Como a Sista le encantan las corrientes naturales de agua pidiôme que tomâra-
mos el cafê en la pequeña terraza que tiene el restaurante de las langostas con vista a
un rîo que carece de nombre, mas como asimismo a mî encântanme de acuerdo estu-
ve totalmente. De tal guisa Caspar trabajaba, por lo que en vez de hacer la cola pene-
tramos en el restaurante por la puerta de la cocina, empero al decirle Sista que sola-
mente tomarîamos un cafê en la terraza, êl se nos quedô mirando un tanto perplejo,
mas no por lo acabado de salir por la boca de Sista sino que mâs bien por otro moti-
vo: por el de la temperatura de Diciembre que tanto seca la piel como los labios, y
por la que precisamente la terraza estaba completamente huera, sin presencia ôntica
ninguna, ausencia de criaturas que ni a Sista ni a mî perjudica; al contrario, porque
a menos espacio ocupado mâs luz, viênenos (maravillosamente) de maravilla, como
anillo al dedo, amên que otra cosa que benefîcianos: la de poder escoger a gusto la
mesa que nos dê la gana, exenta de la informaciôn de que estâ reservada por un de-
terminado cliente. Pura ventaja de los amantes del susodicho mes, los que por el he-
cho de no ser muchitantos pueden contarse con los dedos, aunque segûn el barrunte
de Caspar no ha tenido que servir a ninguno en ninguno de los horarios que hasta el
momento êl ha trabajado, durante el tiempo que ha ganado un salario con el oficio
de camarero. Tres minutos despuês de esta inteligible de-claraciôn trâjonos el cafê
y concomitado con un cuadradito de chocolate del lado izquierdo del platico que so-
porta el peso de la cândida taza sin descollante marca, o mejor dicho, sin tener acu-
ñada su procedencia de fabricaciôn con minûsculas letras, por lo que yo pensê que
fue hecha por una mano de obra clandestina, pensar que no amplifiquê por ser (cla-
ramente) de jaez intempestivo, porque quê interêsale a Caspar de dônde viene la su-
sodicha taza? No es su trabajo llenarla y posicionarla en la mesa frente a la mirada
del que/la que beberâ el cafê?
En lo atinente al diario revêlame Sista que no solamente tratâbase de la rela-
ciôn del general con Matilde, sino que ademâs de cosas intimîsimas y detalladas, y
de las que supo la criada por contârselas Matilde con la intenciôn de causarle pro-
blemas al general una vez publicado el diario, mas como yo no entendîa el porquê
de que Matilde quisiera perjudicar a Francis despuês de haber tenido con êl un go-
ce, esa fruiciôn de jaez secreto, hîcele la correspondiente pregunta, respondiêndo-
me Sista que por cuestiôn de venganza, ya que no pudo soportar que el general la
dejara por otra fêmina en el preciso momento en que el vînculo amoroso comenza-
ba a florecer, a coger vigorosidad, a echar sus frutos. Esto ûltimo causôme curiosi-
dad, porque de facto el general estaba casado, allende que con una dama que tam-
biên estuvo con Matilde, y entonces, cômo es que Matilde vêngase por celosîa sa-
biendo del estatus de Francis? Aclârame Sista que por esta misma razôn es que su
madre no dio calaña de celos ya que disfrutaba del mismo cuerpo que tocaba el ge-
neral. Este claramiento no convenciôme del todo porque parêceme que en este em-
brollo hay algo mâs que lo que acaba de entrar por mis oîdos, empero para no pro-
fundizar en un tema tan personalîsimo/privado como el fluyente interesême en sa-
ber el porquê de que Sista informârale a Matilde sobre el diario a raîz de hablarle
de êste la hija de la criada, la que amên de no saber el propôsito por el cual su ma-
dre lo escribiô es la novia de Sista. Kosmos, dîceme Sista, simplemente porque es
mi madre y quise que lo supiera, sin saber, claro estâ, que ya ella sabîa. Pero ase-
gûrote una cosa: no me pasô por la testa decîrselo con el fin de que se lo robara de
la bolsa a mi novia, que lo del hurto fue idea de mi madre.
---Sî, Sista, la idea no fue tuya, mas tû participaste, allende de que te vi con mis
prismâticos desde el balcôn de mi apartamento.
---No me digas? Verdad que me viste? Y cômo fue posible si tû no lo sabîas?
---Esto sî que llâmolo una casualidad, porque cogî los prismâticos (solamente) pa-
ra observar si en la manifestaciôn habîa alguna criatura conocida.
---Vaya quê casualidad!! Sabes, Aristarco no quiere saber mâs nada de mî.
---Sî, ya lo sê, porque anoche estuvo con nosotros en el apartamento. Sista, Aristar-
co no es una criatura que entiende de eso, este triângulo escapa de su comprensiôn.
Barrûntote que el general estâ super preocupadîsimo con eso del diario.
---Bueno, su preocupaciôn serâ eterna, y sabes por quê?, porque como la que lo es-
cribiô fue la criada que ya falleciô le pertenece a su hija, segûn una ley vigente, pe-
ro como mi novia, la hija de la criada fenecida, ha desaparecido, el diario se queda
en la estaciôn hasta que ella aparezca.
---Sista, y tienes una idea del porquê haya desaparecido?
---No, Kosmos, no la tengo, Es todo un misterio. No entiendo nada, porque ella da-
ba una suma bastante considerable de dinero a cualquiera que haya sido testigo vi-
sual del hurto, lo que quiere decir que...
---Câspita!! Hubiêrame ganado una sûmula de peculio representativa.
---Cômo? Nos denunciarîas tû a nosotras?
---Ostensiblemente que no, que estaba ludicando. Segûn Dasid, el chofer del general,
la madre de la chica, y antes de sucumbir, le dio el diario y dîjole que lo llevara siem-
pre en su bolsa como recuerdo.
---Eso lo supo Dasid por oîrlo en la estaciôn. Sabes que no comprendo? Cômo el ge-
neral hizo todo lo posible por sacarnos de la estaciôn; sin embargo, lo que me parece
contradictorio, êl, y como me dijiste tû, estâ preocupadîsimo por lo que hay escrito
en ese diario que le dijo mi madre a la criada?
---Serâ porque le da mâs relevancia a lo escrito que a la venganza. Sabes lo que me da
pâbulo de pensar? Quê le interesa a la policîa la existencia întima de tres criaturas?
---Kosmos, se complicô el asunto al decir mi madre lo de la venganza, por lo que la
policîa lo tomô como algo que pudiera tener otras consecuencias, porque si mi proge-
tinora se vengô con letras tambiên pudiera vengarse de otra manera.
---Y si pudiera vengarse de otra manera por quê la dejaron ir?
---Porque no la pueden dejar arrestada por un hipotêtico, por una posibilidad futura.
El motivo existe pero no la prueba. Cômo probar algo que aûn no ha sucedido?
---Una mirîfica pregunta! Y dime: cômo terminô en realidad la cosa?
---Nos pusieron una multa que pagarâ el general?
---Câspita!! Cômo que la pagarâ êl?
---Êl mismo dijo que la pagarîa, pero mensualmente durante seis meses. Y en fin, ya
tengo que irme al trabajo. Salûdame a Aspasia y hasta la prôxima.
---Le digo, y buena jornada.
Y poquitîsimo tiempo despuês de haberse ido Sista viene Caspar a recoger las
dos tazas y con una bandeja que no era de plata. Como quedâbanle solamente treinta
minutos para terminar el turno de trabajo pregûntame si podîa esperarlo para dar una
vuelta y contarme algo respecto a Esmeralda, y de paso saber mi opiniôn, mas como
llevaba conmigo las legumbres y hortalizas y aûn faltâbanme por comprar otros sus-
tentos, dîjele que en media hora esperâbalo en el mismîsimo centro de la plaza de la
catedral barroca.
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