Mittwoch, 3. Juli 2024

80

       Diez minutos despuês, y ya tan sofocada que no podîa dejar para mâs tarde despo-

jarse de sus ropas para sentir en su interior la pudiencia viril de Cratino, Juliette le pre-

gunta Aspasia si podîa por una hora utilizar el cuarto, respondiêndola êsta que sî, ade-

mâs de agregar que si una hora no era suficiente podîa quedarse mâs tiempo, que real-

mente  ni ella ni yo acostâbamos tan temprano, y por lo mismo no tendrîa ni que apu-

rarse  ni tampoco pensar que nos estarîa causando una molestia. A continuaciôn Julie-

tte  le da las gracias, dos besos en el semblante y sin dilaciôn se va al cuarto abrazada

por Cratino.

       Por mi testa pasô decirle a Cratino que chocara las cinco por haber dado lo mejor

de  sî que acarreô en Juliette un atizamiento febril, mas despuês de detectar una rojez

en su semblante, y debido a la pena que sintiô por escuchar lo que Juliette dîjole a As-

pasia sin tapujos de ningûn tipo, allende de oîrlo nosotros tan claramente -----si por lo

menos  hubiera sido dicho de una manera mâs disfrazada tal vez la verecundia no fue-

se posible-----por sensatez no dîjeselo, no saliô de mi boca, quedôse estancado en mi

gaznate.

       Aunque Sista diose cuenta de la forma con la que Cratino se manifiesta al ser mi-

rado por los demâs en el instante que saltan las burbujas del amor, no tuvo razôn al de-

cir que su problema no era otro que la timidez. Yo que lo conozco lo bastamente desde

hace una sûmula de años pudiera decir que lo que pâsale a êl es mâs bien algo de îndo-

le  moral debido a la educaciôn austera recibida, o la severidad de una enseñanza dada

por  sus progenitores (fallecidos) caracterizados  por un intolerancia  frente a las cosas

que salîanse de un conjunto de normas, de un baremo estricto: habrîa que recordar que

todo  lo que responde a un reglamento es escrito por los hombres para el beneficio del

conjunto, de lo general, que no para lo individual, lo ôntico.  

---Kosmos, y tû sabes algo de la muerte de sus padres?

---No, Aristarco, jamâs de eso hemos hablado desde que nos encontramos despuês de

treinta años de terminar el pre-universitario.

---Entonces quê tû crees, que si hasta ahora no han tenido una conversa al respecto no

la tendrân nunca?

---Eso tampoco lo sê, aunque no lo doy como imposible.

---No serâ, Kosmos, que como tû no le has contado a êl del fenecimiento de tus padres

(es que) êl no te a contado a ti de...

---Aspasia, este jueguito de tira y corre a la zaga de la pelota no lo desprecio, mas êse

no es el motivo concretamente.

---Ah no, y entonces cuâl es?

---Câspita!!, que simplemente no me lo ha contado, o no lo ha querido. Porque seamos

buenos amigos necesariamente tiene que amplificar sobre eso?

---Bueno, Kosmos, para eso son los amigos, entre otras cosas, no?

---Teôretico, sî, Sista, empero en la realidad pueden suceder otras cosas.

---Quê tiempo hace del encuentro de ustedes despuês de esa cantidad de años?

---Siete meses. Cuâl es el porquê de la pregunta?

---Por nada, porque se me ocurriô la pregunta.

---Yo mâs creo en resonancias que en ocurrencias, mas como no deseo entrar en liza...

---Kosmos, de creer cree en lo que te dê la gana.

---Mondo lirondo que me dispararon a fondo!!

---Kosmos, que tû me conoces. Sî, ya sê, riête, pero te digo que ya tu risa ni me provo-

ca ni me afecta.

---Me parece que Cratino se quedarâ sordo.

---Aristarco, lo dices por los gritos de Juliette?

---Por eso mismo, Aspasia.

---No puêdesele pedir que baje el volumen?

---Quê dices, Kosmos? Dêjala que grite, lo que significa que estâ gozando.

---Verdad, Aspasia, que eso es lo que significa? Vaya perogrullada!

---Ah, hacîa tiempo que no soltabas esta palabrita que sê que te encanta; en tu novelôn

la dices un montôn de veces.

---Êsa es la res!!

---Sin duda que le encanta, Aspasia, que ya ni sê la cantidad de veces que la escuchê 

en dos años.

---Sista, pobres oîdos tuyos.

---La costumbre, Aspasia, uno se acostumbra.

---Kosmos, quê me dirîas de la costumbre?

---Aspasia, ya sabes que lo que sâbese no pregûntase.

---Ya lo sê, pero aun asî pregunto.

---Pues no respondo porque sabes lo que dirîa.

---Quê les parece si salimos a dar una vuelta a la plaza de la catedral barroca?

---Ahora mismo, Aspasia?

---Y cuândo, Sista?

---Y Cratino y Juliette quê?

---Escribo una nota que nos fuimos a la plaza.

---Ya, no pensê en eso.

---Voy en busca de mi bolso que estâ en el estudio.

---Entonces, Kosmos, te esperamos en la puerta del edificio.

---Aspasia, allî estarê lo mâs rapidito que pueda.
































 



 
















 





Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...