Samstag, 7. August 2021

La cazuela de Vitelio (865)

     La mîmesis con determinada prestancia y excelentes atractivos, de la que ya

dîjose que protegîala un cîrculo, contenîa tanto al vetturino Solger y su coche y

como asimismo al pavo real, empero sin que êste esta vez estuviese cumpliendo 

con su funciôn de vigilante, actividad a la que entrêgase unas veces posicionado

delante y otras detrâs del medio de transporte;  y cuasi siempre aberturando, sin

que por cuestiones de pneumas que crûzanse demuestre temor o pachorra en sus

pasos, su colilla abaquinada, y la que por lo anterior dicho ineludiblemente muê-

vese con flexibilidad sin engendramiento alguno de pêrdida del equilibrio, o del

motivo de que el cochero vêase en la necesidad de repetirle varias veces lo que

hacer debe; mas no por olvidarlo, sino porque los soplos no siempre son ligeros

como para que un garante de constante y buena escucha funcione mirîficamente

al cien por ciento. Hasta aquî lo que serîa la prestancia de la mîmesis. Mas yen-

do a lo que son los excelentes atractivos, sîmbolos ademâs con basta significan-

cia, de ahî que mîrelos con insistencia y alegrîa las retinas super abiertas de Sa-

binsqui, la sumatoria de tres de ellos es la posible, y que no son otros que un es-

pecial sîgynon----aquî sale a puesto el dato, ignorado por Sabinsqui, de que era

el mismo sîgynon traîdo desde Apragôpolis por Teariôn, y con vista a dadivârse-

lo a Kîntlico de Kostâ----, un espejo y una jofaîna de oro. Ahora bien, y a raîz y

de la contemplaciôn de Sabinsqui de êstos, con la primerîsima conclusiôn que y

encuêntrase, es con la que el sîgynon atraviesa al cristal, êste rômpese, y a con-

tinuaciôn son despositados los pedazos vidriosos dentro del espacio de la jofaî-

na, la que al ser âurea su fondo no podrîa rayarse; quedôle la posibilidad ( o el

posible) de tambiên pensar, algo hallado como opciôn, de que cristales de espe-

jo echados en un jofaîna de oro pudiera representar una atingencia con un inve-

terado culto, empero en lo atinente a esto no detûvose tanto, no fuera a ser que

viêrase  metido dos veces en la misma  parrafada con la que empieza su propia

narraciôn que a una abierta actividad conduce.


    (la voz sale a colocaciôn y corrige: el sîgynon no llegô de Apragôpolis, sino

del estrecho de España)


     Al dirimirse la forma del huevo que llegô rodando a la puerta del camarote 

con la numeral siete, dîcele el vetturino Solger a Sabinsqui:

----Me satisface volverlo a ver despuês de una cantidad de no-tiempo pasada.

----Me rellena la entelequia eso de tal cantidad, que no hace falta revelarla de

quê es, no?----acentûa Sabinsqui a la vez que acaricia al pavo real.

----Ustes y yo nos entendemos, y donde hay entendimiento no hace falta reve-

laciôn alguna, porque de quê nos sirve lo revelado, ni tan siquiera de culto.

----Tal vez de culto sî, pero me inquieta refutar...

----Refutar no pudiera ser un culto al conocimiento? No es partiendo de lo que

sâbese una entrega (a)lgûn servicio? No posiciona un saber dentro de un conci-

so esquema de idolatrîa?

----Ya veo que usted no ha perdido la costumbre de formular buenas preguntas.

----Como que se ha olvidado usted que yo aprendo con cada uno de mis viajes

con el coche [....] que mire que, desde la frontera de Irsû hasta la corte, el tramo

separable que existe ayuda a mantener al arte de la pregunta.

----Sî creo que es un arte, porque quien pregunta como se pregunta lo mismo y

serîa lo preguntado, definiciôn de lo no-creativo...

----Lo no ya sabemos que nos induce a crear preguntas.

----Es que el no rompe con las respuestas apegadas, con las que padecen de cier-

ta monotonîa, 

----No cree usted en las respuestas sin preguntas?

----Al ser todo posible sî!!

----Al ser de sî o al ser de existir?

----Vaya pregunta que me hace usted desde sî!!

----O sea, que no soy muy bueno, como usted, haciendo preguntas?

----No precisamente eso, sino poco menos, porque del existir siendo y siendo pa-

ra un existir el efecto es la disminuciôn, la reducciôn o sintetizaciôn.

----Vieja escuela que usted pronuncia, con avances desde atrâs...

----No se olvide del no-tiempo, donde impera el vacîo...

----El que hospeda la pesadez de un ser de sî?

----Entiendo pesadez por presencia infinita en un espacio determinado.

----Lo constante de un estar-ahî siendo como es.

----Acotamiento de un ser que es medida....

----"Que no es la de todas las cosas", sino que de la cosa que no puede dejar de

ser en el vacîo?

----Eso nunca, ya que sigue siendo como fue, pero en tal sitio.

----La comprobaciôn no estâ lejana: nos queda cerca!!

----Y fîjese si sî, que usted acaricia al pavo real.

----El que estâ por un cîrculo protegido!

----Ademâs, Sabinsqui, ademâs!! Es posible tambiên lo tautolôgico.

----Y acaso no puede ser siendo la medida de la cosa la que no puede dejar de y

ser en el vacîo?

----No es imposible, por eso lo nombro, Sabinsqui.


     Mas lo que no atisbô Sabinsqui fue que el espejo tenîa dos caras. De esto sale

(entonces) que no podîa llegar a la conclusiôn, de que pasar al otro lado del espe-

jo era pasar de la atingencia de designaciôn a la de la expresiôn, lo que serîa inme-

diatamente agrandar la posibilidad semântica, darle un tamaño, una medida dentro

de la circularidad, y la que como tal quedarîa indeleble frente a intentos de apabu-

llamientos por algûn peso mayor, que acopas, aparecido, interpusiêrase entre las y

dos atingencias.
















 


 




   


Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...