Verdaderamente Aspasia caminaba bonito. En lo atinente al movimiento
de sus caderas como que analogâbase al seductivo que yo imaginê de Rubria,
imaginar que costôme caro porque yo mismo me enamorê de êl, me dejê atra-
par por su cadencia cuasi perfecta, por lo que a ultranza pensê que lo que hay
en mî de musicalidad tiene la basta potencia como para engendrar un atrapan-
te ritmo. Algunas veces de tambor; otras, de orquesta, este ritmo asimismo ha
sido garante en cualesquiera situaciones, escenas o representaciones del perti-
nente solvento contra los roles que aun endebles pretenden convencer de que
tienen lo menester como para salir incôlumes del embrollo en que se han me-
tido, del enredo verborrêico que, como vorâgine famêlica, los absorbe, cosa
como tal que no es otra que la desafiante por antonomasia sin grasa o sustan-
cia resbalante.
--Kosmos, si te mantienes detrâs de mî caminando no serê responsable de tu
dolor de cabeza, sino que lo serâs tû mismo por no ir delante.
Y acaso con esta verba Aspasia precisamente no saca a relucir que estâ
consciente de que yo contemplo sus caderas; sin embargo, que es lo tîpico o
lo repetido de las fêminas en situaciones en que saben que no son ignoradas,
no hace nada para eludir el enfoque de mis retinas, no intenta ponerse al la-
do mîo o caminar a la zaga de mî. Con otras palabras: ella bien que sabe que
causa atracciôn, mas que para ocultar su responsabilidad arma una estructura
verbal con el fin de no hacer tan patente su moral obligaciôn; imantar al mâs-
culo con una cadencia que sofôcalo. Mas en fin, para quê entrar en filosôfica
liza con una hembra que con tapujos, circunloquios y ambages intentarîa es-
capar de lo mismo que hace, produce y desarrolla? Y muchitanto para mî: a
cuâl testa refiêrese? Aspasia astuta, que no p...
Como lo que de momento sôlo querîa Aspasia era causar un efîmero ati-
zamiento, que si no provocarme para despuês sacar a puesto, a colocaciôn la
verba tempestiva con la que podîa demostrar su capacidad de ser lista, yo no
dîjele nada, pero para no darle la posibilidad de pensar de que si quedâbame
en mutismo era por causa de lo que dîjome, le preguntê a Cratino a quê dedî-
câbase actualmente, quê hacîa para tener peculio, que sin êste no solamente
la vida harîase mâs difîcil sino que asimismo mâs pesada por lo incesante de
las preocupaciones.
---Kosmos, de momento no me hace falta trabajar, y no porque el dinero de
mis padres pasô a mi cuenta. A cuâl personaje de tu novela me parezco?
---Câspita Cratino!! a Sabinsqui.
---Tal vez ahora te des cuenta del porquê te dije que ese Sabinsqui me resul-
taba conocido...
---Espera, espera. No me le estês dando un vuelco a lo que dijiste, que tû no
me lo dijiste por esto sino que mâs bien porque te resultaba el de un mûsico.
---Correcto!! Pero ademâs me resulta conocido porque tanto êl como yo re-
bimimos una herencia. Pega, no?
---Cratino, parêceme que lo estâs forzando para que quepa.
---Kosmos, ese Sabinsqui no era el que tenîa un pavo real?--fisga Aspasia.
---El pavo real era del Vetturino Solger, Aspasia. Sabinsqui, antes de ser el
personaje principal de "El silencio en el mutismo", la novela dentro de la
novela, apareciô en un onîrico mîo junto con Solger y el pavo real.
---No recuerdo en cuâl parte estâ ese onîrico, Kosmos---dice Cratino.
---En la segunda.
Mas si algo dirime la fluencia de la dialogizaciôn es el decir de As-
pasia un tanto estupefacta:
---Increîble, increîble, nos sigue un lobo.
Yo entonces dîjele que era el mismo lobo que vi dirigirse a la escul-
tura de Le Penseur; que como tal no era como los demâs, lo que no traduce
que no haya que tener cuidado, y que lo que mejor podîamos hacer era con-
tinuar caminando sin dejar calaña de temor alguna, que a la postre y al cabo
si êl quiere amistarse se va a acercar, y hasta pudiera ser que dêjese pasar la
mano, algo que ostensiblemente necesita su tiempo.
---Kosmos, no serâ un lobo civilizado?---pregunta Cratino.
---En todo caso, Cratino, un lobo acostumbrado a la civilizaciôn.
---Sabes, Kosmos? Me siento como un personaje del segundo sistema.
---Aspasia, a tales personajes no los persigue un lobo.
---Cômo que no?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Vamos hacia delan-
te que falta poco para llegar a la catedral barroca.
---Que para detrâs el cangrejo!!---afirma Cratino.
---El que ludica con la imago môvil de la eternidad, segûn Aristôcles.
---Kosmos quê quiere decir eso?
---Aspasia, el pasado, el presente y el futuro son tiempo y êste es esa imago.
---Por lo que entiendo que el cangrejo, al moverse tambiên hacia detrâs, se
mueve hacia el pasado, no?
---Aplausos, Aspasia, aplausos!! Pero asimismo hacia el futuro del pasado.
---Kosmos, esto sî que estâ complejo.
---Escucha. El hoy quê es de veinte años atrâs?
---El presente!
---Y el presente quê serâ mañana?
---Pasado por ser ayer.
---Y si a este pasado sûmansele veinte años mâs, êstos no son el futuro de
este pasado?
---Regio, estupendo [...] bravîsimo!!
---Vaya, quê cabeza la tuya, Kosmos, tremenda!!
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen