Montag, 30. Oktober 2023

El mundo despuês de los mundos (4)

        Una hora despuês fue que pudimos salir de mi apartamento, mas no

por culpa de Cratino o mîa sino de Aspasia, ya que al meterse en el baño

para  bestirse tuvimos que  esperarla, ya que nosotros tan mirîficos caba-

lleros no podîamos cometer el delito êtico de irnos delante y de dejarla a

ella detrâs, allende que por otra razôn lo que por ethos sucede es lo con-

trario: las damas primero; los caballeros, despuês. Al oscurecer tempra-

no  por ser Noviembre el mes en curso, la jerga colectiva no descollaba

mucho  en la calle, y menos aûn la risita acarreada por la sofocaciôn ale-

grona de los pedales de bicicleta, amên que de ser nula la posibilidad de

encontrar un fanâtico llevando puesta una camiseta con la numeral diez,

lo que significa la mantenciôn de la ataraxia mîa por no tener que poner-

me a pensar en un deporte que no gûstame. A pesar de la poca luz Aspa-

sia divisa al zapatero Cliôn sentado en uno de los peldaños de la escale-

ra de la entrada de su casa, razôn por la cual pregûntase:

-----Y no me habîa dicho el zapatero Cliôn que no se sentîa bien? 

      Y seguido pregûntame a mî:

----- Kosmos, podemos desviarnos por un momento? 

-----Por uno, por dos o por tres no importa, porque los que nos quedan y 

nadie nos los quita son nocturnos y, si acaso, inesperados momentos.

        Y en este momento del desvîo pasôme por mi testa esta intempesti-

va pregunta: Y habrân fuegos artificiales despuês del discurso en la bema 

del presidente? Empero de que fuese una pregunta fuera de lugar no quie-

re decir, no traduce que desdeñase mi curiosidad, que despreciara ese de-

seo de saber algo poniendo mis retinas en funciôn de una pesquisa con la

cual mis ôculos quedarîan satisfechos, que lo que no penetra por êstos no

penetra por otra parte. Sigue la cosa con mi mirar hacia todas partes espe-

cîfica y concretamente con el telos de encontrar una tribuna elevada, mas

de  êsta nada, ni tan siquiera un listôn de madera sobre andamios. Pero sî

que di visualmente con un lobo que lo ûnico que interesâbale era llegar

a la escultura de le Penseur, del înclito Rodin, de donde salîa un incesan-

te chorro de agua. Poniêndome en funciôn de hallar la posible atingencia

entre aquêl y êsta no pasê por alto la relaciôn existente entre un vate y un

salvaje cânido: êste es amante de la luna llena, y êsta, a su vez, es honta-

nar de inspiraciôn para un poeta. Que no olvîdese que la escultura recibiô

originalmente el siguiente ônoma: el poeta. Y agrego: el artîfice de la es-

cultura concibiô esta obra para ornamentar el tîmpano del conjunto escul-

tôrico La puerta del Infierno. Alighieri, salûdote cortesmente: Hygiaeie!

Como esto ûltimo dîjelo en voz alta, pregûntame Cratino:

---Quiên debe conservarse en buena salud?

---Dante, Cratino, Dante!!---le respondî señalando la escultura.

         La respuesta como que diole pâbulo de hacerme otra pregunta: 

---Kosmos, y quê tiene que ver Dante con la escultura?

       Pero como al verme el zapatero Cliôn pregûntame: Quê, Kosmos, aûn

sigues creyendo que el fuego de alquitrân puede tener tanta eficacia como

la  ejecuciôn de Fidias en la extirpaciôn de la langosta?, la respuesta que a

Cratino deberîa darle quedô de momento negada, y por la razôn de que es-

te decir (antiguo) convertido en interrogativa êrame mâs atrayente.

----Y usted no me dijo que no sentîase bien, y que por lo mismo hoy cerra- 

ba su zapaterîa?---interrumpe Aspasia.

----Me sentîa, Aspasia, me sentîa, lo que ya es pasado---responde Cleôn y

agrega: al jugar a los cottakos no me saliô un cinco sino un seis.

----Y cuâl juego es êse?

----Uno de dados.

----No entiendo quê tiene que ver un juego de dados con la salud. 

----No te puedo explicarte lo que sî Fortuna.

----No pregunto mâs nada, asî que, Kosmos, puedes responder la pregunta

que te hizo Cliôn.

        Yo dîjele que en realidad no era menester respuesta alguna, ya que lo

preguntado por Cliôn era tan sôlo un decir inveterado. Mas sî preguntêle a

êste si podîa pasar mañana por la zapaterîa para pegar la suela de un zapa-

to, algo que hoy no pudo ser por el cierre de la zapaterîa.

---Claro que sî, Kosmos, cômo no?, que tû nada tienes que ver con Aristeo

derrotado por el hoplita del cuarto regimiento.

      Usted discûlpeme, Clîôn, mas yo como un guerrero con sûmula de vic-

torias tengo que reîrme. Y entonces dîceme êl:

----Terminada tu risa, que tû no cambias ni aun perdurando el cambio, me

dices cômo estâ mi compinche, tu tîo.

----Señor, usted habla como alguien con sumo conocimiento.

       Dejo saberle a Cliôn que Cratino es el ônoma del que acaba de valorar

una cosa determinada: el hablar.

----Mira, Cretino, que soy muy apreciado por todo el que entra en conversa

conmigo.

----Señor, Cretino no sino Cratino.

----Disculpa, Cratino, no fue mi intenciôn ofenderte, solamente ha sido un 

de cambio vocal. Te debo tres ôbolos de cobre, que ganârtelos es mâs difî-

cil.

----Usted no me debe nada, que ya me dio la disculpa, la que tiene valor.

----Muy bien, Cratino, le das forma a las palabras.

        Como tiro de flecha vînome Pericles, y entonces uno de sus legados

expresivos y que dije en voz alta: es mucho mâs fâcil dar forma a las pala-

bras que a las lâgrimas, por lo que dijo Cliôn:

----Ya sê, Kosmos, que tû sî que sabes algo.

---Câspita!! Entonces por no tener ignorancia no llêvole ventajas a los y

que no saben nada. 

----Muy tuyo, Kosmos: el viraje de todo, la transformaciôn inmediata, el

cambio de las formas.

----Cliôn, no desea venir usted con nosotros a la catedral barroca?

----Aspasia, que ya me sienta bien no quiere decir que salga a caminar.

----Estâ bien, Cliôn, puedo entenderlo.

----Disfruten su paseo. Y kosmos, te espero mañana en la zapaterîa.

----Allî estarê, Cliôn, mas sin portar el alto casco de bronce.

----Vaya, quê poco orgullo el de un ciudadano.

----Nos vamos?---pregunta Aspasia.

        Con esta pregunta nos despedimos del zapatero Cliôn y nos fuimos.

En lo que caminâbamos fui elaborando la respuesta que darîale a Cratino

a la pregunta que hîzome: quê tiene ver Dante con la escultura?, mas co-

mo notê que sus retinas estaban en funciôn de contemplar de arriba a aba-

jo a Aspasia, no creî que fuese el momento de dârsela una vez preparada.


























 



 



























  

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