Mittwoch, 13. November 2024

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          Media hora despuês, y en lo que escribîa en la cocina lo que deberîa comprar

de sustentos para la semana, Aspasia revêlame un onîrico que tuvo y que fue la cau-

sa de que despertârase diez minutos antes de que sonara el despertador: Esmeralda

quitaba  el famoso candil de terracota de encima de una columna truncada para po-

nerlo  en otra con mâs dimensiôn, mas subida en una escalera que yo habîale facili-

tado. Interesante  que precisamente haya sido Esmeralda la que apareciô, pero pre-

guntême quê tiene que ver la escalera dentro de este onîrico, a no ser que tratândo-

se  de una metaforizaciôn haya un viraje de la significante (un cambio de altura) y

con el fin de destacar la palabra ganada que no la perdida. Claramente que callarîa-

se mi boca, que no dirîale a Aspasia sobre mi encuentro con Esmeralda, pero tuve

que raudamente hacerle esta pregunta:

---Por quê este onîrico fue el motivo de tu despertar?

---Kosmos, en realidad no es un un onîrico horrendo/espantoso, pero sî un poco ra-

ro: Esmeralda, el famoso candil y la escalera, Sabes cuâl puede ser la conexiôn?

---Escucha. Lo del famoso candil significa, en lenguaje masônico, la palabra perdi-

da; lo de la escalera, que no pertenece a ningûn lenguaje, tiene que ver con un cam-

bio de altura, o sea, que quîtase el candil de una columna cortada/disminuida y pô-

nese en otra de tamaño mayor.

---Ah eso, pero por quê es Esmeralda la que hace el cambio? Pudiera haber una co-

herencia  si Esmeralda tuviera algo que ver con la masonerîa, pero como no lo tie-

ne....

---Aspasia, los onîricos no son coherentes; tienen un lenguaje metafôrico.

---Sabes quê? Me voy a la ducha, pero antes dime: por quê te levantaste tan tem-

prano?

---Câspita!! Porque no pude dormir mâs.

---Que tû no pudiste dormir mâs? Estâ bien. A la ducha!

---Dêjote el cafê preparado para cuando salgas de la mojadera, que me voy.

---Te vas? Adônde?

---A comprar comida, lo que nos metemos en la boca que es garante de....

---De eso, Kosmos, de eso!! Nos vemos entonces mâs tarde.

---Êsa es la res!!

           Antes de salir de compra echêle un vistazo a mi cartera con el fin de saber

la cantidad de peculio que tenîa, razôn por la cual tuve que reîrme porque con tan

sôlo diez pesos no puêdese pagar todo lo que hacîa falta. Como ya no podîa sacar

mâs dinero de mi cuenta, porque mi tarjeta de banco es limitada, sôlo quedâbame

por hacer una cosa: abrir la cartera de Aspasia y apoderarme de por lo menos cien

pesos, los  que les devolverîa al comenzar el prôximo vez, mas sin decirle ora na-

nada. Por quê? Porque si entro al baño para pedirle un prêstamo monetario indu-

bitable que la compra harîala otro dîa. Dirîjome entonces al cuarto, y cuando revi-

so su cartera soy testigo visual de una rerum deplorable: dentro habîan solamente 

quince  pesos, por lo que en un periquete pensê que era muchitanto mejor pedirle 

prestado peculio a Metôn, el que de facto una vez dejôme saber que cuando hiciê-

rame falta cualquier cosa que contara con êl, que coger esos quince pesos, ya que 

la tarjeta de Aspasia asimismo es limitada. Puesto en funciôn de lo anterior arrum-

bô mis pasos al apartamento de Metôn, empero por cuestiones que mâs tienen que 

ver  con lo inextricable  que con lo  onomado causalidad êl abriô la puerta sin que 

yo tocara el timbre. 

--Contra, Kosmos, que hoy parece, por un programa oculto, que deberîamos en-

contrarnos dos veces.

--Hasta ora sî, Metôn, mas de tratarse del programa susodicho no pudiera ser que

nos encontremos de nuevo en cualesquier momentos posibles de las veinte y cua-

tro horas?

--No es imposible, Kosmos, no lo es. Y, ya leîste el periôdico?

--Aûn no Metôn, mâs tarde.

--Ah, estâ bien. Y eso que subiste a visitarme?

--Metôn, resûltame verecundioso decirlo, mas no puedo silenciarlo porque si no no

lo pudiera saber.

--Verecundioso? Esto es muy propio tuyo, no?

--Êsa es la res, Metôn, que usted sabe/domina/conoce que mi lûdico con la verba es

indefectible.

--Cômo olvidarlo. A ver, de quê se trata?

--De que me es menester una cantidad por lo menos de cien pesos para comprar la

comida de la semana. Sabe usted, mi tarjeta de banco es limitada y como tal...

--Kosmos, no hace falta que me digas, que soy un banquero pensionado. Mira, aquî

tienes doscientos pesos.

--Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Muchitantas gracias, Metôn!

Y quede usted seguro de una res: empezando el prôximo mes se los devuelvo.

--Te agradezco tu puntualidad/seriedad, pero te digo lo siguiente: no hace falta que

me los devuelvas, porque la cantidad de dinero que tengo es mâs que basta para vi- 

vir los años que me quedan. No has pensado en que quien no tiene dinero quiere te-

nerlo y que quien lo tiene quiere gastarlo?

--Tal vez una cosa lôgica, Metôn, mas pasa mâs que quien tiene peculio desea tener

mâs. Es usted una excepciôn.

--Serâ eso, Kosmos. Se te olvidô que te dije una vez...

--Metôn, por lo que dîjome es que estoy aquî.

--Muy bien!! Te deseo una buena compra, que no tengas que pensar en no comprar

lo caro porque no te llega el dinero. Ah, y quê tal tu tîo, cômo estâ êl, el amante del

tê?

--Hace rato que no lo veo, que no pasa, que no aparece.

--Bueno, y si lo ves, salûdalo de mi parte.

--Asî lo harê, Metôn. Y muchitantas gracias por su ayuda!

--De nada, Kosmos, de nada! Que tengas un buen dîa.

--Igual usted, Metôn.

           De decîrselo a cualquiera claramente que no lo creerîa o pensarîa que yo esta-

rîa exagerando, pero como hacîa rato que no dejaba caer doscientos pesos en el bol-

sillo derecho del pantalôn que cuasi siempre pôngome, allende que un tanto descolo-

rido por la cantidad de veces que lo he lavado, como que sentîa un peso dentro de êl

que analogâbase mâs con el de las hojas de aquella libreta de conducta---cada cadete

de la academia militar tenîa una, y de acuerdo a la sûmula de indisciplinas que escri-

bîanse  dependîa la categorîa del castigo a recibir; cuantas veces yo quedême sin pa-

se, porque  mi libreta  estaba atiborrada de las susodichas indisciplinas, es un indele-

ble paradigma de mi rebeldîa inveterada---que con las cuadriculadas de un cuaderno

acadêmico. Empero  la cosa no quêdase aquî: como toda analogîa engendra el resur-

gir  de una imago concreta, y esta imago, a su vez, le da funciôn a la nemôsine, diri-

gî mi  mirada hacia  el Karakorum, lugar donde precisamente estâ la academia mili-

tar. Inmediatamente una plêtora de recuerdos fue la causante de que pensara en una

gran cantidad de cosas que hice, siendo una ellas la que considero la mâs perniciosa

para  la salud: recoger  cabos de cigarro del piso, porque por aquel entonces con las

poquitîsimas  monedas que tenîa no podîa darme el lujo de comprar una cajetilla de

cigarro, aun teniendo un precio que apellîdase môdico. Cômo no alcanzar una jovia-

lidad  cuando de vez en cuando el sargento Juarez regalâbame un cigarro? Y en fin,

que dejê de mirar hacia arriba para poder entrar por la puerta del pequeño mercado

de legumbres y hortalizas, resultândome una tremendîsima novedad que el propieta-

rio oriundo de China hiciêrame esta pregunta, porque êl nunca me ha preguntado ni

tan siquiera en quê podrîa ayudarme:

---Kosmos, quê tû hacîas debajo de mi toldo previo al cantar del gallo y con una chi-

ca?

        Al responderle que eso no incumbîale a êl por formar parte de mi privada exis-

tencia, amên de agregar que no habîa ningûn cartel que dijera que estaba vedado po-

sicionarse verticalmente debajo de su toldo, mîrome con cierto desdên y sûbito dejô-

me saber el precio de lo que habîa comprado: diez pesos. Sin dilaciôn paguê con una

soltura tremenda y salî sin mirar atrâs. Y vaya, otra novedad: el encuentro frontal na-

da mâs y nada menos que con Sista.

---Kosmos, acabo de salir de la estaciôn de policîa. 

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Y Matilde quê?

---La soltaron tambiên y estâ en casa. Tienes tiempo para tomarte un cafê?

---Câspita!! Tiempo es lo que sôbrame.

---Perfecto!! Entro a trabajar en una hora, tiempo mâs que suficiente para contarte.

---Êsa es la res, Sista. Age!!









 




  




  









 


















 








   



   













    


 

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