Cuando salî del baño ocûrreseme decir: goce de la punta en flor, y a
continuaciôn agreguê [sin que ludicara una funciôn de rabo con la cual
quedarîa completo el corpus expresivo]: que de facto conquista con tan
sôlo aparecer como efîmera imago. A pesar de ser un decir pincelado, la
reacciôn de Aspasia como que diome a entender que algo como mînimo
comprendiô, empero como estaban presentes mi tîo y Metôn ni hîzome
la correspondiente pregunta ni amplificô algûn comentario, como tam-
poco quedôseme mirando con fijeza, por lo que yo pienso que êstos no
son para ella de su agrado o no le brindan la suficiente confianza como
para decir algo que de acuerdo a la interpretaciôn que dêsele cause o un
desacuerdo o un entrar en liza sin vigor acadêmico.
--Kosmos, no te habrâ empezado a ser efecto la infusiôn con las raîces
de pamporcino?----pregunta Cratino que agrega: y si te pregunto es por
eso del goce de la punta en flor.
---Cratino, mâs es una cuestiôn de naturaleza que de estimulaciôn o de
efecto de algo.
--Esta cuestiôn es una con gran reciedumbre; de ignorarla, de no hacer-
le caso, etc.., traerîa serîa consecuencia para la conducta.
---Cratino, pocas veces sucede, pero ahora estoy de acuerdo con lo que
has dicho---dice Aspasia.
Flagrante que para Aspasia tal cuestiôn deja resonancia en su con-
ciencia, lo que traduce la posibilidad de que en su conducta haya movi-
miento, como si no bastara con la reacciôn que tuvo que en realidad ya
es un traslado de un estado a otro que cumple con las exigencias de la
ôntica naturaleza, imperativo cupular que pasa la cuenta en el caso de
no ser atendido o de ser despreciado, empero como ella continuô con la
lectura de la cuarta parte de momento olvîdose de la cuestiôn pero am-
plificô lo siguiente:
---Me hubiera gustado tener un casco como el que le vendîô ese perso-
naje extraño a Dido, y del que habla el mago hiperôsmico al conversar
con el copero en la pâgina 910.
---Un casco? Cuâl, Kosmos?---pregunta Cratino.
---Uno parecido al capacete de Plutôn: el Orci galea.
---Y de cuâl personaje extraño se trata, kosmos?---fisga Metôn.
---De uno con cabellera larga, rizada y ondulada, o sea, el cincuinatus.
---Y Dido quiên es?
---En el novelôn mi madre y reina de Bedriaco.
---Kosmos, y por quê lo comprô Dido y no otro personaje?
---Cratino, dilucîdote. Mucho antes de ser reina Dido consultâbase con
Manes de Nicôpolis. Por ciertas cosas que ella escuchô de êste desper-
tôsele el interês por el tema de la invisibilidad o de lo invisible...
---Disculpa la interrupciôn, Kosmos, pero debo preguntarte algo: quê
tiene que ver un mago hiperôsmico con tal tema?
---De facto nada, Metôn, mas como acabo de decir, que por ciertas co-
sas oîdas es que Dido...
---Y cuâles son las ciertas cosas?
---Cratino, y quê importa cuâles son? Da igual.
---Kosmos, y el cincuinatus de dônde saliô?
---Aspasia, el cincuinatus era el vecino del mago hiperôsmico.
---Y quê pinta este magister equitum, el que colgarîa el casco en la pa-
red despuês de quitarle el polvo. El polvo?
--Aspasia, es que el casco lo encontrô el magister entre algunas antigua-
llas que tenîa Dido para botar.
--O sea, que el magister quiso quedarse con êl, no?
---Êsa es la res, Metôn, êsa! Dejo saber que al parecerse el casco al Orci
galea el hacerse uno invisible no podîa suceder.
---Cômo, Kosmos, cômo?
---Aspasia, que no cumplîa con tal funciôn si no era tocado por un ma-
go que no fuese hiperôsmico.
---Kosmos, y entonces fue tocado por la mano de tal mago?
---No, Metôn, porque el Orci galea terminô en las manos de quien ven-
diôlo.
---Y eso por quê, Kosmos?
---Aspasia, cuando leas la quinta parte vas a saber el porquê.
---Gentes, regreso a mi apartamento. Un placer por haberlos conocido y
por haber estado un tiempo entre ustedes. Y kosmos, gracias por abrirme
la puerta.
---Metôn, y si usted desêalo, vuelva a tocar el timbre, y si estoy âbrosela
de nuevo.
---Gracias otra vez, kosmos, gracias!!
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