Montag, 11. Dezember 2023

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        Como no habîa dormido el tiempo menester, las horas que por ethôs o 

son cinco o son seis, adonde ûnico querîa ir, y despuês de salir de la zapate-

rîa de Cliôn, era a mi apartamento. Al llegar a êste tuve que soltar una corta

carcajada, y no debido a otra cosa que a la siguiente: la llave no estaba en el

bolsillo mediano de afuera de mi bolsa, razôn de pensar o que la habîa deja-

do  adentro o que la habîa perdido. De tal guisa, y a continuaciôn de mover

de  arriba a abajo  la manigueta de la puerta, Aspasia abre la puerta y raudo 

dîceme: 

---Kosmos, escuchê tu carcajada, la que es ûnica, inconfundible. Y mira, la

llave estâ aquî, y la dejaste puesta en la cerradura.

---Quê alivio!! Y desde cuândo tû estâs aquî?

---Cuando me levantê me dî cuenta de que no estabas en la cabaña, por lo

que pensê que estarîas aquî, y de paso cogerîa mi maletîn.

---Espera, espera, que tû sabîas que iba a la zapaterîa de Cliôn.

---Eso se me olvidô, Kosmos, de verdad, crêeme. 

---Y cuândo te levantaste?

---Ocho y pico. Te dejo saber que acabo de leer la tercera parte de tu nove-

la.

---Câspita!!, que ora yo no estoy ni para mi novela, que tengo un sueño tre-

mendo. Y Aristarco y Cratino quê?

---Los dejê durmiendo en la cabaña.

---Bueno, me voy a la cama, a ver si por lo menos duermo un par de horas.

---Y yo me voy a la catedral barroca, a tocar el chelo. Ah, y la suela ya es-

tâ pegada?

---Tengo que reconocer que la cola especial de Cliôn es buenîsima; pega

hasta piedras.

---Quê bien, no? 

---Êsa es la res, êsa!!

---Entonces te dejo para que descanses. Si acaso mâs tarde vengo.

---Por si acaso, y si acaso mâs tarde vienes, llama antes de venir, no vaya

a ser que no estê aquî, que yo improviso.

---De acuerdo, Kosmos, de acuerdo!

           Non plus ultra de una hora y media suena el timbre de la puerta, y

tan repetidamente que sacôme de la cama, no siendo otro el visitante que

Cratino.

---Kosmos, o te quedaste sordo o dormido.

---Lo segundo, Cratino, lo segundo.

---Espero que hayas ido a la zapaterîa.

---Suela ya pegada.

---Y dime, sabes algo de Aspasia, que no estaba en la cabaña cuando re-

gresê al mundo actual?

---De aquî se fue no hace mucho, y dîjome que cuando se fue de la caba-

ña Aristarco y tû dormîan. Y dime: quê te pareciô la idea de que Aspasia

durmiera en el centro y nosotros en derredor de ella?

---Una idea genial! De dônde la sacaste?

---De una pelîcula. Mas infôrmote que en êsta la fêmina estaba en el me-

dio; los mâsculos, que eran dos, posicionâbanse a ambos lados.

---O sea, uno a la derecha; otro, a la izquierda, y posiciôn que rompe con

una figura circular.

---Aplausos, Cratino, a-plau-sos!!

---Quê es esto, Kosmos, una burla de las tuyas?

---Quê preguntas? No, ostensible que no lo es, sino que mâs bien un reco-

nocimiento.

---Como si no te conociera. Pero igual, la dejo pasar.

---Cratino, quê te parece si tomamos cafê?

---Ya estâ molido?

---No  hay que  moler cafê, que yo lo compro siempre molido. Y sigue ju-

gando, que bien que conozco el lûdico. Dîjome Aspasia que en el tiempo

que estuvo aquî leyô la tercera parte del novelôn.

---Y el tiempo cuânto fue?

---Haciendo un câlculo aproximado, y si ella ya estaba aquî cuando yo en 

la zapaterîa, unas tres horas.

---Y tû crees posible que en ese tiempo puêdase leer la tercera parte, una

de las mâs largas de la novela, segûn me dijiste?

---Cratino, por lo que he atisbado, Aspasia lee bastante râpido, y es super

que buena sacando conclusiones.

---Si tû lo dices. Entonces tomemos cafê.

---Allâ voy, por la cafetera!!

             Servido el cafê en tazas con marca alemana ( Winterling), las que

en  realidad son las  adecuadas para  el cafê con leche, Cratino recuêrdase

de la carta que recibiô Sunev escrita por Nausica, y aûn estando estâ en la

isla de Ahpros  (la însula de la espuma), la que sale a puesto, a colocaciôn

en el mismîsimo comienzo de la tercera parte de mi novelôn (Apragôpolis:

la ciudad del ocio. Y regreso a Bedriaco), y en la 424, la numeral de la pâ-

gina. Asimismo esta es la parte que tiene que ver con mi ûltimo viaje a la

ciudad del ocio, y cuando entêrome por Kîntlico de Kostâ no sôlo de que 

mi vaso de mirra êl vendiôselo al pintor Parresio en el estrecho de España,

sino asimismo de las dos K que tenîa grabadas en la parte inferior, las que

hasta  el momento yo no  habîa visto. En fin, y regresando a lo de la carta

escrita, Nausica la escribe con el fin concreto de entrar en contacto con su

amiga de la infancia (Sunev), allende que de paso para informarle sobre y

la vieja maleta que pertenecîa a Akalistôn, su padre, y en la que guardaba

êste no sôlo documentos oficiales sino que tambiên una sûmula considera-

ble de monedas. Empero si algo levântame la curiosidad es en lo atinente

al porquê de que Cratino recordârase de esta carta. Si hubiese, por lo me-

nos, un aliciente  tempestivo con el cual tuviese êl la necesidad de acudir 

a  su nemôsine, y para  sacar de êsta lo que tal vez por relevancia jugarîa

un  rol fundamental, quedarîa yo exento de querer saber algo, pero como

incentivo  no hay ninguno, porque  que yo sepa la cafeîna no es una sus-

tancia  que activa los recuerdos, a todo trance debo hacerle una pregunta

impostergable:

---Cratino, quê tiene que ver el cafê con el recordarte tû de esa carta?

---Kosmos, no me dijiste que Aspasia habîa leîdo la tercera parte?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Cômo olvidarlo,

Cratino, si cuasi que dîjetelo?

---Entonces tû no crees que por lo mismo..

---No Cratino, no!! No me salgas con eso, que aquî no hay ninguna re-

sonancia, sino que mâs bien otra res mâs coralina, otra mâs profunda.

Dime una cosa.

---Cuâl?

---En tu infancia tû perdiste algûn buen amigo, al que despuês con los 

años hubieras querido volver a ver?

---Kosmos, y cômo acordarme de eso? No, claro que no!!

---Cômo? Acabas de decir que cômo acordarte, mas sin embargo agregas:

no, claro que no? Claro que no no es ya acordarse de algo?

---Bueno, desde que te conozco siempre fuiste bastante severo con las tu-

yas perforativas preguntas.

---Êsa es la res, êsa!!

---Kosmos, creo que me has puesto a pensar. Y sabes lo que harê cuando

regrese a mi apartamento?

---Amplificalo, Cratino, amplifîcalo!!

---Mirar fotos de mi infancia que tengo guardadas en una caja de zapatos.

Al parecer las cajas de zapatos nos son prâcticas para utilizarlas...

---Ya sê, Cratino, ya sê que en ellas guardô yo las partes de mi novelôn.

---Kosmos, y esas âcraticas, las amigas de Nausica?

---Quê hay con ellas, Cratino? Quê hay con Lucila, Jancia y Crotonia, y

las que aparecen, por primera vez, en la pâgina 417?

---No, que me resultan super interesantes porque parecen salidas de una

mitologîa.
































    





























 



























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