La mîmesis con determinada prestancia y excelentes atractivos, de la que ya
dîjose que protegîala un cîrculo, contenîa tanto al vetturino Solger y su coche y
como asimismo al pavo real, empero sin que êste esta vez estuviese cumpliendo
con su funciôn de vigilante, actividad a la que entrêgase unas veces posicionado
delante y otras detrâs del medio de transporte; y cuasi siempre aberturando, sin
que por cuestiones de pneumas que crûzanse demuestre temor o pachorra en sus
pasos, su colilla abaquinada, y la que por lo anterior dicho ineludiblemente muê-
vese con flexibilidad sin engendramiento alguno de pêrdida del equilibrio, o del
motivo de que el cochero vêase en la necesidad de repetirle varias veces lo que
hacer debe; mas no por olvidarlo, sino porque los soplos no siempre son ligeros
como para que un garante de constante y buena escucha funcione mirîficamente
al cien por ciento. Hasta aquî lo que serîa la prestancia de la mîmesis. Mas yen-
do a lo que son los excelentes atractivos, sîmbolos ademâs con basta significan-
cia, de ahî que mîrelos con insistencia y alegrîa las retinas super abiertas de Sa-
binsqui, la sumatoria de tres de ellos es la posible, y que no son otros que un es-
pecial sîgynon----aquî sale a puesto el dato, ignorado por Sabinsqui, de que era
el mismo sîgynon traîdo desde Apragôpolis por Teariôn, y con vista a dadivârse-
lo a Kîntlico de Kostâ----, un espejo y una jofaîna de oro. Ahora bien, y a raîz y
de la contemplaciôn de Sabinsqui de êstos, con la primerîsima conclusiôn que y
encuêntrase, es con la que el sîgynon atraviesa al cristal, êste rômpese, y a con-
tinuaciôn son despositados los pedazos vidriosos dentro del espacio de la jofaî-
na, la que al ser âurea su fondo no podrîa rayarse; quedôle la posibilidad ( o el
posible) de tambiên pensar, algo hallado como opciôn, de que cristales de espe-
jo echados en un jofaîna de oro pudiera representar una atingencia con un inve-
terado culto, empero en lo atinente a esto no detûvose tanto, no fuera a ser que
viêrase metido dos veces en la misma parrafada con la que empieza su propia
narraciôn que a una abierta actividad conduce.
(la voz sale a colocaciôn y corrige: el sîgynon no llegô de Apragôpolis, sino
del estrecho de España)
Al dirimirse la forma del huevo que llegô rodando a la puerta del camarote
con la numeral siete, dîcele el vetturino Solger a Sabinsqui:
----Me satisface volverlo a ver despuês de una cantidad de no-tiempo pasada.
----Me rellena la entelequia eso de tal cantidad, que no hace falta revelarla de
quê es, no?----acentûa Sabinsqui a la vez que acaricia al pavo real.
----Ustes y yo nos entendemos, y donde hay entendimiento no hace falta reve-
laciôn alguna, porque de quê nos sirve lo revelado, ni tan siquiera de culto.
----Tal vez de culto sî, pero me inquieta refutar...
----Refutar no pudiera ser un culto al conocimiento? No es partiendo de lo que
sâbese una entrega (a)lgûn servicio? No posiciona un saber dentro de un conci-
so esquema de idolatrîa?
----Ya veo que usted no ha perdido la costumbre de formular buenas preguntas.
----Como que se ha olvidado usted que yo aprendo con cada uno de mis viajes
con el coche [....] que mire que, desde la frontera de Irsû hasta la corte, el tramo
separable que existe ayuda a mantener al arte de la pregunta.
----Sî creo que es un arte, porque quien pregunta como se pregunta lo mismo y
serîa lo preguntado, definiciôn de lo no-creativo...
----Lo no ya sabemos que nos induce a crear preguntas.
----Es que el no rompe con las respuestas apegadas, con las que padecen de cier-
ta monotonîa,
----No cree usted en las respuestas sin preguntas?
----Al ser todo posible sî!!
----Al ser de sî o al ser de existir?
----Vaya pregunta que me hace usted desde sî!!
----O sea, que no soy muy bueno, como usted, haciendo preguntas?
----No precisamente eso, sino poco menos, porque del existir siendo y siendo pa-
ra un existir el efecto es la disminuciôn, la reducciôn o sintetizaciôn.
----Vieja escuela que usted pronuncia, con avances desde atrâs...
----No se olvide del no-tiempo, donde impera el vacîo...
----El que hospeda la pesadez de un ser de sî?
----Entiendo pesadez por presencia infinita en un espacio determinado.
----Lo constante de un estar-ahî siendo como es.
----Acotamiento de un ser que es medida....
----"Que no es la de todas las cosas", sino que de la cosa que no puede dejar de
ser en el vacîo?
----Eso nunca, ya que sigue siendo como fue, pero en tal sitio.
----La comprobaciôn no estâ lejana: nos queda cerca!!
----Y fîjese si sî, que usted acaricia al pavo real.
----El que estâ por un cîrculo protegido!
----Ademâs, Sabinsqui, ademâs!! Es posible tambiên lo tautolôgico.
----Y acaso no puede ser siendo la medida de la cosa la que no puede dejar de y
ser en el vacîo?
----No es imposible, por eso lo nombro, Sabinsqui.
Mas lo que no atisbô Sabinsqui fue que el espejo tenîa dos caras. De esto sale
(entonces) que no podîa llegar a la conclusiôn, de que pasar al otro lado del espe-
jo era pasar de la atingencia de designaciôn a la de la expresiôn, lo que serîa inme-
diatamente agrandar la posibilidad semântica, darle un tamaño, una medida dentro
de la circularidad, y la que como tal quedarîa indeleble frente a intentos de apabu-
llamientos por algûn peso mayor, que acopas, aparecido, interpusiêrase entre las y
dos atingencias.
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