Samstag, 1. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (926)

    Ya sâbese por la extensiôn de la verba que revela o descorre la cortina protec-

tora de ciertas informaciones, que al barquero de Apragôpolis [quien antes y de

êste oficio fue percador oriundo de una însula de pescadores cercana a la ya de-

saparecida isla de Aphros] conocîanlo Meli, Sunev y la campesina. Empero co-

mo aclaraciôn de la llegada de Hagapajitas de Falogracia a Bedriaco, la que de-

be ocupar espacio, salir a puesto que si no tener colocaciôn en la lînea recta por

donde fluye lo narrativo, queda la que a su vez es dejante del pertinente motivo

del viaje, y el que no es otro que por el deseo de Circe de cambiarse de lugar lo

mâs raudo posible, ya que sus ganancias en la zona de Omonia cada vez iban y

siendo menos, cosa debida a nuevas leyes que entraron en vigencia hacia cues-

tiôn de un par de meses, tiempo mâs que basto para tomar una decisiôn absolu-

ta.  Aunque lo anterior no es una falacia, ya que el peculio verdaderamente vio-

se seriamente afectado, asimismo hay que añadir que no dejô de tener en cuen-

ta (positivamente) Circe la posibilidad de acudir al lictor y no sôlo por ser uno

de sus mejores clientes, sino que tambiên por el interês de un pago doble, algo

mâs que significativo cuando impera la necesidad, cuando Fortuna alejôse con

silencio de la lînea existencial de alguna criatura, razôn algo conspicua de sus-

pirar seguido como mêtodo compensativo por lo menos para el centro encarga-

do de engendrar la corbatilla de alguna pejiguera. 

    Non plus ultra de una media hora de la llegada susodicha, y donde el sitio no

es otro que la mismîsima Kosmona, los contertulios reciben el barrunte ( que si

no son barruntados) de que el arribo de la barca no fue por el puerto de Bedria-

co sino por Albula, noticia (al)cance de sus oîdos gracias a la boca del magister

equitum, el que sin edicto de su majestad presentôse en la instituciôn concomi-

tado por dos soldados de la guardia bâtara; y, como siempre, exhibiendo placen-

teramente su porte y aspecto.

---Câspita, magister, que muchitantos pueden ser los sucesos, mas êste en espe- 

cîfico nunca en mî pasô mental---dice Kosmos.

---O sea, que me quieres decir que aunque no pase en ti puede pasar, no?

---Êsa es la res, magister, êsa!! Ve usted?

---Quê debo ver, Kosmos?

---Que ha entrado usted en el juego efîmeramente, ya que su presencia en la ins-

tituciôn prontamente dejarâ de serlo.

---Bien que sabes que siempre me esperan otros cometidos.

---Asî que el barquero Hagapajitas de Falogracia entrô por el este, latitud de in-

cesantes conflictos y huevo de las emociones...

---Kosmos, que yo no soy un contertulio para participar en el discurso de tu ver-

ba.

---En el discurso de una verba!!, lo que pudiera servir de perîstasis doble, la que

unirîase a otras cuatro que ya tengo pensadas.

---Esto serîa otra noticia, Kosmos. Y cuâles son esas cuatro?

---Didâscalos, escûchelas usted: 1) Una actividad de transformaciôn de las subs-

tancias mâs elevadas; 2) La infaltable fijeza de lo que ofreciendo soluciôn cupu-

la; 3) La concausa (synation) y 4) Potencia y cambio.

---Eureka, bienvenidas!!

---Y quiên es esa Circe, magister?---indaga Asonis.

---Una mujercilla que cobra por sus servicios afrodîticos.

---Aplausos, magister!!, quedôle pimpante la metâfora.

---Sî, que tû y la metâfora son buenos amigos.

----Creo que de paso vamos a tener informaciôn directa de la ciudad del ocio, de

una propia voz que llega de allî---dice el didâscalos filosôfico.

----Ya creo saber quê tipo de mujercita es---suelta Asonis.

----Sî crêelo no estâ seguro, porque de estar seguro para quê creerlo.

----Quê, Kosmos, creer es una duda?

----Si usted complica la cosa, prepârese para la cosa complicada.

----Vaya advertencia la tuya, o la de un complicado.

----Y risas de Kosmos.

----Yo estoy seguro de que el lictor estarâ contento, o se pondrâ asî.

----Didâscalos, porque Circe lo va a sofocar?

----Porque tendrâ acciôn o movimiento!!

----Entonces el fin estâ presente.

----Kosmos, recuerdas lo que decîa el magno del Liceo, y en lo atinente y al

actuar?

----El que actûa bien necesariamente actûa, mas el que simplemente actûa no

necesariamente actûa bien.

----Sôlo hay potencia cuando hay acto!!---afirma Temîganes de Alejandrîa.

----Bravo de la parte del que conocîô a Augusto en calidad de retor.

----Bravo para mî mismo, Kosmos.

----El acto del lictor sî que va a necesitar una potencia---dice el magister.

----Y risas de los contertulios.

----Y vaya potencia que convendrîale a Circe?---pregunta Kosmos.

----Y retorno de las risas.

----Bueno, que yo me retiro y los dejo a ustedes con risa; la mîa se acabô ya que

debo entrar en seriedad...

----Ni que palacio fuera una zona circunspecta.

----Kosmos, que si te oye tu madre...

----Que pôngase tapones en los oîdos y amârrese al mâstil.

----Esto podrîa ser la sexta perîstasis---dice el didâscalos filosôfico.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que referente al seis lle-

garîamos a perfecciôn por representar la atingencia de las tres primeras numera-

les: 1+2+3 y 1x2x3.

----La estrella de sies puntas!!---afirma Vercingetorix.

----La que simêtrica encarna una sapiencia.

----Exacto, Kosmos, exacto!!

----Magister, y dônde estân los llegantes?

----En palacio despuês del correspondiente arresto.

----Y usted no se iba?

----Kosmos, pero si me hacen preguntas...

----Quê educado, porte y aspecto de la educaciôn.

----Si no fueras el hijo de la reina ya estuvieras en la ergâstula.

----Sin tribôn ninguno y sin tryphê---acentûa el didâscalos filosôfico.

----Dos T son un tropiezo!

----Y dos tetas?

----Dos T en otra posiciôn.

----Ya nos dirâ despuês el lictor de esa otra posiciôn de las dos T---ludica y el

magister equitum.

----Y otra vez risas.

















































 







  

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