Y quê causalidad que quien tengo frente a mî al abrir la puerta de mi apartamento
es a un hombre fornido: el general Francisco Sotolongo Almendrades, mas diferenciân-
dose con el hombre fuerte de la proposiciôn escolaria en que no es robusto para el hur-
to de algo.
---Kosmos, de presentarme en persona aquî en tu apartamento dêbese a que Esmeralda
no pasô la noche en casa, y por lo mismo querîa saber si ella no careciô de nada, si tû
le diste lo necesario para que sintiêrase bien en tu vivienda.
---General Francis, a su hija no le faltarîa jamâs nada, de eso puede usted quedar segu-
ro, mas dîgame: cômo usted supo que ella estaba aquî y en dônde yo vivîa?
---Kosmos, se te olvidô que te saquê de la estaciôn de policîa?
---General, lo que usted hizo por mî, por Cratino y por Aspasia queda en mi nemôsine
por el resto de mis dîas, mas pudiera usted exactivizar?
----Tu direcciôn me la dio el responsable del arresto por telêfono.
----Empero cômo la supo êste si no la apuntô?
----Eso es lo que tû crees.
----En fin, respuesta a la segunda pregunta.
----A la que sigue la de la primera: Esmeralda me dejô una nota en la que claramente me
decîa que estaba aquî en tu apartamento. No no, espera...que si pasaba por aquî y tû esta-
bas que se quedaba a dormir.
---General, de haber venido unos minutos antes no me hubiera encontrado en casa, por-
que aûn estâbamos en la estaciôn susodicha. Justamente llegamos al barrio a las siete y
cinco de la noche, hora justa y exacta que supe por el mûsico Forligen.
----Ya acabo de saber que es un mûsico, pero es una buena persona?
---General, todas mis amistades son personas buenas.
---Perfecto!! Me tranquiliza saberlo, porque mi hija, a pesar de farandulera, estâ educa-
da de la forma mâs correcta y decente posibles.
---General, y no desea usted pasar y de paso un cafê, una copa de vino [rojo, porque me
da fastidio de testa el blanco] u otro estimulante puedo brindarle?
---Acepto la invitaciôn, Kosmos, que de todas maneras puedo ausentarme por un rato de
la academia militar, que al fin y al cabo soy el jefe, pero puedes hacerme un favor?
---Câspita general!! Cômo negarle uno si favor con favor pâgase? De cuâl se trata?
---De que bajes y le digas a mi chofer que me quedo un rato aquî arriba.
---Como tiro de flecha bajo, general. Traspase usted el umbral de la puerta, acomôdese
y empiêcese a sentir como en la cuadradura de su casa.
Al verme Dasid sobre el pucho tocô el botôn que activa el mecanismo con el cual
el cristal de la ventanilla desciende, y seguido quedôseme mirando como si beneficiosa-
mente viera a la persona con la que pudiera tener un intercambio verbal sin necesidad o
de alguna cortapisa o de la advertencia de que podrîa ipso facto la conversaciôn acabar-
se en el caso de que la jerga que se utilice sobrepase el nivel de tolerancia de la criatura
que escucha. Como una forma de estimulaciôn para que la palabra comenzara con soltu-
ra a fluir, a dejar resonancia, desvîo su mirada hacia el sîmbolo de los tres zarcillos que,
como ya sâbese, cuelga del retrovisor, y con una delicadeza extrema lo tocô mâs de una
vez, siendo entonces cuando dîgole lo que dîjome el general que dijêrale, y que como y
tal sentîa muchitanto no poder disfrutar de la fruiciôn de la que es garante el tema sobre
la cultura celta.
---Puedo entender, Kosmos, ya que se trata de un general el que espera por ti. Ya habla-
remos en otra ocasiôn, si se puede. Adiôs, y pasa un rato ameno con Francis.
---Gracias Dasid!! Adiôs!!
Y quiên dirîame que serîa posible lo que mis ôculos vieron al regresar a mi aparta-
mento: Metôn, el banquero pensionado, conversaba con el general.
---Kosmos, por quê no me dijiste que conocîas al general Francis?
---Metôn, por su pregunta como que entiendo que usted lo conoce a êl, no?
---Un banquero es como un taxista.
---O sea, que conoce a muchas gentes.
---Exacto, Kosmos, exacto!!
---Kosmos, si tû supieras todos los favores que me hizo Metôn....me agrada de que sea
tu vecino.
---General, Metôn es una criatura que allende de vecino es mi amigo.
---Ya sê que todas tus amistades son personas buenas.
---A fortiori, y por el encuentro de ustedes [en mi apartamento], un brindis no pudiera
faltar.
Quince minutos despuês, y por la razôn de yo sacar a puesto, a colocaciôn una de
las muchitantas frases latinizadas con fulgor en mi novelôn, Metôn pidiôme que se la
escribiera en un papel, porque al traducîrsela gustôle tanto que querîa aprendêrsela de
memoria leyêndola varias veces. Sin dilaciôn agarro una hoja y el bolîgrafo, mas cuan-
do el general se da cuenta de que êste no escribîa me da el suyo, uno que amên de mar-
ca tenîa grabada la mîmesis de un pavo real.
---Kosmos, ya que te has quedado mirando el bolîgrafo con fijeza te lo regalo.
---Verdad, general, que usted me da como dâdiva un bolîgrafo con la imago simbôlica
de la eternidad?
---Kosmos, a pesar de haberte conocido no hace mucho te conozco lo suficiente como
para saber quê te regalo.
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Gracias muchitantas, general!
Mire, Metôn, aquî la frase escrita.
---Muy bien. Kosmos, si me oyes hablando en voz alta no pienses que enloquecî.
---Si aun loco no dejarîa de ser mi amigo, Metôn, que allende de las buenas las locas
tambiên pueden ser mis amistades, las que idas de rosca ya no impôrtales ser feliz.
Seguido a decir el general que êl cree que los locos son felices mas a su manera,
se levanta, camina hacia el balcôn y saca del bolsillo derecho de su chaqueta un sobre,
y mirândome dîceme:
---Kosmos, dentro de este sobre estâs las hojas mâs crîticas de tu acta en la academia,
asî que si lo prefieres, y con el mismo bolîgrafo que te acabo de regalar, puedes tacho-
nar las indisciplinas escritas que tû cometiste en el pasado.
---General, y de quê sirve que las tachone si, en primer lugar, ya las cometî; en segun-
do, ya no estân en el acta y como tal mâs nadie va a saber de ellas?
---Kosmos, es tu pasado en la academia, y toda tachadura es algo asî como una muer-
te simbôlica.
---General, ya pensarê quê es lo que prefiero, o sea, si tachonarlas o no.
---Todo tuyo tu pensar!!
---Mîo todo êl, general. Y muchitantas gracias por lo que usted ha hecho. Sabe usted.
quisiera mostrarle una cosa que me prestô el difunto zapatero Cliôn.
---De quê se trata?
---De esto, general.
---Un estudio reciente de arqueologîa. Y por quê te lo prestô?
---Porque le dije que gustarîame echarle un vistazo.
---Entonces tû estâs interesado en la arqueologîa?
---Mâs o menos, general. Fîjese usted que de dividir a la mitad la palabra queda esto:
arqueo-logîa.
---Logîa, como sufijo, existe, pero arqueo, como prefijo, no lo sabîa.
---Kosmos, y acaso la logîa se puede arquear?
---No tômelo taxativamente, Metôn.
---Sabes, Kosmos, que el difunto Cliôn fue un buen amigo mîo de los tiempos del y
servicio militar?
---Sî, general, y que se conocieron en el hospital. Empero asimismo sê que usted tie-
ne un gallo.
---Y cômo lo sabes?
---Porque dîjomelo mi tîo.
---Tu tîo tambiên fue un buen compinche de Cliôn.
---Cômo no saber que lo fue? Revêlole, general, que el gallo, y sobre todo como eter-
no sîmbolo erôtico, aparece en mi novelôn.
---Kosmos, y cuândo puedo leerlo?
---En cuanto termine Aspasia de leerlo, general, si es que desea esperar, si no puedo
fotocopiar el novelôn y envîoselo a la academia.
---No hace falta, Kosmos, ya que puedo esperar. Y este apartamento tû lo pagas men-
sualmente o es una herencia?
---Una herencia dejada por mis padres.
---En algûn momento tu tîo me hablô de su hermano Tircano Cilatino.
---Mî tîo aparece en mi novelon mas como mi padre.
---Y cômo se entiende eso, Kosmos?
---General, dêjeme que lo sorprenda con mi verba en el novelôn, la que dilucida la y
acabada de hacer pregunta.
---Estâ bien, Kosmos, espero ser sorprendido. Ya debo regresar a la academia, asî que
em despido de los dos.
---Espero que nos volvamos a ver, Francis.
---Claro que sî, mi querido Metôn. Y es mâs, mira, aquî mi tarjeta con el nûmero de
telêfono de mi casa, pero podrâs entender que por el puesto que tengo en la academia
encontrarme en mi hogar no siempre va a ser posible.
---Lo entiendo perfectamente, Francis.
---Y Kosmos, gracias por el vino, y si tienes algûn que otro problema me llamas sim-
plemente, que mi nûmero ya lo tienes en tu telêfono por la llamada que hizo Yelas en
la estaciôn de policîa.
---General , y a quiên otro yo podrîa llamar para que sâqueme de un problema con la
policîa?
---Tu pregunta me ocasiona risa.
---Risa es una palabra que para mî tiene una ingente relevancia.
---Ya lo sê, porque me lo dijo tu tîo en el cementerio del Cerâmico. Y ya me voy. Ah,
kosmos, y no dejes de decirle a mi hija que pasê por aquî.
---General, lo primero que harê cuando la vuelva a ver, y hasta la prôxima, hasta êsta.
---Entonces kosmos, nemo potest beatîsimun êsse qui est totos aptus ex sese, quique
in uno pônit omnîa, lo pronunciê bien?
---Metôn, beatisîmun, esse, totus y ponit.
---Me prestas el bolîgrafo para encerrar en un cîrculo la correcciôn?
---No sûdanle las manos?, que no quiero que macule de sudor a la eternidad.
---No quieres que manche al pavo real?
---Êsa es la res, Metôn, êsa!
---No me sudan las manos. Kosmos, asî que dame el bolîgrafo.
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