Donnerstag, 16. Januar 2025

123 (una posible continuaciôn e la misma noche)

      El juego de damas a mî no me desagrada; al contrario, por ser de damas es uno de

mis preferidos; desde niño lo jugaba, mas por aquel entonces no teniendo muy presen-

te  del juego que se trataba, su relevancia, su significancia, mas aun asî nunca dejê de

prestarle atenciôn porque mi afân siempre fue el de aprender, el de saber cômo podîa-

se ganar a pesar de ser un juego con muchas posibilidades de movimiento que con el

tiempo  son garantes de pericia, habilidad que con este juego es fundamental, dadora

de beneficiantes resultados, por no decir que indefectible por el provecho que propor-

ciona  al mâsculo que lo  juega, que  con soltura jugândolo a un conspicuo desafîo se

enfrenta: al de las fichas rojas, con las que juega Aspasia.

         El Siqui, un amante de todo tipo de juegos y que conocî en la academia militar,

mâs de una vez dîjome que el juego de damas mantenîale activo el principio de pla-

cer. La primera vez que escuchê lo anterior, que si mal no recuerdo fue un dîa de llu-

via, lo que traduce que lo humectante imperaba, sobre el pucho pensê que algo cono-

cîa  del psicoanâlitico oriundo de Viena, el que  por antonomasia trabajô muchitanto 

con este principio, como ya saben  todos los que lo han leîdo, empero con el tiempo 

aclarôme que êl desconocîa a este psicoanalîtico, y que como tal ningûn liber de êste 

jamâs leyô. Con el propôsito de no acarrearle algûn tipo de pejiguera dejê de hacerle

preguntas, de insistir con êstas para saber cômo êl supo de este principio, empero pa-

sô que siete dîas antes de ser expulsado de la academia dîceme lo siguiente: Kosmos,

en  realidad mi novia llama  principio de placer al miembro fecundativo. 

     A pesar de lo que hasta aquî he dicho el juego de damas fue idea de Aspasia, y lô-

gico que fuera de ella por ser el juego que es. Allende de saber que no es un juego fâ-

cil, porque el varôn le es menester gastar un poco de su energîa pensando, aplicando

su  conocimiento y sacândole el mâximo provecho a su tejemaneje, ocûrresele como

juego a las once y media de la nocturna, hora en la que mis ôculos piden un breve so-

laz, mas como ya dije que por ser de damas es uno de mis juegos preferidos me echê

en  el semblante un poco de agua frîa y prendî un cigarro, dos solventos contra el su-

sodicho cansancio de retinas. 





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