Samstag, 5. April 2025

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         Pasada la amplificaciôn homofônica entre paredes gruesas, las que tiene mi edi-

ficio por haberse construido en los viejos tiempos, salî al balcôn a fumarme un Savu-

ke. Echando  el humo hacia  arriba, y mirando cômo êste ascendîa hasta desaparecer

en el espacio nocturno, diviso la presencia de Alciôn lumbrando con pimpancia y vi-

gor  la constelaciôn a la que pertenece mi sîmbolo zodiacal: la taurina, mas como en

esta constelaciôn reposa con magno solaz la deidad por antonomasia olîmpica, amên

que con su toro con el que raptô a Europa, activôse sûbitamente mi magîn y encontrê

deleite  con esta mîmesis proyectada: la del fabuloso pâjaro marino (Alciôn), matado

por Atenea, mas alcanzado por la luz de la susodicha estrella, o sea, que dentro de la

misma  constelaciôn, y como resultado/producto de la  fantasîa, podîan participar en 

el  lûdico  sempiterno de las  esencias ocultas dos dadorîas mitolôgicas. Esta riqueza

compositiva sirviôme como aliciente para empezar a idear  la estructura de unos ver-

sos con los que pudiera volar sin necesidad de alas, empero (sin olvidar) teniendo en 

cuenta  que con êstas no serîa beneficioso pegarme al sol, ya que si por un lado gûs-

tame la altura; por el otro, el que mâs duele, no me agradan los trastazos.

---Kosmos, se puede saber quê miras en el cielo?

---De verdad que quieres saberlo, Aspasia? Despuês no me digas que te acarreo fas-

tidio de testa.

---Por lo que me acabas de decir no me cabe duda de que estâs en una de tus inven-

tivas complejas.

---Repâmpanos!! Nôtase que me desconoces.

---Vas a empezar con tus mofas?

---Me acabas de recordar!

---Ya! Quê si no? Rîete! Vine para decirte que me voy con la almohada, asî que 

cuando penetres en el cuarto, digo, si no es que duermes en el sofâ, trata de hacer el 

menor bullicio.

---Cômo? Bullicio yo que soy silencioso?

---Sabes quê? Me voy, que no estoy ahora para tus marranadas semânticas.

          Despuês de hundirme en su boca, como un pez que da un salto y sumêrgese de

nuevo  en la mar en busca de la profundidad, Aspasia mordiôse los labios, besôme el

pecho y se fue a la cama, mas en lo que caminaba en direcciôn al cuarto concentrê mi

mirada en el movimiento de sus caderas, movimiento como tal que nada cambiarîa de

observarlo desde una posiciôn diferente, motivo por el cual tuve que volver a mirar el

cielo nocturno, porque de encenderse otra vez la flama lujuriosa terminarîa como Sar-

danâpalo (Asurbanipal) sirviendo gratuitamente a las deidades que iguâlanse en el mo-

mento justo en el que hay que cumplir con la satisfacciôn impostergable. Deplorable-

mente, y debido al regreso de la grisalla, era imposible contemplar nîtidamente al bri-

llantîsimo Alciôn, quedândome  no otra cosa por hacer que penetrar en mi estudio pa-

ra ponerme a leer, mas acopas una piedra choca contra una de las dos sillas que siem-

pre  estân en el balcôn, amên que envuelta con una hoja formato A4. Al canto asomê-

me  al balcôn con el objetivo de saber quiên la habîa lanzado/tirado, siendo el hallaz-

go  de la mano catapulta negativo, por lo que entonces fui a mi estudio con la piedra

y la hoja. Seguido  a acomodar mi tafanario en la cômoda silla pongo la piedra en la

parte izquierda de la mesa, y despuês de quitarle a la hoja el engurramiento que tenîa

leo  lo siguiente: Kosmos, te espero a las dos en la parada del bus. Un beso adelanta-

do, Esmeralda, Y en fin, que la torta quiere merengue.

        Como soy una criatura de inviolable puntualidad, de ni un minuto menos ni de

uno mâs estar presente en el lugar indicado, a las dos estuve en la parada del bus, pe-

ro Esmeralda llegô veintidos minutos despuês. Lo primero que dîjome al verme fue

que la disculpara por venir atrasada, lo que debiôse a que Caspar aûn no habîase dor-

mido, y tuvo que esperar el momento oportuno para salir de la casa, lo que claramen-

te  traduce que ella no quiso decirle a êl que se encontrarîa conmigo a la hora susodi-

cha, lo que es lo mismo a decir que ella, por sensatez, escondiô su felonîa. Con el tê-

los de no fastidiar el encuentro con una facundia de jaez perforante, que fluye con ta-

ladramiento  en funciôn de analizar que entiende ella por mor, mi verba entrô a ludi-

car un rol artificioso con el cual gânase la voliciôn de una persona y, de esta manera,

uno, como consecuencia, sale incôlume del embate de una pericia que como paradig-

ma sobreviene o de tachonamiento o de ocultamiento de una realidad que no en cien

por ciento disfrûtase a cabalidad. Empero segûn Esmeralda, la que allende de con fi-

jeza ocularme agarrôme la mano derecha, como si êsta fuera un diamante que ningu-

na cuchilla pudiera rayar, mi forma de ser, de consuno a un fundamento que a ella le

place, le interesa, resûltale  imantativa, que asimismo sedûcela como si perteneciera

a la de un raptor que enmascârase con la intenciôn de engendrar un misterio impolu-

to que encantarîale  desafiar, aun sabiendo que los desafîos no carecen de ese efecto

que pudiera hacer periclitar la magnanimidad y la paciencia, la afinidad de las cerca-

nîas  y la de-gustaciôn de las formas naturales, por tan sôlo poner un breve/corto/re-

ducido ejemplo de lo que pudiese tanto decaer como declinar.  

----Kosmos, como no encontrê una piedra mâs chiquita fue que....

----No tienes que dilucidarme, Esmeralda, no es menester. Pero dime: por quê te fuis-

te despuês de lanzarla, porque me asomê al balcôn y no te vi?

----Porque le dije a Caspar que salîa un momento a respirar aire fresco, salida que no

durarîa mâs de diez minutos.

----Mâs o menos êse es el tiempo que necesîtase para caminar desde tu nueva vivien-

da hasta aquî, pero de aquî....

----Sî! Ya sê que vas a tener en cuenta que despuês de aquî son otros diez minutos pa-

ra regresar a casa, y entonces la suma sobrepasa la cantidad de minutos que le dije a

Caspar que durarîa la salida.

----Êsa es la res!! Entonces, y siendo veinte, no te preguntô Caspar por quê demoras-

te diez minutos en llegar?

----No! Cuando lleguê ya êl estaba tirado en la cama; pero, como te dije, no se durmiô

tan râpido como cuasi siempre, que asimismo te dije que êsta fue la razôn de que....

----Llegaras retrasada a esta parada.

----Asî mismo, kosmos, asî mismo!!

----Esmeralda, mas por quê quieres subir al bus nuevamente?

----Sabes, me resulta imposible encontrar las palabras para responder tu pregunta. No

sê, Kosmos, es algo asî como una sensaciôn, o mejor dicho, algo que me impulsa a ha-

cerlo, pero algo con fuerza que casi me domina.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Interesante!

----Espero que te acuerdes de nuestro ûltimo viaje.

----Cômo crees que pudiera olvidarlo?

----Ah, mira, viene el bus, y tan puntual como tû.

----Lo veo con los ôculos que miro, mas sabes por quê lo pintaron de negro?

----Cômo voy a saberlo, Kosmos, cômo? 

----Por algûn comentario, alguna palabra escapada, algûn rumorearse en el bar noctur-

no, verbi gratia.

----En el bar nocturno? Quê va!!Ahî jamâs se escucharîa algo como lo que, por ejem-

plo, has dicho. Bueno, nos montamos?

---Age en plural, Esmeralda, age!! Que nunca fue beneficioso lo que dêjase para des-

puês.

----Este agregado es nuevo, no?

----Êsa es la res!





























 










 







  

 







 








 






 






 

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