Las mâs turbadas etereas de Masalia, segûn contaba Meli, llegaban al cul-
men de algûn tipo de proyecciôn una vez que la flama que quemaba a la made-
ra iba creciendo paulatinamente, A esta actividad (dîgase mejor esta palabra y
no apego) entregâbanse cuasi siempre ya comenzada la segunda vigilia, hora-
rio que mediada entre la terminaciôn del crepûsculo y el inicio de la nocturna,
momento (ademâs) como tal propicio para efectuar algûn cambio tanto de efî-
meras actitudes como de semblantes taciturnos, mas con la aplicaciôn sincera
de un inveterado adverbio: mutatis mutandis.
----Las mâs turbadas etereas de Masalia!! Por el oro de las retamas y la pûrpu-
ra de los brezos!!, Meli-melosa, vaya quê pincelada: tremenda!!
----No me extraña que captes râpido, Kosmos, quiên si no para llevârsela al ti-
ro---dice Meli.
----Dîgame, Meli, y que fue lo que diole pâbulo para hablar de eso?---fisga el
arquîatra Golemo.
----El fuego hecho en esa hoguera por el leñador de Britania.
----Y cuândo vino el leñador de Britania, porque yo ni me enterê?
----Cuando vino no sê, sôlo sê que ahora estâ aquî, Kosmos---responde Meli.
----Eso de fuego hecho y el 21 de Julio como que me sigue preocupando--dice
el flamen.
----Pero, flamen, aquî no hay ningûn templo, sôlo un palacio alejado de la fla-
ma. No tendrâ usted una especie de obsesiôn con esa imago de que algo serâ y
abrasado por lo que posee elevada temperatura?
----Kosmos, que desconocemos los designios del Indivisible...
----Me tendrîa que reîr, flamen, aunque fuese de forma corta?
----Puro sacrilegio, Kosmos!!
----Mas usted perdôname, no?
----Si usted desde el principio no le hubiese perdonado todas sus patrañas ver-
bales no estuviese como estâ---dice Dido.
----Câspita!!, patrañas?, quê injusticia, cuâl que aplîcaseme sin la posibilidad
de acudir al juramentum suppletorium...
----Kosmos, las pruebas de quê?---pregunta el flamen.
----Las Semiplenas, êsas!!---afirma el tîo de Kosmos.
----Voy a presentar a Dido la actio ingrati---anuncia Kosmos.
---Lo que no serîa el senario yâmbico de la tragedia latina: cuivis potest accide-
re quod cuiquam potest---suelta el tîo de Kosmos.
----Tan frâgil el propôsito, si no que deleznable, que refutarlo la pena no vale..
----Atenciôn, Kosmos, con los cambios de posiciôn, que pudiera entenderse de
otra manera lo que amplificas---dice el flamen.
----El orden de los factores no altera el producto, aunque sî hace posible una y
llamada de atenciôn.
----Y risas del flamen.
----Ve usted, flamen?
----Quê debo ver, Dido?
----Que reîrse es tambiên perdonar.
----Entre nosotros la risa no tiene un funciôn teolôgica---dice Kosmos.
----Yo no pertenezco a ese nosotros, aunque ahora estê entre alguno de ellos.
----Flamen, que los epicûreos con sus âtomos y yo con mi totalidad que los e
incluye sin que siendo êse alguno de ellos escîndame del placer.
----Esto no es fâcil, Dido, vaya destino el de usted---dice el astrôlogo Sula.
----Ya sê, ya sê, mas es el mîo.
----Conformismo, aceptaciôn o tolerancia?
----El que tolera acepta y el que acepta cuasi que llega a tener conformismo.
----Y punto a la raya y que continûe la letra!!---afirma Kosmos.
----Dido, esa fôrmula es muy de usted, no?
----Crêelo usted de que sôlo pudiera ser mîa, astrôlogo Sula?
----De mi parte no es para mî.
----Hay que lascar en la masa jamonera!
----Esa frase tuya me encanta---acentûa Meli.
----Como que crêote sempiternamente----dice Kosmos.
La signora Lacrusea tan emperifollada como una dama de sociedad con
cierta posiciôn y dinero, de las que andan exhibiendo el porte y aspecto como
si tratârese de lo fundamental que es garante de alguna envidia y acarreante de
respeto, eludîa repatingarse donde estaba sentada por entenderlo como algo in-
correcto asimismo que como un tîpico arrellanamiento que caracteriza induda-
blemente a las posturas mâs soeces de las damas con înfima educaciôn. Resul-
taba curioso que al pasar a la ciencia de la glotologîa contradijêrase hasta y el
punto de que quien la oyese sûbito captara una contradicciôn, ya que de lo que
pensaba a lo que decîa la diferencia era ingente, porque por un lado (el del pen-
sar) defendîa lo suntuario; por el otro (el de la palabra) lo criticaba, siendo cla-
ramente la razôn por la que el flamen dijêrale:
---Signora, me parece que usted deberîa lograr un equilibramiento entre dos y
cosas importantes, lo que le darîa a su espîritu una tranquilidad tremenda.
---Ya sê, flamen, que êse es uno de mîs mâs grandes problemas, pero usted ab-
solutamente cree que yo soy la ûnica que padece de tal problema?
---Por supuesto que no, pero como es del que ahora soy testigo, lo tengo cerca
y lo escucho, es el que me toca señalar o refutar aunque no sea el mîo.
----Refutar usted como flamen, es eso posible?
---Signora Lacrusea, el hecho de que yo sea flamen no quiere decir que me ca-
racterice una perfecciôn, con lo que le quiero decir que aun siêndolo no vêome
en la obligaciôn de no rechazar ciertas cosas...
---Por quê mejor no cambiamos el tema, le parece bien?
---Entre el bien y el mal velero como una embarcaciôn del Uno.
---Quê usted quiso decir con eso, flamen?
---Tômelo usted como que no mal el bien me parece. A ver, de cuâl tema desea
usted hablar?
---Sabe que lo he pensado mejor, y entonces no es un tema del que yo quiero y
hablar.
---Signora Lacrusea, hable usted de una vez, suelte su lengua.
---Mire, flamen, es que se trata de que no hace mucho observê a una persona de
espalda y no supe si era una o la otra.
----Quiên es la una y quiên la otra?
----Antîmaco de Ocamitân y Gaye Macinas.
----Y cuâl es el motivo del no saber, signora Lacrusea?
----Es que los dos miden tres metros...
----Tendrîa que verlos yo de espaldas a ver si son tan parecidos?
----No le (he)cho una peticiôn, que yo sepa, no?
----No he dicho que usted me la hizo, no?
----Pero por su pregunta parêceme que quiso hacêrmela...
----Se estâ pareciendo usted, ahora mismo, (a)lguien que conozco.
----Verdad, flamen, cierto?
----Asî es, signora Lacrusea, asî es!! Y dîgame: a vuelto a ver de frente a Kon-
fuza?
----No, flamen, y la ûltima vez que la vi fue cuando estuvimos en la casa con y
el nûmero 460.
---Desde entonces?
----Desde ese momento, flamen.
----Y por quê no la ha visitado de nuevo, que es su amiga?
----Mire, usted sabe, uno va dejando las cosas correr y entonces pasa el tiempo.
----Cômo no voy a saber que estoy mâs viejo?
----Y usted es una cosa que se deja correr?
----Una cosa? Yo le dirîa mejor un grano de arena visto desde las alturas...
----Y un grano de arena no es una cosa?
----Una cosa y un grano de arena son dos cosas diferentes...
----Ah, flamen, pero usted ahora habla como un filôsofo menos que como y lo
que es: flamen.
----Sabîa usted que la teologîa formaba parte de la filosofîa?
----Alguna vez su amigo del colegio de los sacerdotes Salios me hizo una pareci-
da pregunta.
----Mi viejo compinche Pempeo Noncola!!
----Sî, flamen, sî que lo sabîa, mas creîa que funcionaban como materias separa-
das aunque estuviesen juntas.
----Parêceme que esta conversa ajûstase a mi almorzada, êsa es la res!!
----Contra, Kosmos, quê oîdos mâs grandes tû tienes.
----Flamen, para oîrlos mejor.
----Kosmos convertido en lupus?
----Y risas de kosmos que agrega: un lupus sin colmillo, de lo que sale que, en-
tonces, la piel del hombre no periclitarîa.
----Kosmos, el viajero de la palabra apoyado por la Luna--dice el arquîatra Go-
lemo.
----Ni que yo fuera Duracotus concomitado por Fiolxhilda...
----Ah, Kosmos, alusiôn a "El sueño o astronomîa de la Luna"?
----Câspita Sula!!, que êsa es la res.
----Sî, pero reconociendo que de modo forzada, aunque puedo entender el moti-
vo o el porquê.
----El entendimiento es beneficioso para el alongamiento de la fiesta que inclu-
ye el juego.
----Otra de tus repeticiones, Kosmos, la que mejor se repite.
----Lo que se dice nuevamente es lo mejor. La fiesta y el juego vuêlvense a de-
cir. Entonces...
----Que por silogismo ya sâbese la tercera proposiciôn---suelta el didâscalos filô-
fico llegando.
----Hasta donde sê dirîa que los silogismos sirven para formar un juicio.
---Amplifica usted lo correcto, Golemo, amên de que la invensiôn de su forma es
una especie de matemâtica universal---agrega Kosmos.
----Kosmos, y por quê lo de tu repeticiôn que es la mejor?
----Golemo, porque el espîritu humano muêstrase mejor en los lûdicos que y en
los asuntos mâs serios; al igual que mâs suelto al beber copas de vino.
----Hace falta sacar a puesto la mâxima latinizada correspondiente respecto a lo
ûltimo que dijiste?
----Flamen, usted cree que haga falta?
----Como no se trata de lo que llâmase una oraciôn subordinada, el verbo creer
lo dejo sin indicativo.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, una respuesta de las y
pimpantes, înclitas o magnas.
----Flamen, y dônde usted aprendiô, digamos, esa regla?---fisga Golemo.
----No es mâs relevante que la sê que el dônde la aprendî, Golemo?
----Disculpe usted, es que yo soy un tanto curioso, flamen.
----Siempre son bienvenidos los curiosos a la Kosmona: no quisiera usted ser y
parcionero de la continua curiosidad que no siempre revelada caracteriza a y los
contertulios de la instituciôn, Golemo?
----Gracias por la invitaciôn, Kosmos, mas yo me quedo en mi casa, en la calma
y sin ningûn tipo de bullicio semântico.
----Eureka!!, que el bullicio semântico mantiene vivo al asombro, por lo que en-
tonces creo que usted, en su casa, debe aburrirse, no?
----Le responderîa, didâscalos, de que no; al contrario, que de tedio nada, y sabe
por quê?
----Sê que por quê es parte de mi materia, mas el suyo no: por quê?
----Porque tanto la calma como el silencio son como el "oro de Tolosa"
----Aberture oîdos y escuche esto: Cuando los romanos hablan del "oro de Tolo-
sa" se contradicen al relatar la derrota de los galos contra Camilo.
----Kosmos, que no encaja lo tuyo con lo mîo dicho...
----Piense usted, Golemo, pienso: age!!
----Vercingetorix, acêrquese, que saliô a puesto, a colocaciôn en la conversa na-
da mâs y nada menos que el oro de Tolosa---pide Kosmos que pregunta: nos de-
leita usted con un alongamiento del tema, sobre el Aurum tolosanum?
----Contra, Kosmos, que ni te callas en momentos de sepulturas--dice Dido.
----Cômo, que yo debo de esconder con tesôn o ahînco?
----Esta fiesta de ambiguedades me gusta!!---afirma el didâscalos filosôfico.
----Usted me resulta un gran alcahueta, didâscalos.
----Mi respeto por usted, majestad, condûceme al mutismo.
----Vaya sofisma!!, tremendo, regio y bien puesto---amplifica Kosmos.
----Esto que acabas (de)cir pudiera tener su consecuencia---dice Dido.
----Sabes que la clave de la consecuencia consiste en la forma?
----Pero vas a seguir con tu verborrea?
----Hacia ti la desvîo de la lînea recta, la que crûzase con otra una sola vez.
----Lo mejor que pudieras hacer, lo justo...
----Y en el momento preciso y con la persona adecuada!!---afirma Kosmos a la
vez que mira al didâscalos filosôfico.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen