Dienstag, 28. November 2023

El mundo despuês de los mundos (12)

          Exento tanto de duda como de sospecha [que todo tiene un motivo, un

porquê, una razôn o una causa], Aristarco no pudo eludir la atracciôn que no

apellîdase fatal del aroma del humulus lupulus, allende que el primero de no-

sotros que sintiô en su nariz la fragancia de la planta y de acercarse a êsta, lo

que es mâs revelante para ampular un ocasional anâlisis que la cuestiôn espe-

cîfica y en lo atinente a su neutralidad. En realidad serîa un anâlisis que ser-

virîame para mantener el bullir de un conocimiento complejo, de uno con su

incunabula en algûn periodo arcaico mas que en la actualidad expuesto cuasi

totalmente al desdên de los catedrâticos, porque al creer cosas que a ellos les

conviene lo que resûltales preponderante es otra cosa muy disîmil y al servi-

cio de una planificaciôn imperativa, 

---Kosmos, en quê tû estâs pensando?

         De yo responderle a Cratino el bullir de un conocimiento complejo de-

jarîa de ser solamente para mî, lo que justifica el hecho de mentirle con estas

palabras:

----Cratino, yo no estoy pensando, sino viendo cômo Aristarco acercâse a la

planta, disminuye la distancia que lo separa de ella.

----Verdad, kosmos, verdad? Estâ bien.

----Câspita Cratino!! Cômo tû crees que mentirîate a ti, mi senil compinche

del pre?

----Precisamente por eso me pudieras hacer creer que no me mientes.

----Cratino, yo sê que eres un gran lector.

----Kosmos, que el excurso, como estrategia, engendra un corte en el pensa-

miento del interlocutor.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Quê libro êstas le-

yendo?

----No en singular sino en plural: varios de Nietzsche!

----No digo yo cômo no vas a sacar a puesto un conocimiento mayor.

----Dejen el diâlogo y escuchen lo que estâ diciendo Aristarco--pide Aspa-

sia.

        Con la escucha pudimos oîr lo siguiente: esta planta me toca, me abra-

za, me aprieta como tentâculos de pulpo, motivo por el cual pudiêrase pen-

sar  que alguna  fantasîa estaba pasando por la testa de Aristarco, que si no

que el efecto de la dadorîa de Baco estaba en pleno desarrollo, dominando

al bebedor con mîmesis cupidosas.

---Y eso que ya estaba mejor del mareo---dice Cratino.

---El mareo es solamente el principio del efecto.

        Totalmente yo de acuerdo con lo que ha dicho Aspasia.

---El mareo es lo primero; despuês, la fiesta.

---Ah, Kosmos, fiesta es una palabrita muy de tu gusto---dice Aspasia.

---No existe otra mâs adecuada para justificar la jovialidad desmedida del

hombre.

---Por eso es que al hombre le gusta la fiesta?---pregunta Cratino.

---Cratino, yo preguntarîa otra cosa---dice Aspasia.

---Cuâl serîa la pregunta?

---Por eso es que el hombre tiene juego por estar en la fiesta?

---Pero, Aspasia, esta pregunta limita, porque un juego no es sôlo posible 

con fiesta.

            A continuaciôn de estas palabras somos testigos visuales de cômo

Aristarco quîtase la ropa y tîrase encima del lûpulo, motivo por el cual dî-

ceme Aspasia:

---Kosmos, o por fantasîa o por efecto de la dadorîa de Baco, pero lo cier-

to es que Aristarco goza en este momento que pudiera ser o sui generis o

irrepetible.

---Aspasia, ya escuchamos lo que êl dijo hace no mucho, no?

---Que la planta lo tocaba, lo abrazaba y apretaba como tentâculos de pul-

po.

---Êsa es la res, esa!!

---Insôlito lo que puede hacer o la fantasia o un efecto---dice Cratino.

---Tal vez es un juego que no es sôlo posible con fiesta.

---Aspasia, estâs repitiendo mis palabras, cômo no reconocerlas?

---Cratino, en este mundo no existen cosas insôlitas, si acaso no las cono-

cemos, nos quedan lejos de nuestro saber.

---Yo no estoy de acuerdo con que no existan, pero sabes quê? 

---Quê Cratino, quê?

---Que no estoy para discutir contigo, que lo tuyo es el chelo y no otra co-

sa.

       Yo entonces intervengo para que no formârase lo desagradable en una

nocturna tan agradable, con especioso plenilunio y hasta con aullido de lo-

bo.

---A ver, a ver, a ver, dêjense de morallas los dos, que si estamos aquî es

para no pasarla mal, para divertirnos o para llegar al culmen de algo.

----Kosmos, para llegar al culmen de algo? Quê tû quieres decir con eso?

Al culmen de quê?

---Aspasia, deja que la cosa penetre, hûndase en el orificio y llegue pro-

fundo. 

----Que entonces brincaremos como el salto de un sapo en una hoja de

malanga. Quê tû crees, Kosmos?

----Câspita Cratino!! Vaya pregunta: tremenda!!

----Y dônde estâ Aristarco, dônde?---pregunta Aspasia.

----No puede estar muy lejos porque estâ desnudo. Vamos a buscarlo. Y

kosmos, me prestas tu linterna?

----Quê, vas al frente del batallôn?

----Del batallôn? Verdad, Kosmos, verdad, si sôlo somos tres?

----Aspasia, se nota que no conoces a Kosmos---dice Cratino.

----Mira, no te voy a responder, asî que busquemos a Aristarco.


















































 











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