La continuaciôn de la verba se fue por otro camino que nada tenîa que ver con
la fiesta, mas al llegar a su punto floreciente, es decir, al alcanzar esa mostraciôn co-
lorida con la cual pudiera desarrollarse con algo de especiosidad, veo pasar por de-
lante de nosotros al modisto Feliciano caminando a trancas y barrancas. Al percatar-
se de nuestra presencia acêrcase un poco, por lo que pensê yo que preguntarîanos al-
go, pero quedê con la boca abierta cuando dejôme saber que el dîa que el tiro el bus-
to por la ventana habîame visto en el balcôn de mi apartamento. En lo que pasâbase-
me el asombro, porque con la oscuridad de la nocturna no sê cômo pûdome ver, pro-
nuncia mi ônoma acentuando la ûltima o, y sin dilaciôn comunîcame que nada tenîa
êl de adivino, ya que si sabîa mi nombre era porque su hijo, Arsel, dijôselo. Seguido
a mi pertinente claraciôn de que no llamâbame Kosmôs sino Kosmos, êl râpidamen-
te saca a puesto, a colocaciôn la palabra disculpa, pero como un acento no es sufi-
ciente motivo, no es ese dar pâbulo basto para mencionar la susodicha palabra, so-
bre el pucho dîjele que no era menester, reaccionando êl con un fruncir el ceño que
hasta a mî mismo asustô. Por su hijo asimismo supo que yo conocîa al pensionado
banquero Metôn, y que por esto a lo mejor yo ya sabîa, estaba enterado de que êl
fue cliente de su banco, empero como caracterîzame la sensatez dîjele que en lo ati-
nente a sus clientes Metôn nunca hablôme de ellos; al contrario, que sobre esta res
guarda un paradigmâtico mutismo. A raîz de esta verba mirôme un poco desconfia-
do, mas de no haberme creîdo (ya) es su problema.
---Kosmos, pero si tû conoces a Metôn quiere decir o que le caes bien o que te to-
ma por su hijo, porque al relacionarme con êl, como cliente de su banco, pude no-
tar este aspecto de su personalidad, por lo que teniendo en cuenta esto êl tiene ple-
na confianza en ti; y si la tiene, algo mâs que suficiente para mî para pensar mâs
de una cosa, creo que tû no eres un cualquiera, uno al tanto de ciertos beneficios.
----Muchitantas gracias por su verba! Pero adônde usted quiere llegar?
----A decirte que el busto que lancê por la ventana era de una hembra con la que
tuve relaciôn.
----Y por quê usted tirô a la hembra por la ventana, que diga, el busto?
----Porque me cansê de mirar la imagen cortada de la madre de una hija que con
ella tuve que jamâs he conocido.
Con esta revelaciôn dime cuenta de que Metôn no estaba del todo bien informa-
do, porque dîjome que Feliciano no sabîa que tenîa un retoño con la criada que tuvo
la difunta esposa del general, la progenitora de Esmeralda. Pensando que pudiêrase
complicar la cosa de decirle que yo sabîa donde estaba Irene, su hija, allende de que
con este barrunte quedarîa Metôn como un Ascâlafo, o sea, como un informante-de-
nunciante, no pensêlo dos veces para hacer el siguiente excurso:
----Sabe usted, hace años que vivimos en el mismo barrio (Strawinsky) y, sin embar-
go, no nos conocîamos, y lo mâs deplorable: somos vecinos lejanos.
----En realidad, Kosmos, hace años que no salgo a la calle, solamente abandono mi
vivienda cuando me hace falta algo en concreto, o cuando mi hijo tiene necesidad de
alguna medicina, ademâs de que con el trabajo de modisto no me puedo dar el lujo
de perder el tiempo en banalidades sociales, una realidad que no puedo pasar por al-
to.
---Si lo capto bien, me ha querido decir usted que el oficio que realiza estâ recarga-
do de encargos, que los pedidos de elaboraciôn son muchitantos?
---Kosmos, es que en esta ciudad el precio de la ropa es cada vez mâs alto, y sobre
todo las mujeres me piden que les haga vestidos, los que claramente les vendo bara-
tos.
---La dadora competencia, señor!
---Kosmos, de no ser inteligente o experimentado, cômo lograr hacer un capital?
---Entiêndolo perfectamente!
---Y tû a quê te dedicas?
---Al ocio!
---Cômo que al ocio? Y cômo puedes vivir con êl?
---Siempre hay una soluciôn, crêame. Nada es tan malo como pudiera ser.
---Como que suena filosôfico, no?
----Por antonomasia êsa es mi materia.
---Que no encaja mucho con el tiempo actual, pero si lo dices....
---Yo sê lo que dîgole, señor, sê de la materia que es la mîa. Y dîgame: por quê us-
ted camina con dificultad?
----Kosmos, porque al pasar por la zona donde se estâ excavando me jorobê el pie
derecho.
----Entonces tuvo usted la necesidad de salir?
----Asî es Kosmos, porque mi hijo, Arsel cogiô un resfriado por causa de la ûltima
nevada y tuve que ir a la farmacia.
----Câspita!! Cuando me encontrê con êl en la escalera de mi edificio parecîa estar
sano.
----Es igual, la cuestiôn es que ya estâ mejor. Pero sabes quê, Kosmos?
----Amplifique, el quê, amplifiquelo!!
----Que ahora quien necesita algo de la farmacia soy yo por el dolor que tengo en
el pie.
----Señor, y si usted lo desea, yo puedo ir a la farmacia y comprarle lo que hâcele
falta, que desde aquî hasta el lugar al que usted va la distancia no es corta, y con el
dolor que usted tiene parêceme que...
---No no no, de ninguna manera, que a pesar del dolor puedo caminar, pero muchas
gracias.
----Desêole entonces rauda mejorîa.
----De nuevo las muchas gracias, Kosmos, y disculpa por haber interrumpido la con-
versa con tu amigo.
----No hace nada, señor, que la conversa entre nosotros puede siempre continuar. Mi
amigo onômase Cratino.
----No! Verdad? Cratino, el hijo del difunto Teôfilo, el de la razôn perdida?
----El mismo, señor. Y usted conociô a mi padre?
----Te digo, Cratino, que Dinora, la fanâtica de la aurora, como le decîan, de vez en
cuando pedîame que hiciêrale algûn que otro vestido, pero como tu padre era el que
pagaba por esta razôn nos conocimos.
----Me agrada saberlo, pero debo decirle que mi padre jamâs mencionô su nombre.
----Motivo alguno tendrîa para no decirlo, algo muy de êl, pero de todas maneras es-
to no cambia nada, o mejor dicho, no cambia el pasado.
----De quien sî que supe, por revelar su nombre, fue de Aristofôn.
----Ah, Aristofôn, el buen amigo de tu padre. Precisamente tu padre pagâbame en la
cabaña que tenîa Aristofôn en el bosque de los liberales, pero nunca le preguntê por
quê siempre aquî y no en otro lugar.
----Y conociô usted a Aristofôn?
----Sôlo oî varias veces a tu padre decir su nombre, que asimismo el de Metrique, la
querida de Aristofôn. Vaya cosas las de la vida: acabo de conocer a mi vecino en per-
sona, y al hijo de Teôfilo, un conocido de los viejos tiempos. En fin, muchachones,
les deseo lo mejor y que tengan un buen dîa.
----A usted tambiên, y que le pase lo mâs pronto posible el dolor.
----Gracias, Cratino, gracias!!
----Y nosotros en cualquier momento nos vemos por estar cerca.
----Eso espero, Kosmos, eso! Y adiôs, que me urge el medicamento contra el dolor.
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