Dienstag, 30. November 2021

La cazuela de Vitelio (914)

        Las mâs turbadas etereas de Masalia, segûn contaba Meli, llegaban al cul-

men de algûn tipo de proyecciôn una vez que la flama que quemaba a la made-

ra iba creciendo paulatinamente, A esta actividad  (dîgase mejor esta palabra y

no apego) entregâbanse cuasi siempre ya comenzada la segunda vigilia, hora-

rio  que mediada entre la terminaciôn del crepûsculo y el inicio de la nocturna,

momento (ademâs) como tal propicio para efectuar algûn cambio tanto de efî-

meras actitudes como de semblantes taciturnos, mas con la aplicaciôn sincera

de un inveterado adverbio: mutatis mutandis. 

----Las mâs turbadas etereas de Masalia!! Por el oro de las retamas y la pûrpu-

ra de los brezos!!, Meli-melosa, vaya quê pincelada: tremenda!!

----No me extraña que captes râpido, Kosmos, quiên si no para llevârsela al ti-

ro---dice Meli.

----Dîgame, Meli, y que fue lo que diole pâbulo para hablar de eso?---fisga el

arquîatra Golemo.

----El fuego hecho en esa hoguera por el leñador de Britania.

----Y cuândo vino el leñador de Britania, porque yo ni me enterê?

----Cuando vino no sê, sôlo sê que ahora estâ aquî, Kosmos---responde Meli.

----Eso de fuego hecho y el 21 de Julio como que me sigue preocupando--dice

el flamen.

----Pero, flamen, aquî no hay ningûn templo, sôlo un palacio alejado de la fla-

ma. No tendrâ usted una especie de obsesiôn con esa imago de que algo serâ y

abrasado por lo que posee elevada temperatura?

----Kosmos, que desconocemos los designios del Indivisible...

----Me tendrîa que reîr, flamen, aunque fuese de forma corta?

----Puro sacrilegio, Kosmos!!

----Mas usted perdôname, no?

----Si usted desde el principio no le hubiese perdonado todas sus patrañas ver-

bales no estuviese como estâ---dice Dido.

----Câspita!!, patrañas?, quê injusticia, cuâl que aplîcaseme sin la posibilidad

de acudir al juramentum suppletorium...

----Kosmos, las pruebas de quê?---pregunta el flamen.

----Las Semiplenas, êsas!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Voy a presentar a Dido la actio ingrati---anuncia Kosmos.

---Lo que no serîa el senario yâmbico de la tragedia latina: cuivis potest accide-

re quod cuiquam potest---suelta el tîo de Kosmos.

----Tan frâgil el propôsito, si no que deleznable, que refutarlo la pena no vale..

----Atenciôn, Kosmos, con los cambios de posiciôn, que pudiera entenderse de

otra manera lo que amplificas---dice el flamen.

----El orden de los factores no altera el producto, aunque sî hace posible una y

llamada de atenciôn.

----Y risas del flamen.

----Ve usted, flamen?

----Quê debo ver, Dido?

----Que reîrse es tambiên perdonar.

----Entre nosotros la risa no tiene un funciôn teolôgica---dice Kosmos.

----Yo no pertenezco a ese nosotros, aunque ahora estê entre alguno de ellos.

----Flamen, que los epicûreos con sus âtomos y yo con mi totalidad que los e

incluye sin que siendo êse alguno de ellos escîndame del placer.

----Esto no es fâcil, Dido, vaya destino el de usted---dice el astrôlogo Sula.

----Ya sê, ya sê, mas es el mîo.

----Conformismo, aceptaciôn o tolerancia?

----El que tolera acepta y el que acepta cuasi que llega a tener conformismo.

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!---afirma Kosmos.

----Dido, esa fôrmula es muy de usted, no?

----Crêelo usted de que sôlo pudiera ser mîa, astrôlogo Sula?

----De mi parte no es para mî.

----Hay que lascar en la masa jamonera!

----Esa frase tuya me encanta---acentûa Meli.

----Como que crêote sempiternamente----dice Kosmos.


         La signora Lacrusea tan emperifollada como una dama de sociedad con

cierta posiciôn y dinero, de las que andan exhibiendo el porte y aspecto como

si tratârese de lo fundamental que es garante de alguna envidia y acarreante de

respeto, eludîa repatingarse donde estaba sentada por entenderlo como algo in-

correcto asimismo que como un tîpico arrellanamiento que caracteriza induda-

blemente a las posturas mâs soeces de las damas con înfima educaciôn. Resul-

taba curioso que al pasar a la ciencia de la glotologîa contradijêrase hasta y el

punto de que quien la oyese sûbito captara una contradicciôn, ya que de lo que

pensaba a lo que decîa la diferencia era ingente, porque por un lado (el del pen-

sar) defendîa lo suntuario; por el otro (el de la palabra) lo criticaba, siendo cla-

ramente la razôn por la que el flamen dijêrale:

---Signora, me parece que usted deberîa lograr un equilibramiento entre dos y

cosas importantes, lo que le darîa a su espîritu una tranquilidad tremenda.

---Ya sê, flamen, que êse es uno de mîs mâs grandes problemas, pero usted ab-

solutamente cree que yo soy la ûnica que padece de tal problema?

---Por supuesto que no, pero como es del que ahora soy testigo, lo tengo cerca

y lo escucho, es el que me toca señalar o refutar aunque no sea el mîo.

----Refutar usted como flamen, es eso posible?

---Signora Lacrusea, el hecho de que yo sea flamen no quiere decir que me ca-

racterice una perfecciôn, con lo que le quiero decir que aun siêndolo no vêome

en la obligaciôn de no rechazar ciertas cosas...

---Por quê mejor no cambiamos el tema, le parece bien?

---Entre el bien y el mal velero como una embarcaciôn del Uno.

---Quê usted quiso decir con eso, flamen?

---Tômelo usted como que no mal el bien me parece. A ver, de cuâl tema desea

usted hablar?

---Sabe que lo he pensado mejor, y entonces no es un tema del que yo quiero y

hablar.

---Signora Lacrusea, hable usted de una vez, suelte su lengua.

---Mire, flamen, es que se trata de que no hace mucho observê a una persona de

espalda y no supe si era una o la otra.

----Quiên es la una y quiên la otra?

----Antîmaco de Ocamitân y Gaye Macinas.

----Y cuâl es el motivo del no saber, signora Lacrusea?

----Es que los dos miden tres metros...

----Tendrîa que verlos yo de espaldas a ver si son tan parecidos?

----No le (he)cho una peticiôn, que yo sepa, no?

----No he dicho que usted me la hizo, no?

----Pero por su pregunta parêceme que quiso hacêrmela...

----Se estâ pareciendo usted, ahora mismo, (a)lguien que conozco.

----Verdad, flamen, cierto?

----Asî es, signora Lacrusea, asî es!! Y dîgame: a vuelto a ver de frente a Kon-

fuza?

----No, flamen, y la ûltima vez que la vi fue cuando estuvimos en la casa con y

el nûmero 460.

---Desde entonces?

----Desde ese momento, flamen.

----Y por quê no la ha visitado de nuevo, que es su amiga?

----Mire, usted sabe, uno va dejando las cosas correr y entonces pasa el tiempo.

----Cômo no voy a saber que estoy mâs viejo?

----Y usted es una cosa que se deja correr?

----Una cosa? Yo le dirîa mejor un grano de arena visto desde las alturas...

----Y un grano de arena no es una cosa?

----Una cosa y un grano de arena son dos cosas diferentes...

----Ah, flamen, pero usted ahora habla como un filôsofo menos que como y lo

que es: flamen.

----Sabîa usted que la teologîa formaba parte de la filosofîa?

----Alguna vez su amigo del colegio de los sacerdotes Salios me hizo una pareci-

da pregunta.

----Mi viejo compinche Pempeo Noncola!!

----Sî, flamen, sî que lo sabîa, mas creîa que funcionaban como materias separa-

das aunque estuviesen juntas.

----Parêceme que esta conversa ajûstase a mi almorzada, êsa es la res!!

----Contra, Kosmos, quê oîdos mâs grandes tû tienes.

----Flamen, para oîrlos mejor.

----Kosmos convertido en lupus?

----Y risas de kosmos que agrega: un lupus sin colmillo, de lo que sale que, en-

tonces, la piel del hombre no periclitarîa.

----Kosmos, el viajero de la palabra apoyado por la Luna--dice el arquîatra Go-

lemo.

----Ni que yo fuera Duracotus concomitado por Fiolxhilda...

----Ah, Kosmos, alusiôn a "El sueño o astronomîa de la Luna"?

----Câspita Sula!!, que êsa es la res.

----Sî, pero reconociendo que de modo forzada, aunque puedo entender el moti-

vo o el porquê.

----El entendimiento es beneficioso para el alongamiento de la fiesta que inclu-

ye el juego.

----Otra de tus repeticiones, Kosmos, la que mejor se repite.

----Lo que se dice nuevamente es lo mejor. La fiesta y el juego vuêlvense a de-

cir. Entonces...

----Que por silogismo ya sâbese la tercera proposiciôn---suelta el didâscalos filô-

fico llegando.

----Hasta donde sê dirîa que los silogismos sirven para formar un juicio.

---Amplifica usted lo correcto, Golemo, amên de que la invensiôn de su forma es

una especie de matemâtica universal---agrega Kosmos.

----Kosmos, y por quê lo de tu repeticiôn que es la mejor?

----Golemo, porque el espîritu humano muêstrase mejor en los lûdicos que y en

los asuntos mâs serios; al igual que mâs suelto al beber copas de vino.

----Hace falta sacar a puesto la mâxima latinizada correspondiente respecto a lo

ûltimo que dijiste?

----Flamen, usted cree que haga falta?

----Como no se trata de lo que llâmase una oraciôn subordinada, el verbo creer

lo dejo sin indicativo.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, una respuesta de las y

pimpantes, înclitas o magnas.

----Flamen, y dônde usted aprendiô, digamos, esa regla?---fisga Golemo.

----No es mâs relevante que la sê que el dônde la aprendî, Golemo?

----Disculpe usted, es que yo soy un tanto curioso, flamen.

----Siempre son bienvenidos los curiosos a la Kosmona: no quisiera usted ser y

parcionero de la continua curiosidad que no siempre revelada caracteriza a y los

contertulios de la instituciôn, Golemo?

----Gracias por la invitaciôn, Kosmos, mas yo me quedo en mi casa, en la calma

y sin ningûn tipo de bullicio semântico.

----Eureka!!, que el bullicio semântico mantiene vivo al asombro, por lo que en-

tonces creo que usted, en su casa, debe aburrirse, no?

----Le responderîa, didâscalos, de que no; al contrario, que de tedio nada, y sabe

por quê?

----Sê que por quê es parte de mi materia, mas el suyo no: por quê?

----Porque tanto la calma como el silencio son como el "oro de Tolosa"

----Aberture oîdos y escuche esto: Cuando los romanos hablan del "oro de Tolo-

sa" se contradicen al relatar la derrota de los galos contra Camilo.

----Kosmos, que no encaja lo tuyo con lo mîo dicho...

----Piense usted, Golemo, pienso: age!!

----Vercingetorix, acêrquese, que saliô a puesto, a colocaciôn en la conversa na-

da mâs y nada menos que el oro de Tolosa---pide Kosmos que pregunta: nos de-

leita usted con un alongamiento del tema, sobre el Aurum tolosanum?

----Contra, Kosmos, que ni te callas en momentos de sepulturas--dice Dido.

----Cômo, que yo debo de esconder con tesôn o ahînco?

----Esta fiesta de ambiguedades me gusta!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Usted me resulta un gran alcahueta, didâscalos.

----Mi respeto por usted, majestad, condûceme al mutismo.

----Vaya sofisma!!, tremendo, regio y bien puesto---amplifica Kosmos.

----Esto que acabas (de)cir pudiera tener su consecuencia---dice Dido.

----Sabes que la clave de la consecuencia consiste en la forma?

----Pero vas a seguir con tu verborrea?

----Hacia ti la desvîo de la lînea recta, la que crûzase con otra una sola vez.

----Lo mejor que pudieras hacer, lo justo...

----Y en el momento preciso y con la persona adecuada!!---afirma Kosmos a la

vez que mira al didâscalos filosôfico.














































 




































 




   


























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