Montag, 1. Juli 2024

79

         La conversa continuô con la pregunta que hîzole Aspasia a Juliette de si ya sabîa

de la relaciôn de Esmeralda con Caspar, no siendo la respuesta otra que sî, que ya esta-

ba entereda, mas que por lo que brevemente saliô de la boca de Esmeralda, y respecto

a  lo que  piensa el general de Caspar, ella no cree que ambos pueden por mucho tiem-

po  convivir en la misma casa, por lo que entonces solamente una cosa le quedarîa por 

hacer a Esmeralda: irse a vivir al apartamento de Caspar.

---Juliette, me sorprende, que tanto tû como yo la conocemos bien, que Esmeralda se

vaya de la casa por tan sôlo lo que piensa el general de su novio.

---Me parece, Aspasia, que la imagen que tienes de Esmeralda es la de hace ya bastan-

te tiempo, de aquella muchacha que le importaba un bledo el pensar de su progenitor,

y como tal ni le hacîa caso, pero te digo que nuestra amiga, en la actualidad, ya no es

la misma, a cambiado tremendamente... mucho.

--- Es posible que sea asî, Juliette, que en realidad tu andas mâs con ella que yo, pero

aun asî un carâcter no cambia ni con el tiempo, o dicho de otra manera, el tiempo no

transforma el carâcter.

---Rectîfîcote: no es que lo hayas dicho de otra manera, sino al revês.

---Kosmos, si no quieres que te lance al semblante estos restos minûsculos de panete-

la que estân en mi plato, dêjate de hacer el chistoso, me oîste? Eso, rîete que mejor y

que llorar.

---Contra, Aspasia, que Kosmos te fastidia.

---Cratino, que te tengo mâs cerca.

---Pero, Aspasia, lo que harîa Esmeralda no es prueba de que le gusta ese chico?

---Espero que sea asî, Sista.

---Esperas?

---Sî, porque como acaba de decir Juliette que Esmeralda a cambiado mucho, pudiera

ser la prueba de otra cosa.

---El beneplâcito pido para amplificar algo.

---A ver, Kosmos, quê vas a decir?

---Que la diferencia entre la casa de un general y el apartamento de un camarero es in-

gente.

---Esperaba de ti una amplificaciôn mâs compleja, y como tal menos evidente.

---Cômo? A acaso pudiera ser indubitable lo que dîcese complejo, si precisamente por-

que no es fâcil cômo va a ser indudable? Lo complejo no conduce a la duda?

---Vaya, Kosmos, quê pregunta!!

---Êsa es la res, Aristarco, êsa!!

---Juliette, y quê fue lo que te dijo Esmeralda de lo que piensa el general de Caspar?

---Cratino, eso no lo puedo revelar porque Esmeralda me dijo que no se lo dijera a na-

die, por lo que le dije que no se preocupara, que guardarîa silencio.

---Eso me gusta, Juliette, por quê? Porque eres un chica en la que se puede confiar.

---Gracias, Sista, muchas gracias!! No te equivocas.

---Equivocarse es relevante para llegar a la sofîa.

---Kosmos, que no estamos en la Kosmona, o sea, que no somos contertulios.

---Aspasia, y solamente en la Kosmona pudiêrase hablar de algo que es evidente?

---Claro que no, pero esa costumbre tuya de hacerte el sabiondo con tus acentuaciones

pedagôgicas, de academia, algunas veces me molesta.

---Mas molêstale a los demâs, a los otros?

---Juliette, puedes darle de nuevo cuerda a la cajita de mûsica?

---Claro, Aspasia, que no es nada complejo.

         En lo que escuchâbamos de nuevo la melodîa de la cajita de mûsica, Juliette pre-

gûntale  a Cratino que si  êl sabîa de la presencia de Arder Porseñas en el apartamento

de Metôn, pregunta  que sobre el pucho  pûsolo a pensar, porque de decir que no sola-

mente sî lo sabîa sino que ademâs estuvo en mi apartamento y dialogô con ella, la des-

carga  verbal que tendrîa  que soportar, en el caso de que Juliette no pusiera fin a la re-

laciôn, no  serîa corta, pero como êl sabe que quien dilaciona en responder puede aca-

rrear o una duda o una sospecha, pensô râpidamente y responde lo siguiente:

---No, Juliette, de eso no sê nada, pero ahora te pregunto: por quê tendrîa que saberlo?

---Porque quê casualidad que la que fue novia tuya viene a parar al apartamento que 

estâ encima del apartamento de tu amigo Kosmos, al que visitas constantemente.

---Juliette, Arder vino a este edificio por el trabajo que hace, porque es decoradora de

interiores, sôlo por eso. Te estâs imaginando cosas.

          A pesar de Juliette ser su buena amiga, Aspasia no podîa revelarle que Cratino

conversô en mi apartamento con Arder Porseñas, y no tanto por proteger a Cratino y

ser cômplice de su mentira, sino mâs bien porque ella estuvo presente cuando la con-

versaciôn sucediô. Êsta es la razôn por la que Aspasîa mîrame abriendo sus ojos, co-

mo  reconociendo que participaba de un engaño del cual no podîa escapar, borrar de

su mente, transformarlo en una hoja que con facilidad llevarîase el viento. De tal gui-

sa Juliette no diose cuenta de cômo mirâbame Aspasia, lo que eludiô que aquêlla in-

teresârase en saber el porquê de la susodicha abertura de ôculos, y como tal hiciêrale 

a êsta la indefectible y tempestiva pregunta.

      Creyendo la verba de Cratino, Juliette cambia la posiciôn y siêntase a horcajadas

en las piernas de êste, siendo entonces cuando Cratino mîrame a mî, mirada que en-

tiendo perfectamente por saber que êl, y mâs cuando trâtase de una situaciôn de jaez

întima, no gûstale que los otros obsêrvenlo besando, mojar con sus labios los labios

de una querida boca [igual sea su tamaño y lo seductivo que caracterîzale] que com-

parte su hâlito. 









 



  




 



  


















Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...