La conversa continuô con la pregunta que hîzole Aspasia a Juliette de si ya sabîa
de la relaciôn de Esmeralda con Caspar, no siendo la respuesta otra que sî, que ya esta-
ba entereda, mas que por lo que brevemente saliô de la boca de Esmeralda, y respecto
a lo que piensa el general de Caspar, ella no cree que ambos pueden por mucho tiem-
po convivir en la misma casa, por lo que entonces solamente una cosa le quedarîa por
hacer a Esmeralda: irse a vivir al apartamento de Caspar.
---Juliette, me sorprende, que tanto tû como yo la conocemos bien, que Esmeralda se
vaya de la casa por tan sôlo lo que piensa el general de su novio.
---Me parece, Aspasia, que la imagen que tienes de Esmeralda es la de hace ya bastan-
te tiempo, de aquella muchacha que le importaba un bledo el pensar de su progenitor,
y como tal ni le hacîa caso, pero te digo que nuestra amiga, en la actualidad, ya no es
la misma, a cambiado tremendamente... mucho.
--- Es posible que sea asî, Juliette, que en realidad tu andas mâs con ella que yo, pero
aun asî un carâcter no cambia ni con el tiempo, o dicho de otra manera, el tiempo no
transforma el carâcter.
---Rectîfîcote: no es que lo hayas dicho de otra manera, sino al revês.
---Kosmos, si no quieres que te lance al semblante estos restos minûsculos de panete-
la que estân en mi plato, dêjate de hacer el chistoso, me oîste? Eso, rîete que mejor y
que llorar.
---Contra, Aspasia, que Kosmos te fastidia.
---Cratino, que te tengo mâs cerca.
---Pero, Aspasia, lo que harîa Esmeralda no es prueba de que le gusta ese chico?
---Espero que sea asî, Sista.
---Esperas?
---Sî, porque como acaba de decir Juliette que Esmeralda a cambiado mucho, pudiera
ser la prueba de otra cosa.
---El beneplâcito pido para amplificar algo.
---A ver, Kosmos, quê vas a decir?
---Que la diferencia entre la casa de un general y el apartamento de un camarero es in-
gente.
---Esperaba de ti una amplificaciôn mâs compleja, y como tal menos evidente.
---Cômo? A acaso pudiera ser indubitable lo que dîcese complejo, si precisamente por-
que no es fâcil cômo va a ser indudable? Lo complejo no conduce a la duda?
---Vaya, Kosmos, quê pregunta!!
---Êsa es la res, Aristarco, êsa!!
---Juliette, y quê fue lo que te dijo Esmeralda de lo que piensa el general de Caspar?
---Cratino, eso no lo puedo revelar porque Esmeralda me dijo que no se lo dijera a na-
die, por lo que le dije que no se preocupara, que guardarîa silencio.
---Eso me gusta, Juliette, por quê? Porque eres un chica en la que se puede confiar.
---Gracias, Sista, muchas gracias!! No te equivocas.
---Equivocarse es relevante para llegar a la sofîa.
---Kosmos, que no estamos en la Kosmona, o sea, que no somos contertulios.
---Aspasia, y solamente en la Kosmona pudiêrase hablar de algo que es evidente?
---Claro que no, pero esa costumbre tuya de hacerte el sabiondo con tus acentuaciones
pedagôgicas, de academia, algunas veces me molesta.
---Mas molêstale a los demâs, a los otros?
---Juliette, puedes darle de nuevo cuerda a la cajita de mûsica?
---Claro, Aspasia, que no es nada complejo.
En lo que escuchâbamos de nuevo la melodîa de la cajita de mûsica, Juliette pre-
gûntale a Cratino que si êl sabîa de la presencia de Arder Porseñas en el apartamento
de Metôn, pregunta que sobre el pucho pûsolo a pensar, porque de decir que no sola-
mente sî lo sabîa sino que ademâs estuvo en mi apartamento y dialogô con ella, la des-
carga verbal que tendrîa que soportar, en el caso de que Juliette no pusiera fin a la re-
laciôn, no serîa corta, pero como êl sabe que quien dilaciona en responder puede aca-
rrear o una duda o una sospecha, pensô râpidamente y responde lo siguiente:
---No, Juliette, de eso no sê nada, pero ahora te pregunto: por quê tendrîa que saberlo?
---Porque quê casualidad que la que fue novia tuya viene a parar al apartamento que
estâ encima del apartamento de tu amigo Kosmos, al que visitas constantemente.
---Juliette, Arder vino a este edificio por el trabajo que hace, porque es decoradora de
interiores, sôlo por eso. Te estâs imaginando cosas.
A pesar de Juliette ser su buena amiga, Aspasia no podîa revelarle que Cratino
conversô en mi apartamento con Arder Porseñas, y no tanto por proteger a Cratino y
ser cômplice de su mentira, sino mâs bien porque ella estuvo presente cuando la con-
versaciôn sucediô. Êsta es la razôn por la que Aspasîa mîrame abriendo sus ojos, co-
mo reconociendo que participaba de un engaño del cual no podîa escapar, borrar de
su mente, transformarlo en una hoja que con facilidad llevarîase el viento. De tal gui-
sa Juliette no diose cuenta de cômo mirâbame Aspasia, lo que eludiô que aquêlla in-
teresârase en saber el porquê de la susodicha abertura de ôculos, y como tal hiciêrale
a êsta la indefectible y tempestiva pregunta.
Creyendo la verba de Cratino, Juliette cambia la posiciôn y siêntase a horcajadas
en las piernas de êste, siendo entonces cuando Cratino mîrame a mî, mirada que en-
tiendo perfectamente por saber que êl, y mâs cuando trâtase de una situaciôn de jaez
întima, no gûstale que los otros obsêrvenlo besando, mojar con sus labios los labios
de una querida boca [igual sea su tamaño y lo seductivo que caracterîzale] que com-
parte su hâlito.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen