Una hora despuês, y seguido a vaciar la tercera botella, nos acostamos
los cuatro boca arriba, posiciôn horizontal ideal para contemplar las estre-
llas. El lobo no aullô mâs durante este tiempo, empero aun asî Aspasia de
vez en cuando recordâbanos que no deberîamos quedarnos dormidos, que
tuviêramos bajo control el deseo de cerrar los ôculos, que a la postre y al
cabo las imagos eyectadas por Morfeo no duran mucho y, como tal, son y
de jaez efîmeras. Estas palabras diêronle pâbulo a Cratino para hacerle es-
ta pregunta:
---Aspasia, y que no duren mucho quiere decir que no puedan ser recorda-
dadas?
---Tu pregunta revela la importancia que le das al recuerdo, no?
---Y recordar no es volver a vivir?
---Aristarco, y a sufrir tambiên, ademâs que por algo que ya no puede ser
cambiado---dice Aspasia.
---Aspasia, no se trata de importancia sino de otra cosa.
---A ver, cuâl, Cratino, dime la cosa otra cuâl es.
---Es igual, no tiene importancia esa cosa.
---Ustedes no sienten un aroma agradable?---pregunta Aristarco.
---Kosmos, Aristarco estâ como el mago hiperôsmico de tu novela.
Yo recuêrdole a Cratino que Manes de Nicôpolis padecîa de un tras-
torno caracterizado por la exagerada capacidad de percibir olores, una di-
ferencia mayûscula con el aroma que siente Aristarco, y proveniente del
humulus lupulus, amên que cercano.
---Entonces, Kosmos, tû lo sientes tambiên?
----Êsa es la res, Aristarco, êsa!!
----Yo lo estoy empezando a sentir ahora.
----Cômo que ahora, Cratino, si tu limpiaste tu zapato con las hojas de la
planta?
----Aspasia, si lo siento ahora no es que no lo sentî antes?
----Pues saben quê? Parece que tengo la nariz tupida---dice Aspasia.
----Prueba tu nariz acercândote a la planta---dice Cratino.
----Acercarme a la planta? Quê va!! De aquî no me muevo.
----Lo dices por el lobo, Aspasia?
----Por eso, Aristarco, por êl mismo. Y si estâ escondido detrâs de la plan-
ta?
----Contra, Aspasia, sin tomar vino estâs paranoica.
----Piensa tû lo que quieras, pero de aquî no me voy.
----Kosmos, ese mago hiperôsmico no fue el primer propietario de la ta-
berna de la ciudad del ocio, si mal no recuerdo?
----Correcto, Cratino, mas cuando fue su propietario aûn desconocîa su
trastorno; lo descubre mâs tarde, descubrimiento que fue la razôn de que
êl vendiêrale la taberna al copero, el segundo propietario del local.
----De lo que leî de tu novela hay dos propietarios mâs: Anaxîmetro de
Apolonia y Sarambo.
----Sî!! Pero Sarambo no es exactamente un propietario, sino que mâs
bien alguien que alquilôle la taberna al copero.
----La ciudad del ocio! Verdad que hay una ciudad asî?
----Aristarco, Apragôpolis quiere decir la ciudad del ocio.
----Gracias, Cratino, por informarme.
----Me gusta eso de la ciudad del ocio---dice Aspasia.
----Lo semejante se atrae!!---afirma Cratino.
----Lo semejante? Cratino, que no soy ociosa, asî que semejanza ningu-
na, y deja el garbo que tû ni tan siquiera me conoces.
Empero a pesar de haber dicho que las imagos de Morfeo no duran
mucho, lo que traduce que son efîmeras, Aspasia contôme un onîrico te-
nido con un mêdico que pinchôle las nalgas suavemente con la punta de
una aguja. Cuando yo le preguntê si reprimiôse alguna, igual por el mo-
tivo que fuese, el deseo de encontrar deleite con una aguja, ella contôme
que una vez su progenitor la sorprendiô en el baño con un utensilio hora-
dante, y que a partir de ese dîa pagôle a un cerrajero para que pusiera en
la puerta de su consulta tres cerrojos, extrema seguridad que impidiôle el
acceso a la susodicha consulta, y como tal tuvo que olvidarse de las agu-
jas que robâbase, y aunque en la farmacîa vendîanse agujas sôlo podîan
comprarse con receta mêdica. Seguido a su contar hîzome la pregunta si-
guiente:
---Tû crees, Kosmos, que yo estê mal de la cabeza, y que necesito una
ayuda profesional, o sea, la de un psicôlogo?
---Yo no creo que trâtese ni de bien ni de mal, sino mâs bien de la frui-
ciôn que cada cual necesita a partir de las exigencias del sî mismo, que
si no de acuerdo con la propia naturaleza, la esencia que pide y manda.
---Me gusta hablar contigo porque sabes, dominas ciertas cosas que les
quedan muy ajenas a otras personas.
---Es cuestiôn de repasos, estudios, monografîas concretas sobre un te-
ma determinado.
---Kosmos, y en tu novela...
--- Me vas a preguntar si hay algûn personaje que encuentre placer de
la forma parecida a la tuya?
---Sî Kosmos, eso te iba a preguntar.
---No. En mi novela la satisfacciôn, el deseo y la fruiciôn de algunos
personajes son totalmente diferentes. Verbi gratia, Rubria tiene una es-
tatuilla de un fauno que mêtese entre las piernas.
---Eso de la estatuilla en cuâl parte de la novela esta?
---En la cuarta.
---Y esa estatuilla no funciona como un sîmbolo del amor?
---Êsa es la res, Aspasia, esa!!
---De cuâl sîmbolo del amor ustedes hablan?---pregunta Cratino.
---Cratino, êsta es una conversa entre Kosmos y yo, asî que no metas
o quieras saber lo que no te importa.
---Quê pesada que eres, pesadîsima!!
---Cratino, soy como soy, no puedo ser de otra manera.
Al levantarse Aristarco del suelo tan raudamente, pensê yo que
le dirîa a Aspasia algo, que agregarîa otro adjetivo, uno mâs, mas a con-
tinuaciôn de estirarse el pantalôn, de quitarse las hierbas a êste pegadas
dêjanos saber lo que iba a hacer: acercarse al lûpulo. Y entonces pregûn-
tame Aspasia:
---Kosmos, tû no crees que Aristarco sea neutral?
---Aspasia, yo esperarîa un poco mâs para decir de la parte que êsta, por-
que cuasi que acabo de conocerlo.
----Pura sensatez, que yo no puedo con ella.
----Sî!! Ya he notado que eres muy emotiva, que la emociôn te bambolea
como si fuese un pudiente soplo.
---O sea, Kosmos, que la emociôn no es compatible con la sensatez, no?
---Aplausos, Cratino, a--plau-sos!!
Y dice Aristarco separado de nosotros dos metros:
---Si mis progenitores me hubiesen llamado Agatarco hubiese excitado
la emociôn que hay en Aspasia.
----Tû entiendes eso , kosmos?
---Aspasia, es que precisamente Agatarco, con sus obras maestras, exci-
taba todas las emociones.
---Ah!!, exclamô todo el teatro---dice Cratino que pregûntame: Kosmos,
o todo el mundo es un escenario o el escenario en el que estamos no es
para todo el mundo?
----Te capto, Cratino, aunque deje la pregunta sin respuesta, y no vendo
mi theoricon.
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