Al penetrar en mi estudio, y darme cuenta de que la segunda gaveta de la mesa es-
taba abierta, en quê otra cosa pudiera pensar si no que en êsta: que Aspasia estuvo bus-
cando algo, allende que con tiempo mâs que suficiente por yo haber estado fuera de mi
apartamento unas cuantas horas. Si jamâs le he vedado que entre en mi estudio cuando
no estoy presente, sî que mâs que bien sabe que no me gusta que haga lo que hizo, por-
que con mis cosas de trabajo sî que soy bastante austero, ya que no solamente en êsta
sino que asimismo en las otras gavetas lo que hay de informaciôn, de apuntes, de no-
tas, de tachonazos y escrituras nuevas, verbi gratia, es tan relevante para mî que por lo
mismo pudiera ser el motivo de entrar (inexorablemente) en liza verbal hasta dejar al
interlocutor sin mâs nada que decir, o en un estado tan confuso/perplejo que hasta ten-
drîa duda en estirar el brazo para halar hacia sî una simple gaveta. Empero a pesar de
lo que digo, de lo acabado de amplificar, de dejar saber, la bûsqueda hîzola cuidadosa/
sensatamente, porque todo estaba como yo lo habîa dejado, lo que significa que, por
lo menos en lo que respecta al respeto por el orden, tuvo en cuenta no cambiar la colo-
caciôn organizada de una sûmula de notas en hojas con formato A4. Rêstame esperar
que acâbase de duchar, que salga del baño sin embadurnamiento, o sea, con su cuerpo
impoluto, para entonces preguntarle quê fue lo que buscô, aun no quedândome dudas
que no puede ser otra res que una que tiene que ver con la quinta parte de mi ingente
novelôn. Cinco minutos despuês de sentarme, y con el propôsito de leer de nuevo va-
rias ideas que dejê escritas en pedacitos de papel, una costumbre tan senecta que de
olvidarme de ella sentirîa que fâltame algo, Aspasia llâmame para que hiciêrale el fa-
vor de llevarle la toalla que estaba en la pequeña tendedera en el balcôn y tan senecta
como mi costumbre. En lo que trasladâbame de mi estudio al balcôn y de êste al baño
hîceme la siguiente pregunta a la que le di mâs de una respuesta: Y si Aspasia tiene la
cortina pasada, y la descorre en el preciso momento en que abro la puerta, quê podrîa
hacer para compensar una acciôn humana, demasiado humana? Mas deplorablemen-
te sucediô lo que no habîa pensado: que por haber tanto vapor adentro no se veîa na-
da, razôn por la cual tuve que preguntarle Aspasia en cuâl parte del baño estaba.
---Kosmos, deja de exagerar que no es para tanto. Estoy aquî, a la zaga de la cortina.
Seguido a darle la toalla salî lo mâs raudo que pude [por no poder soportar el mu-
chitanto calor] y dejê la puerta abierta, y sin dilaciôn arrumbê mis pasos a mi querido
estudio. Cinco minutos despuês viene Aspasia tapada solamente con la toalla, siendo
entonces que mis ôculos [como que] perdiêronse al con-templar su figura esta vez cu-
bierta de los senos hasta la mitad de los muslos. Sus pies desnudos recordâronme al
canto los de Podacres (el progenitor de Casandra y con su corte en el segundo siste-
ma [o en el otro sistema]), motivo por el cual tuve que observarlos con la misma fije-
za de mirada con la que mirê su mîmesis, lo que trajo, como consecuencia, que dijera
dos veces el Peân y seguido Iê Paiôn.
---Kosmos, respôndeme estas dos preguntas: Por quê me miras asî mis pies y quê es
eso del Peân y Iê Paiôn?
---Aspasia, asî te los miro porque son tan buenos como los de Podacres (de buenos
pies), como llamôse Prîamo al principio, y el Peân era un himno de victoria dedicado
a Apolo en el que repetîase este grito ritual: Iê Paiôn, allende que esta ûltima palabra
era un epîteto de Febo cuya forma coincidîa con el gentilicio peonio, en griego Paiôn.
---Sabes quê? Entre alguna de las cosas que querîa saber, y que aparecen en la quinta
parte de tu novelôn, motivo por el cual busquê anoche en la segunda gaveta de tu me-
sa, lo que sê que no te agrada pero ya lo hice, esto que me acabas de responder es una
de ellas.
---Câspita!! Que ya estaba por preguntarte el porquê de tu bûsqueda. Y cuales son las
otras cosas que quieres saber?
---Mira, ahî debajo de esos libros a la izquierda de la mesa escribî una lista, y las co-
rrespondientes pâginas donde leî lo que me interesa conocer.
---A ver, que la oculo.
---Puedes cambiar de palabrita, que oculo me suena vulgar?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Vulgar? Vaya sonar que suê-
nate no bien! Entonces tenemos cuatro cosas: la primera, el porquê de que Rubria me
espere en el cuarto con la estatuilla del fauno entre las piernas (pâg, 1077); la segunda,
quê significa mi frase: verborrea de culto por la palabra hierâtica (pâg, 1082); la terce-
ra, quê es urbis actas (pâg, 1084); la cuarta, a quiên le digo estas dos frases: para que
salga el agua de la fuente tiene que haber un orificio y a menos brinco mâs duraciôn
del bastidor (pâg, 1085). Mirîfico, Aspasia, que gûstame que quieras saber, mas deseo
preguntarte algo: tû crees que sea posible hacer un poco de cafê antes de yo responder-
te?
---Vaya conexiôn!! Estaba por decirte que me agradarîa oîr las respuestas bebiendo ca-
fê, ya que como estuve picando el pollo aûn no lo he tomado.
---Mondo lirondo que nos ligamos hondo!! Age en plural!! A la cocina!!
Insôlitamente resultôme lo que estaba pasando: que al abrir el grifo Aspasia no
habîa agua. Como conozco lo suficiente Aspasia, cômo no va a ser mejor para ella la
falta de agua ora que no cuando metiôse en la ducha? Quiên la hubiera aguantado de
haber pasado esto? Nunca habîa estado con una criatura que llegara a tener un estado
de iracundia de larga duraciôn en el caso de que no pudiera mojar su cuerpo. Por su-
puesto que no fue difîcil hallar el elixir contra esta inesperada carencia: coger el agua
de una de las cuatro botellas plâsticas guardadas en el refrigerador. Mas en lo que As-
pasia encargâbase de hacerlo, ocûrreseme algo que no dîjele a ella, y no tanto porque
fuese a poner molesta, sino mâs bien porque no es (que digamos) amante de una joco-
sidad durante las tres primeras horas de la mañana: para que salga el agua de la fuen-
te tiene que haber un orificio, mas en el caso curso la pila tiene un orificio mas no sa-
le el agua, o dicho de otra manera: de que sirve el orificio si no hay agua?
---Kosmos, se puede saber en quê estâs pensando?
---Pensando, dices? Quê va!! Empiezo a pensar despuês que tomo cafê. Êsa es la res!
---Y quê tû crees que pueda estar pasando, porque nunca ha faltado el agua?
---Câspita, Aspasia!! Cômo voy a saberlo? Ni que fuera plomero yo como para tener
atingencia con las tuberîas.
Acopas suena el timbre de la puerta, no siendo otro el visitante que Metôn.
---Kosmos, disculpa que toque tan temprano, pero te debo informar de una cosa. La
falta de agua dêbese a la rotura de una tuberîa central, y en una parte de êsta que pre-
cisamente estâ en la zona donde se hace la excavaciôn.
---Aspasia, oîste la noticia?
---Sî, Kosmos, sî!! Y tan claramente como si estuviese en la puerta.
---Gracias muchitantas, Metôn!! Y le dijeron a usted cuândo la reparan?
---Kosmos, tû sabes que esta pregunta, en esta ciudad, nadie te la responderâ con pre-
siciôn/ exactitud, asî que hacerla serîa perder el tiempo, que si no haciêndola dirimirîa
las ilusiones que alguien se hizo de que posiblemte, y con el cambio de los tiempos, la
situaciôn al no ser la misma...
---No siga, Metôn, que ya sê cômo va a terminar su discurso breve. Y dîgame usted: le
gustarîa tomarse un cafê con nosotros? Tiene tiempo usted para despositar por un tiem-
po su tafanario en una se las sillas que nuestra cocina?
---Kosmos, tû sabes que lo que me sobra es tiempo. Cômo no le sobrarîa a un pensiona-
do?
---Entiendo, Matôn, entiendo. Mas antes de tomârselo adelântole lo siguiente: el cafê es-
tâ preparado con agua frîa, porque al no haber agua en el grifo...
---Kosmos, que no pierdes la costumbre de sacarle a todo provecho para llenar tu discur-
so. Te diste cuenta de que me dijiste Matôn?
---Un cambio de letra es tan perjudicial como el cambio de una mujer.
---Contra, Kosmos, contra!! Bueno, no te preguntarê por quê?
---Disculpe usted, Metôn, dis-cûl-pe-me, que no fue mi intenciôn convertirlo en un cri-
minal. Pase usted, Metôn, pase, que parado asî tan recto analôgase con la verticalidad
del general.
---Ah, el general. Sabes que anoche hizo una tremendîsima fiesta?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Cômo no saberlo si yo estuve
allî con mi buen amigo Cratino?
---Verdad que estuvieron en esa fiesta? Vaya privilegio!!
---Metôn, y usted cômo supo que la hizo?
---Kosmos, tû crees que de una fiesta como êsa no se hable en toda la ciudad?
---Metôn, aquî su taza de cafê.
---Gracias, Aspasia, gracias!!
---No lo creo, Metôn, imposible de creer.
---Kosmos, serîa una tontera preguntarte cômo de buena estuvo la fiesta, pero te lo
pregunto.
---Y ya que preguntômelo respôndole: tan buena quedô que regresê a las siete de la
mañana.
---Ay!! Me recuerdas mis tiempos de juventud, mis andanzas de madrugada.
---Lo mismitico dirîale a mi hijo cuando yo estê senil.
---Kosmos, y desde cuândo tû quieres tener hijos?
---Aspasia, por quê interrumpes, te metes, interpolas una pregunta en medio de dos
que dialogan?
---Quê antipâtico, pesado e insoportable!
---Gracias muchitantas por la sûmula de adjetivos!
---Kosmos, aprovecho la oportunidad para decirte que formarê parte del grupillo de
gente con peculio encargado de financiar la construcciôn del museo.
---Del museo que se harâ encima de la zona donde actualmente excâvase?
---Asî mismo, Kosmos! Y quiên te lo dijo?
---El mismîsimo Francisco Sotolongo Almendrades, en persona y con su propia len-
gua.
---Otro privilegio, Kosmos, porque ese general no se abre asî con todo el mundo. Y cô-
mo lo supo êl?
---Porque conoce al arquitecto con la tarea de ocuparse de hacer el plano de constru-
cciôn.
---Pensândolo bien, cômo un general no va a conocer a mucha gente?, mas que desgra-
ciadamente, el otro semblante de la moneda, no muchas gente conoce a un general.
---Êsa es la res, Metôn!! Quiere mâs cafê?
---Sî!! Otra taza, por favor.
---Metôn, y por quê serâ el susodicho grupillo el que harâ el financiamiento y no la ciu
dad?
---Kosmos, tienes tiempo para oîr la respuesta?
---Câspita, Metôn!! Aunque no estê pensionado el tiempo sôbrame. Amplifique la res-
puesta, amplifîquela!!
se Prîamo al principio
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