Como Anabel no conôceme lo suficiente para entender que mis ûltimas palabras
mâs tienen que ver con lo provocativo que con lo despectivo o peyorativo era de espe-
rarse que mirârame con mala jeta, pero como tal vez dejarâselas saber a Esmeralda en
la cocina êsta clararîale sobre la forma tîpica con la que yo ludico, y por lo tanto, lo
mucho y una buena cantidad pudiera entender con quê estân relacionadas, aun dejan-
do Esmeralda en algûn momento calaña de estupefacciôn al escuchar lo dicho por mî,
mas como estâ al corriente de mis marranadas verbales con un sentido instigador/ ex-
citante/sugerente serîale mâs fâcil dar una dilucidaciôn. [La cuestiôn especîfica de re-
mover la conciencia del interlocutor con una masa lingüîstica (corta o larga) pocamen-
te circunspecta, lo que no traduce que por ser de este jaez fâltele seriedad, tuvo un
tremendo arraigamiento en los cîrculos mâs ilustres de juglares con amplitud de pers-
pectivas, aunque asimismo con un sentido humorîstico que sobrepasaba el nivel de la
risa habitual de una êpoca regida por las ambiciones y vituperios de Vaughan].
Despuês de volver a embadurnar el cristal (de Murano) de mi copa con la dadorîa
de Baco, Caspar pregûntame el motivo por el cual Anabel mirôme no con buen sem-
blante, mas antes de responderle quise saber cômo êl sabîa que mirôme asî.
---Kosmos, como ya son pocos los presentes en la fiesta, y como tal hay mâs espacio
para ser testigo visual de algo determinado....
----No hace falta que sigas, Caspar, que ya sê cômo lo supiste.
----Y la respuesta a mi pregunta quê?
----En lo atinente a ella, Anabel mirôme con mala jeta porque yo dîjele unas palabras
que indubitablemente no entendiô bien, o las interpretô dândoles otro sentido.
----Y cuâles son esas palabras?
----No tienen relevancia, Caspar, y, como tal, ya el viento llevôselas.
----Kosmos, viento aquî dentro de la casa?
----Câspita Caspar!! No debes entender taxativamente.
----Sabes que me dijo Esmeralda?
----Amplifica su decir, am-pli-fî-ca-lo!
----Que Anabel le preguntô el porquê de que Cratino no estuviese en la fiesta.
----Como que no bastôle con la respuesta de Esmeralda.
----Y cômo tû sabes que respondiô la pregunta?
----Caspar, no serâ que la dadorîa de Baco acarrêate pejigueras mentales?
----Pejigueras mentales? Ya, estâ bien. Y entonces dime: Por quê eso de que no
bastôle con [...]?
----Caspar, porque la misma pregunta me la hizo a mî.
----Tal vez no quedô satisfecha Anabel con lo que le dijo Esmeralda.
----Lo repito?
----Lo de las pejigueras mentales?
----Êsa es la res!!
----Pasemos a la no duda: a Anabel le gusta Cratino.
----Mas Cratino no es fâcil; quien no conôcelo puede equivocarse sacando conclu-
siones sobre êl; a pesar de ser un buen lector no siempre su conocimiento aplica.
----E importa tanto que no lo use o que no lo emplee?
----No trâtase de importancia, sino de buena memoria.
----Entonces, kosmos, si se le olvida su conocimiento cômo va a aplicarlo?
----Repâmpanos!! Ora sî que das calaña de tu concentraciôn.
----Cômo, que me dijiste algo con la intensiôn de saber de mi concentraciôn?
----Sôlo para comprobar el porciento al que llegaban tus pejigueras mentales.
----Y dale con esas pejigueras, con tales mentales.
----No estâ mal este ritmo, Caspar: y dale con esas pejigueras, con tales mentales.
----Si lo dices tû, alguien que sabe de ritmos, cômo pensar que lo dices para com-
probar algo?
----Interesante!!
----Y por quê?
----Porque vas entrando en el juego.
----No me doy cuenta!
----Te das cuenta del porquê el juego es maravilloso?
----Y si me doy cuenta de êl, dejarîa de ser maravilloso?
----Esta pregunta la formularîa de otra manera.
----Cômo?
----Caspar, crêeme, el cômo te lo digo en otro momento.
----Como que esto se parece a te explico despuês, mâs tarde, no?
----Caspar, me has dado motivo de risa.
----Un motivo que estâ en ti, que no teja, que no te abandona.
----Ciertîsimo, Caspar, ci-er-tî-si-mo!!
Marcando las agujas del reloj las cinco de la mañana todos los invitados a la
fiesta se habîan ido, con la excepciôn de Anabel y yo que nos sentamos en la alfom-
bra concomitados por Esmeralda y Caspar. Sobre el pucho de informar Caspar que
solamente quedaba una botella de la dadorîa de Baco, yo voluntariamente ofrecîme
para abrirla, mas como el abridor estaba en la cocina tuve que arrumbar mis pasos a
êsta. Al regresar con el abridor, y como si agarrara con mi mano derecha un diaman-
tino utensilio, porque para lo que ûsase su valor es altîsimo, dêjame saber Esmeral-
da que tuviera cuidado al hundirlo en el corcho, ya que al ser un tanto senecto su me-
canismo no funcionaba bien, o sea, y con otra verba, que su mecanismo defectuoso
estaba. Teniendo en cuenta lo anterior pensê en una cosa: si rômpese al abridor cômo
quedar exento de culpabilidad, por lo que entonces, y sin vacilaciôn, le di el abridor a
Esmeralda. Llamôme la atenciôn que para sacar el corcho ella pusiêrase la botella na-
da mâs y nada menos que entre sus piernas, momento ideal, instante inolvidable co-
mo aliciente inesperado para darle rumbo a un pensar por el camino que conduce a
una bifurcaciôn con la cual benefîciase mi fantasîa tremendamente empollada por la
flama de mi ipsum, llama con una reciedumbre que no tendrîa que analizar/examinar
porque de facto no es otra que la quemante que afogara desde mi mismîsimo llegar
al mundo, mi nacimiento.
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