Dienstag, 8. April 2025

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      Evidentemente que quien pintô el bus o tiene un conocimiento especîfico o es eras-

tes de los contrastes, mas por quê têngolo en cuenta, por lo siguiente: porque si por fue-

ra estaba pintado de negro; por dentro, de blanco, empero si por una cosa o por la otra

el viaje serîa igual que siempre, o sea parando en las mismas paradas, aunque nadie se

monte, y con su misma trayectoria/ruta. Eso sî, no descarto/paso por alto la posibilidad 

de que por ser precisamente estos dos colores dentro del bus tenga sitio/posiciôn/ pues-

to lo que no en un medio de transporte pintado con otros colores. Claramente que Esme-

ralda creyô que lo que acabo de decir mâs tenîa que ver con lo mâgico o con lo supersti-

cioso que realmente con algo natural que pudieran entender los que piensan/reflexionan/

meditan, verba dejante de la calaña que su saber no es muy amplio, o sea, reducido a la

magnitud mâs comûn/habitual de comprender someramente, lo que a su vez traduce la

falta/escasez/carencia  de la debida  sapiencia con la que puêdese llegar a las profundi-

dades, a los corales, un decir mîo y muchitanto repetido. 

---Bueno, Kosmos, y de todas maneras, como la ûltima vez que nos montamos en este

bus, quien puede ver ciertas cosas eres tû, asî que quê tiene que ver el saber amplio si

mi sensibilidad no es igual a la tuya?

---Esmeralda, parêceme que estâs tocando otro tema, que indubitablemente es relevan-

te  para la observaciôn. Puedo entender que te defiendas, una de las formas tîpicas de

cambiar/transformar/virar el tortillôn con un fin concreto: ocultar la ignorancia, empe-

ro no me trates de persuadir con....

----Con nada, Kosmos, de cuâl persuasiôn tû hablas? Sabes quê puedes hacer mejor

en vez de decirme cosas que te mantienen el orgullo por lo que sabes?

----Verbi gratia, quê? Am-pli-fî-ca-lo!!

----Nada de eso, que no es por ejemplo nada, sino por beneficio todo.

----Mueves tu lengua o no?

----Abrâzame, Kosmos, abrâzame!!

          Sin dilaciôn, entonces, hice lo que pidiôme, mas resultôme interesante la jovia-

lidad que reflejôse en su semblante, porque por experiencia sê que primeramente fun-

ciona un proceso de asimilaciôn întima, y despuês, como resultado, es que aparece el

efecto, por lo que lo raudo de su estado vînome seductivo/atractivo. Con el paso justo

de diez minutos este estado dirimiôse, cual razôn no es otra que el hallazgo de mi mi-

rada de una prenda de valor: el anillo de plata con la serpiente grabada encima del se-

gundo asiento de la parte derecha del bus, y el que pertence a Irene.

----Kosmos, y quê importancia tiene ese anillo para ti, a no ser que quieras venderlo?

----Câspita!! La exclusiva relevancia es por ser algo extra-ordinario, algo que sôlo su-

cede en este bus. Ora te das cuenta, tienes la comprobaciôn de lo que hablamos?

----Sî! Pero sabes quê? Que  extraño que lo pueda ver. Y dime: cômo tû sabes que la

propietaria es Irene?

----Porque se lo vi puesto en el dedo anular, mas la res no quêdase aquî.

----Quê mâs hay? Cuenta!

----Que hace no mucho encontrême con ella, en el banco del parque protegido por la

sombra de un sauce, y me dijo que no lo llevaba puesto porque sacôselo del dedo pa-

ra limpiarlo.

----No entiendo.

----Quê no entiendes?

----Cômo es posible que se lo viste puesto y a su vez que se lo quitô para limpiarlo?

----Porque cuando lo llevaba puesto no fue cuando encontrême con ella en el susodi-

cho banco del parque, sino en otra ocasiôn que nos vimos por primera vez.

----Ah sî? Y cuândo fue êsa?

----Y para quê quieres saberlo, de quê sîrvete?

----De nada, de quê me va a servir? Sôlo fue una pregunta. Pero igual, no hace nada

si no  me respondes. Espero que no hayas pensado que me irîa de lengua con mi pa-

dre, que eso del diario a mî no me interesa, es su problema.

----Esmeralda, el general ya sabe de Irene, y quedê con êl en concomitarlo, porque

me lo pidiô, cuando fuera a verla. Mas ora te revelo algo, pero si me prometes que

no  se lo dirâs al general, y no por nada malo sino mâs bien para eludir que se desi-

lusione.

----Kosmos, como te acabo de decir: êse es su problema, asi que lo de la promesa

estâ de mâs. De quê se trata?

----De que cuando encontrême con Irene en el banco del parque me dijo lo siguien-

te: que estaba dispuesta a vender el diario, mas no al general sino a Matilde Ronco 

Espinoza.

----Acabo de entender el porquê de que dijiste de que no dijêrale nada a mi padre

para eludirle una desilusiôn, porque verdaderamente el estâ muy ilusionado con el

apoderamiento del diario. Pero, Kosmos, cômo es posible que el anillo estê aquî en

el bus que no puesto en el dedo de Irene?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! La pregunta clave! Y cômo

voy a saberlo, Esmeralda?

        Acopas ilumînase mâs el bus, y en cada asiento puêdese leer lo que realmente

sucediô doce horas antes, o sea, a las dos de la tarde: 

      Aprovechando que Irene habîase quitado el anillo del dedo anular, el señor Pal-

jiôn entrô en el apartamento de Lurpak, donde actualmente reside aquêlla, a la que 

siguiô  mâs de una vez para planificar el robo de la prenda. Calculado el momento

ideal, y  por ideal quiere  decir el momento en que ella no estaba presente, penetrô

en la vivienda y robô el anillo, mas para dejar centro de atenciôn dejô escrito en un

papel que el ladrôn del anillo no era otro que el que habîala llamado para pedirle el

doble de lo que ella pagaba por la informaciôn referente al robo del diario visto por

alguna persona, o sea, la que serîa un testigo visual del hurto de Matilde Roco Espi-

noza  el dîa de la manifestaciôn, agregando en la parte inferior del papel que de in-

formar a la autoridad periclitarîa la vida de Irene. Una hora despuês, a las tres de la

tarde, Paljîôn cogiô el bus, el que a esa hora estâ tan atiborrado de personas que en

su interior cualesquier cosas de estas tres pueden suceder: sexo, violencia o lengua-

je  de adultos. Como al parecer no se dio cuenta de que tenîa un agujero el bolsillo

de la mochila donde dejô caer el anillo....

        Hasta aquî llega lo que podîase leer, mas no harîan falta mâs letras, porque fla-  

grantemente entiêndese el porquê de que el anillo estê encima del asiento.

--Entonces, kosmos, esto no tiene nada de extra-ornidario como dijiste, simplemen-

te se trata de algo ordinario en sociedades paupêrrimas. Y quê piensas hacer con el

anillo?

---Repâmpanos!! No pregûntote: y quê tû crees?, porque de facto tu pregunta deja 

calaña de que no lo crees, ya que de creerlo quê sentido tendrîa la pregunta. Esme-

ralda, devolverle el anillo a Irene. Êsa es la res!

---Ah!! Pero ahora ten cuidado tû, y antes de meter el anillo en uno de los bolsillos

de tu pantalôn, asegûrate de que ninguno tenga un hueco.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Volverîase a salir lo que ya

saliôse.

       Como sê que ninguno de mis pantalones tienen rotos los bolsillos dejê caer el

anillo en el bolsillo derecho. Seguido a esto la luz del bus volviô a su normalidad,

y Esmeralda dîjome que para su mejor comodidad se acostarîa en el ûltimo asiento

del bus que no tiene divisiôn, posiciôn horizontal que a mî no conviêneme porque

seguro que quêdome dormido, razôn por la cual dejêle saber que para mî la susodi-

cha  posiciôn de  momento no beneficiarîame en nada, y entonces que sentarîame 

normal, mas que si querîalo podîa poner su testa encima de mis piernas, algo que 

hizo  despuês de  recogerse el  cabello con una liga roja. Pasados quince minutos 

comenzô a roncar, lo que significa que su onîrico era profundo, y por lo tanto po-

dîa [sin temor a equivocarme] quitar su testa de encima de mis piernas sin que de

sûbito despertârase, y con el têlos de yo caminar de atrâs hacia delante y vicever-

sa, y durante el tiempo que ella no tuviera los ôculos abiertos, 







  



  


















 
























 






       

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