

----Pero si usted ni conociô a su hijo...

----Quê usted quiere decir con eso?

----Que al desconocerlo cômo puede conocer el modus operantis que sue-

le utilizar su hijo en dependencia del caso.

----La venganza, como tal, no es un modus operantis.

----Ah no? Y quê es, entonces? Mire que usted nos enseño, como bructeros,

quê es un modus operantis.

----Usted estâ confundiendo las cosas para tener razôn.

----Ex-jefe y subordinado, que entrar en discusiôn no tiene sentido ya donde

estamos, que mâs bien es relevante estar en paz---dice Atabân.

----Ya luchamos bastante, asimimismo que discutimos, por lo que ya es me-

nester conversar como entidades apacibles---considera Flacius Ilyricus.

----Respecto a lo manso yo tengo mis dudas---dice el bructero.

----De nada sirve que las tenga, mas si quiere tenerlas têngalas, que otra co-

sa pudiera decirle, que usted como que no desea ser manso.

----Ser manso es ser justo, ademâs---suelta Flacius Ilyricus.

----Quiên dijo eso, Flacius?---pregunta el bructero.

----Un cartel que cuelga en la entrada de la Kosmona.

----Y cômo usted lo sabe si jamâs fue contertulio?

----Porque me lo dijo Vercingetôrix, un senecto luchador que yo conocî.

----Concretamente lo que dice el cartel es lo siguiente: los justos son man-

sos.

----Y usted, Pandolfo, por quiên lo supo?---indaga Flacius Ilyricus.

----Porque yo pasê por la Kosmona antes de llegar con la tribu a palacio. El

cartel es tan grande que puede leerse a distancia.

----Pero saben ustedes lo viejîsima que es es frase, la que no pertenece y a

ninguno de los contertulios?

----Y de quiên es, Atabân?---pregunta el bructero.

----No recuerdo el nombre del artîfice que la escribiô.

----Artîfice? No sabîa que le gustaban a usted los libros, Atabân.

----No por hermanos sabemos todo de nosotros

----Verdad, es cierto.

----Y ustedes creen que, tomando en cuenta eso de que aquî todo es posible,

de que si hablamos con Casandra para hacer un banquete diga que sî, no se

oponga?---pregunta el bructero.

----Te dejamos que le preguntes tû: de acuerdo?---pregunta Flacius Ilyricus.

----No hay problema, le pregunto.

----Y quê hacemos ahora?----pregunta Pandolfo Colunnecio.

----Hacer?---pregunta Atabân.

----Sî!!

----Pues nada, que ya estamos en el vacîo, en la nada.


















 

















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