Montag, 30. Juni 2025

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       Y el te lo voy a recordar, porque no es la primera vez que Aspasia dîceme lo mis-

mo y  mâs tarde no  cumple con lo que dijo, quedô con resonancia en mi testa, lo que

de facto es rarîsimo, porque jamâs/nunca algo tan sencillo causôme vibraciôn alguna,

motivo  por el cual tratê de buscar el porquê, el que encontrê non plus ultra de pocos

minutos pensando: porque  es el tema de una canciôn muy repetida que hîzose popu-

lar y por lo mismo escuchôse muchitanto en la radio en los tiempos en que yo era un

mancebo. Empero  pensândolo doblemente pregûntome lo siguiente: Êsta no serîa la 

razôn por la cual dîjeselo a Aspasia? Sinceramente tendrîa que decir que regularmen-

te  pâsame que  amplifico mâs por una cuestiôn de la reminiscencia que justa/exacta-

mente  por otra cosa, pero como la vehemencia expresiva no la acota ningûn tiempo

no es imposible que ârmese/fôrmese una masa pastichada y. como tal, contenga esta

masa  tanto  elementos/componentes reminiscenciales como valoraciones/considera-

ciones tenidas de acuerdo a un proceso educivo con extensiôn y peso.  

      Por mor de su tranquilidad, porque cuando no estâ agitada/excitada, o dispuesta

a  entrar en liza parece una criatura que prefiere un estado sosegado, es que Aspasia 

pîdeme que dejara de mover la lengua, mas como no trâtase de violar ese por el bien

de, sino mâs bien de que cuando despiêrtaseme el magîn hacer silencio resûltame di-

fîcil, que (si acaso) si no imposible por la fluencia que tiene mi verba, dêjole saber lo

siguiente: que de sopetôn no puedo parar, sobre el pucho consentir su peticiôn, empe-

ro que si esperaba siete minutos tendrîa mutismo que deseaba.

---Kosmos, en siete minutos ya estamos en el cine, o sea, que no habrîa mutismo has-

ta llegar a êl.

---Câspita! Entonces estoy obligado a hacer un esfuerzo?

---Obligado no, pero vas a tener que hacerlo. Y no sigas hablando, que el tiempo co-

rre.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Como que suêname a un tîpi-

co edicto de su majestad Dido.

---Dêjate de gracia que nada tengo que ver  ni con tu madre en tu novelôn ni con na-

da mayestâtico, que tû sabes que lo que me pega es algo anâlogo a lo musical, porque

toco el chelo, que no lo relacionado con cortes o palacios.

---Al salirte de rosca te faltô la fantasîa.

---Kosmos, mi fantasîa no es para esto, sino que la utilizo para otra cosa.

---Y punto a la raya y que continûe la letra.

---No va a continuar porque tû sabes perfectamente cômo la utilizo en esa otra cosa.

Y no me digas una de tus amplificaciones favoritas: lo ûnico que sê es que no se nada.

---No te la dirîa porque sê algo: la preferencia que tengo por esa otra cosa atiborrada

de tu fantasia.

---Cômo dudar que la prefieres por eso?

       Y en fin, que en seis minutos llegamos al cine, porque de los siete que faltaban pa-

ra llegar a êste uno fue menester para el intercambio verbal anterior. Como la pelîcula

tenîa que ver con un tema de interês  general, de rojos consagrados a la deidad con un

sêquito, impepinable que la cola no fuera corta, mas como de repente comenzô a llover

las dos criaturas ûltimas en la cola cubrieron su testa con una capa con capucha, por lo

que dîgole a Aspasia que la capa de la criatura que estaba del lado derecho parecîase a

la  de Aristarco. A raîz de  este decir compruebo que no estaba equivocado, porque sin 

dilaciôn vîrase Aristarco, y sin quitarse la capucha dîceme lo siguiente:

---Kosmos, que quieras ver esta pelîcula no me extraña, pero lo que sî no esperaba es

que la viêramos juntos, tû con Aspasia y yo con Rosamunda.

---Aristarco, lo que no espêrase es mucho mejor que lo que espêrase. Y Rosamunda, te

presento a Aspasia.

----Muy atractiva tu novia, Kosmos. Y Aspasia, me presento a mî misma: Rosamunda.

----Disculpa, Aspasia, que no te la presentara.

----No hace nada, Aristarco, no importa, que no estoy en eso de tener en cuenta que si

uno no presenta al otro se sale de un esquema, no encaja en êste por cuestiôn de la re-

petida   costumbre, o de la forma a la que estamos habituados a cômo se hace una pre-

sentaciôn. 

----Kosmos, me parece que Aspasia aprendiô algo de tu novelôn: a expresarse elegan-

temente.

----No creas, Aristarco, que cuando ella quiere su verba es pimpante.

         Y seguido a estas palabras se nos da la informaciôn de que la taquilla cerraba por-

que ya no habîan  mâs asientos  vacîos, y como esta era la ûltima funciôn que volviêra-

mos al dîa siguiente.

----Kosmos, y quê podemos hacer ahora, porque no quiero regresar tan temprano a ca-

sa?

---Aspasia, el bar nocturno nunca cierra por nada.

---Kosmos, el bar nocturno? Y dônde estâ, porque no lo conozco?

---Rosamunda, no estâ muy lejos de la catedral barroca, y es un bar al que vienen los

faranduleros, y donde canta sus temas un amigo de nosotros guitarrista.

---Quê tû crees, Aristarco, vamos?

----Tû quieres ir, Rosamunda?

----Sî sî!!, y de paso lo conozco.

----El bar o a Forligen?

----Y quiên es Forligen?

----El guitarrista.

----No, Aristarco, no, me referîa al bar.

----Entonces vamos.

             Como la lluvia continuaba cayendo, Rosamunda nos da a Aspasia y mî su ca-

pa, y ella tâpase la testa con la capa abierta de Aristarco seguido a decirle a êste que 

olvidârase de la capucha, porque en una sola capucha imposible que cupieran dos ca-

bezas, aun no siendo tan grandes ni caracterizadas por la opulencia de pelos, un decir

de Rosamunda que provocôme la risa, y por la que ella pregûntame:

---Kosmos, se puede saber por quê te rîes? 

---Rîome, Rosamunda por lo que acabas de decirle a Aristarco.

---Pero le dije dos cosas. Por cuâl de las dos fue?

---Por la atinente al tamaño y a la abundancia de pelos.

---No sê que tiene de cômico, pero si te resulta asî rîete todo lo que quieras.

---Te advierto una cosa, Rosamunda: si le sigues el jueguito a Kosmos vas a terminar

metida en un lîo verbal, que acâ mi amigo tiene una tremenda pericia para....

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Aristarco, que esta vez ampli-

fiquê en serio, o sea, nada de embrollo verbal.

----Sî! Cômo no? Estâ bien.

---Aristarco, cuâl es la tremenda pericia que tiene Kosmos?

---Olvîdate de la respuesta, Rosamunda, que si te la doy Kosmos la va a utilizar para 

salirse con las suyas.

----Kosmos, crîa fama y....

----Câspita, Aspasia!! Tû tambiên? Dos contra uno. Mas igual, y vuêlvome a reîr. 

























 
















 












 









  





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