Montag, 30. August 2021

La cazuela de Vitelio (872)

        Como los arilos del Taxus no tenîan cantidad de puntos grabados en la su-

perficie, como la de los dados, y de donde sale una sumatoria posible que es de

la que depende la victoria del ganador, a Sabisnqui ocurriôsele marcar cada ari-

lo con un nûmero determinado, algo facilitador de esto una tinta pulposa dentro

de un tintero, y con la cual los viajeros a su disposiciôn tenîan el medio adecua-

do para escribir o sus memorias o un epistolario, quedando clara y lôgicamente

la preferencia por una de las dos cosas de parte del viajero. Indefectible tendrîa-

se que subrayar, que la plumela garante de la escritura era de alcotân, pero que

tambiên  cada semana estaba a  disposiciôn una nueva, ya que no siendo y de

halcôn con siete dîas ya era suficiente para darle fuego y sûbitamente convertir-

la en pavesa, conversiôn tal vez que diêrale tedio a un escolario grumete, empe-

ro no a un senil fumador universitario de tagarna. Con eso de que punto a la ra-

ya y que continûe la letra, retômase entonces a Sabinsqui de nuevo y ya en acti-

vidad marcativa hacedera. Sale entonces de lo anterior que, por aclaraciôn o por

paradigma, si  un arilo  tenîa la numeral uno la cantidad de puntos era de dos; si

la numeral dos, de cuatro puntos; si la tres, de seis puntos, y asî hasta llegar a la

numeral diez. Agrêgase que las numerales estaban repetidas, lo que indica o ha-

ce posible que en cualquier tirada el mismo nûmero vuelva a salir.

----Pero entonces, Sabinsqui, el juego dentro del juego ya tiene un sentido, y asî

dejô de ser improvisado, o sea, que ya tiene un orden para jugar, una regla--dice

Cornelia.

----Y a quê estarîamos jugando entonces, a nada, al invento vacîo?

---No me parece que Sabinsqui haya tenido mala idea con eso de marcar los ari-

los con una numeral----reconoce el eunuco Posides.

----Bueno, cumpla usted con la primera tirada, Sabinsqui, como habîase queda-

do---dice Cornelia a la vez que apretando con la mano los arilos que ya tenîa en

su posesiôn, en su poder [tirarlos imbricadamente]


      Resonancias alcheringosas ocupan sitio, dêjanse notar, dîcele el didâscalos

filosôfico a Kosmos. Tus cuentas de antaño, como si a tu quiditario faltar no y

pudiêranles, fueron elaborando un entramado  con caracterîstica compleja, que

no quiere decir que cuando explicas no se entiende, sino mâs bien que lo que y

explicas, y al tener una significante sumamente geometrizada, o si no que fron-

dosamente  una cantidad  con larga mesura y un multiplicamiento ex profeso al

servicio de una causa justa, en el sentido de un encajamiento en sûmulas dentro

de una circular, remueve el pensamiento del interlocutor, obligândolo necesaria-

mente a buscar la direcciôn que has optado por tomar, como si la selecciôn para

ti fuese un juguete que a tu manera sacas a puesto, a colocaciôn, a rellenar un si-

tio que ya de facto tiene su enigma, su complitud cifrada, su clave, su polîcromo

temple por pertenecer a un exlusivo amante de los pincelamientos, de la crayola-

da burbujeante que brinca constantemente en una cazuela dentro de la figura cir-

lar.   

      Dado al brinco de sapo en una hoja de malanga, contr(a)taca Kosmos ampli-

ficando, que por tantas rabietas, siempre las mismas, repetidas al por mayor, ha-

brîa ( plantear pudiêrase) una querella con mâs de niño seriedad; y la que iguâla-

se, por razones de kairos que de momento no son perîstasis para avanzar discur-

sivamente, con una  queja de jaez universal reseñante de algo corto, allende que

conciso dentro de la figura susodicha. La conductual tomada es como una alter-

nativa, mas la que no funda el champiñôn en su propia circularidad.

---Dado como a partir de una referencia o como alusiôn al lûdico que destacado

resulta?

---Câspita, didâscalos, que la ataraxia engendra verborrea circunspecta---destaca

Kosmos.

---Pero, Kosmos, la ataraxia no es palabrôn que le queda muy alejado a un niño?

---Par(a)trâs y par(a)lante!! Los extremos distintivos justifican la aplicaciôn que

alterna el fin---respôndele Kosmos a su tîo.

----Tâ pros tô a êste, como telos alternado?---pregunta el didâscalos.

----Vaya embrollo de los gordos, de los engordados---acentûa Temîganes de Ale-

jandrîa.

----Venga acâ, Temîganes, y ya no basta con que sea un embrollo, sino que tam-

biên (o ademâs) deberîa ser gordo o flaco? Que no se olvide la dualidad.

----La dualidad, didâscalos, o los opuestos que se complementan?

----Y acaso no se habla de dos partes, de la formaciôn que las contiene?

---De la formaciôn que opta por una direcciôn con un propôsito definido---agrega

Kosmos.

----Saben quê?, que yo sî que me siento ahora mismo como un niño soltando al ai-

re globitos---señala Perrasiestes de Mocarês.

----Porque escâpasele a usted el entendimiento?

----Parece que me has captado bien, Kosmos, sî, parece!!

----Y usted que decîa que no creîa en la indiscernibilidad----dîcele Perrasiestes al

tîo de Kosmos.

----Pero, Perrasiestes, si usted continûa, sigue, se mantiene al aire soltando globi-

tos, cômo cree que va a dar con lo discernible?

----Êsa que muy buena diânoia es, es muy buena êsta, ella---dice el didâscalos filo-

sôfico.

----No cree usted, Perrasiestes, que de alcanzar lo discernible no creerâ en la indis-

cernibilidad?

----Ah, porque entonces ya distinguirîa?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----Y risas sostenidas, juntas del colectivo.

----Pero, Kosmos, si lo discernible depende de una explicaciôn, me das una?

----Sobre el pucho, Perrasistes, sobre el pucho!!, mas depende y no es garante de

discernimiento, ya que rol lûdica grande quien escucha, que es una forma de poner

atenciôn empero con los oîdos....

----Poner atenciôn, Kosmos, es poner una direccional al servicio de una ubicaciôn,

o sea, lo que posiciona un contenido es un espacio determinado que le ha tocado es-

tar.

----Al servicio de una ubicaciôn tambiên pone un niño su escucha, lo que sin detec-

tar un espacio determinado con el peso de su contenido, de ahî que ludica en serio y

sin oponerse a las dadorîas de la circularidad---Kosmos explica y pregûntale sûbito

a Perrasiestes: ha captado usted?

----Ni aûn poniendo una direccional al servicio de una ubicaciôn logro entenderte.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, pues te explico mâs tarde,

despuês.



























 






 



 






 

Freitag, 27. August 2021

La cazuela de Vitelio (871)

       Con la imago de la ruta bifurcante que su casa indica, la direccional que

prevalece es la que permite un potencial escênico, que las piezas en el table-

ro muêvanse en un tiempo vasto; aunque eso sî, que por antonomasia pareci-

do serîa a una divisiôn de momentos dentro de un panorama que tanto inclu-

ye posibilidades reproductivas como representaciones que al mezclarse aca-

rrean una sûmula destacada de conjugaciones hipotêticas, lo que subraya co-

mo tal que la cantidad de un tambiên ser llegarîa a formar parte de una colo-

ridad exclusiva a partir de un desarrollo o enfoque pôstumo, de vista perder-

se no dêbense los entrelazamientos que existen entre distancias, como si fue-

sen fibras textiles que entretejidas favoren la dureza de la cuerda, la que pre-

cisamente e invisible une dos puntos o si no que sirve de puente a las piezas

movibles en el tablero, pero que ya tienen una casa.

      Sabinsqui actor, con placer y suprema disposiciôn, utiliza las piezas co-

mo si fuesen trebejos siempre a su alcance; no abandona la ruta de la que se

parla, siendo entonces el movimiento el factor fundamental que exîmelo de

mantenerse atado a una condicional precisa, de conservar una cadena engar-

zada con eslabones primarios, de escolerizar las cupulosas înclitas dadorîas

con una lluvia de fundamentaciones desgastadas, de servirse (sôlo) de innu-

merables funcionales para atonizar el chispazo de varias melodîas sin algûn

tipo de orquesta; y en fin, que de facto hay un ponderamiento que puede lo-

grarse sin tanta parafernalia explicativa, extrae de cualquier parte lo que sû-

bito dale deleite redoblando su funciôn con diamantina permanencia.

     Conjugaciones hipotêticas: un ser por pasar. Y entonces unas forâneas y

acopas palabras oyêronse fuera del camarote con la numeral siete, pero no

provenîan de la voz sino de una voz desconocida para Sabinsqui: galikâ y

anglikâ, las que respondîan como tal a una combinaciôn armônica. Dispô-

nese entonces Sabinsqui a descorrer el cerrojo de la puerta, y es testigo sin

dilaciôn  de la presencia del eunuco Posides, el que traîa en su mano dere-

cha una bandeja con una copa de alquermes, sin necesidad de sobrecargar-

la con quermes (colorante rojizo que muy bien conocîan las âcraticas), y a

su lado Cornelia portando en una cajita los arilos del Taxus, mas con el fin

de utilizarlos como si fuesen dados en un juego improvisado, 

----Venga acâ, señor, usted es el nuevo Ganimedes al servicio de este navîo,

aunque no parezca haber sido raptado?----pregunta Sabinsqui.

----No, yo solamente soy el eunuco Posides, y que por delicadeza del capi-

tân orcivo le traigo esta copa de alquermes---dice y entrega la copa.

----Alquermes, algo tan suave [....] un licor?

----Atenciôn con lo que dice que puede arrepentirse,

----Y esta fêmina que le acompaña quiên es?----fisga Sabinsqui.

----Mi nombre es Cornelia, asî me llamo,

----Cornelia?, ese nombre me dice algo, sî, cômo no.

----Ya sê que todo es posible, señor, ya lo sê.

----Pero pasen, pasen, que en este camarote son incesantes las visitas, al pa-

recer----dice Sabinsqui.

----Por sus frescas palabras parece que ya usted no estuvo solo, no?---indaga

el eunuco Posides.

----Exacto! El vetturino Solger y el pavo real no hace mucho aparecieron.

----Ah, los viejos conocidos y permanentes: conductor y protector, el dûo de

la eternidad---acentûa Cornelia a la vez que tira los arilos del Taxus sobre una

mesita.

----Y eso quê cosa es, tambiên forma parte de la delicadeza del capitân orcivo?

----No, señor, no!!, son arilos de tejo, y con los que vamos a jugar un juego sin

ningûn tipo de reglas.

----Otro juego dentro del juego, o sea, un juegazo?

----Aûn no lo sê por no jugarlo, pero empecemos.

----De acuerdo, de acuerdo!!---afirma Sabinsqui prestândose para ocuparse de

la primera tirada.



















 





      




 

Donnerstag, 26. August 2021

La cazuela de Vitelio (870)

        Tras el intento fallido de dominaciôn y conquista, algo ocurrido siete meses

atrâs, tanto Pandolfo Colunnecio como la tribu germânica cayeron en la zalagar-

da tendida por los soldados bâtaros. Sûbitamente Dido dio el edicto de conducir 

a los bructeros a la ergâstula, mandato cumplido por una sûmula considerable de

integrantes de la guardia de palacio. Mas si de algo êstos no fijâronse, fue de que

uno de los bructeros habîa sacado el sigynon de la carne donde encajose de otro

de los bructeros, mas no con el interês de apoderarse de êl, empero sî con el ob-

tivo de mandarlo al estrecho de España, y precisamente a Kîntlico de Kostâ, al y

creer que êste era el dueño del arma mortal. Pero habrîa que traer a puesto, a co-

locaciôn una breve dilucidaciôn, la que aclararîa el porquê de tal creer.

       Non plus ultra del tiempo correspondiente que deberîa darse cuenta el con-

trolador peonio de que la presencia de la tribu germânica en el puerto de Bedria-

co debîase a un fin concreto, mâs siendo testigo de que los bructeros tenîan al y

lictor como reo, tan raudo como pudo agarrô el sigynon y adoptô la posiciôn de

defensa, la que a su vez y dada a favorecer un determinado y certero tiro, resultô

ser la mâs justa de entre otras a tener en cuenta, y seguido a un câlculo de la dis-

tancia posible entre dos puntos intachonables.

---Señor, no se busque usted un problema gratuito, que para dar en el blanco con

ese sigynon hay que tener sobrada experiencia---dice Pandolfo Colunnecio.

----Le dirîa a usted que, no la tendrê sobrada, pero con la que tengo me basta pa-

ra atravesar de lado a lado al primero que se me acerque, asî que si usted no quie-

re perder a uno de sus sûbditos, dejen todos ustedes las armas en el piso que, co-

mo  ya dije, aquî en Bedriaco no se puede entrar con armamentos de ningûn tipo 

o si no que con algo que se le asemeje.

----Me hace usted reîr con sus palabras, me traen la risa.


      Mas Pandolfo Colunnecio no demora en ordenarle a uno de los bructeros de

ocuparse del controlador peonio, de sacarlo de circulaciôn. Y en fin, que el rapi-

dîsimo tiro del sigynon al que sacô de circulaciôn fue al bructero, el que cayô al

piso con un hueco en el pecho destacado. A continuaciôn del lanzamiento logra

a trancas y barrancas escapar el controlador peonio metiêndose por caminos des-

conocidos para la tribu germânica y su jefe, llegando media hora despuês a pala-

cio, como ya es sabido. Mas previo al lanzamiento del sigynon dijo en voz altîsi-

ma estas palabras el controlador peonio:

----Ahora me pertenece el sigynon a mî, no a Kîntlico de Kostâ.


     Regresando al bructero que escuchô estas palabras, el envîo que hizo del sigy-

non al estrecho de España significaba una ineludible venganza, la que a su vez y

en pie mantenîa el orgullo guerrero de todos los integrantes de la tribu, luchado-

res que por costumbre conservaban el rescoldo como aliciente capital para entrar

en acciôn, como de algo de lo cual partir para escindir la cabeza del cuerpo que le

pertenece. De tal guisa la venganza no se cumpliô, no llegô (a)lgo posible, ya que

al no aceptar ni Pandolfo Colunnecio ni la tribu germânica la propuesta de su ma-

jestad Dido, de que les perdonaba la vida a cambio de que quedaran bajo su man-

dato, la sentencia a muerte del colectivo completo fue decretada por la reina y por

ser culpables de invasiôn; con ella cumpliôse tres dîas despuês y bajo el mando y

del magister equitum.

      Teariôn, y seguido a poder dormir un poco, decide arrumbar sus pasos hacia la

Kosmona, mas antes de abandonar la corte tropiêzase con Dido que dîcele:

----Tengo una correspondencia para ti venida del estrecho de España. Mira, mira,

aquî estâ---dice Dido entregândosela.

----Ah, me escribe Kîntlico de Kostâ?, a ver, quê me dice---dice Teariôn a la vez y

que abre el papel doblado.

----Lo que diga es para ti, no para mî, quiero que sepas.

----Sôlo dîceme que venderâ el sigynon que le llegô envuelto en un paquetôn sin

remitente, y querîa saber si fui yo el mandatario.

----Y fuiste tû?

----Yo no fui, no he sido yo el del envîo...

----Cômo, y quiên entonces?

----Aquî estân ocurriendo cosas raras. Sabe usted que acabo de soñar con ese sigy-

non?

----Y cômo yo voy a saber eso si no me lo dices?

----Pues se lo acabo (de)cir!!

----Y por quê no vas y le preguntas al controlador peonio, no habra sido êl?

----Creo que es eso lo que primero voy a hacer, y despuês visito la Kosmona.

----Haz siempre lo que creas debes hacer, sea lo primero o lo segundo, que aunque

lo debido tenga un orden, romper con êste no rompe lo debido.

----Gracias por sus palabras, Dido, y entonces me voy al puerto, sî, allî.

----Muy bien, Teariôn, muy bien, y hasta la prôxima; pero antes de êsta, de lo que y

te diga el controlador peonio, me barruntas?

----Sî, Dido, sî, eso harê---colofona Teariôn.















  









 




  










  




  




Dienstag, 24. August 2021

La cazuela de Vitelio (870)

        (versiôn)


          Tras el intento fallido de dominaciôn o conquista, novedad ocurrida en y

Bedriaco siete meses atrâs, tanto Pandolfo Colunnecio como la tribu germânica

cayeron en la zalagarda tendida por los soldados bâtaros. En un periquete, e in-

mediatamente a continuaciôn del edicto de su majestad Dido, el jefecillo de la

tribu y los sûbditos fueron conducidos a la ergâstula, permanencia que alcanzô

la sûmula de nada mâs y nada menos que de tres meses, la que hubiese ineludi-

blemente crecido de no haberse aceptado la condiciôn propuesta por la reina, la

que consistiô en pernonarle la vida a los invasores si êstos quedaban bajo su ma-

yestâtico mando y formando parte de sus soldados susodichos, algo que repetîa-

se, que no fue la primera vez admitido por llanas y ostensibles razones de orgu-

llo---aquî no funcionô eso de que a la tercera vez va la vencida, porque de facto

imposible que hubiese una vez siguiente a la numeraciôn dos-----. mas si defini-

tivamente querrîase conservar la vida, de poco servîa mantener (o sostener) una 

fêrrea actitud de ôntica satisfacciôn, a no ser que por creencia têngase una de so-

berbia o arrogancia individuales cumpliente al cien por ciento de su funciôn en

otro lugar, que si no en otra dimensiôn. Cumpliendo con el detalle o volviendo

a colorear el esperma, el causante fecundativo que de por todas y una vez espe-

cifica algo o concretiza, el caso es que Pandolfo Colunnecio abandonô de sope-

tôn su orgullo, eludiendo asî su inveterada costumbre de por êste sentirse en po-

sesiôn de imperativos coactivos, infundiendo asî en las testas de sus seguidores

fundamentales guerreros para erigir las armas, asimismo que un aliciente para la

mantenciôn activa de enfrentamientos o promaquias continuas, base señalizada

con una meta precisa que a luchadores convierte en correveidiles austeros, mas

carecientes de un pensamiento de jaez reflexivo, de ahî que no por gusto sêales

precaria una razôn absoluta como para deponer las armas, alejarse de las mâs y

endebles pamplinas, y, a raîz de otro ideal con menos punta de acero y cortante

filo, participar de otro oficio aunque el peculio no sea tan alto. Asî entonces tu-

vo Pandolfo Colunnecio que rellenar su vacîo ingresando como miembro de so-

ciedades secretas, las no eximientes de una obligaciôn como una imprescindible

regla que de ellas formaba parte. Pero como en Bedriaco no existîa sociedad asî

o ninguna con tal caracterîsticas, su participaciôn fue a travês de los libros, lo y

que decir quiere, que estudiando textos y repasândolos, algo que costôle cierto y 

determinado trabajo, y hasta horas sin dormir. Pero como el tiempo [imago mô-

vil  de la eternidad que descolla en un instante] ubica a cada cual o lo posiciona

en lîneas descriptivas que pueden beneficiar, que es lo mismo a decir en sentidos

que pueden bruñirse a partir de un conocimiento propicio; no antes, porque y sin

êste lo que prepondera son los sinsentidos, los disparates y las asociaciones de e

îndole contagiosas, por paradigma poner, Pandolfo Colunnecio aprendiô, entre y

otras cosas, a contribuir con la eudemonia del prôjimo, quedando entonces como

acentuaciôn darle a êste la posibilidad de entrar en sonrisa y de dirimirle la nada

grata causativa que al sollozo condûcelo. Al servicio entonces de este aprendiza-

je, acto que realizô dos meses despuês de salir de la ergâstula, sacô de la carne y

del  corpus sucumbido el sigynon encajado, lo acicalô, y lo cubriô con un paque-

tôn que mandarîa al estrecho de España, el que deberîa de recibir sin contratiem-

po de ningûn tipo Kîntlico de Kostâ, empero sin revelar su ônoma y la posible di-

recciôn.   




 



  




Sonntag, 22. August 2021

La cazuela de Vitelio (869)

      Teariôn un tanto desvelado espera la llegada de la campesina al cuarto. No

mâs allâ de unos pocos minutos abertûrase y ciêrrase la puerta del dormitorio,

pero sin que las bisagras dejasen un ruidito que pasarîa a formar parte de la tî-

pica resonancia de palacio, la que ademâs no câmbiale a los lares su actividad

diaria y la proporcionante de una protecciôn apodîctica a las criaturas que hâ-

cenles una ofrenda; la que consiste, sobre todo, en un pastel teñido con azafrân.

Seguido a despojarse de sus telas, la campesina siêntase en la cama, acarîcia-

se el barrigôn exento de momento de minûsculos pataleos y pregûntale a Teariôn

el motivo por el cual aûn estaba despierto.

----Es que tuve un onîrico que me despertô, y, por su causa, no he podido dor-

mir mâs, y entonces decidî esperarte-----dice Teariôn a la vez que deja caer su 

testa sobre la almohada.

----Un onîrico, y con quê o con quiên?

----Las dos cosas a la vez, juntas, con el sigynon que traje del estrecho de Espa-

ña y con un personaje desconocido, el que a su vez intercambiaba verba con y

otro personaje mâs desconocido aûn en el camarote de un barco.

----Y no estaba de trasfondo la garita del controlador peonio, donde tû dejaste

el sigynon?

-----Eso como trasfondo no, sino que el sigynon estaba frente a la vista de ese

personaje desconocido, nunca lo he visto en mi vida....

----Bueno, si ya dices que es desconocido, no hace falta que digas que nunca lo

has visto en tu vida, ya que precisamente por esto es que es desconocido, no?

----Entonces fueron dos personajes con los que soñaste, pero uno mâs descono-

cido que otro.

----Sî, pero espera, que me voy acordando que ademâs habîan otros componen-

tes en el sueño, pero borrosos, por lo que no pude identificarlos...

----Y cuâl es el sentido o la interpretaciôn que sacas de esto, del sueño, menos y

que los componentes?

( la voz, sin que Tearion y la campesina puedan escucharla, dice: el estallido, si

no que el esplendor del acontecimiento, es ya el propio sentido)

----Cômo?, quê sê yo!!, como tampoco sê quiên pueda saberlo: sabes tû (o co-

noces) quiên pueda saber de sentidos e interpretaciones en tal materia?

----Yo?, no, claro que no, quê tengo que ver yo con eso, no, quê va, ademâs y

de que estas cosas casi que me asustan [....] mira, que hasta se me espeluzna la

piel...

----Bueno, no es para tanto, exagerar, que los sueños no hacen nada.

----Ah no?, y a ti no te hizo no poder dormir mâs?

----Sî ya sê, pero con lo que dije me referîa a otra cosa.

----Sabes quê puedes hacer?

----Quê?

----Deberîas pasar por la Kosmona, donde se comentan sobre varios temas y un

burujôn de polêmicas siempre son posibles.

----No habîa pensado en eso, tal vez pase por allî.

----Sabes quê?, ya tengo que dormir, que la cabeza me da vueltas de tanto que y

hablamos yo y Sunev con Dido en los pulvinares.

----De acuerdo. Voy a intentar volver a cerrar los ojos.


     Media hora despuês de lo anterior, y en el estrecho de España, cual diferencia

de horas eran de seis, Kintlico de Kostâ recibe un paquetôn procedente de Bedria-

co, mas sin el nombre del remitente. Un tanto sorprendido por tal envîo, pero no y

por eso como para adoptar una actitud de rechazo, agarra un instrumento cortante

y con un rompimiento lîneal, que es lo mismo a decir de una sola cortadura, sus y

retinas ven quê es lo que habîa dentro del paquetôn: el mismîsimo sigynon con el 

que soñô Teariôn. A continuaciôn pensô en la posibilidad de que el remitente fue-

se el controlador peonio, mas le interpuso al pensamiento la duda de que si de ha-

ber sido êl por quê la necesidad misteriosa de no leer su nombre en el paquetôn y

con la direcciôn de su casa, que de todas maneras es un conocido, uno mâs de los

de  ayer, uno que agrêgase a la sûmula de conversas tenidas, igual si largas o cor-

tas o con alongamiento o efîmeras. 

---Pero, Kîntlico, y no puede ser el remitente Teariôn?---pregunta Tublides de Ma-

lamonta.

----No, porque el ûltimo que vio el sigynon y lo utilizô fue el controlador peonio,

ademâs, que motivo tendria Teariôn para ocultar su nombre si êl mismo fue quien

me la dadivô?

----Verdad que sî, se me pasô el dato. Esto sî que no estâ claro, claro no estâ.

----Concuerdo, estoy de acuerdo y de algûn cuerdo espero el envîo.

----Noto que estâs inspirado, que descirbes con cierta elegancia.

----Algo que no pasa mucho, pero que hoy es acontecimiento...

----Sin duda que lo es, y?

----Y?, que no es sinsentido, que tiene un sentido de suceder.

----Esto que acabar (de)cir, es como la jerga de la Kosmona, con sus pincelamien-

tos o tildantes coloreadas.

----Se nota que tû tambiên fuiste contertulio.

---Y risas de Tublides de Malamonta que pregunta: y quê piensas hacer con tal en-

vîo, expediciôn o remesa?

----Quê tû crees siendo yo comerciante?

----Captê la respuesta, sî, la captê!!

----Respecto a envîos, ya Dido te mandô el peculio correspondiente?

----Sî, ya estâ del lado de acâ.

----Ah, entonces hoy pagas tû la ronda de alcoholes, el goce que conduce a la ebrie-

dad.

----No hay problema, vamos!! Busquemos el efecto, menos que la borrachera.

----Cômo, y acaso la borrachera no es un efecto?





 





 


















 


  


Freitag, 20. August 2021

La cazuela de Vitelio (868)

       El tîo de Kosmos no dejôse arrastrar, como el follaje de Octubre por el pneu-

ma de un cêfiro?, sino que mâs bien no quedô convencido de que el rol destacado

ludique un posible de la indiscernibilidad, allî  en la imago de la ruta bifurcante y

que su casa indica arropada por Kosmos. Empero como tan bien conocîa a êste y

asimismo su metodismo ( o su tâctica) para desarrollar sus ideas cupulares, prefi-

riô no entrar en liza ni paulatinamente ni de sopetôn, no siendo esto, aun asî, na-

da  garante de que no apareciera la tempestiva pregunta, la que no pudo Kosmos

eludir dada a su entrada en dudas y sospechas de que su tîo en algo estaba, algo 

facilitado o que propiciô una sûmula de gestos que fuêronse acumulando, sin que

la cantidad, por consecuencia, terminase o diera como resultado descollantes y en

el semblante mohines; menos que compungidos, una derivante dado a un proceso

que pudiera transformar lo escuchado en sustancia mâs flagelante, expuestos a la

tijera de la crîtica, si no que a la de la polemizaciôn, dos de las formas mâs cortan-

tes y tîpicas de la Kosmona.

----Ahôganse los oponentes y salen a flote los esgrimistas?

----Cômo, y a quê se debe la pregunta, Kosmos?----pregunta el tîo de êste.

----De lascar en masa jamonera, mas en el mutismo, saldrîan las partes para un sî

o un no estar de acuerdo, o de consuno con un programa fundamental [....] pero y

un afirmativo o un negativo no dejan de tener lo que contraria a una direcciôn....

----Y los esgrimistas quê?

----No buscarîase, a raîz del bullicio en el silencio, eyectar la punta y pinchar al

otro?

----Izando la (con)fusiôn entre dos bullicios?

----Utilizando un tîtulo novelado mezclado con un aportativo tutelar?

----Quê usted cree, didâscalos, quê?---indaga Kosmos que pide: a ver, barrûnteme,

a ver, que si no rîome.

----Ay, esa risa tuya: tiro de esquife!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Câspita!!, que al parecer seguimos con los bullicios.

----Que no han sido engendrados ni por el artesano ni por el constructor...

----Ya veo que usted provôcame, didâscalos, nôtolo, percîbolo...

----Entonces no te asombras, y de ahî que....

----Sigo en el curso, yendo y quitando plumas.

----Pensê que responderîas: punto a la raya y que continûe la letra.

----De lo que piênsase a lo que dîcese, quê usted cree cenutrio?--pregunta Kosmos.

----Que por cenutrio no puedo responder.

----Y risas del didâscalos filosôfico y de Kosmos.

----Pero, Kosmos, quitândole plumas a quê?

----Al gallo que canta por tenerlas pintadas---respôndele Kosmos a su tîo.

----Y por quê se las quitas, si le mantienen el calor?

----Precisamente por eso!!, ya creo que me captaste.

----Ah, entonces el gallo lo que necesita es frîo, no?

----Êsa es la res!!, caliente, caliente!!

----Empezamos por una cosa y terminamos por otra---dice Asonis.

----Otro mejor paradigma posible serîa de la imago de la ruta bifurcante que su y

casa indica, Asonis?

----Me parece que no, Kosmos, no.

----Kosmos, y a cuâl "hombre vas a tirarle el gallo desplumado como si fuese y

una respuesta"?----pregunta irônicamente el didâscalos filosôfico.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, didâscalos, que acâbame

de recordar a usted al kûon de los kûones, al descollante y paradigma supremo.

----Eureka!!, que tu nemôsine falla veces pocas.

----Vaya perogrullada: tremenda!!---afirma Kosmos y rîe.

       

        Simultâneamente  arriba a palacio el corcel asturiano trayendo en su lomo al

jinete  Kosmithôs, incôlume ademâs al desafiar una buena cantidad de huecos en

el camino profundos, los que saltô, como si fuese Pegaso, aunque a ciencia cierta

o especîficamente no tuviese alas. Mas cômo de las honduras pudiese salir airoso,

sin daño de ningûn tipo, al no ser por el arreo dominado por el jînete? Sea como y

fuere, el caso es que al penetrar Kosmithôs en la corte aûn estaban en los pulvina-

res las fêminas Sunev, la campesina y Dido. Êstas llevaban horas conversando, por

lo que era de esperarse que tuvieran un cansancio semântico, un que de momento 

nada mâs que decir, razôn por la cual Kosmithôs, al percatarse del cansancio suso-

dicho, aliciente del que adhiriêronse aquêllas para de nuevo darle movimiento a sus

lenguas, sacô a puesto, a colocaciôn el conjuro que habîa escrito, allende que el en-

cuentro con el alquimista; y seguido, lo que êste habîale dicho, y en lo atinente pre-

cisamente a repetir el conjuro en voz alta como si tratârase de un pregôn.  

---Kosmithôs, respecto a lo que te dijo el alquimista tiene todîsima la razôn, porque

una imploraciôn o un rogamiento tienen sus consecuencias, y mâs aûn cuando la in-

vocaciôn no precisa lo que se quiere atraer, por eso el alquimista encontrô la analo-

gîa con un pregôn, ya que êste no estâ exclusivamente dirigido a nadie, de lo que y

sale que cualquiera pudiera acercarse a la cesta, y lo que no quiere decir que con la 

intenciôn ûnicamente de (sôlo) comprar lo que estâ en venta---dice Dido.

----Por lo que me dices, entonces, el llegante vendrîa con el propôsito de robarse la

cesta, no?----pregunta Kosmithôs.

----Êse es el hecho, pero en realidad no es êste como tal, sino el problema que le y

causa al pregonero, ya que se quedô huero de peculio. 

----Dido, toda una transposiciôn que me parece elegante, por lo que no me extraña

de que su hijo, Kosmos, transponga como transpone---suelta Sunev.

----Eso no es nada nuevo, Sunev, porque ya sabes, porque me has oîdo decirlo, que

desde que estaba en mi barrigôn, Kosmos ya tenîa cercanîa, por las lecturas que de

mî escuchaba, con ciertos y determinados textos ricos en transposiciones; lo que y

eso sî, que es lo que marca la diferencia entre nos, las transposiciones de êl, las lo-

gradas y las que va logrando son de îndole complejas, y fîjate si es asî, que hasta y

los mismos contertulios cuasi siempre se ven en aprietos a la hora del desciframien-

to, lo que obliga e impone el uso de la hermenêutica.

----Hablando de mi padre, sabes que estâ escribiendo un novelôn, el que ya estâ un

tanto avanzado; va por la mitad----dîcele Kosmithôs a Dido.

----Me entero ahora por ti, sî, ahora. Y cuâl es el tîtulo?

----El bullicio en el silencio.

----No me asombra un tîtulo como êse pensado por tu padre. Y de quê trata?

----Eso pregûntaselo a êl, a êl mismo.

----Ven acâ, y de dônde tû sacaste ese conjuro, porque que yo sepa tû no eres aman-

te de eso?----pregunta la campesina.

---Mi hermana, te respondo que precisamente de algunas cosas que tiene escritas mi

padre, de ahî lo saquê.

----Y kosmos lo sabe?

----Aûn no se lo he dicho, ya se lo dirê.

----Pues sabes quê, prepârate para el discurso, que te lo buscaste gratuito---dice Dido.

----Y quê puedo hacer entonces, no decîrselo?

----Esa respuesta sôlo la encuentras tû, no yo.

----Es que si no se lo digo, ya lo saben cuatro personas....

----Nosotras no somos chismosas, quê va!!----afirma Sunev.

----Yo no dije eso---dice Kosmithôs.

----No directamente.

----Y risas de Kosmithôs.

-----Bueno, dime, no estâs hambriento, que comida aquî no falta?---pregunta Dido.

----Que no estoy famêlico [....] tres quênices para mi barriga, eso.

----Ah, ya percibo mejoras en tu vocabulario, enriquecimiento de êste, muy bien.

----Quê si no que mejorar obligatoriamente, si palabras llueven en la Kosmona, êsta

estâ atiborrada de ellas.

----Deberîas agradecerle a la Kosmona tal mejoramiento. Pero en fin, come algo, ya

que primero el sustento y despuês las palabras, sin aquêl no tendrîas fuerza para ha-

blar. Asî que ingiere, Kosmithôs, ingiere!!

----Allâ voy, por quê me llamas...

----Vaya, uno de los epîmones favorito de tu padre, retôrica figura.


     Unos minutos despuês, y ya retiradas a sus aposentos la campesina y Sunev, Di-

do como que asûstase al percibir la presencia de su padre, Bole, sentado a su lado y

en uno de los pulvinares, algo que no hubiese podido suceder de no haber leîdo ella

el conjuro para sî.

----Y por quê tû miras para ahî tan fijamente?---pregunta Kosmithôs.

----Yo no estoy mirando, sino esperando que acabes de comer.

----Seguro?

----Sî, Kosmithôs, sî, seguro---dice Dido quitando la mirada.

















































  


Sonntag, 15. August 2021

La cazuela de Vitelio (867)

           Si rompemos el huevo que porta el ejercicio del sentido comûn, quedarîa

otro ejercicio mâs elevado (al)cance de los que escrutan y taladran con afân de

sacarle a un espacio una sûmula de chispas y el mâximo provecho, sin detrimen-

to del sustrato que no se manifiesta empero que es aeterno, o del motor que em-

pellona sin combustible que hâgalo andar. Mas hay una cosa--acentûa Kosmos-,

que  no es otra que el mismîsimo acto volitivo que decide, en un periquete, el y

cômo darle fin a la formilla del huevo, ya que el antropo que de sensibilidad pa-

dezca tendrîa (ineludiblemente?) algûn pensamiento doble; el que de mimadas

ilusiones, la endeble razôn de pasar a lo empîrico manifestando una acciôn vigo-

rosa exenta (de)tallismos, porque no hay pormenor ninguno en un trastazo o gol-

pe definitorios, aunque no pasarîa por alto la consideraciôn del posible tejemane-

je, sin refutaciôn, exhibido si acaso para unos pocos doctos, algo que sôlo pudie-

ra representar un rellenamiento del espectâculo que sucede algûn dîa en una ho-

ra  precisa con un kairos señalado, momentillo oportuno que permite la agilidad

o  destreza; aunque asimismo el sîmbolo, si es que los ministros de una materia

prefieren una significante repasada, la que a su vez compite con una galimâtica,

con êsa que tiende al embrollo con sus tildantes complejas, y que resonancia no

tiene en un arcaico *Peripato, posibilidad de confluencias de reflexiones amane-

cidas. Frenar los caballos cuando la pendiente acentûase? No! Mucho mejor dis-

minuir con una mano cuando aumêntase con la otra; que serîa, sin que el a tran-

cas y barrancas imponga su colocaciôn, la que caerîa sobre el huevo con pudien-

cia o peso. 

      Mas si por un lado esto; por el otro, que hasta cierto punto a retaguardia lle-

ga a reflexiôn de la que sale una reseña con determinado coloramiento, Kosmos

vestîa la imago de la ruta bifurcante que su casa indica, donde un rol destacado

ludica el posible de la indiscernibilidad, agarre fuerte del achuchôn con fiesta y

sin haber caramelos y bombones en la dulzona vasija; camino marcado con cau-

sal subrayamiento por la repetida plumbagina que con soltura danza, siendo ês-

ta lo mismo que dejar huellas en el papel de tildantes con movimiento, las que y

arrûmbanse por un espacio que hospeda tanto al concepto como (a)quella dupli-

caciôn con materia marfilada; la que llegarîa, multiplicada por dos, a campanôn

o  si no que a finitud por onomarse pinacular. Pero en tanto que mañana serîa la

fruiciôn  comprensible, un aporte o el cupuloso ofrecer flagrantemente son en y

este instante beneficiarios que, yendo por la conductual, asimismo para una di-

visiôn sirven, de ahi que terminando repartidos en inmaculados fragmentos que-

dan menos expuestos a flamîgeros crecidos, o a las flamas que han conquistado

la sequedad de la yesca, la que de facto no es aridez que sobresale en la ruta, ya

que êsta, por antonomasia, caracterîzale la humedad.  










 

Freitag, 13. August 2021

La cazuela de Vitelio (866)

     Reconocîa Temîganes de Alejandrîa, que con la idea del ojo asomante, el es-

pejo de dos caras, la numeral 777, y el cîrculo que protegîa a la imago, sin agre-

gar  el espacio circulizado, el que pondrîale el tapôn a la cazuela, Kosmos habîa

logrado  armar un pastiche -----empero  asimismo no quedarîa descartada la ca-

lificaciôn de batiburrillo---  de los que resultan ininteligibles, que si no por la cas-

cada de pinceladas gruesas, por la fluencia hasta cierto punto insôlita de la sote-

rrada verborrea en su puesto en su novela.

----Temîganes, tendrîa que decirle que todos esos componentes no son otra cosa

que el mismîsimo skindapsos, el utilizado por el artîfice como el instrumento o

la maquinarîa capaces de engendrar lo que no otra cosa: usted me entiende?

----Cômo no, didâscalos, si hablamos la misma lengua---responde Temîganes y

que añade: pero duro de cocer y hasta de captar por un orificio.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, duro de cocer y hasta

de captar por un orificio!!, aplausos, Temîganes, aplausos!!

----Mîos tambiên aplausos, Temîganes!!----afirma el vate.

----Les doy mi agradecimiento por la consideraciôn, pero seguro que no me es-

tân cogiendo para sus cosas, sus bonches y jaranas?

----Câspita, Temîganes, que los justos son mansos, o es que olvidôse usted ya y

de la colgante sentencia?

----Kosmos, pero de la colgante sentencia a lo que aqui adentro pasa, hay una y

gran distancia, distancia grande.

----Esa "designaciôn" me recuerda una arcaica y resonante escuela.

----Ah, reconociô usted la designaciôn, Asonis? Eureka!!---dice el didâscalos fi-

losôfico.

-----Designaciôn, cuâl?----indaga Perrasiestes de Mocarês.

----Câspita, cenutrio, mas previo a la respuesta, debe usted saber, que como tal y

la  designaciôn  llegaba a colocaciôn a partir de ser empleada una onomatopeya,

la que expresa un sonido como el de la lira, y la que allende no tenîa sentido al-

guno.

----Cômo, Kosmos, cômo??

----Agregando que emparejada con un correlato, que es la designaciôn.

----No me diga, didâscalos, verdad?

----Tan cierto como que ouk êstî didâxis.

----Y risas de Kosmos que amplifica: anulada la dilucidaciôn y el caso de seguir

hablando.

----Y risas del didâscalos filosôfico.

----Pero, entonces, me dicen cuâl es esa onomatopeya que suena como el instru-

mento de Febo?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----Hela aquî con su tamaño breve: blituri, blituri!!---dice el didâscalos filosôfico.

----Ay la arcaica y resonante escuela, ay!!----afirma Asonis.

----Estabas informado y nunca me dijiste nada---dice Perrasistes de Mocarês.

----Sobre la escuela, la designaciôn o la onomatopeya?

----Sobre todo eso junto, sobre eso!!

----Nunca es mañana si la fortuna no es mala!!

----Espero, Kosmos, que lo que acabas (de)cir no se convierta en epîmone.

----En el Bullicio en el silencio?, Temîganes.

----Y acaso el escândalo tiene mutismo?

----Como que vîrase el noûmeno y luchan por el triunfo ciertos navegantes.

----Didâscalos, punto a la raya y que continûe la letra.

----Kosmos, que no habrîa que someter el espacio circulizado a las normas es-

tablecidas por la razôn, sino que mâs bien enfatizar la razôn para sacarle mâs y

provecho al espacio circulizado.

-----Mondo lirondo que razonando hondo!!

----Cuidado entonces, que los espacios se pueden confundir---señala Temîganes

de Alejandrîa.

----Un imposible, Temîganes, digo, mantengo y sostengo!!---afirma Kosmos.

----Me gustô eso de que vîrase el noûmeno y luchan por el triunfo ciertos nave-

gantes: no habrâ pensado usted, didâscalos, o transformado el noûmero en una

embarcaciôn?

----No se nota que usted es vate, que como tal es usted quien bifurca o dualiza

los sentidos?

----Y risas de Kosmos y del vate.
































 

Samstag, 7. August 2021

La cazuela de Vitelio (865)

     La mîmesis con determinada prestancia y excelentes atractivos, de la que ya

dîjose que protegîala un cîrculo, contenîa tanto al vetturino Solger y su coche y

como asimismo al pavo real, empero sin que êste esta vez estuviese cumpliendo 

con su funciôn de vigilante, actividad a la que entrêgase unas veces posicionado

delante y otras detrâs del medio de transporte;  y cuasi siempre aberturando, sin

que por cuestiones de pneumas que crûzanse demuestre temor o pachorra en sus

pasos, su colilla abaquinada, y la que por lo anterior dicho ineludiblemente muê-

vese con flexibilidad sin engendramiento alguno de pêrdida del equilibrio, o del

motivo de que el cochero vêase en la necesidad de repetirle varias veces lo que

hacer debe; mas no por olvidarlo, sino porque los soplos no siempre son ligeros

como para que un garante de constante y buena escucha funcione mirîficamente

al cien por ciento. Hasta aquî lo que serîa la prestancia de la mîmesis. Mas yen-

do a lo que son los excelentes atractivos, sîmbolos ademâs con basta significan-

cia, de ahî que mîrelos con insistencia y alegrîa las retinas super abiertas de Sa-

binsqui, la sumatoria de tres de ellos es la posible, y que no son otros que un es-

pecial sîgynon----aquî sale a puesto el dato, ignorado por Sabinsqui, de que era

el mismo sîgynon traîdo desde Apragôpolis por Teariôn, y con vista a dadivârse-

lo a Kîntlico de Kostâ----, un espejo y una jofaîna de oro. Ahora bien, y a raîz y

de la contemplaciôn de Sabinsqui de êstos, con la primerîsima conclusiôn que y

encuêntrase, es con la que el sîgynon atraviesa al cristal, êste rômpese, y a con-

tinuaciôn son despositados los pedazos vidriosos dentro del espacio de la jofaî-

na, la que al ser âurea su fondo no podrîa rayarse; quedôle la posibilidad ( o el

posible) de tambiên pensar, algo hallado como opciôn, de que cristales de espe-

jo echados en un jofaîna de oro pudiera representar una atingencia con un inve-

terado culto, empero en lo atinente a esto no detûvose tanto, no fuera a ser que

viêrase  metido dos veces en la misma  parrafada con la que empieza su propia

narraciôn que a una abierta actividad conduce.


    (la voz sale a colocaciôn y corrige: el sîgynon no llegô de Apragôpolis, sino

del estrecho de España)


     Al dirimirse la forma del huevo que llegô rodando a la puerta del camarote 

con la numeral siete, dîcele el vetturino Solger a Sabinsqui:

----Me satisface volverlo a ver despuês de una cantidad de no-tiempo pasada.

----Me rellena la entelequia eso de tal cantidad, que no hace falta revelarla de

quê es, no?----acentûa Sabinsqui a la vez que acaricia al pavo real.

----Ustes y yo nos entendemos, y donde hay entendimiento no hace falta reve-

laciôn alguna, porque de quê nos sirve lo revelado, ni tan siquiera de culto.

----Tal vez de culto sî, pero me inquieta refutar...

----Refutar no pudiera ser un culto al conocimiento? No es partiendo de lo que

sâbese una entrega (a)lgûn servicio? No posiciona un saber dentro de un conci-

so esquema de idolatrîa?

----Ya veo que usted no ha perdido la costumbre de formular buenas preguntas.

----Como que se ha olvidado usted que yo aprendo con cada uno de mis viajes

con el coche [....] que mire que, desde la frontera de Irsû hasta la corte, el tramo

separable que existe ayuda a mantener al arte de la pregunta.

----Sî creo que es un arte, porque quien pregunta como se pregunta lo mismo y

serîa lo preguntado, definiciôn de lo no-creativo...

----Lo no ya sabemos que nos induce a crear preguntas.

----Es que el no rompe con las respuestas apegadas, con las que padecen de cier-

ta monotonîa, 

----No cree usted en las respuestas sin preguntas?

----Al ser todo posible sî!!

----Al ser de sî o al ser de existir?

----Vaya pregunta que me hace usted desde sî!!

----O sea, que no soy muy bueno, como usted, haciendo preguntas?

----No precisamente eso, sino poco menos, porque del existir siendo y siendo pa-

ra un existir el efecto es la disminuciôn, la reducciôn o sintetizaciôn.

----Vieja escuela que usted pronuncia, con avances desde atrâs...

----No se olvide del no-tiempo, donde impera el vacîo...

----El que hospeda la pesadez de un ser de sî?

----Entiendo pesadez por presencia infinita en un espacio determinado.

----Lo constante de un estar-ahî siendo como es.

----Acotamiento de un ser que es medida....

----"Que no es la de todas las cosas", sino que de la cosa que no puede dejar de

ser en el vacîo?

----Eso nunca, ya que sigue siendo como fue, pero en tal sitio.

----La comprobaciôn no estâ lejana: nos queda cerca!!

----Y fîjese si sî, que usted acaricia al pavo real.

----El que estâ por un cîrculo protegido!

----Ademâs, Sabinsqui, ademâs!! Es posible tambiên lo tautolôgico.

----Y acaso no puede ser siendo la medida de la cosa la que no puede dejar de y

ser en el vacîo?

----No es imposible, por eso lo nombro, Sabinsqui.


     Mas lo que no atisbô Sabinsqui fue que el espejo tenîa dos caras. De esto sale

(entonces) que no podîa llegar a la conclusiôn, de que pasar al otro lado del espe-

jo era pasar de la atingencia de designaciôn a la de la expresiôn, lo que serîa inme-

diatamente agrandar la posibilidad semântica, darle un tamaño, una medida dentro

de la circularidad, y la que como tal quedarîa indeleble frente a intentos de apabu-

llamientos por algûn peso mayor, que acopas, aparecido, interpusiêrase entre las y

dos atingencias.
















 


 




   


Mittwoch, 4. August 2021

La cazuela de Vitelio (864)

        Olvidando lo que quîtase y entrando en lo dador, la identificaciôn con la y

esencia de un sempiterno proceso que apellîdase diamantino, no tanto por bri-

llar sino por su resistencia en el tiempo; Sabinsqui, inmediatamente a la parti-

da  del navîo a las siete de la noche, abriô la puerta del camarote con la nume-

ral  siete. Adentro encontrô lo que raudo traslâdase y con exactitud ubîcase en

funciôn de un ofreciente, que a saber no es otra cosa que una mîmesis con de-

terminada prestancia y excelentes atractivos, caracterîsticas que pudieran ubi-

carla  en la categorîa de antologîa, por lo que preguntarîase el viajero: pudiera

ser  êsta su esencia? Pero tal hipotêtico no sucediô, por lo que entonces de una

respuesta no dependîa el disftute de un gozo o el deleite que cautiva, el acerca-

miento  a lo que satisface que no interêsale a un chapola, la que supeditada por

un color con su ingenuidad se posa en funciôn de algûn contraste efîmeramen-

te posible entre otros mâs distinguidos en el mundillo de la vegetaciôn. Para un

miramiento mejor el ôculo capacitado, el que a lo aprehensible tal vez entrega-

rîase con demora, con la dilaciôn fusionada y sin intenciôn de enmendar aque-

llo que no tiene en cuenta proyectar lo que hacedero multiplicarîa su ganancia,

mas en un ambiente disîmil al que por ethos seduce, que aunque asimismo a y

un fin contribuya de tal guisa no es el mismo, de lo que sale a su vez que ni en-

tra en liza ni en colisiôn. Por con-siguiente habrîa que añadir, que a la mîmesis

protegîala un cîrculo, por lo que la analogîa con un anillo no quedarîa descarta-

da; sin embargo, ya que es posible tal semejanza y entonces da para reflexionar

o educir a partir de viejos datos con pinacular resonancia, el centrillo del anillo

estâ en todas partes, mas su circunferencia no estâ en parte alguna, de lo que y

sale que cualesquier diferencias y oposiciôn de tiempo quedâ extinguida en êl,

preponderando el ora actual, que a su vez es eternidad (instante). Y quê decir y

de las condiciones del ser terminante y empîrico (el dônde, el cuândo y el quê)

si  ya, como viênese amplificacando, el tiempo carece de funciôn? Empero Sa-

binsqui, que entre sus manos empollaba un huevo, entregôse a un pincelamien-

to ya atrapado en lo coralino del instante: Sôlo la câscara, el ûltimo residuo de

la esfera de la finitud y la imago. Acentuarîa un extrañamiento êl mismo a raîz

de esto, si precisa, clara y convincentemente descolla el proloquio, de que entre

nosotros y la verdadera esencia siempre hay algo: sentimiento, imago y verba?

En  fin que êl mismo  comenzaba a volar, a penetrar, a sentirse mâs allâ de una

medida acciôn y de un acotado deseo. En lo atinente al huevo, saltô de sus ma-

nos y rodô hasta la puerta, sin que êsta abriêrase por causa de un golpecito mi-

nûsculo.



 







Montag, 2. August 2021

La cazuela de Vitelio (863)

       Trepado sobre la albarda del corcel asturiano repetîa Kosmithôs un conjuro

( carmina vel caelo possunt deducere lunam) que sacô de uno de los libros de su 

padre, exento de la prudencia menester y con el objetivo de aprendêrselo de me-

moria. Ostensiblemente corrîa peligro, empero por suerte encuêntrase con el al-

quimista, Epîdea de Acopios, quien sûbito adviêrtele de que un conjuro no es un

pregôn, sino mâs bien algo que tiene pudiencia sobre la naturaleza, hasta el pun-

to de poder desviarla de su ser y de su curso, lo que como tal significa que lo que

pudiera pasar escaparîa a cualquier control posible, y sobre todo mâs cuando ca-

rêcese del conocimiento sobre la materia, o de las medidas pertinentes para que y

las consecuencias no sean tan bârbaras o funestas, agresivas o poco gratas.

----No me diga usted eso, alquimista, verdad? Me ha dejado usted, con su adver-

tencia, mâs hinchado que el sapo de mi padre que brinca en una hoja de malanga,

pero ampulado de asombro, de eso---dice Kosmithôs sin aûn destreparse del cor-

cel asturiano.

----Claro que es verdad, Kosmithôs; que a veces, no siempre por lo que te acabo

(de)cir, con la ayuda de los conjuros logrô algo de lo que quiero en mi trabajo, sa-

co de ellos un tanto de provecho, mas siempre con precauciôn de no pasarme de

la cofradîa de las letras, o con la sensatez imprescindible de tratar con êstas con

tremendîsimo cuidado.

----Ve usted, alquimista, que usted es mâs claro con la explicaciôn que mi padre,

el que seguro me hubiera dicho una de sus jugarretas verbales de las que yo en-

tiendo poco; bueno, si es que entiendo alguna, para ser mâs preciso o concreto.

----Kosmithôs, y de dônde sacaste este conjuro?

----De uno de los libros que estâ utilizando mi padre, y del que saca datos y deta-

lles para escribir su novela en curso. No supe que era un conjuro, sino que pensê

que tratâbase de una frase latinizada de êsas que êl amplifica de vez en cuando.

----Bueno, el conjuro estâ escrito en esa lengua, pero no es una frase, ya que êsta

caracterîzale, a diferencia del conjuro, no tener ningûn poder...

----Por lo que entiendo entonces, que una frase es decorativa?

----Sirve tambiên como eso, pero no se queda en ello ni tampoco lo prolonga, ya

que las frases van cambiando a medida que van menguando las realidades de una

representaciôn, van transformândose de consuno con una organizaciôn peculiar o

exclusiva, van siendo eficientes en correspondencia con quien las cree aûn un tan-

to ofrecientes de apoyos sîmbolicos (o alegôricos) para ciertas conservaciones de

corte finito; y en fin, que una frase es eso y un conjuro lo otro: entiendes?

---Creo que sî, aunque no todo pueda digerirlo de repente, de sopetôn, ahora mis-

mo---responde Kosmithôs poniendo los pies en la tierra y agarrando el arreo del

cuadrûpedo.

---Seguro, Kosmithôs, que has oîdo hablar de magia, de cultos, de ceremonias se-

cretas, de esas cosas, no?

----Quê si no, entre otras cosas, en la Kosmona, aunque eso sî, a la manera, forma

y estilo de los contertulios....

----Pero tû eres uno de ellos, no?

----Sî, pero yo no hablo de nada de eso...

----Pero tû no hacîas ceremonia con la cabeza del tejôn colgada en tu cuarto, la re-

galada por el viejo taumaturgo?

----El actual cazador!!, sî, eso es cierto, mas le confieso que si lo hacîa era muy in-

fantil, mas bien dirîa que en vez de tal cosa era un entretenimiento; de hecho carez-

co de la idea en serio de lo que es una ceremonia, de las normas categôricas o apli-

cables reglas.

----Bueno, yo soy alquimista, no tengo que ver mucho con eso, pero eso sî, algo y

conozco, no estoy tan huero como tû.

----Pero alquimista, el conjuro tambiên tiene sus consecuencias escrito?

----Eso depende, Kosmithôs, dônde se escribe y el propôsito, porque la letra plas-

mada tambiên tiene su atracciôn.

----Entonces tendrê que revisar, en secreto, el dônde la escribiô mi padre, aunque

ignore el propôsito, algo que tendrîa que preguntarle, pero entonces ya no serîa na-

da secreto lo que petendo hacer.

----Y quê harîa tû padre si se da cuenta de que haces eso en secreto?

---Que quê harîa?, bueno, no pasarîa de soltarme un discurso con su facundia tîpi-

ca.

----Sî, puedo imaginârmelo, ya que Kosmos y discurso son la igual o misma cosa.

Y de quê trata, Kosmithôs, la novela de tu padre?

----Vaya pregunta difîcil de responder, porque aûn no he empezado con la revisiôn

en secreto, pero conociêndolo como lo conozco, seguro que no es fâcil.

----Y no ha comentado en la kosmona algo sobre ella tu padre?

----Es posible que el didâscalos filosôfico sepa algo de ella, ya que no hace mucho

lo vi de muy cerquita dialogando con mi padre, y cuando êste y aquêl se pegan tan-

to, es que tratan algo complejo.

----Vaya compinche que tiene tu padre.

----Asî es, alquimista, asî es!! Y usted quê hacîa, daba una vuelta?

----Respiraba un poco de aire fresco, que mis nasales orificios, impregnados de azu-

fre, lo necesitaban.

----No le hace falta alcohol?

----Vaya memoria que tienes!!, de momento no, que no deseo otra explosiôn, eso.

----Dirîa mi padre que eternidad es instante, y cômo olvidar el instante en que le fa-

cilitê el alcohol: no serîa la eternidad que siempre se recuerda?

----Hablabas de las jugarretas verbales de tu padre, pero tû estâs verbalmente marra-

nando, no?

----Cômo, quê usted ha dicho (acaba de decir)?

----Y risas del alquimista.

----Me disculparâ usted, Epîdea de Acopios, pero me debo ir, ya que hacîa rato que y

no sacaba al corcel a dar una vuelta.

----Nada tengo que disculparte, ya que hacer tienes lo que te corresponde o quieres o

deseas.

----Y quê me recomienda hacer con el conjuro, lo boto despuês de estrujar la hoja?

----No engurres la superficie donde estâ escrito, sino que es mejor que la dobles y te

la metas en el bolsillo, que ya en su momento el conjuro tendrâ uso.

----Y cômo sabrê cuândo es el momento?

----Si nos mantenemos en contacto ya te dirê, ok?

----De acuerdo, alquimista, de acuerdo.














































 




















  

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...