Montag, 30. Juni 2025

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       Y el te lo voy a recordar, porque no es la primera vez que Aspasia dîceme lo mis-

mo y  mâs tarde no  cumple con lo que dijo, quedô con resonancia en mi testa, lo que

de facto es rarîsimo, porque jamâs/nunca algo tan sencillo causôme vibraciôn alguna,

motivo  por el cual tratê de buscar el porquê, el que encontrê non plus ultra de pocos

minutos pensando: porque  es el tema de una canciôn muy repetida que hîzose popu-

lar y por lo mismo escuchôse muchitanto en la radio en los tiempos en que yo era un

mancebo. Empero  pensândolo doblemente pregûntome lo siguiente: Êsta no serîa la 

razôn por la cual dîjeselo a Aspasia? Sinceramente tendrîa que decir que regularmen-

te  pâsame que  amplifico mâs por una cuestiôn de la reminiscencia que justa/exacta-

mente  por otra cosa, pero como la vehemencia expresiva no la acota ningûn tiempo

no es imposible que ârmese/fôrmese una masa pastichada y. como tal, contenga esta

masa  tanto  elementos/componentes reminiscenciales como valoraciones/considera-

ciones tenidas de acuerdo a un proceso educivo con extensiôn y peso.  

      Por mor de su tranquilidad, porque cuando no estâ agitada/excitada, o dispuesta

a  entrar en liza parece una criatura que prefiere un estado sosegado, es que Aspasia 

pîdeme que dejara de mover la lengua, mas como no trâtase de violar ese por el bien

de, sino mâs bien de que cuando despiêrtaseme el magîn hacer silencio resûltame di-

fîcil, que (si acaso) si no imposible por la fluencia que tiene mi verba, dêjole saber lo

siguiente: que de sopetôn no puedo parar, sobre el pucho consentir su peticiôn, empe-

ro que si esperaba siete minutos tendrîa mutismo que deseaba.

---Kosmos, en siete minutos ya estamos en el cine, o sea, que no habrîa mutismo has-

ta llegar a êl.

---Câspita! Entonces estoy obligado a hacer un esfuerzo?

---Obligado no, pero vas a tener que hacerlo. Y no sigas hablando, que el tiempo co-

rre.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Como que suêname a un tîpi-

co edicto de su majestad Dido.

---Dêjate de gracia que nada tengo que ver  ni con tu madre en tu novelôn ni con na-

da mayestâtico, que tû sabes que lo que me pega es algo anâlogo a lo musical, porque

toco el chelo, que no lo relacionado con cortes o palacios.

---Al salirte de rosca te faltô la fantasîa.

---Kosmos, mi fantasîa no es para esto, sino que la utilizo para otra cosa.

---Y punto a la raya y que continûe la letra.

---No va a continuar porque tû sabes perfectamente cômo la utilizo en esa otra cosa.

Y no me digas una de tus amplificaciones favoritas: lo ûnico que sê es que no se nada.

---No te la dirîa porque sê algo: la preferencia que tengo por esa otra cosa atiborrada

de tu fantasia.

---Cômo dudar que la prefieres por eso?

       Y en fin, que en seis minutos llegamos al cine, porque de los siete que faltaban pa-

ra llegar a êste uno fue menester para el intercambio verbal anterior. Como la pelîcula

tenîa que ver con un tema de interês  general, de rojos consagrados a la deidad con un

sêquito, impepinable que la cola no fuera corta, mas como de repente comenzô a llover

las dos criaturas ûltimas en la cola cubrieron su testa con una capa con capucha, por lo

que dîgole a Aspasia que la capa de la criatura que estaba del lado derecho parecîase a

la  de Aristarco. A raîz de  este decir compruebo que no estaba equivocado, porque sin 

dilaciôn vîrase Aristarco, y sin quitarse la capucha dîceme lo siguiente:

---Kosmos, que quieras ver esta pelîcula no me extraña, pero lo que sî no esperaba es

que la viêramos juntos, tû con Aspasia y yo con Rosamunda.

---Aristarco, lo que no espêrase es mucho mejor que lo que espêrase. Y Rosamunda, te

presento a Aspasia.

----Muy atractiva tu novia, Kosmos. Y Aspasia, me presento a mî misma: Rosamunda.

----Disculpa, Aspasia, que no te la presentara.

----No hace nada, Aristarco, no importa, que no estoy en eso de tener en cuenta que si

uno no presenta al otro se sale de un esquema, no encaja en êste por cuestiôn de la re-

petida   costumbre, o de la forma a la que estamos habituados a cômo se hace una pre-

sentaciôn. 

----Kosmos, me parece que Aspasia aprendiô algo de tu novelôn: a expresarse elegan-

temente.

----No creas, Aristarco, que cuando ella quiere su verba es pimpante.

         Y seguido a estas palabras se nos da la informaciôn de que la taquilla cerraba por-

que ya no habîan  mâs asientos  vacîos, y como esta era la ûltima funciôn que volviêra-

mos al dîa siguiente.

----Kosmos, y quê podemos hacer ahora, porque no quiero regresar tan temprano a ca-

sa?

---Aspasia, el bar nocturno nunca cierra por nada.

---Kosmos, el bar nocturno? Y dônde estâ, porque no lo conozco?

---Rosamunda, no estâ muy lejos de la catedral barroca, y es un bar al que vienen los

faranduleros, y donde canta sus temas un amigo de nosotros guitarrista.

---Quê tû crees, Aristarco, vamos?

----Tû quieres ir, Rosamunda?

----Sî sî!!, y de paso lo conozco.

----El bar o a Forligen?

----Y quiên es Forligen?

----El guitarrista.

----No, Aristarco, no, me referîa al bar.

----Entonces vamos.

             Como la lluvia continuaba cayendo, Rosamunda nos da a Aspasia y mî su ca-

pa, y ella tâpase la testa con la capa abierta de Aristarco seguido a decirle a êste que 

olvidârase de la capucha, porque en una sola capucha imposible que cupieran dos ca-

bezas, aun no siendo tan grandes ni caracterizadas por la opulencia de pelos, un decir

de Rosamunda que provocôme la risa, y por la que ella pregûntame:

---Kosmos, se puede saber por quê te rîes? 

---Rîome, Rosamunda por lo que acabas de decirle a Aristarco.

---Pero le dije dos cosas. Por cuâl de las dos fue?

---Por la atinente al tamaño y a la abundancia de pelos.

---No sê que tiene de cômico, pero si te resulta asî rîete todo lo que quieras.

---Te advierto una cosa, Rosamunda: si le sigues el jueguito a Kosmos vas a terminar

metida en un lîo verbal, que acâ mi amigo tiene una tremenda pericia para....

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Aristarco, que esta vez ampli-

fiquê en serio, o sea, nada de embrollo verbal.

----Sî! Cômo no? Estâ bien.

---Aristarco, cuâl es la tremenda pericia que tiene Kosmos?

---Olvîdate de la respuesta, Rosamunda, que si te la doy Kosmos la va a utilizar para 

salirse con las suyas.

----Kosmos, crîa fama y....

----Câspita, Aspasia!! Tû tambiên? Dos contra uno. Mas igual, y vuêlvome a reîr. 

























 
















 












 









  





Mittwoch, 25. Juni 2025

162

       Cuando lleguê a mi apartamento faltaba (exactamente) una hora para las ocho de 

la nocturna. Aspasia  no sintiôme llegar porque estâbase duchando, mas cuando saliô

del baño tenîa puesta su bata transparente, algo que sobre el pucho extrañome por es-

ta  razôn: por la de que esta ligereza de ropa (que de facto) no es la apropiada para la 

celebraciôn  del aniversario de matrimonio de sus progenitores, aunque en realidad a

sus  padres no los conozco, y pudiera ser que cuando viêranla arropada asî quedaran

o en mutismo o sin espanto/asombro/ estupefacciôn despuês de mirarla. Empero sea

como  fuere mi pregunta de por quê no estaba cubierta pimpantemente êrame menes-

ter, mas pasô que antes de hacêrsela ella apoderôse de la verba y dîjome lo siguiente:

---Kosmos, la celebraciôn no se hace porque mi madre no se siente bien del estôma-

go, y tiene un poco de fastidio de testa.

---Câspita, Aspasia!! Y  por quê no te  informô con tiempo, y asî no hubieras tenido

un poco de trabajo?

---Eso mismo le preguntê, pero me dijo que pensô que mejorarîa antes de las ocho de

la noche. Respecto a todo lo que cocinê podemos comerlo nosotros. Y sabes quê? 

---Amplificalo, Aspasia, am-pli-fî-ca-lo!

---Que tenemos sustento para dos o tres dîas y, como tal, no tengo que cocinar, entrar

en la cocina durante este tiempo.

---Muy bien que lo hayas tomado por el lado positivo, mâs saludable que la iracundia

o el discurso de querellas.

---Mi padre me preguntô si no lo podîamos dejar para otro dîa, pero tû sabes que a mî

no me gustan hacer las celebraciones ni antes ni despuês....

---O sea, que inteligiblemente le dijiste que no, no?

---Kosmos, y si no se lo digo asî cômo me va a entender?

---Puedo reîrme, Aspasia?

---Pues nos reîmos juntos, porque te estaba fastidiando. Bonito ramo de flores, el que

ahora es para nosotros, y tambiên el florero.

---Respecto al florero me lo prestô Rosamunda, y podemos tenerlo todo el fin de sema-

na.

---Rosamunda? Me puedes decir quiên es, dônde la conociste?

---Previo a que entres en celosîa barrûntote que a Rosamunda la conocimos en la feria

Cratino, Aristarco y yo, y para  que estês tranquila, eludir que pienses lo que no tienes

que pensar, dêjote saber que Aristarco es su novio.

---Estâ bien, pero por quê la conocieron?

---Êsta es una interesante pregunta, mas tû sabes que no siempre hay respuestas, por-

que lo que sucede/pasa/acontece en ciertos y determinados momentos no depende de

nosotros.

---No empieces con tus circunloquios y explîcame.

---Cuando îbamos a la feria apareciô esta chica en direcciôn contraria, amên que por-

tanto en su testa una guirnalda de laurel.

---Kosmos, me estâs cogiendo para tus cosas? Una guirnalda de laurel?

---Pudiera parecerte insôlito, como nos pareciô a nosotros, mas que sî que la llevaba

puesta.

---Bueno, y quê mâs?

---Lo que sigue, lo siguiente, lo que viene ora. Despuês de cruzarnos con Rosamunda

continuamos el rumbo que llevâbamos, mas como aparecieron frente a mis ôculos Fe-

liciano y Aristogitôn  dîjele a mis concomitantes que esperâranme en la feria, ya que

yo  querîa saber de dônde conocîanse estas dos criaturas, porque con anterioridad en-

tre en verba con ambas y ninguna dîjome nada. Cuando terminê la conversa fui adôn-

de iba, pero cuando lleguê a la feria Aristarco y Cratino conversaban con Rosamunda.

Con una presentaciôn corta, por parte de Cratino, entêrome del ônoma de la chica, e

inmediatamente Aristarco regâlale una flor, la que ella pûsose en medio del pecho. A

cambio de esta dâdiva mâsculina, Rosamunda se quita la guirnalda y se la pone en la

cabeza a Aristarco, y a raîz de este intercambio entran en atingencia.

----Y cuândo pasô esto?

----La semana pasada, el viernes, el dia de la feria.

----La semana pasada? Y por quê no me lo dijiste?

----Porque no era el momento, y todo tiene su momento. Y si de momento trâtase, hoy

fue el momento de saber que Rosamunda trabaja en la casa de flores Ostargôn. Mas hay

algo mâs: Rosamunda es la hija de la difunta Simaeta, y tû sabes quiên dîjomelo?

---Quiên?

---Rodolfo Prieto Martînez!

---Mi padre? 

---Escucha, Aspasia. Yo no te habîa dicho nada de esto, lo que pasô hace una semana,

pero tû, que llevas tiempo conmigo....

---Ya sê, Kosmos, ya sê, que si no hubiera sido por mi padre no supieras su nombre.

---Êsa es la res!

---Kosmos, y quê importancia tiene el nombre de mi padre? 

---No se trata de relevancia, sino de que como llevamos tiempo juntos es normal saber-

lo.

---Pero ya lo sabes, no? Y dime: de dônde sabe mi padre que Rosamunda es la hija de 

la difunta Simaeta?

---Lo sabe porque Simaeta hizo una terapia con êl.

---Ah, por eso. Bueno, algo mâs que contar.

---Lo mâs reciente.

---Que es...

---Que en el cafê La ilusiôn conocî a Emilio, un camarero que conoce a Caspar porque

juntos estudiaron en la escuela de gastronomîa.

---Y con quiên tu fuiste a este cafê?

---Con Rosamunda.

---Verdad? No me digas.

---Aspasia, Rosamunda invitôme a tomar algo, y si no rechacê su invitaciôn fue porque

ella, que sôlo me habîa visto una vez, me prestô el florero.

---Como si no te conociera. Ademâs, una no, sino dos veces, pero dejêmoslo aquî. Sabes

de que tengo ganas? De ir al cine.

---Maravîllame que tengas ganas de salir.

---Y por quê?

---Porque has trabajado muchitanto.

---Aun asî no me siento cansada. Vienes conmigo o no?

---Ostensiblemente que sî! Cuânto tiempo tengo que esperar?

---Unos quince minutos. Y sabes quê puedes hacer? Encontrar el lugar adecuado para

poner el florero con el ramo de flores.

----Vaya tarea difîcil que me has puesto. Age, kosmos, age!

       Para eludir el remponso de mi parte, porque en vez de quince esperê veinte minu-

tos, y bien que sabe ella que en cuestiones de tiempo soy austeramente exigente, dîce-

me Aspasia que no esperaba de mî que hubiese sido capaz de dar con el lugar ideal pa-

ra poner en florero con el ramo de flores, y que por lo mismo estaba orgullosa de tener

a su lado a una persona que acarreârale un asombro, menos que un estado jovial por es-

te motivo: por la notable diferencia entre el asombro y este estado.

---Aspasia, y puêdese saber cuâl es la diferencia?

---Kosmos, necesariamente tiene que ser ahora que te la diga? Puedes esperar hasta 

mâs tarde?

---Câspita! Pensê que hoy no tendrîa que esperar mâs. 

---Dêjate de mofas, y acabemos de salir, de abandonar el apartamento.

---Age en plural, age!! Pero si despuês, mâs tarde se te olvida te lo voy a recordar.

---Estâ bien, kosmos, recuêrdamelo! 














 




































  










 



















  





Sonntag, 22. Juni 2025

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     Continuando con el diâlogo interrumpido [por la llegada de Emilio, el camarero, y

con  el pedido que  habîamos hecho, el de un cafê sencillo, sin nada y un vaso media-

no  de agua  con gas para Rosamunda, y para mî un cafê triple] sobre el pucho êrame

relevante saber el porquê de la pronunciaciôn de Rosamunda de esta expresiôn afirma-

tiva: vaya recuerdo que me llega!!

---Kosmos, porque mi difunta madre estudiô un poco el alemân, pero en casa jamâs la

escuchê hablarlo, lo que explica que te haya preguntado quê querîa decir alles klar.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! 

---Por quê lo dices?

---Porque conocî a tu difunta madre cuando tenîa seis años...

---Y en aquel entonces tû no sabîas nada de alemân, no?

---Êsa es la res, Rosamunda.

---Kosmos, y quê fue lo que te dijo mi madre?

---Tu mirada eyecta una ingente fantasîa, asî que no la desaproveches y desarrôllala.

---En realidad mi madre siempre fue muy buena en reconocer ciertas cosas, pero co-

sas que no entendîa por ser demasiado pequeña.

---Y hoy las entiendes?

---Una gran parte de las que recuerdo.

---Y de las que recuerdas hay alguna con atingencia con rituales, ceremonias, verbi

gratia?

---Con cultos y ritos a deidades antiguas. Pero, Kosmos, cuâl es el porquê de que 

quieras saber concretamente esto?

---Rosamunda, porque pudiera entender mejor de dônde proviene el motivo de que

te guste la guirnalda de laurel, de sentirla en tu testa con magno deleite.

---Ahora que dices esto, y disfrutando de este magno deleite, hace una semana vi en

el bosque de los liberales, y exactamente el dîa de los cañonazos, a dos chicas que no

tenîan guirnalda alguna mas que me parecieron amantes de cultos y ritos.

---Câspita!! Las chicas no son otras que dos muy que cercanas, amigas mîas, allende

que asiduas al bar nocturno.

---Al bar nocturno? Y quê tiene que ver este bar con lo que fluye?

---Que son faranduleras que no seguidoras de cultos y ritos.

---Y cômo se llaman?

---Esmeralda y Juliette. Pero, Rosamunda, te informo de lo que ellas me dijeron: que

habîan visto a una chica con una guirnalda de laurel.

----Dudas no me quedan de que estâs muy bien informado. Êsa es la res?

----Esa misma, Rosamunda!

----No te molestas por haber utilizado esta frase tuya, no?

----Câspita!! Al contrario, un honor que me haces. 

----Kosmos, me dijo Aristarco que escribiste una novela, ademâs del mundo en que

se desarrolla, y por ser en êste el tîtulo que tiene es el ideal, que tambiên original: La

cazuela de Vitelio. Pudiera leerla en cualquier momento, en el futuro?

----Ostensiblemente que sî! Cômo no va a resultar del interês de una chica que coro-

na su testa con una guirnalda de laurel?

----Asî es, Kosmos! Cômo no?

----Rosamunda, te agradezco la invitaciôn, pero tengo que irme porque ni novia es-

pera el ramo de flores.

----Un placer haber compartido contigo un tiempo. Mira, aquî tienes apuntado mi

nûmero de telefôno, y cuando quieras me puedes llamar. Buena celebraciôn con los

padres de tu novia, y recuerda traerme el florero.

----Dalo por hecho! Muchitantas gracias por darme tu nûmero y por lo de la celebra-

ciôn buena. Estamos en contacto, y un saludo para Aristarco.

----Se lo dirê, Kosmos. Hasta la prôxima.

          Previo a salir del cafê acêrcaseme Emilio, y seguido a mirarme con fijeza pre-

gûntame si alguna vez yo habîa estado en el restaurante de las langostas.

----Alguna vez no, sino varias. Por quê preguntas?

----Kosmos, porque de vez en cuando voy a comer a ese restaurante, y de paso veo

a un camarero que estudiô conmigo en la escuela de gastronomîa, y por esto tu ros-

tro  resûltame conocido, lo que no te dije antes para no interrumpir la conversaciôn

que tenîas con tu novia.

----Empiezo por decirte que mi novia no es, que solamente ella me invitô a tomar un

cafê.

----Oh, disculpa la equivocaciôn, pero como vi el florero y las flores pensê que....

----Emilio, no es que hayas pensado mal, sino que tu pensar fue demasiado deductivo

y partiendo de esta sûmula: florero+flores=a relaciôn, y del jaez que sea, una sûmula

esquema, amên que repetida.

----Bueno, kosmos, estâ bien. Dijiste: empiezo por decirte, o sea, quê mâs me dirîas?

----Que no sê por quê parêceme que ese camarero que estudiô contigo no es otro que

Caspar.

----Sorprendente, Kosmos, sorprendente!! Sî!, êl mismo es. Increîble tu parecer. Y tû

lo conoces?

----Êsa es la res! Y lo conozco de hace ya tiempo. 

----Vaya cosas las de la vida!

----Y repito: êsa es la res!! Êl y su novia forman parte de un grupito de amigos y ami-

gas cercanos.

----Caspar me ha hablado de Esmeralda, mas no la conozco en persona. Y en fin, kos-

mos, que no puedo darme el lujo de ponerme a conversar por mucho tiempo, aquî siem-

pre me encuentras de las tres a las ocho de la noche, es mi horario fijo.

----Suntuoso saberlo, Emilio. Al avio, y ya nos volveremos a ver. 

----Una ûltima cosa.

----Amplifîcala, Emilio, amplifîcala.

----Tû no crees que serîa menos pesado el florero si botas el agua?

----Sin duda que sî, mas como quiero darle un poco de beneficio a mis mûsculos dêjo-

sela adentro.

----Si eso es lo que deseas darle a tus mûsculos.

       De regreso a mi apartamento por el camino mâs corto, allende que el menos de la

preferencia de los  transeûntes, porque de coger por aquî indeludiblemente pâsase por

uno de los barrios mâs perniciosos de la ciudad, encuêntrome con una criatura con una

entonaciôn exquisita que cantaba sentada en la acera, y en el centro de un cuadrado di-

bujado  con tiza. La posibilidad de que este cuadrado haya sido el ûnico que quedô de 

la sûmula de otros que forman parte de un lûdico infantil no quedôme descartada, pero

para estar seguro detûveme frente a êl e hîcele esta pregunta:

---Señor, cuando usted llegô en la acera habîa una cantidad determinada de cuadrados

dibujados o solamente uno?

---No!! Sôlo uno, y precisamente por eso me llamô la atenciôn, porque si son dos, tres,

etc, el aislamiento no serîa posible.

---Como que interpreto su verba como una alusiôn al separatismo.

---Se nota que eres una persona instruida, preparada...de estudio, y por lo mismo pue-

des captar sin demasiadas palabras. Cômo te llamas?

---Kosmos, señor. Y usted?

---Teodoro, el cantante expulsado de una de las salas mâs prestigiosas de esta ciudad.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! 

---Una excelente frase, pero por quê la dices?

---Porque yo escuchê la noticia en la radio, como asimismo que usted no quiso enfren-

tarse a la prensa.

---Asî es, kosmos, porque la prensa jamâs dice la verdad como es, sino como debe de-

cirla de acuerdo a un interês general y conveniente.

---Teodoro, puêdeme revelar la verdad como es, que yo no soy la prensa?

---Kosmos, que me expulsaron no por una cuestiôn de indisciplina, tardanza o ebrie-

dad, por ejemplo, sino por la razôn de que tuviera mi plaza el hijo del programador de

esa sala.

----Teodoro, lo siento. Pero dîgame: por quê escuchê en la radio de que usted era el 

ûltimo de los supuestos cantores expulsados....?

----Por lo mismo que te acabo de decir: porque la prensa jamâs dice la verdad como es.

No soy un supuesto cantor, soy cantor. Te das cuenta de la falacia? No olvides que pri-

ro la prensa; despuês, la radio, en la mayorîa de los casos, o sea, que la radio depende

de la prensa. Y dime, kosmos: esas flores tan bonitas son para tu novia/esposa/ querida?

---Para ninguna de las tres, sino que para la celebraciôn del aniversario de matrimonio

de los padres de mi novia.

---Por extensiôn son para el mundillo del amor.

---Pudiera decirse asî por extensiôn. Teodoro, si usted lo desea le regalo una del ramo,

que una flor siempre mengua/lenifica, al verla/contemplarla, el potencial de una barba-

ridad/injusticia contra alguien cometida.

---Tiene razôn, Kosmos, pero una que le falte al ramo no lo descompensa?

---Teodoro, el ramo no se da cuenta de la descompensaciôn, y mucho menos los padres

de mi novia, porque no estuvieron presentes cuando comprê el ramo.

---Vaya humorista!! Estâ bien, dame una.

---Aquî la tiene, Teodoro.

---Gracias, Kosmos, gracias!!

---Y me voy, Teodoro, que debo llegar puntual con el ramo.

---Entiendo, Kosmos. Buena fortuna!!
























 














   




 










 

























 













Donnerstag, 19. Juni 2025

160

                        (una semana despuês)      


     El motivo de la invitaciôn a cenar que hîzole Aspasia a sus padres no es otro que

el  siguiente: por cumplir  treinta y cinco años de casados. Como Aspasia acôsala un

tremendo nerviosismo de no hacer las cosas con basto tiempo empezô seis horas an-

tes de las ocho de la nocturna no solamente con el trabajo de la cocina, sino tambiên

con  el referente a la decoraciôn de la mesa, la que âbrese y da para seis comensales

en  esta posiciôn: cuatro a ambos lados y dos en los extremos. Empero allende  de lo  

que dije pônese un poco  agresiva y medianamente insoportable en el caso de no po-

der lograr lo que pensô hacer, siendo por esto que cualesquier sugerencias o cambios 

de ideas de mi parte ni ludican ningûn rol ni funcionan como aliciente. Mas pasa al-

go indeleble: por  muchitanto que quiera hacerlo todo ella es imposible que puêdalo,

y la  prueba de lo que acabo de decir estâ aquî: en que pidiôme que fuera a comprar

un ramo de flores para ponerlas en un florero en medio de la mesa.

---Aspasia, olvidôsete que no tenemos un florero tan grande?

---Entonces no sabes lo que tienes que hacer?

---Aquî sî sê que sê algo: ir a comprarlo. Al avîo, Kosmos, al avîo!!

      Las flores de la casa Rigueti son las mâs caras de la ciudad; las de la casa Ostar-

gôn ni muy caras ni muy baratas, mas por preferencia y conveniencia quêdome con

êsta, la que amên de ser mâs grande tiene un personal de blondines especiosas y no

estâ muy lejos, o sea, y con otra verba, resûltame tanto beneficiosa para mis ôculos

como para mi bolsillo. Y precisamente por estar cerca en siete minutos lleguê, y sin

dilaciôn  preguntôme una de las blondines para quê tipo de celebraciôn eran las flo-

res  que comprarîa, respondiêndole  yo inteligiblemente  que para un aniversario de

matrimonio, por  lo que inmediatamente ella dîjome que cualesquiera de los ramos

que habîan  pasaban bien con esta celebraciôn, empero que por cuestiones de gusto

la selecciôn quedaba de mi parte. Seguido a darle las gracias, y claramente a echar-

le una miradita de arriba a abajo, pûseme en funciôn de escoger/elegir el ramo. En

lo que hacîa esta tarea difîcil, que cuasi siempre acarrêame una dificultad, y con ês-

ta la decisiôn demôrase, observo que una chica joven, y que tenîa un hermoso cabe-

llo  suelto, regaba los  ramos, pero como estaba de espalda no podîa contemplar su

semblante, algo que diome igual porque el intento de conquista no era mi objetivo.

Un rato despuês, y estando en la caja para pagar el ramo, la chica acêrcase y hâce-

me esta pregunta:

---Kosmos, no te acuerdas de mî, que no creo que no me recuerdas porque no hace

mucho nos conocimos?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de ls brezos!! Rosamunda! Disculpa que

no te haya saludado, pero como estabas de espalda y con el cabello suelto no te re-

conocî.

---Es creîble, porque cuando me viste con la guirnalda de laurel lo tenîa recogido.

Y este ramo de flores para quiên es, para tu novia?

---No no, es para ponerlo en el centro de la mesa debido al aniversario de matrimo-

nio de los progenitores de mi novia. 

---Ah, pero êste es un ramo bastante grande. Tienes un buen florero?

---Menos mal que me lo preguntas, porque se me habîa olvidado lo del florero. Se

puede comprar aquî?

---Kosmos, olvîdate de comprarlo, que sî en esta casa las flores no son tan caras

como las que vende la casa Rigoti, los floreros sî que son carîsimos.

---Espero que no sea al revês.

---No entiendo.

---Que en la casa Rigoti los floreros son mâs baratos que aquî.

---No no, al revês no es.

---Câspita!! Y entonces dônde lo puedo comprar?

---Olvîdate de comprarlo, que te presto uno, pero con la condiciôn de que no olvi-

des devolvêrmelo, que me buscarîa un problema.

---Verdad que me prestas uno?

---Quê, no me crees?

---No trâtase de eso, sino de que me conociste hace poco como para confiar en mî.

---Kosmos, aceptas el prêstamo o no?

---Repâmpanos!! Es mejor un prêstamo que soltar peculio.

---Por supuesto! Mira, paga el ramo de flores y espêrame en la parte trasera de la ca-

sa, que en cinco minutos termino de trabajar.

        Y ni mâs ni menos: cinco minutos despûes, pero envuelto con papel de regalo,

Rosamunda me entrega el florero. Con el fin de saber cuândo devolvêrselo pregûn-

tole:

---Hasta cuândo lo puedo tener?

---Todo el fin de semana, porque como la casa no abre nadie darîase cuenta de su

falta. Y dime: tienes tiempo para tomar algo?

---Sî que têngolo, mas en el caso de que no lo tuviera no rechazarîa tu invitaciôn.

---Y por quê no?

---Porque me prestaste el florero.

---Ya, entiendo.

           A pesar de estar un poco lejos, lo que significa que hay que caminar cuasi de

quince a veinte minutos, logrê  convencer a  Rosamunda  de ir al  cafê La ilusiôn, el 

que estâ, como ya sâbese, en la avenida Clasinteparia. Estando ya en êste lo primero  

que pregûntame un camarero, despuês de concomitarnos hasta la mesa, es que  si yo 

querîa  poner el ramo de flores en agua, mas al responderle que no era necerario por-

que mi estancia no serîa larga, êl sacô a puesto, a colocaciôn la verba que por antono-

masia es la adecuada/correcta/tempestiva para eludir la molestia del cliente: como us-

ted desee, mas como Rosamunda tiene mâs conocimiento de flores que yo dejôme sa-

ber que a pesar de la estancia ser corta vendrîale bien al ramo meterlo en agua. A raîz

de  estas  palabras quitêle al  florero el papel de regalo  que cubrîalo, siendo entonces

que el camarero sin dilaciôn dîceme que llenarîalo un poco mâs de la mitad de agua y

que  volvîa lo mâs  raudo posible. Al regresar con la misiôn cumplida puso el florero

en medio de la mesa, y yo inmediatamente introduje el ramo. A continuaciôn nos pre-

guntô  que tomarîamos, pero como Rosamunda fue la que invitôme preguntêle si po-

dîa pedir un cafê triple.

---Claro que sî, Kosmos. Cômo no? Que en el caso de que el cafê te quite el sueño el

perjudicado eres tû.


       Despuês del camarero apuntar en una libretica que para mî un cafê triple, Rosa-

munda dice que para ella un cafê sencillo, sin nada y un vaso mediano de agua con

gas, pedido que sûbito dejô claramente escrito aquêl en la libretica.

---Muy bien!! Alles Klar!! Regreso tan râpido como un tiro de flecha.

        Y en lo que fue por el pedido, Rosamunda pregûntame que era eso de alles klar.

---Rosamunda, quiere decir todo claro.

---Y quê idioma es, Kosmos?

---Alemân!

---Verdad que alemân? Vaya recuerdo que me llega!

---Recuerdo de quê, Rosamunda?

---De mi madre fallecida.

---De Simaeta.

---Quê? Cômo tû sabes eso? 

---Lo supe porque el progenitor de mi novia, un psicôlogo con consulta privada, no 

hace muchitanto dîjomelo, especîficamente el mismo dîa que nos conocimos tû y yo

en la feria de las antiguallas.

----Pues sabes quê? Que si tû por êl te enteraste de que Simaeta fue mi madre, me en-

terô por tî de que êl es el padre de tu novia.

----Êsa es la res!! Ya te revelarê lo que dîjome tu difunta madre cuando yo tenîa seis

años.

----Increîble!!

       Disculpen que los interrumpa, pero aquî estâ el cafê sencillo y el vaso mediano

de agua con gas para la señorita, y el triple para el señor, Espero que lo disfruten.

---Gracias, Emilio, gracias!! 

---Ah, una fêmina que observa sin ser observada observando

---Por quê lo dice, Emilio?

---Porque no te vi cuando miraste ni nombre escrito en esta chapa sujeta al bolsillo.

---De hecho soy râpida observando. Mi nombre es Rosamunda, y êl es Kosmos.

---Un gusto en conocerlos, pero me van a tener que disculpar, porque debo atender

otras mesas.

---Por supuesto. 

---Espero que pasen otro dîa por aquî. 

---No es imposible, Emilio, no lo es. Un gusto tambiên en conocerlo.

---Gracias, Rosamunda!. Bueno, los espero de nuevo por acâ. Hasta entonces. Ah,

y no olviden el florero y el ramo de flores. 
















 








       











 


























 






























  

Montag, 16. Juni 2025

159

       De tal guisa para nosotros ninguno de los cañonazos afectô la parte delantera del

bosque, siendo  asî que podîamos entrar en êste sin ôbice/escollo alguno. Inmediata-

mente  encendimos  las  linternas, y seguido dîceme Cratino que êl irîa delante y que 

yo lo siguiera, decir  con el que estuve totalmente de acuerdo porque asî eludirîa una 

tremendîsima responsabilidad: la de estar concentrado y cien por ciento al tanto de lo

que  iba apareciendo. Como la luna estaba tapada por una sûmula de nubes la noctur-

na  era mâs oscura/prieta, razôn por la cual pudiera empezar a llover en cualquier mo-

mento. Despuês de caminar aproximadamente unos trescientos metros, Cratino avîsa-

me  del primer orificio al alcance de la luz de su linterna, por lo que la obligatoria ne-

cesidad de desviarnos  hacia la izquierda o hacia la derecha habîa que tenerla muy se-

riamente en cuenta, porque de seguir recto/directo caerîamos en el susodicho agujero 

en la tierra. Sin pregunta alguna, porque êl sabe que la izquierda no me agrada/gusta,

no es de mi preferencia, lo que leyô mâs de una vez en mi novelôn, Cratino se fue por

la derecha, mas para recordarle un detalle que para mî es relevante, que celebro tanto

con bombo como con platillo, dîjele lo siguiente:

---Cratino, la derecha acoge mâs a los que tienen los ôculos abiertos que a los que tie-

nen un letargo/sopor buscado con el fin de escapar de algo.

        Claramente que como êl no podîa entretenerse, por la responsabilidad que tenîa,

no sacô a puesto, a colocaciôn la verba, sôlo dejô de caminar unos segundos, empero

sin dejar de dirigir hacia el frente la luz de la linterna. A continuaciôn de este cosiato

tiempo, un  fenômeno que yo apellidê crîptico, comienza el embate de un pneuma vi-

goroso, empero que a su vez favorable porque poco a poco fuese llevando la sûmula 

de nubes que impediânle al astro de la inspiraciôn (o a la hermana de Febo) descollar

con  su encanto. Un rato despûes, y ya estando el Tien completamente limpio, la cân-

dida luz de arriba unîase con la de las linternas abajo, beneficiante iluminaciôn como

para  coronarla simbôlicamente. Por sentir un ruido que no podîa saberse si de perso-

nas o de  algûn animal, Cratino agâchase y apaga la linterna, pidiêndome a mî que hi-

ciera lo mismo. Durante los minutos que estuvimos sin luz y cuasi pegados a la tierra,

êl  se acordô del lobo, de la bestia un tanto acostumbrada a lo social, lo suficiente pa-

ra acarrearle una preocupaciôn, aun sabiendo que el lupus jamâs nos atacô; al contra-

rio, con nosotros portôse sin dejar calaña ni de agresividad ni de autodefensa. Si aca-

so  por una  dadorîa por nosotros  desconocida, y una de jaez estimulante, el ruido no

sintiôse mâs, pero sî una voz conocida, la que no era otra que la de Esmeralda, por lo

que  nos quedô  como posible que con quien hablaba ella era con Juliette y, entonces,

nos volvimos a poner en posiciôn vertical y encendimos las linternas.

       A primera vista pudiera decirse que las fêminas habîan compartido un instante de

placer, que no de jaez venusiano sino ritualizado, pero por lo que nos contô Esmeral-

da era mâs bien por diversiôn que por otra cosa, y claramente debido a la cantidad de

alcohol  que tomaron en la cena. En realidad este tipo de diversiôn jamâs la habîa es-

cuchado: la de  bailar encima de  un bulto de ramas secas, empero lo que explica nîti-

damente el porquê del ruido oîdo. Al preguntar Cratino quê habîan comido, responde

Juliette que lo mismo que en el refrigerador estaba frîo, pero con la diferencia de que

en el restaurante el pollo era completo y las papas no estaban erectas. A continuaciôn

dêjanos  saber Juliette que cuando llegaron al bosque salîa de êste una chica que nun-

ca vio y con una guirnalda en la cabeza, decir que me asombrô por la imago que tuve

al observar el bosque con los prismâticos.

---Kosmos, y por quê te pones la mano en la boca?

---Juliette, el porquê no es relevante para ti, mas te revelo el nombre de esa chica: Ro-

samunda! 

---Ah, entonces la conoces?

---No solamente yo, sino asimismo Cratino y Aristarco.

---Y dônde la conocieron?

---En la feria de los viernes. 

---Sabes de quiên es hija?

---Cômo saberlo, Cratino, si ni tan siquiera sabîa quiên era ella?

---Es la hija de la difunta Simaeta.

---Y se puede saber quiên es Simaeta?

---Kosmos, le explicas?

---Allâ voy!! Escucha, Juliette. A la señora Simaeta la conocî de cuando mi tîo llevâ-

bame a la plaza de la catedral barroca siendo yo pequeño.

---Y por quê te llevaba allî y no a un parque, por ejemplo?

---Juliette, porque en la catedral barroca se volvieron a encontrar mis progenitores

fenecidos, o sea, que mi progenitor era hermano de mi tîo, en fin, una cuestiôn de fa-

milia, siendo êsta la razôn por la que mi novelôn termina, precisamente, con este en-

cuentro. 

---Dijiste siendo pequeño. Cuântos años tenîas?

---La sûmula de años llegaba a seis.

---Pero, kosmos, revela lo que te dijo un dîa Simaeta, lo que es interesante e impre-

sionante.

---Y tû lo sabes, Cratino?

---Juliette, y que ya lo sabes, Kosmos y yo somos amigos desde...

---Sî sî, ya sê. Y quê te dijo, Kosmos?

---Estas letras textuales: tu mirada eyecta una ingente fantasîa, asî que no la desapro-

veches y desarrôllala.

---Y sabes si esta Simaeta tenîa algûn poder oculto?

---Sôlo sê que era maestra de una materia inveterada y siempre vestîa de rojo, y su

ûltimo esposo fue hipodamô, un arquitecto de cementerios, de facto fue quien hizo

el plano de construcciôn del cementerio del Cerâmico.

---Interesante matrimonio!! Y Rosamunda tiene novio?

---Juliette, y por quê la pregunta? No me vayas a decir que estâs celosa.

---No se trata de celos, Cratino, sino de curiosidad.

---Pues te respondo que sî, y uno que tû conoces.

---Ah sî? Quiên?

---Aristarco!!

---No me digas, verdad? 

---Y amor a primera vista, y hasta le regalô una flor que Rosamunda pûsose en medio

del pecho.

---Bueno, quê otro mejor lugar, para una mujer, para colocarse una flor.

---Porque se queda parada?

---No exactamente por eso, Cratino, quê mal pensado que eres!

---Encantôme tu pregunta, Cratino.

---Kosmos, cômo no creer que te encantô?

---Esmeralda, de cuâl bando formas parte?

---Bando, Juliette? Quê va! Sôlo que conozco lo suficiente bien a Kosmos y, entonces,

cômo no creerle.

---Êsa es la res, Esmeralda!! 

---Juliette, te va a encantar la sorpresa que dejê en el cuarto metida en una bolsa.

---Sorpresa, Cratino? Te agradezco que hayas pensado en mî, pero tû sabes perfecta-

mente que no soy amante de las sorpresas, asî que dime ahora mismo quê es.

---Tus veinte cajitas de mûsica.

---Verdad que las encontraste? Y cômo?

---Mirando todas las tiendas de la feria de los viernes.

---Ven acâ, querido mîo, que te doy un beso.

---Me lo das en la casa, que como mismo a ti no te gustan las sorpresas...

---A ti no te gusta que te besen en pûblico, ya sê.

---Cômo, Juliette, que tû vendiste tus cajitas? Increîble!!

---Asî fue, Esmeralda, porque me hacîa falta dinero.

---No entiendo, porque Cratino tiene una herencia y....

---Sî!!, pero no me gusta depender de êl. Podemos cambiar la conversaciôn? A ver.

quê podemos hacer ahora?

---Dar una vuelta por el bosque.

---Perfecto, Esmeralda, que por la vuelta es que estamos, con las linternas, tanto êl

como yo aquî, en este bosque de los liberales.

---Maravilloso, Kosmos! A dar la vuelta, y si les parece bien vamos a la cabaña.

---En el caso de que no hâyanla destruido los cañonazos.

---Ah, kosmos, y referente a êstos, a quê se debieron?

---Caminemos y te dilucido, que caminando la verba fluye mejor.

---De acuerdo! Puedo cogerte del brazo?

---Mas del derecho.

---Y por quê no del izquierdo? Alguna diferencia?

---Asimismo dilucîdotela yendo a lo que aûn no hemos caminado.

---Yendo a lo que aûn no hemos caminado! Muy propio de tî. Estâ bien, poeta, mi

querido y estimulante poeta.

---Como que parêceme que la cosa con Caspar no funciona bien, tiene sus fallos y

divergencias insostenibles o insoportables.

---Kosmos, y desde cuândo tû has tenido en cuenta a Caspar?

---Y tû sî lo has tenido en cuenta, Esmeralda?

---Cômo, Juliette, nos acabamos de reconciliar y me traicionas?

---No es traiciôn, sino la verdad.

---Dejen la palabra felonîa para otro dîa.

---Por quê, Kosmos, porque tû traicionas a Aspasia, y la palabra traiciôn te pesa en

la conciencia?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Cratino, puedes ocuparte de

la lengua suelta de Juliette, se la puedes tranquilizar, dejar inmôvil?

---Kosmos, eso es imposible, porque como sabes los besos en pûblico no me gustan.

---Risas, Cratino, y mûltiples!!, que como esperaba esta respuesta hîcete la pregunta.

---Entonces sabîas algo, porque quien espera algo concreto sabe, y por lo mismo has 

traicionado una inveterada sentencia: lo ûnico que sê es que no sê nada.

---Mîrifica verba, amigo mîo! A-plau-sos!!

---Dejarân la filosofîa para cuando estên ustedes dos solos?

---Esmeralda, a raîz de esta pregunta hacemos mutismo, dejamos de mover la lengua.

---Gracias, Kosmos, muchas gracias!!










































 












 



























     






   



 




  









  

Mittwoch, 11. Juni 2025

158

     Volviendo al movimiento, o sea, saliendo de la inmovilidad, empero sin dejar hue-

huellas Cratino y yo, continuamos yendo hacia el lugar al que îbamos: al karakorum, 

macizo montañoso donde eyecta su inveterada construcciôn el edîculo donde Cratino 

habita. Pudiêramos ya haber llegado si no hubiera aparecido el progenitor de Aspasia,

Rodolfo Prieto Martînez, ônoma del psicôlogo que acabamos de saber, pero como to-

do tiene su razôn de ser, su justificaciôn de acuerdo a un plan/programa desconocido,

no solamente habrîa que decir que lo que sucede conviene, sino que asimismo que lo

que  pasa acarrea la demora, dilaciôn que pudieta traer consecuencias mayûsculas de

haber tenido lugar en otro kairos. Allende de lo que acabo de decir, diome pâbulo de 

pensar este encuentro acopas que seguido a una subrepticia conspiraciôn entre hija y

padre aquêlla convenciera a êste de que espiârame tan pronto como viêrame en la ca-

lle, trasladarme de un  punto otro con mis compinches cumpliendo con alguna activi-

dad  sin importar su jaez. Por esta razôn, una con peso y resonancia, es que empiezo

a dudar de lo que dîjome Rodolfo: de que Rosamunda era la hija de la difunta Simae-

ta, aun asegurândome êl que sabîalo porque Rosamunda fue su paciente durante seis

meses  en su consulta privada, algo posible de creer por el oficio que tiene, pero a su

vez este mismo trabajo de telôn puede servir para ocultar/tapar/ esconder/ solapar la

verdad en sî, como es, como tal.

---Kosmos, tanto lo poco como lo mucho no son saludables, y tû tienes mucha imagi-

naciôn. Se te olvidô la justa medida?

---Câspita, Cratino, repâmpanos!! Convertido tû en peripatêtico?

---Cômo? No me cambio de buen lector para caminar por el perîpeto.

---Y punto a la raya y que continûe la letra.

---Y no mâs letra seguido al punto porque ya dije la letra que era.

---Verdad que tû crees que lo que dije es producto de mi magîn?

---Kosmos, quê sentido tiene eso de que Rodolfo te espîe, si de hecho tû no estâs en

nada.

---Cratino, tû sabes que Aspasia sî sabe que yo he estado en algo, o que he estado en

lo que estuve, asî que no es imaginaciôn mi verba.

---Sabes quê? Sîgamos caminando.

---Age en plural, age!!

        Cuando llegamos a su apartamento, Cratino extrañôse por la ausencia de Julie-

tte, mas cuando llevô la bolsa al cuarto con las veinte cajitas de mûsica encontrô en-

cima de su almohada una nota que decîa lo siguiente: no me esperes para comer que

Esmeralda me invitô a cenar. Nos vemos mâs tarde.

---Kosmos, esto sî que es una novedad, y me alegro tantîsimo de que ambas vuelvan

a ser amigas, o mejor dicho, que se hayan reconciliado.

---Cratino, y cuândo ocurriô la reconciliaciôn?

---Tiene que haber sido hoy, a no ser que en otro momento y Juliette no me lo dijo.

---Sabes quê? Apostarîa contigo diez pesos a que fue hoy, porque por quê no te lo di-

rîa.

---Solamente diez pesos? Dêjate de bobadas y dime: estâs famêlico?

---Y muchitanto!

---Dêjame ver quê hay en el frîo.

---Al avîo, Cratino, al avîo!

---Te informo: la mitad de un pollo y unas papas que estân erectas.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Unas papas que estân erectas.

Y desde cuândo las papas jorôbanse?

---Las embadurno de aceite para que pierdan....eso?

---El solvento mâs propicio y râpido. 

---Y el pollo, lo comemos frîo?

---Para mî es igual, no sê para ti.

---A mî me da lo mismo.

---Pues es igualdad de condiciones....

---No empieces a transformar viejas sentencias con el fin de salirte con las tuyas.

---Puêdome reîr, Cratino?

---Claro que sî, pero simultâneamente con tu risa pon sobre la mesa cubiertos y pla-

tos, y no me preguntes dônde estân porque los tienes frente a tu vista, al alcance fron-

tal de tu mirada.

       Puesto lo menester para comenzar con el âgape nos sentamos a comer, y casi se-

guido empezaron a sonar unos cañonazos provenientes de la academia militar, empe-

ro como los cañones  apuntan hacia el bosque de los liberales, una reciente posiciôn

de  la que hablôme  el general hace ya un tiempo, cômo no lamentarme por los posi-

bles orificios en la tierra y escindimientos de algunas raîces de su ârbol?

---Kosmos, se comenta que hay (previsto) un plan de destrucciôn del bosque, lo sa-

bîas?

---Esto no, mas sî supe del cambio de posiciôn de los cañones por boca del mismîsi-

mo Francisco Sotolongo Almendrades, y el dîa que tû y yo comimos con êl en el res-

taurante de langostas.

---Ah sî? Y cuândo te lo dijo, porque no escuchê nada?

---Cuando nos encontramos en el baño.

---Increîble la buena relaciôn que haz hecho con Francis, con un general.

---Ni yo mismo la creo, un alêrgico a las charreteras, mas como no es imposible la

aprovecho por los beneficios que reporta. No te olvides de que no es vivir, sino saber

vivir, que si no aprender a vivir con lo que la vida te va dando y quitando.

       Una hora despuês, y exactamente a las nueve de la nocturna, cesaron los cañona-

zos. En lo que fregaba Cratino los platos y cubiertos que utilizamos, yo salî al balcôn

no solamente para fumarme un cigarro, sino que asimismo para atisbar tanto la acade-

mia  como el  bosque de los  liberales. Si la vista de la academia recordôme los senec-

tos  tiempos cuando marchaba con botas en el ingente polîgono y hacîa en êste gimna-

sia  matutina, la del  bosque de los liberales despertôme la imaginaciôn con la que pu-

de tener esta imago: la de Rosamunda a toda flor dejândose poner la guirnalda de lau-

rel por un personaje mîtico. Entonces, y en funciôn de vate, comencê a buscar las mâs

cercanas palabras con el têlos de vestir la imago, algo que no logrê del todo por el mo-

tivo siguiente: por el de la pregunta que hîzome Cratino de que si tenîa ganas de cami-

nar un rato por el susodicho bosque.

---Câspita, Cratino! Que tû no sepas la respuesta serîa totalmente insôlito.

---Kosmos, sê que te encanta este bosque, pero cômo saber si tienes ganas o no de....

---Amigo mîo, esta vez nada de punto a la raya y que continûe la letra, que lo que en

sî, como tal necesitamos ora no es mâs verba despuês del punto sino hacer.

----Sabes quê? Que ahora pega mâs que nunca tu decir age en plural, age!

----Êsa es la res!! Mas antes de salir agarra una linterna, no vaya a ser que nos demos

un trastazo contra el suelo de caer en alguno de los huecos dejados por los cañonazos.

----Bien pensado, pero me parece mejor una linterna por cabeza.

----A mî tambiên.

----Voy por ellas, por las dos, por una para tî y otra para mî.

----Acabarâs de irlas a buscar, Cratino?

        Y regresô con ambas cinco minutos despuês, porque como las pilas estaban gas-

tadas tuvo que cambiarlas por unas nuevas; pero, y donde radica la demora, hallar las

nuevas no fuele fâcil dentro de la sûmula de cosas acumuladas dentro de un pequeño

cuarto, y desde las mâs minûsculas hasta las mâs grandes.

---Entonces, Cratino, podemos partir?

---Sî, kosmos, sî! Nos largamos de una vez, y no por todas, porque êsta no es la ûltima.

        




 




  









 




 




 



  






















 








 








 












 




Freitag, 6. Juni 2025

157

       Mas sucediô que Rosamunda no diole muchitanta relevancia a la revelaciôn etimo-

lôgica de su ônoma: rosa protectora, pero que sî a la flor que dadivôle Aristarco, la que

ella  cogiô con la mano izquierda y colocôsela en medio del pecho, como si la flor fue-

se  un sustituyente de....o un recuerdo  simbôlico con tremenda resonancia, y como tal

atizador de la flama que mâs encanta o hechiza. En realidad esta concatenaciôn întima

pudiera sacar a Aristarco del hueco en que metiôse seguido a dejarlo Sista, empero que

no  por esto, y hasta el momento, nunca lo vi padecer de un estado pusilânime, aunque

sî  un poco molesto y con rescoldo por su valoraciôn mâscula de que êsta dirimiô la re-

laciôn  por causa de una fêmina, o sea, por Irene, lo demostrante de que êl pasa por al-

to/no tiene en cuenta que en el mundo actual este viraje (o cambio de bando) es tan in-

defectible y cierto  que llega a ser increîble. Sorprendiôme  que Aristarco, pero sin las 

rodillas poner en el suelo, pidiêrale a Rosamunda besarle la mano con la que agarrô la

flor, solicitud  que ella aceptô sin ningûn tipo de reclamaciôn o condiciôn, pero que sî

clarando que quien besa la mano de una fêmina que porta en su testa una guirnalda de

laurel estâ comprometido con ella si no sempiternamente por lo menos por largo tiem-

po, a  su servicio incluso sacrificando los algos mâs decollantes y el tiempo destinado

a un estimulante solaz--sobre todo por esto ûltimo, queda indubitable el porquê de yo

no entrar en atingencia con una chica portadora de tal guirnalda?--Pocos minutos des-

puês, y funcionando  como un intercambio, Rosamunda pônela a Aristarco la guirnal-

da  de laurel, reaccionando êste con una sonrisa que parecîa mayestâtica, e inmediata-

mente  se  van los  dos de la feria sin tener en cuenta nuestra presencia, o sea, que lar-

gâronse sin despedirse, sin un adiôs.

     En lo atinente a este inveterado y usadîsimo dicho: el amor ciega, en este momen-

to  es mâs real que nunca, mâs tiene vigencia, porque incluso estado Cratino y yo de-

lante de ellos se fueron como si no nos hubieran visto, o como si la ceguedad del mor 

oscureciêrales  los ojos. Ahora bien, si la ataraxia engendra verborrea circunspecta la

carencia  de  ecuanimidad  acarrea la ausencia de la palabra, empero acaso es garante

el mor de serenidad o templanza?

----Kosmos, taxativamente estoy de acuerdo con lo que dijiste del dicho, pero no te

apoyo en esto ûltimo que dijiste. Eso de que la ataraxia engendra verborrea circuns-

pecta aparece varias veces en tu novelôn; pudiera considerarse como uno de tus des-

tacados epîmones, pero lo que sigue primera vez que escûcholo.

---Cratino, tû mejor que nadie sabes o que mezclo o que improviso, que si no que sa-

cô de abajo de la manga una pincelada acopas.

----Lo que es lo mismo a decir que se te acaba de ocurrir ahora, no?

----Pudiera decirse asî, no estâ muy lontano tu decir.

----Kosmos, quê tû crees de esto: si el amor curara la tuberculosis, Aristarco queda-

rîa para siempre sano.

----Creo, Aristarco, que todo lo que dîgase para rendirle tributo a la verba es para mî

siempre bienvenido, igual si cierto o no, posible o imposible, claro u opaco, etc.

----Cômo no saber la relaciôn entre la verba y tû. Ah, encontrê al comprador que com-

prô las veinte cajitas de mûsica de Juliette.

----Suntuoso!! Y por fin quê vas a hacer?

----Ya se te olvidô el porquê de que estemos aquî?

---Claro que no, pero puedes haber cambiado de idea, no?

---No no, nada de cambio, que sê que cuando vuelva a ver sus cajitas tendrâ una ale-

grîa Juliette.

----Entonces, al avîo. A comprarlas! Y, dônde estâ ese comprador?

----No muy lejos de aqui, a siete metros.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

----Otro de tus epîmones! Y por quê?

----Porque la numeral siete persîgueme.

----Te persigue o es la numeral tuya favorita?

----Câspita, Cratino!

----Ya ya, ya sê, fue una pregunta tonta. Me acompañas a comprarlas? 

----Êsa es la res!! Diez por testa!!

----Ni que pesaran tanto.

----Entonces una bolsa.

----Mucho mejor. y mâs segura la transportaciôn.....

----De aquî al Karakorum!

----Sî, kosmos, de aquî a allî.

         Tuvimos la suerte de que el señor era una criatura con sentimiento (o con al-

go de sensibilidad), porque a pesar de estar recogiendo sus antiguallas nos vendiô

las cajitas de mûsica al decirle Cratino la relevancia que tenîan para su novia. Cla-

ramente  que el precio  no era el mismo al que pagô por comprarlas, una constante 

en el mundo de la compra y venta, mas como Cratino vive de la herencia que dejâ-

ronle  sus progenitores lo pagô sin necesidad de negociarlo, de regatearlo. Pero de

tener en cuenta una cosa habrîa que reconocer una significante: que estaba comple-

ta la colecciôn que logrô tener Juliette de las veinte cajitas, algo que analizado dos

veces  pondrîa en primer lugar el factor fortuna-destino, porque con el tiempo que

llevaba a la vista de todas las personas asiduas a la feria no fue comprada. Empero

allende del sentimiento y sensibilidad del vendedor agrêgase otro beneficio que de

sopetôn darîanos pâbulo de no pasar por alto otra opiniôn positiva sobre êl: el de y

no  haber tenido que pagar la bolsa con la que transportarîamos la colecciôn. Y en

fin, que  con  êsta dentro  de la bolsa dimos media vuelta con el objetivo indeleble

de encaminar nuestros pasos en direcciôn al karakorum.

      Sin sacar a puesto, a colocaciôn algûn detalle o aliciente engendradores de un

diâlogo  dador, Cratino y yo  caminâbamos exentos del uso de la verba y contem-

plando cuasi la llegada del crepûsculo como los pitagôricos la aurora, empero que

no  en el sentido de una observaciôn matematizada, sino mâs bien en lo referente

a un atisbamiento  conforme a su propia  proyecciôn, a su sui generis caracteristi-

ca. Non plus ultra de (aproximadamente) trescientos metros antes de llegar adon-

de îbamos, escuchamos  una voz a la zaga de nosotros, la que de facto fue la cau-

sa de nuestro parar en seco, y pronunciando ni ônoma:

---Kosmos, la chica con la que hablaste en la feria no es otra que la hija de la di-

funta Simaeta.

     Sobre el pucho di media vuelta, con el têlos especîfico/concreto de ver el sem-

blante de la criatura que amplificaba mi nombre, mas que al no reconocerla vime

en la necesidad de hacer esta pregunta:

----Y se puede saber quiên es usted, cômo sabe cômo llâmome?

----Kosmos, soy el padre de Aspasia, el psicôlogo. Se te olvidô que te conozco

del dîa, y en la catedral barroca, en que Aristarco tratô de tirarse de la linterna?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Pero usted ha envejeci-

do de una  manera considerable y, entonces, cômo podrîa saber que tratâbase del

progenitor de mi novia?

----Lamentable que asî sea, pero el tiempo no perdona.

----Lo ineluctable, lo imposible. Y cômo usted sabe que la chica es la hija de la

difunta Simaeta?

----Porque fue mi paciente.

----Câspita! Entoces, estâ fuera de rosca?

----No exactamente, sino que mâs bien necesitô una terapia. No necesariamente

hay que estar fuera de rosca, como dices tû, para recibir una ayuda profesional.

----Y dîgame usted: por quê infôrmame al respecto?

----Kosmos, porque tû estâs con mi hija, y no quisiera que la cambiaras por una,

otra chica con problemas psicolôgicos.

----Va usted demasiado de prisa, porque yo no he pensado en ningûn cambio.

----Estâ bien saberlo, pero te digo una cosa: esa chica tiene una tremenda pericia

para hacer creer lo que no es, aunque tambiên, y cuando se lo propone, es una ex-

celente manipuladora, que mira que la conocî lo suficiente durante el tiempo que

hizo la terapia.

----Y yo dîgole, señor, porque como no he hecho terapia con usted me desconoce,

que si de pericia y manipulaciôn trâtase, esa Rosamunda estâ perdida conmigo.

----Kosmos, y si entendî bien, tû me quieres decir que...

----Êsa es la res!! Que yo sê que usted no me entendiô mal, que si el gallo canto es

por el buen manejo de su garganta.

----Ahora puedo comprobar lo que ya hace un tiempo dîjome Aspasia: que ademâs

de escritor eras poeta.

----Aspasia dîjome que habîaselo dicho, no hasta el Apolo de hoy.

----Y te causa alguna molestia que no te lo dijera?

----Señor, intenta usted analizarme, sacar conclusiôn/educir, tener un conocimiento

primario de mi persona?

----Se nota que estâs preparado, que tienes conocimiento, que no es fâcil tratar de ha-

cer algo sin que no te des cuenta.

----Si usted supiera la cantidad de libros que he leîdo...Pero señor, puêdeme revelar

su ônoma, que tampoco, y hasta hoy, Aspasia me lo ha dicho?

----Me llamo Rodolfo Prieto Martînez.

----Muchitantas gracias, Rodolfo!

----Y tû eres Cratino, no? Que tambiên estabas en la linterna el dîa en que Aristarco

tratô de suicidarse.

----Asî es, Rodolfo, soy Cratino.

----Y si puedo preguntar, quê hay en esa bolsa?

----Veinte cajitas de mûsica que acabo de comprar en la feria y para mi novia.

----Eso estâ bien, que la novia, la mujer y la querida son importantes.

----Êsta, precisamente, es la trîada perfecta: novia/mujer/querida, mas que funciona

paulatinamente.

----Te explicas, kosmos?

----Primero la novia; despuês la mujer, y por ûltimo la querida.

----Kosmos, y acaso la querida no puede estar en medio de la novia y la mujer?

----Câspita!! No dirimirîase la trîada, sôlo que tiene otro orden.

----Satisfecho con la respuesta. 

----La cuestiôn de estar satisfecho adquiere otra connotaciôn en la jerga cupidosa.

----Pero no es esa jerga la que ahora fluye. Oh no, caî en la trampa! Acabo de ser

testigo  de tu pericia, kosmos. Considero a mi hija, porque seguro que en mâs de

una trampa cayô. Les dejo saber que en breve tengo un paciente, asî que debo re-

gresar a la consulta. Que tengan una buena noche.

----La mismitica para usted, Rodolfo.

----Gracias, Kosmos. Ah, y dile a Aspasia que me llame, que hace rato que no ha-

blo con ella.

----Se lo dirê, Rodolfo, le dejarê saber su verba, quede seguro.

----Perfecto, kosmos, perfecto!




















 

















 































   











 

























 








 




  












 

Montag, 2. Juni 2025

156

          Y despuês/a continuaciôn del punto final de mi explicaciôn, Aristogitôn saca a 

puesto, a  colocaciôn una afirmaciôn que Feliciano no captô, pero que yo sî sin duda

de  ningûn tipo: nichts wie weg hier!! La no  comprensiôn de êste, cômo no servirme

de  aliciente para volver a apoderarme de la verba?, no ya esta segunda vez para cla-

rar/informar (sobre) algo, sino  para  dejar la  correspondiente/adecuada/indefectible 

traducciôn, empero  como pasô que Aristogitôn la tradujo quedême con las ganas de

traducir.  

---Sî!, estâ bien, Aristogitôn, pero por quê nada como irse de aquî?

---Feliciano, porque aquî estâ Kosmos, el que explica algo con tanta complejidad y

extensiôn, y por lo mismo no vale la pena quedarse donde uno estâ.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

---Eso mismo, Kosmos, eso mismo!

---Demasiadîsimo austero que es usted conmigo, Aristogitôn.

---Aristogitôn, me parece que kosmos tiene razôn.

---Feliciano, y di la verdad, no la mentira para quedar bien con êl, tû entendiste al-

go de lo que explicô referente al porquê de ser el seleccionado para ser el guardiân

del futuro museo?

---No, Aristogitôn, no entendî nada, pero y quê? Quê importa entender o no si de y

todas maneras Kosmos tendrâ ese trabajo?

---Y punto a la raya y que continûe la letra!

---Kosmos, tû dices esto por la defensa de Feliciano, o por su complicidad/alcahue-

terîa?

---Lo digo porque al enfrentarse ustedes dos seguro que hay mâs que decir a conti-

nuaciôn del punto a la raya. 

---Mâs que decir? Quê dices? Sabes, lo que dije lo cumplo.

---Nichts wie weh hier?

---Exacto, correcto!!

---Creo que estâs exagerando, viejo amigo mîo, que no es para tanto.

---Feliciano, tû no me conoces de ayer, sabes cômo soy para ciertas cosas, no?

---Lo tengo bien claro, pero, acaso, no puedes hacer una excepciôn?

---Hacerla no puedo. No! Quê va! Que si la hago no me sentirîa bien.

---Deplorable que el final no haya sido feliz.

---El final de quê, Kosmos?

---Aristogitôn, de la conversa entre nos. Con este antecedente, la prôxima vez que 

lo vea no presêntome voluntariamente.

---Kosmos, te puedes presentar asî, pero ya con el conocimiento de que frente a mî

deberîas explicar sencillamente.

---Aristogitôn, esa cuerda no pertenece a mi guitarra.

---Queda dicho que no te presentarâs. Bueno, que tengas un buen dîa, que me voy.

---Aûn no creo que te vayas.

---Feliciano, ya no estoy. Nos vemos en otro momento.

       Y entonces se fue. Sin dilaciôn dîjele a Feliciano que sorprendiôme la actitud 

de Aristogitôn, que jamâs de êl esperaba una como êsta, porque de facto cuando lo

conocî en la nocturna, y dialogamos los dos, parecîa otra criatura, o sea, mâs tole-

rable y conformista, lo que  no quiere  decir que estoica, que aferrada y apegada a

un esquema o patrôn de comportamiento que entra en funciôn a partir de una cosa

concreta/especîfica/determinada: la dilucidaciôn mîa. 

---Kosmos, pero te puedo asegurar que no es una mala persona. Que tenga impul-

sos de vez en cuando ya es otra cosa, pero, y como fuiste testigo de êsta....

---Feliciano, agradêzcole la coloridad expositiva de su verba, empero puede usted

quedar seguro que no necesîtola, no hâceme falta para llegar a un convencimiento.

---Y cuâl es el convencimiento?

---Dêjole saber que no lo comparto, porque al ser mîo quêdase para mî solamente.

---Siento haberte hecho una pregunta delicada.

---No tiene por quê sentirlo, no lo sienta.

---Me gustarîa invitarte a tomar algo, pero no creo que sea posible porque...

---Porque quedê con mis amigos en encontrarme con ellos en la feria.

---Bueno, en otro momento serâ. Hasta entonces.

---Hasta êste, Feliciano, hasta êste.

          A pesar de la verba de Aristogitôn, yo creo que no solamente fue por su no en-

tendimiento  que hâyase molestado, sino que allende, y por una cuestiôn autosugesti-

va, êl ya tenîa la sombra de algo con pudiencia que le acarreô un estado determinado

de conducta, o de proceder de consuno con êste. A la postre y al cabo su forma/mane-

ra de salir de la conversa, y  poniendo como justificaciôn la complejidad de mi verba,

de importarme no impôrtame mucho, mas de tener en cuenta lo que dije fue mâs bien

por no olvidar ciertas cosas aprendidas que sî tienen para mî muchitantîsima relevan-

cia. Notoria  diferencia con Feliciano, el que tampoco entendiô mi dilucidaciôn, pero

aun asî no dejô calaña de pejiguera por no comprenderla, lo que traduce que por care-

cer de algûn motivo interior imperante mantuvo su ponderamiento emocional, un me-

nester equilibrio. Pegarîale a esto un aforismo del înclito (estoico) Lucio Anneo Sêne-

ca, mas como camino solo en direcciôn a la feria, para quê sacarlo a puesto, a coloca-

ciôn si no puede escucharlo nadie?

       Al llegar a la feria, con quiên conversaban Cratino y Aristarco? Nada mâs y nada

menos que con la chica que habîamos visto y llevando en su testa la guirnalda de Lau-

rel, razôn por la cual dîceme Aristarco que lo que êl habîa dado por misterioso no era

otra cosa que un simple y llano juego que propûsose la chica para que pensâramos en

ella  despuês de haberla visto como cada  uno de nosotros la vio, algo que dejôme sa-

ber  a poca distancia de separaciôn con ella, lo que entendî como una forma de sensa-

tez, incluso  no siendo êsta la preferida de Aristarco, A continuaciôn de este barrunte,

Aristarco y yo  vamos adônde estâ Cratino y la chica, y sin circunloquios y ambages

Aristarco presêntamela. Al oîr ella ni ônoma lo considerô interesante, amên que nada

comûn  por la resonancia que deja al decirlo en voz alta, verba que me imantô por su

pimpancia  colorida y rarîsima  de escuchar en la lenguajerîa actual; pero al yo escu-

char  el suyo, como si  tratârase de una dulzura que seduce al paladar en un banquete

imposible por el tiempo en que vivimos, sobre el pucho apareciô una jovialidad vigo-

rosa.

---Kosmos, y a quê se debe que ni nombre, muy lejos del tuyo, te cause esta alegrîa?

---Rosamunda, por esto: por significar, etimolôgicamente, del latîn germanizado, ro-

sa protectora.




 














 





 













































199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...